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PELÍCULA

Ficha técnica

Vivarium

Vivarium


Intérpretes: Imogen Poots , Jesse Eisenberg

Título V.O.: Vivarium
País: Irlanda Año: 2019
Fecha de estreno: 08/04/2020
Duración: 97 minutos
Género: Ciencia ficción



Sinopsis

Gemma y Tom son una pareja que deciden ir a una inmobiliaria para que el Agente les muestre una vivienda unifamiliar en la Urbanización "Yonder", ya allí comprobarán que el Agente se ha marchado y se topan en un entorno en el que no hay nadie, todas las casas son iguales y cuando deciden irse de allí se topan que siempre acaban volviendo a la casa que le habían asignado, la número 9, donde recibirán una caja con víveres, además de futuros envíos con inesperadas sorpresas, mientras tanto van pasando los días confinados, nuevos acontecimientos bajo un entorno propio de un vivero (Vivarium).

 

 

 

 

N6


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 16 April 20

Vivarium se trata de una película de ciencia ficción con ciertos atisbos sugerentes que me condujeron a verla debido al “hype” que de por sí traía, primeramente ante la buena acogida de la crítica en Sitges, lo cual es una buena premisa, seguido de un buen reparto en el cual la actriz principal de la cinta, Imogen Poots, venía de ser premiada en el citado evento y, por ello, encabezaba el cartel junto al siempre controvertido Jesse Eisenberg, para protagonizar una película cuyo póster también se nutría de ciertos componentes de lo más embaucadores cuando, desde la postura de espectador, buscas cierto componente en la ciencia ficción como tal.

La película explota un factor determinante a ojos del espectador: el tiempo, debido a que desde el inicio del film ya te sitúa en la coyuntura de la pareja formada por Gemma (Imogen Poots) y Tom (Jesse Eisenberg), ambos se dirigen a una pintoresca inmobiliaria para realizar una visita a una casa junto a un excéntrico e incómodo Agente de ventas que los conducirá hasta una urbanización, que no saben bien dónde se encuentra, y donde la simetría es lo primero que llama la atención de nuestra joven pareja al bajarse del coche y contemplar un lugar sin igual, mostrándose absolutamente vacío (tal y como ocurre en estos días en tiempos de pandemia con confinamientos) y calles deshabitadas por completo, resultando especialmente llamativo el hecho de que todas las casas, absolutamente todas, poseen la misma estructura, diseño y color, como si fuesen copias unas de otras. O una sola misma, una imagineria visual repetida puesta en escena como si se tratase del efecto espejo en un ascensor.

A partir de este momento la película no ofrecerá más escenarios, todo se va a producir en este reducido espacio en el que resaltará el minimalismo reiterativo y la pulcritud. Una vez más, parece una película de lo más adecuado para tiempos de cuarentena, sobre la cual me dispongo a dedicarle unas letras de la única manera posible que Vivarium lo permite, y es haciendo spoilers a cascoporro. Esta película no ofrece otra alternativa, debido a que resulta imposible esquivarlos si, de veras, queremos profundizar en la misma.

Vivarium

Como he mencionado en los primeros párrafos, el tiempo es fundamental en esta película, puesto que toda esta presentación de la misma ocurre en los primeros compases de un desarrollo que tan sólo viene de mostrarte a una Gemma profesora de escuela, donde una niñita se ha entristecido al ver cómo unas crías de pájaro habían muerto y Gemma le explica que esto es obra de un Cuco, una especie invasora que habrá arrojado a los pajarillos al suelo para agenciarse su nido, y aunque a la niña le disgusta la crueldad de la ‘Madre Natura’, Gemma le insta a que comprenda que es ‘Ley de vida’.

Esto ya viene a indicarnos muchos aspectos de la película como medida introductoria, instantes antes de toparse con Tom, su novio, con quien bromea durante un breve espacio de tiempo, nos presentará a ambos como pareja, e instantes después encarrilarán su camino hacia “Yonder”, una Urbanización donde van a ir a ver una casa para irse a vivir en pareja. Muy bonito todo.

Se trata de una pareja normal, millennials, una chica dulce, cercana y guapa que sale con un chaval majo, que parece simpático. Claro, estas cosas sí pasan en las películas. Súmale el hecho que es ciencia ficción. Aquí no hay capitán del equipo de rugby.

Tampoco hay más historia entre ellos, no sabemos más de su pasado, así como lo estrecho de su relación, tan sólo que, de pronto, cuando ya se encuentran en “Yonder”, la Urbanización, en medio de la visita el extraño Agente, que los había dirigido hasta este lugar, sencillamente se va a hurtadillas ante el asombro de nuestros protagonistas que aprovechan la coyuntura para marcharse también de la casa que les había asignado el Agente inmobiliario, la número 9, al no estar ni plenamente convencidos ante la misma ni con muchas ganas de quedarse en ese entorno, con una escenografía de lo más extraña, por mucho más tiempo.

Cuál es su sorpresa cuando descubren que no encuentran manera de poder salir de esta urbanización, dan vueltas y vueltas con el coche por unos carriles que parecen ser totalmente idénticos y, como si se tratase de conductos comunicados por vías poco convencionales, terminan volviendo siempre al punto de retorno. La dichosa casa número 9.

Situación ya vista en otras películas y que, por tanto, tampoco asombra, con lo que, como espectador, sólo quieres centrarse en unos acontecimientos, que en los primeros minutos transcurren ágiles y con la premisa de mejora, puesto que pasamos de ver cómo se encuentran en la acera de da acceso a la vivienda una caja con víveres sin saber quién, cómo y cuándo los ha traído, nos muestran una casa reconstruida a imagen y semejanza de las colindantes tras ser quemada por Tom la noche anterior en un desesperado grito activado con este movimiento con el que se agarran a la remota idea de que alguien contemple desde la distancia el humo, y vaya en su búsqueda, y lo más sorprendente: les llega otra entrega, esta vez se trata de un bebé al que, sin margen de maniobra, deberán cuidar aún sin saber por qué y qué es lo que está ocurriendo, cuando tan sólo llevan unas horas en este dichoso lugar del que tampoco osan referirse como hogar ni analizan el motivo de por qué están ahí, tan sólo se muestra su perspectiva a corto y largo plazo al encontrarse ahí, alejados del tipo de vida que conocen, donde ni tan siquiera veremos el amago de que nos muestren muestras en forma de detalles de su pasado, qué los unió o si alguno se agarra a algún recuerdo o persona que se encuentre el Mundo real en este preciso instante. Sencillamente está ocurriendo, y tocha apechugar.

Es decir, a través de sus pensamientos no vamos a obtener qué representa ese lugar o que teorías maneja el Director al emitirte, a través de su reparto, un cierto enfoque, para que todo esto que está aconteciendo al menos tenga una explicación, o un sencillo inicio que promueva un motivo, no, en absoluto, Lorcan Finnegan (El Director de esta entrega) delega en el propio público esta responsabilidad, y por ello cada uno podrá interpretar libremente lo que viene desarrollándose, debido a que sólo recibirás ciertos patrones y, a partir de ahí, el análisis de la película lo mantendrás en ‘stan by’ esperando un final que tampoco te aporta una explicación, simplemente se produce y te deja con muchas dudas pero poco interés, al menos en mi caso, ya que considero que es una película realizada más para la crítica que para el público.

No obstante, y por no desviarnos, recordemos que tenemos a Gemma y Tom completamente desquiciados en una casa, sin haberlo previsto y en contra de su voluntad, sumándole la nula opción de poder desenvolverse más allá del entorno que tienen expuesto sobre el tapete que forma esta Urbanización, y por si eso fuera poco, se encuentran incomunicados, sin gasolina y exhaustos en este lugar extraño donde la comida es insípida, no disponen de ningún elemento que diferencia unos días de otros y, realmente, no hay nada nuevo que hacer.

De esta forma, visto lo visto, parece que la cuarentena que estamos viviendo todos, ahora es más fácil de llevar, ya que al menos puedes comunicarte con tu gente, reconocer otras personas si sales al mercado o incluso increparle al vecino que saca a pasear al perro, ya que los regañones es algo que nos encanta a la ciudadanía, ¿verdad?

En este caso, y volviendo a la ficción (aunque en la actualidad vivamos un momento en el que la realidad supera a la ficción) Gemma y Tom suman un valor añadido a toda su desgracia: un niño, un bebé, que les ha sido encomendado por los mismos responsables que los han dejado aislados en ese lugar, algo que por la reacción del Agente durante la visita a la casa en el “día 1” tampoco sorprende, y en este caso se le añade la disparatada y temible diferencia que ese niño maldito en cuestión de unas semanas se muestra con el perfil de un chiquillo de diez años, pero con un comportamiento irritante que desquicia por completo a ambos, más concretamente a un Tom que lo detesta a más no poder y una Gemma que, aunque en ocasiones se apiada de este ser, son varias las veces que se refiere a él como un monstruo. Lo detestan, y razón no les falta.

Durante la película, veremos como Tom y Gemma, inevitablemente, se van distanciando entre ellos, y Tom se refugia en mantenerse ocupado cavando un hoyo en el jardín (al más puro estilo Kevin Bacon en el “El último escalón”) con la esperanza de poder comunicarse con alguien o poder llegar a algún lado, que los saque de ese infierno, lo que condiciona que, de un modo u otro, sea Gemma quien invierta más tiempo con el chiquillo en cuestión, brillantemente interpretado por Senan Jennings, y cuyo aprendizaje se basa en repetir tonos, expresiones y comportamientos que percibe de Gemma y Tom. Un niño que pone los pelos de punta.

De hecho, como ya sabemos que esto es ciencia ficción y estamos ante una especie de multi-universo, o como lo queramos llamar, al estar en un lugar deshabitado a simple vista y del que no se puede salir porque todos los caminos conducen al inicio, como si fuese una pantallita del Super Mario Bros, la película nos permitirá desarrollar todo tipo de especulaciones, como dónde se encuentran, quiénes los están controlando y si hay más humanos en ese lugar, aunque a simple vista no se les pueda ver, por medio de las puertas dimensionales que nuestros ojos contemplan, llegando a un instante –clave en la película- en el que Gemma le propone al niño-cosa, bajo el pretexto de jugar a un juego, a que realice una imitación graciosa de ella, igual que a veces imitaba el ladrido de un perro u otras voces, y mientras Gemma “le baila el agua”, aplaudiéndole y haciéndole ver que es muy divertido, Gemma le pide, poco después, que realice otra divertida y burlona imitación, en este caso de Tom, e instantes después le proponga que se muestre como alguien más que haya conocido recientemente, debido a que el niño había aparecido con un libro que “alguien” le había dado, mostrándose Gemma curiosa al saber que no hay nadie alrededor, cuando le insta al pequeño a que imite a ese “alguien”, instante en que el niño empieza a emitir sonidos que provoca cierto escalofrío y a alterar físicamente zonas de su cuerpo, como el cuello y el rostro, lo que aterra profundamente a Gemma y, ¿por qué no decirlo? Al propio espectador. Ella reacciona con pánico y negándose a aceptar lo que está viendo, se asusta y, de nuevo, se aleja del niño. Como he dicho, este chaval actúa espléndidamente bien, y permite que esta escena trascienda a un plano superior en el grado de relevancia por parte de ambos actores, puesto que, desde mi punto de vista, Imogen Poots (que ya me asombró en 28 semanas después) se adueña de la película, pero, sin duda, Senan Jennings se come la escena.

Así pasan los días en esta pintoresca Urbanización (y tú y yo quejándonos de una cuarentena con ventana al mundo exterior, Whatsapp y netflix), pero esta Urbanización seguirá ofreciendo momentos en los cuales se percibe cada día más el desgaste de Gemma y Tom, mientras el niño continúa con su asombroso desarrollo hasta mostrarse como un adulto, de nuevo a un ritmo de crecimiento extremadamente acelerado y, para nada, habitual, puesto que han transcurrido muchas semanas, semanas soporíferas para la pareja, pero no las suficientes semanas para que se produzca este ágil desarrollo en un humano. Por tanto…

Por tanto…

Por tanto no es humano. Simple. La reseña contiene spoilers, ya comenté, y, sí, desde mi punto de vista, quizá simple, todo apunta a alienígenas o alguna otra especie o dimensión hasta ahora nunca conocida por el ser humano.

Como vengo diciendo desde el principio de la reseña, el tiempo es un factor determinante en la película, porque, como a base de repeticiones de rutina y de este efecto bola de nieve puede provocar que la película parezca lenta, pero es la manera de transmitirse la desidia y el desgaste que sufren Gemma y Tom, más aún cuando toda la puesta en escena de la trama se quedó resuelta en los primeros 10 minutos de la película, el resto va mostrándose igual, para que te empapes del incordio que resulta el niño, lo engañoso que es el transcurso del tiempo, la incomodidad mental de encontrarse en ese lugar mientras sientes la espesura del tiempo incluso sobre ti. Pudiendo sentir hasta cierta empatía con los protagonistas, al encontrarte en confinamiento actualmente.

Pese a haber advertido que haría Spoilers, que así ha sido, tampoco voy a deshuesar toda la película, ni el final (ya que sería un spoiler inmenso) tan sólo destacar una escena espléndida en la cual Gemma logra introducirse en ciertos mundos, prácticamente similares y reconocibles al de su propia casa, como si se tratase de una red tríptica, donde se ve a otras parejas a las que les está sucediendo lo mismo, al comprobarlo durante apenas unos segundos tras conseguir introducirse en este otro túnel, logrando acceder a este inframundo del que es expulsada, volviendo al punto de inicio, pero que ha servido lo suficiente como para comprobar que algo, aún más, extraño está sucediendo.

Sin más, película sobre la cual me apetecía escribir, debido al mucho tiempo que no me ponía ante el Word para ofrecer contenido mío en la Web, además la tengo reciente, tras habérmela visto anoche y fue estrenada hace apenas unos días, el pasado día 8 de abril.

Vivarium ofrece muchas lecturas, posee ciertos enfoques, para empezar Vivarium como tal significa vivero, es decir, hablamos de un entorno cerrado con fines de observación, por consiguiente, si nos basamos en la teoría alienígena, sencillamente este apacible lugar, donde las casas, las nubes y el clima ausente de viento siempre es el mismo, sería una simulación de vida donde hay un huésped al que deben formar hasta que se valga por sí solo, curiosamente este proceso se acelera desde el principio y en apenas unos meses, el niño ya esté plenamente capacitado para valerse por sí mismo… es llamativo dónde transcurre esto, en la dichosa y mentada casa número 9, ya que casualmente 9 son los meses que dura un embarazo, al ofrecerte esta película llena de metáforas relacionadas con la maternidad, el distanciamiento, incluso juega con la deshumanización de las personas, ejemplificando a las mil maravillas todos estos conceptos en la tantas veces repetida frase expuesta por Gemma al decirle “yo no soy tu madre” al indeseable niño, lo cual me lleva a la conclusión que, del mismo modo que el niño copia lo que ve en Gemma y Tom, ese desprecio se vuelve recíproco con el paso del tiempo al no haber recibido afecto alguno por parte de ellos, es probable que los comportamientos de los niños (en otras casas, otras vivarium) varíen en función de cómo son tratados, en este caso constantemente le repetía “yo no soy tu madre” hasta el último suspiro.

Es más, si, como he comentado al principio, el único background de Gemma es que es profesora y prácticamente ni consuela a su alumna cuando la muchachilla siente lástima por la crueldad de la naturaleza al comprobar que un Cuco ha invadido el nido de otro pájaro, echando las crías y algunos huevos fuera, condenándoles a una muerte segura, esto nos recuerda, a modo de metáfora (una vez más) que el Cuco es un ave parasitaria, y a fin de cuentas lo que hace es introducirse en otro lugar que no le corresponde y desajustarlo todo en búsqueda de su propio confort, aprovechándose de otra especie y perjudicándola a más no poder, tal y como hace el niño con Gemma y Tom, comportándose simplemente como reflejo común del humano, puesto que, sí, había que decirlo, esta película está llena de metáforas, más o menos sutiles, ya sea sobre la sociedad, el matrimonio, relaciones sociales que puedes extrapolar a la condición humana, paralela, alienígena o de cultivo (Vivarium)… y con todo ello es con lo que nos podemos quedar.

 

 

 

 

Propicios días!


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