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PELÍCULA

Ficha técnica

Un día de furia

Un día de furia


Intérpretes: Michael Douglas

Título V.O.: Falling Down
País: Estados Unidos Año: 1993
Fecha de estreno: 28/05/1993
Duración: 112 minutos
Género: Thriller



Sinopsis

William Foster (Michael Douglas) trata de llegar a su casa y atravesar Los Ángeles para poder celebrar la fiesta de cumpleaños de su hija, pero el calor, un monumental atasco y una serie de inoportunos contratiempos se interponen en su camino. Hasta hacerle sacar toda la furia que lleva dentro, quizá demasiada para esa ciudad. ¿Conseguirá Foster llegar a su objetivo o se verá definitivamente atrapado en las circunstancias?

 

MJ


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Elvira MJ 17 agosto 16

Hoy ha hecho calor, ¿verdad?

Otra gota de sudor que se desliza lentamente. Una mosca jugueteando por la nuca. El ruido incesante de los cláxones. La manivela para abrir la ventanilla del coche… que se rompe.

Y ya.

Así comienza Falling down, Un día de furia en castellano. Lo que parecía un día algo difícil, se convierte en el día más complicado que podrías imaginar. Y William Foster no aguanta más, abre la puerta de su coche y lo abandona en medio de un monstruoso atasco un día de calor infernal.

Todo parece estar en contra de nuestro protagonista. Este pobre hombre lo único que quiere es llegar a casa para celebrar el cumpleaños de su hija. ¡¿Es tanto pedir?! Pues se ve que sí, es pedir no mucho, sino muchísimo.

Él sólo quiere cambio para poder llamar a casa desde una de esas cabinas que hoy son objeto de colección y poco más. Él sólo quiere poder llamar, poder llegar. Y ese dependiente mezquino se niega. Se niega y le hace la vida imposible. Y se ríe en su cara.

Y entonces ya sí que sí. Sale la bestia que descansaba pacífica y se desborda toda la furia, vengándose violentamente como (casi) todos hemos querido hacer alguna vez de todas esas pequeñas injusticias que nos ponen la zancadilla en el día a día.

Todos hemos tenido un mal día en que el universo parece llevar a cabo un contra nosotros y es por eso que el director Joel Schumacher consigue que nos aliemos con Foster y contra el mundo. Logra que entendamos sus reacciones violentas. Incluso llega a hacer que las apoyemos. Hasta que tiene a bien presentarnos más de cerca a Martin Prendergast, un policía que está a punto de retirarse tras esa misma jornada.

A simple ojo Prendergast parece un tipo afable y simpaticorrón con una vida más o menos complicada. Más más que menos. Ha decidido retirarse de la policía y tener un último día relajado, pero sin faltar a su deber. Dicen que el diablo sabe más por viejo que por diablo. Y este es justo el caso. Este policía se fija en los detalles y escucha lo que la gente tiene que decirle, conecta las ideas, ata cabos y encima, cuenta con una maravillosaestupenda compañera dispuesta a confiar en su intuición y sus capacidades.

Gracias a este tipo descubrimos que quizá no deberíamos sentirnos tan identificados con un absoluto psicópata borderline de tendencias altamente violentas. Que tal vez y sólo tal vez deberíamos preocuparnos por su exmujer que habíamos juzgado un poco a la ligera… que a lo mejor la cría a cuyo cumpleaños quiere asistir está muchísimo mejor sin su amante padre.

En definitiva. Este clásico de los noventa es un thriller bastante movidito, con acción pero sin aturullar, con violencia pero en su justa medida y con tensión psicológica in crescendo a medida que evoluciona el metraje. Aunque previsible a veces, el filme logra dar vida real a unos personajes principales nada planos, que se muestran llenos de luces y sombras y que permiten por ello, que nos sintamos identificados parcialmente con cada uno de ellos y especialmente con un Foster al que Michael Douglas encarna con maestría.

Porque al fin y al cabo, cómo se puede llegar a ese punto. ¿Seguro que tú estás completamente a salvo de que el calor y un mal día te saquen de tus casillas?

¿Y yo soy el malo? ¿Cómo ha podido ocurrir…? ¡Hice todo lo que me dijeron!

William Foster

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 agosto 16

Oportuno CineClub elegido para hoy en el que a un ciudadano, algo tarado se le acaban de cruzar los cables en varias ocasiones a consecuencia de indignantes situaciones, que en realidad no dejamos de soportar en nuestro día a día.

Dejando de lado que nuestro prota, interpretado sobremanera por Michael Douglas está “tó pa allá” y no lo quisiera cerca, en el fondo… tal y como muchas críticas alabaron en su momento ¿quién no ha fantaseado con alguna de sus acciones?, pues se llegó a decir que liberaba lo reprimido de mucho ciudadano en la sociedad mercantilista y materializada occidental actual.

Igual me equivoco, de hecho,  la primera vez que  vi la película me pareció desmesurada la acción del “hombrezuelo”.  Hoy, en cambio, me pilla en un momento en que… pues… desmesurado… desmesurado es, pero igual de radical es la pasividad que lidera hoy en día.  Aunque se da desmesura, motivos para la indignación no faltan.  Podemos empezar por el momento político en que nos encontramos, por un lado esperanzador y por el otro, para tirarse de los pelos cuando llevamos todo el año sin que se forme gobierno, y aquí ¡no pasa nada señores!, en todo caso, se plantean unas terceras elecciones y mientras, todos los que están ahí a chupar del bote mientras la clase obrera o sufre el desempleo y la pobreza o se descuerna a currar apretado pero sin ser ahogado.  Porque ojo… ¡circo y pan! eso que no falte y así, no se quejan ni se sienten tan infelices, vaya, que no molestan (los ciudadanos, claro, los “peleles” de la sociedad).  Un país en el que las políticas van cada vez a peor y protegen menos al indefenso.  Sin hablar de un comercio totalmente injusto en el que los precios se ven inflados por impuestos que no son muy visibles en una retribución en servicios para la sociedad, además de inflados para que algunos ricachones puedan seguir enriqueciéndose y explotando los recursos naturales y/o  a las personas. 

Me siento mal por compartir la mala leche con el protagonista, pero me indigna.  Me indigna que hayan atascos como en la película porque alguien inepto no sepa diseñar las obras en las ciudades con posibilidad de alternativas.  Me indigno porque los precios bailen, se descontrolen  y haya quien estafa con impunidad.  Me indigno por la discriminación y la segregación de clases a la que estamos llegando después de haber huido tanto a lo largo de la historia, además de las diferencias de género.  Me indigna que las grandes empresas multinacionales “roboticen” a los empleados, y se aprovechen de los consumidores.  Me indigna la falta de seguridad en según qué zonas, y la indefensión ante según qué situaciones. Me indigna la incompetencia de muchos “profesionales”, que meten la pata teniendo importantes consecuencias y ni lo reparan ni se disculpan, sólo dan largas.  Y aún me indigna más que haya quien actúa de mala fe tratando con el fraude a diario, argumentando que “se les obliga a engañar” porque nos ponen las cosas muy difíciles y al final, hacen gala de la picaresca española por zafarse de la honestidad y aprovechándose del prójimo.  Y lo que más me indigna de todo, es que lo acabemos tolerando bajo frases como “es lo que hay”, “ya sabemos que es así”.

Por supuesto, como todo, está el otro lado de las cosas, y es el que me mantiene calmada ante cada uno de estos batacazos que se reciben de las personas deshumanizadas que tan frecuentemente se dan hoy en día.  Apelo al  “si en verdad, no es taaaan grave, no es lo peor”.  Pero sí lo es, que la mayor traba, dificultad y temor con que se tenga que encontrar el ser humano sea el propio ser humano… en verdad, sí es grave, aunque el cabreo no merezca para nada la pena.

Nunca he sido defensora de la violencia, pero llegados a cierto punto, el tomarse la justicia por la propia mano, me resulta tentador y admito que con la racha que he tenido este añito… sí he fantaseado con decir según qué o dar un buen collejón a según quién (lo cual me disgusta de mí misma). Porque todo tiene un límite y el de la injusticia en este mundo en que vivimos, parece que no tenga fin.   En esto entra ya, el criterio y la medida de la justicia, lo cual no es fácil de determinar… ¿QUÉ ES JUSTO? ¿QUIÉN DEBE DECIDIRLO?

En fin, ¿qué decir de esta película?.  Supongo que no es de las que gustan a todo el mundo.  De hecho, a mí no es que me guste, pero desde luego, a poca atención que se le ponga, no puede pasar desapercibida porque, al margen de la aparentemente irracional violencia y catarsis casi continuada, hay todo un trasfondo a tener en cuenta sobre cómo aceptamos vivir nuestras vidas de la manera que lo hacemos.




N5 

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 agosto 16

A todos nos ha pasado alguna vez. Es así. Si William Foster empieza a desquiciarse con el atasco, el sofocante calor de un coche que no responde cuando le pides que se porte a la hora de deleitarte con su aire acondicionado y, además, hay una mosca cojonera haciendo honor a su apelativo, ahí William (D-Fens como código), decide que el día no se presente muy afable.

A todos nos ha pasado alguna vez. Es así. Ahora sustituye a William, D-Fens en su code, y sitúate en este mismo verano, no vamos a hacer un copia-pega tan descarado, con lo que corrige a esa mosca y sitúa en su lugar a ese mosquito guasón que se pasea por tu oreja como si estuviese derrapando antes de entrar en boxes cuando aún el despertador no había ni sonado; te levantas y tu prenda se te engancha en el picaporte, no una vez sino dos, para impregnarle más dramatismo a la causa; continúa el día, evitemos el coche porque William no le ha ido muy bien, pero ese transporte público va hasta arriba y vamos todos como en una lata de sardinas, ¡ah! Tampoco funka el aire acondicionado, of course, ¿qué hacemos? Bueno, digamos que la sonrisa con el que saludas al día se destiñe un poco, ¿verdad? Ahora, iniciar una cruzada por las calles quizá sea pasarse, pero D-Fens no lo ve de este modo y todo esto dará inicio a Un día de furia.

Un día de furia

Un día de furia te presenta a un personaje al que de entrada nadie toma en serio, y ante el que poco después siempre le pedirán clemencia. Ha decidido hacerse respetar, pese a que su indumentaria no se presta a ello, se pasea por Los Ángeles con su camisa blanca corta y su corbata, atuendo hasta hoy reservado sólo para unos pocos, discreto para tipos con perfil Schwarzenegger, pero al que le permitiremos a William no vaya a ser que se pille un rebote y acabe situándonos en su mirilla.

Si te sitúa en la mirilla, ya sabes que su día de furia puede significar que sea el último tuyo, aquí, entre nosotros. Hoy se ha levantado muy tonto William.

Tonto y encaprichado.

Durante el film el Director Joel Schumacher gestiona de manera extraordinaria la presentación de este tipo, para que si en los primeros compases decides acompañarle en su cruzada, poco después empieces a plantearte si quizá esté excediéndose en sus formas, significando que si vas a empatizar con él debes hacerlo de principio a fin, del mismo modo que si no vas a bancarle estés deseando que sus pasos se detengan cuanto antes, porque cuando sitúa su vista hacia un punto ya sabes que cosa mala se va a presentar ahí.

A mí desde el principio ya me parece un tipo al que hay que dejar correr y no sentirse identificado, como decía, se ha levantado de un tonto que no veas y además encaprichado, de pronto se ha acordado que tiene una hija y quiere ser clave en el día de su cumpleaños, estar presente en tal referente fecha. Más allá de que el día después y los que le preceden como si no hubiesen existido.

Por ello veremos a un William en modo acosador con su ex mujer, llamando por teléfono para acechar con incómodos silencios, lo que a uno le hace planterase que tal vez no se trate sencillamente de un solo día de furia sino de varios episodios continuados a lo largo del pasado que les terminó desuniendo, hasta que tras otra llamadita de William su ex mujer, Elizabeth, decide tomar cartas en el asunto y advierte a la policía para protegerse de dicho acecho, aunque la policía no parece tomarla muy en serio, pese a presentarse ahí, básicamente porque se basa en la premisa de que si en el pasado no le puso una mano encima no hay porqué actuar, sencillamente parece burlarse de ella cuando al preguntarle si alguna vez le pegó a ella o a su hija la mujer responde que no, sin tener en cuenta que “un maltratador no es sólo el que te da hostias, también el que si sales sin él tiene celos y te odia.” (Hásel).

La mujer parece aterrada ante la posibilidad de que William se plante en su casa, aunque para ello D-Fens vendrá sorteando obstáculos por toda la ciudad, desde que inicia su cruzada entrando a por cambio a una tienda, cuando quiere descansar en un parque o cuando se le antoja no buscar alternativas al decidir que quiere ir por una calle que está de obras.

¿Cómo se llama la peli? Se acabaron las obras.

Vemos como los métodos de D-Fens son cada vez más directos, sin miramientos y de manera más decidida, conforme transcurre su jornada vemos que se le pira más que a Trevor en el Grand Theft Auto V. Está completamente desatado, marcándose un "Going Postal" en toda regla, término acuñado a raíz de los incidentes que sucedieron entre 1986 y 1997 en EE.UU. cuando varios empleados del servicio de Correos se cargaron a tiros a sus compañeros y jefes; desde entonces, los ataques de ira y rabia en el puesto de trabajo se denominan de esta manera. En el caso de D-Fens ni tan siquiera ha sido en el trabajo donde ha explotado, con lo que nos podemos imaginar su estado anímico...

Todo parecen hechos aislados, y sólo a un tipo se le pasa por la cabeza que puedan tener relación, se trata de Prendergast, policía que hoy estaba ante su último día y al que le espera la jubilación una vez finalice su jornada laboral, hecho que le repiten de manera constante sus compañeros, siendo varias las ocasiones en que le dicen que podría tocarle el gafe de fallecer en su último día de trabajo, entre risas incluso, pero aún así no cesa en su empeño de sacar adelante este caso al tener decididísimo que hay relación entre unos acontecimientos y otros, tal es así que pronto descubrirá que ahí estaba desde el principio ¡D-Fens! Sale en su búsqueda, dejándonos todo preparado para toparnos ante un encuentro entre un tipo en pleno día de furia ante otro ante su último día de servicio.

¡Cómo se ha puesto el día! Ponte al día y entérate de qué pasará cuando estos dos se crucen ante lo que entienden como un enfoque distinto ante un mismo día, en el que, sin saberlo, coincidieron en el punto de partida y en el que les espera un final que sólo descubrirás si ves el film. Eso sí, sin furia. Que menudo verano llevamos en cinealfilo, entre "Furia en la carretera" de julio y el día de furia en agosto, estamos ante unas propuestas agitadas marcadas por la calufa, muy apetecible (ironía ON) el calorcito en pleno agosto. Veranazo.

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Patricia Bendala 17 agosto 16

Interesante, pero no brillante. Lo cierto es que Un día de furia ha sido una película que ha desconcertado totalmente mis expectativas.

Por lo que había leído previamente y por lo que parecía el tráiler, el argumento estaba más bien relacionado con un síndrome de Amok, resultando en una matanza indiscriminada y sin sentido, como muchos de estos casos desgraciadamente terminan en la realidad. Sin embargo, nada que ver con el desarrollo común de este tipo de arranques violentos, en los que se mata sin distinción a gente de manera totalmente aleatoria. El protagonista, digámoslo de entrada, loco de remate, se va encontrando con una serie de situaciones y personas que irritan su objetivo: “llegar a casa” para el cumpleaños de su hija, que vive con su exmujer y de las que tiene una orden de alejamiento por anteriores comportamientos violentos. Cada una de estas situaciones incómodas termina con un mal final para las personas que se han interpuesto en su camino.

Muy interesante actuación de Michael Douglas metido en la piel de este psicópata, al que terminas odiando y temiéndole pena a la vez. El veterano policía que descubre todo el pastel, sin embargo, engancha desde el principio. Un personaje entrañable del que lo único que no te encaja es que esté casado con una loca como la que tiene por mujer.

El ritmo de la película, como casi todas las películas más de esta época, es un poco lento teniendo en cuenta a lo que nos tiene acostumbrados Hollywood en los últimos tiempos. Es por eso que a veces algunos planos y transiciones se hacen un poco largos. Sin embargo, la excelente banda sonora hace que este factor lo notes sólo al principio, ya que a lo largo de la película estas transiciones están tan bien acompañadas musicalmente que apenas se detiene el tiempo.

Si el ritmo es mucho menos frenético (y a veces digamos demasiado lento) para un espectador del siglo XXI, los diálogos sin embargo se me antojan muchísimo más realistas que en los últimos años. No hay tanta charla trascendental ni tantas frasecitas que enmarcar. Pero es que seamos realistas, en la vida hay pocos discursos que merezcan musiquita de fondo, y menos si vienen de un tipo trastornado. Lo único sorprendente en este sentido es que no sé si era una preocupación habitual del momento o lo hacen por darle más intensidad a la trama, pero los policías no paran de recordarse entre sí que estando de servicio te pueden herir o matar. Insisten una y otra vez en este tema de manera que casi en cada diálogo de la comisaría sale uno diciendo algo como “tranquilo, mientras estés en oficinas no te pasará nada” o cosas por el estilo. Un tema un poco chocante para hablarlo medio de cachondeo entre compañeros unas 100 veces al día (recordemos que la película transcurre en un solo día).

Como ya hemos dicho antes, uno de los mejores puntos a favor, la estupenda banda sonora, que acompaña más que nada el frenesí vital del protagonista. Una música algo irritante y brusca a veces, que consigue guiarte por los sentimientos de Michael Douglas. Desde el primer minuto de película, la banda sonora ya consigue irritarte y te involucra completamente en ese atasco horrible en el que está sumida la ciudad y el propio Douglas. Y como apuntábamos, indispensable papel en las largas transiciones.

En resumen, una película muy de su época y bastante interesante. Aunque si estáis esperando un rollo matanza de Columbine, quitaos la idea de la cabeza antes de empezarla.


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