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PELÍCULA

Ficha técnica

Un lugar donde quedarse

Un lugar donde quedarse


Intérpretes: Maya Rudolph , John Krasinski

Título V.O.: Away We Go
País: Estados Unidos Año: 2009
Fecha de estreno: 05/06/2009
Duración: 98 min.
Género: Drama



Sinopsis

Burt y Verona son una pareja que se encuentra a la espera de tener un bebé, cuando estando ella en el sexto mes de gestación los padres de Burt les comunican que se van a ir dos años a Amberes, con lo que “se quedan sin abuelos” para su pequeña, puesto que los padres de Verona fallecieron cuando ésta tenía 22 años, con lo que deciden encontrar ahora un nuevo lugar donde iniciar esta nueva vida, dado que llegados a este punto ya no creen necesario seguir si los padres de Burt van a estar en Bélgica estos próximos 2 años.

 

 

 

 

N6


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 02 junio 13

Burt y Verona descubren que “están embarazados”, y cuando un día van a visitar a los padres de Burt, “los orgullosos futuros abuelos” se desmarcan con lo que primeramente parecía una broma, puesto que mientras Verona y Burt quieren poner tierra de por medio con respecto a la implicación durante el parto de la familia, como indicarles que no quieren gente en la sala, ni en el pasillo del hospital ni tan siquiera el clásico vídeo… Los padres de Burt les hacen saber que no se preocupen por eso, puesto que para cuando nazca el bebé, a la que se espera en julio, Ellos estarán en Amberes, un viaje de 2 años que toda la vida han querido realizar y que emprenderán este mismo junio, lo que deja atónitos a Burt y Verona, además de encontrarse sin margen de maniobra ya que, de buenas a primeras, se encuentran sin nadie en su entorno para verse ayudados en los primeros pasos de su futuro hijo, y con la repentina duda con la que plantearse dónde encontrar “otros 2 abuelos” si los padres de Burt se marchan a Bélgica, con un distanciamiento más que evidente, y los de Verona fallecieron cuando ella tenía 22 años.

¿Qué opciones le quedan? No parece muy lógico seguir viviendo aquí, tras haberse mudado aquí sólo porque se encontraban los padres de Burt, pero si ahora no van a estar para “hacer la cobertura” en los primeros 2 años del bebé, ¿qué necesidad? Con lo cual pincelan sobre el tapete el planteamiento centrándose en cómo sería su integración en una posible nueva vida en destinos con los que están relacionados por algún tipo de persona, siendo Phoenix, Madison y Montreal la ruta primeramente asignada.

Antes de estructurar el viaje, me apetece destacar la buena interpretación de John Krasinski, en el papel de Burt, al que podemos seguir en la adaptación estadounidense de la serie “The Office” y que ofrece varios recursos de su repertorio habitual de la citada serie en esta película, quizá sin escenificar tantísimo su particular estilo llamativo desde el punto de vista más discreto pero sin perder ciertos rasgos perfectamente reconocibles, con algunos arrebatos verdaderamente memorables aquí en Away We Go, en la que también aparecen perfiles conocidos como los de Maggie Gyllenhaal y Melanie Lynskey, a la que resulta muy difícil asignarle un género, ¿drama? ¿Comedia? ¿Documental? Más bien es un recorrido bien llevado marcado por las relaciones humanas, y para la que ya estamos en carretera para iniciar el camino.

Empieza el viaje

Nos vamos a Phoenix
En este caso la extensión con Phoenix es la más lógica, dado que ahí se encuentra la hermana pequeña de Verona, aparte de una antigua compañera de trabajo de la propia “Rona”, con lo que el “pack” parece manejable: familia + posibles amigos. Sin ganas de destripar la película, durante el visionado de la misma resulta sencillo vislumbrar por qué esta antigua compañera de trabajo no es una persona con la que sea fácil compatibilizarse, puesto que es gritona, algo alocada, exagerada en sus formas, muy impulsiva, tremendamente despectiva y un poco basta a la hora de expresarse o referirse a sus hijos, con los que no tienen ningún tapujo a la hora de ridiculizarlos, mientras el marido de ésta se mueve en una línea de pesimismo y cabe por saber qué tipo de relación de “amigos” podría tenerse con esta familia, con lo que no tardan mucho en “darles boleto” y plantearse si Phoenix es el destino señalado.

Nos vamos a Tucson
Aquí se produce una de las secuencias más extravagantes en una película calmada, donde la implicación de los paisajes y la música genialmente seleccionada, para que sea acorde con cada una de las capturas, está detalladamente elegida, pero aún así cuando llegan a Tucson para ver a la hermana pequeña de Rona se topan con un instante difícil de olvidar, cuando estando esperándola aparece una mujer con su hijo, de unos 5/6 años, que le hace describir todo aquello que ve, que si un cactus, una persiana, un florero… Hasta que señala a Rona y el niño dice que esa tripa bien entrada en el sexto mes aloja a un bebé, instante en que la madre le insta a que les explique qué sabe sobre los recién natos, instante en que el crío se descubre diciendo lo siguiente “A los bebés les gusta respirar sin que se note, Le puse una almohada encima a mi hermana, pensaba que ya no respiradaba, pero sí, consiguió librarse, pero lo volveré a intentar.”

Es una escena todo grotesca.
No sé si Pablo Motos la querría para su célebre “frases de niños”…

En fin, volviendo a la trama, aquí será el lugar donde Rona y su hermana pequeña se vean, la cual se encuentra en plena crisis de pareja con lo que le recuerda a Verona la suerte que tiene de complementarse tan bien con Burt, mientras disfrutan del ratito en el que estar juntas mientras su hermana está verdaderamente entusiasmada con la idea ser tía de esta próxima integrante en la familia, a la que ya se espera. Tanto se le espera, que el estado de embarazo de Rona parece más avanzado de lo habitual, lo que les dificultará poder subirse al próximo avión, destino Madison, puesto que las azafatas dudan que estemos hablando del sexto mes de gestación, al pedirle el consentimiento médico para volar que se solicita a partir del octavo.

Nos vamos a Madison
Así son las cosas, deberán coger el tren, lo cual tampoco les altera los planes, ya que sencillamente es otra manera de seguir este recorrido, pero esta situación, sumado a otros capítulos de su relación, provoca en Verona que le pregunte a Burt por qué nunca discuten, por qué nunca se altera, por qué jamás tiene una mala palabra contra ella, y no es que ella quiera ser insultada, pero le preocupa que el parecer estar permanentemente en una balsa de aceite afecte a las pulsaciones de la niña, ya que lo tiene algo bajito, con lo que, en medio del tren, Burt tira de galones y le dedica unas palabras muy chocantes para propios y extraños iniciadas con un “has hecho algo mal…” Momento soberbio. Las pulsaciones recuperan el ritmo recomendado de entre 120 y 140.

En Madison, la conexión familiar, en este caso, es por parte de Burt, su prima, podemos definirla como una mezcla entre pintoresca y “happy flower”, pero con unos enormes prejuicios hacia ciertas corrientes de esta sociedad, no obstante -y desde mi punto de vista- la chavala no vive mal, con lo que creo que lo suyo es el típico postureo, de todos modos Burt y Verona quedan con ella y su pareja para cenar, deciden regalarle un carrito de bebé, pero no es un gesto bien recibido por parte de su prima, aunque le restan importancia hasta que poco a poco van contemplando como la incompatibilidad nuevamente resalta de forma espectacular, y en este caso deciden dar carpetazo a la opción de trasladarse hasta Madison, con la intención de establecer un vínculo con la familia de la prima de Burt, más aún cuando el novio de ésta en un momento dado en que comete un error cultural responde con un “no intentes analizarme Verona”, con lo cual, este lugar no es una opción.

Nos vamos a Montreal
Aquí esperan unos antiguos amigos con los que estudiaban juntos, una bonita casa, buen ambiente y 4 ó 5 hijos, muchos parecen, aún así la mujer viene de tener complicaciones en su último embarazo, lo que tampoco parece desestabilizar de puertas para fuera a la feliz pareja, que insisten en la firmeza que transmite el matrimonio para fortalecer la pareja, dado que es la mezcla perfecta de paciencia, amor, protección… Al verse asombrados ante una Verona que siempre le responde 'No' a Burt y sus peticiones de matrimonio, aunque tiene sus motivos que se descubrirán llegando al final de la película, mientras en este instante con sus amigos, salen por la noche y a la mañana siguiente reciben una llamada, lo que obligará a alterar los planes de "la ruta", puesto que al otro lado de la línea telefónica se encuentra el hermano de Burt, con lo que…

Nos vamos a Miami
Su novia le ha dejado, lleva 4 días desde que aquello ocurrió y no sabe cómo decírselo a su hijita pequeña, por ello ha llamado a Burt y Verona para sentirse más respaldado en esta difícil situación, con lo que nuestros protagonistas le ofrecen todo su apoyo e implicación hasta el punto de que Burt se entristece de tal manera que le hace prometer a Verona que ocurra lo que ocurra entre ellos jamás abandonará a su futura hija, mientras ella le pide que cumpla su palabra en otros sentidos, todo ello inmerso en un carrusel de promesas con las que encauzar un futuro inminente y al ver su entendimiento reforzado como pareja tras haber tratado con gente tan dispar en los últimos días, parecen tener muy claro que no quieren cometer ciertos errores que han visto reflejados con quienes vienen cruzándose desde que iniciaron marcha en Phoenix, Tucson, Madison… Quedándonos por saber cuál sería la evaluación de Montreal si esta llamada del hermano de Burt no se hubiese producido, la cuestión es que llegamos al final de este viaje, y toman una decisión a raíz de una anécdota que Verona le cuenta a Burt.

Nos vamos a casa.

 

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Hoeman 26 septiembre 13

Una película más bien modesta en contenido y forma; pero realmente estimulante y que llega a tocar la fibra sensible. Si tuviese que definir Un lugar donde quedarse, afirmaría que es una reflexión sobre la incertidumbre del futuro con los característicos toques extravagantes-humorísticos del director Sam Mendes; una especie de tragicomedia o dramacomedia con una atmósfera extraña, entre melancólica y optimista, por el camino recorrido y el que queda por recorrer, donde el amor ocupa un lugar privilegiado, con una fuerza sobrenatural. Los personajes principales de este largometraje se encuentran en esa edad de inflexión, que separa la adolescencia-juventud de la madurez-juventud; con todo lo que ello conlleva: que es principalmente el desengaño por en algún momento haber creído que podría ser amo del universo. Recomiendo relean la reseña del amigo Novo si quieren saber con exactitud cómo transcurre la película. Gracias a su trabajo, yo me ceñiré más a pensamientos que suscitó en mí esta pequeña maravilla, y algunos comentarios. Y es que no puedo dejar de obviar que Dave Eggers, reputado escritor norteamericano y editor de la afamada revista McSweeney´s, al que confieso con cierta vergüenza que todavía no he leído, escribió junto a Vendela Vida (mujer de Eggers y también escritora) el guión. Creo que es algo que se nota: si bien Un lugar donde quedarse tiene el “sello Mendes” (uno ve la película sin saber el director y pondría a Sam Mendes como posible director en su quiniela particular), hay algo adicional, no sé tampoco muy bien el qué, que al menos yo no había apreciado en anteriores películas del director: quizá ese enfoque claramente positivo de enfrentarse a la vida de cara y con calma “a pesar de los pesares”. Es una película sutil aunque clara en sus intenciones; que muestra a exageradas –y puede que estereotipadas- personalidades alrededor de los protagonistas; protagonistas en un particular tour de force encaminado a encontrar la, no sé si caer en la tentación de decirlo... no se me ocurre nada mejor... La felicidad; esa palabra cuyo significado es extraordinariamente difuso e incluso iluso: pero al fin y al cabo esta obra va de eso: de tomar uno, dos, tres, cien mil caminos hasta encontrar el destino deseado en el momento determinado. Todo ello con dosis de humor que vira de naïf a histérico a entrañable o al contrario. Entrañable también es la pareja principal del film; y es que se nos muestra una relación de amor menos superficial a lo que estamos acostumbrados; basada en la comprensión y la afinidad; en el entendimiento y el juego; en el cariño; auspiciada por un gran sentido del humor; quizá demasiado idílica y romántica, pero real en su mayor parte. Sin duda creo que este es el aspecto más logrado del largometraje: cómo se nos muestra la relación entre una pareja que se quiere. Con extravagancias y rarezas incluidas. Se encuentran en ese momento dónde creen que el amor todo lo puede; y así se refleja. La escena final –con una canción escogida a la perfección- es un gran finiquito para este espléndido film; el summum, una inyección de esperanza para el espectador: se puede sobrevivir a pesar del mundo y las personas.

La mayor pega, a mi juicio, es que durante transcursos falta fluidez y armonía; creo que en parte se debe a la excentricidad de los diferentes personajes secundarios que van apareciendo –que también pueden servir como punto de partida para una evidente contracrítica: simplificándolo en su máxima expresión: por cada persona feliz, existen muchas más que son infelices-. Sin embargo, el sabor de boca que le queda a uno al finalizar el visionado es dulce, agradable. Y servidor se queda con eso. Ésta me parece una pequeña joya del cine; para saborear, disfrutar y admirar en grupúsculos íntimos como si de un pequeño tesoro se tratara.


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