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PELÍCULA

Ficha técnica

Sufragistas

Sufragistas


Intérpretes: Carey Mulligan , Helena Bonham Carter , Meryl Streep , Natalie Press

Título V.O.: Suffragette
País: Reino Unido Año: 2015
Fecha de estreno: 11/09/2015
Duración: 106 minutos
Género: Drama



Sinopsis

Sufragistas constituyen el movimiento femenino que se desencadenó en el Reino Unido y que, por medio de la lucha de muchas de ellas, centrándose en el movimiento encabezado por Emmeline Pankhust, lograron la igualdad de género en busca del derecho a voto.


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Alberto R. del Nogal 17 julio 17

“Las mujeres no tienen el temperamento calmado ni el equilibrio mental necesarios para emitir un juicio sobre asuntos políticos (…) Si permitimos que las mujeres voten se perderá la estructura social. Las mujeres están bien representadas por sus padres, hermanos y maridos (…) Una vez se les concediera el voto, sería imposible detenerlas. A continuación las mujeres exigirían el derecho en convertirse en parlamentarias, en ministras, en jueces.”

El ritmo del guion es ágil, lineal y hasta esperable. Solo un par de momentos de intriga y giro. Pero ese no es el objetivo de Sufragistas, más bien, meter al espectador bajo la piel de una mujer de comienzos del siglo XX en Reino Unido o, quizá, de cualquier lugar del globo.

Tan solo hace cien años las mujeres no podían votar. Época de nuestras madres o abuelas. En el fondo, antes de ayer. Tan solo cien años atrás las mujeres dependían formalmente de un hombre, ya fuere su hermano, su hijo, su padre o su marido. Eran poseídas como se posee cualquier objeto. La única característica humana dada era la de ser madres, hijas, esposas o hermanas. Antes que mujeres, eran mujeres “de” y mujeres “para”. Antes que personas, eran caprichos.

Sufragistas, además de retrotraer el pasado, no para de lanzar preguntas al presente. ¿Son las mujeres, ahora, libres? Lo que eran hace dos días puede que, formalmente, no lo sean, pero, ¿y en nuestro imaginario? ¿Se han librado las mujeres de ser ya caprichos masculinos? ¿Han parado de recibir el rol de sumisas? ¿Actúan, trabajan, visten, hablan por y para los hombres? ¿La emancipación llegó al completo? ¿Llegó para quedarse?

Todavía hoy se cuestiona el feminismo y no son pocas autoridades políticas —y miles de personas anónimas— que se sienten incómodas con ese término. No es fácil, porque nunca lo ha sido, cambiar el paradigma “dado” o “naturalmente dado” de la realidad construida. Ni con razas, orientaciones sexuales, confesiones religiosas, adscripciones ideológicas y, por supuesto, género. No será fácil expandir el feminismo a la totalidad de la sociedad para que sea tan hegemónico como lo es ahora el antirracismo. ¿Acaso alguien estaría incómodo con la palabra antirracista? Parezca descabellado o no, lo cierto es que en pleno siglo XXI algunas personas se declaran abiertamente “no feministas”. Incluso se inventan términos como “feminazis” o “micromachismos” para justificar su rechazo o tergiversar el movimiento social. La película es el mejor de ejemplo de lo que cuesta cambiar las cosas —incluso se pagan vidas— pero el presente nos confirma que mereció la pena. Ningún movimiento social tiene un final temprano y la exigencia se alarga hasta toparse con el horizonte utópico, o en otras palabras: el camino de la perfección se vuelve infinito y, por ello, necesario.

“Rompemos escaparates, quemamos cosas, porque la guerra es el lenguaje que los hombres entienden (…) Somos la mitad de la humanidad. No pueden encerrarnos a todas”.

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 julio 17
En la ciudad de Londres, a finales del s.XIX y principios del s.XX, centrado en las trabajadoras de una lavandería, se relata el camino y sacrificio realizado por estas mujeres, descalificadas por gran parte de la sociedad de su época por conseguir algo, hoy en día tan poco valorado como el derecho a voto para las mujeres.  Pues hasta entonces, lo aceptado como "normal" era que decidiera por la mujer su padre, su hermano, o su marido, como si la mujer fuera niña pequeña por siempre y no pudiera desarrollar suficiente capacidad y criterio como para tomar las decisiones de su vida.    
 
El machismo, que mostrado y para nada exagerado en la película.  Un machismo del que todavía quedan más que vestigios.  Vestigios no reconocidos a nivel político, y mucho menos descarado, pero sigue existiendo: a nivel laboral, las mujeres tienen menos accesible los altos puestos, a no ser que renuncien a formar y cuidar de su família;  en muchas profesiones (y esto lo he sufrido en mis propias carnes ya en el s.XXI), los hombres cobran más que las mujeres por realizar exactamente las mismas funciones durante las mismas horas;  aún hay profesiones que se consideran de hombres y otras que se consideran de mujeres; presentarte a una entrevista de trabajo embarazada o con proyecto de ello, sigue siendo condenar la posibilidad; pedir días por cuidado de los hijos y las hijas, en muchas empresas aún es cuestionado... etc.  Hoy en día, de hecho, el machismo se encuentra en la sociedad occidental tan oculto, que hasta se intenta convencer a la población de que a nivel social, es la mujer la que domina la economía y organización doméstica, se dice jocosamente que "la mujer es quien lleva los pantalones".  Los datos sobre violencia de género, son escalofriantes año tan tras, y lo que es aún más preocupante son las actitudes de machismo y control sobre el comportamiento entre los/las jóvenes de hoy en día, en que muchas chicas son dominadas y controladas por sus parejas sentimentales, y hasta se llega a creer que la mujer ha de servir al hombre, obedecer al hombre, y que el hombre la ama si la controla y se muestra celoso.  También cabe cuestionarse hasta que punto el  proopio feminismo, a veces es tan erróneamente concebido y entendido que se acerca sin querer al machismo: esas muejeres que creen que ser mujeres libres significa añadir a sus espaldas y atributis femeninos, los considerados también masculinos, ¿o es que nadie conoce a las denominadas "superwoman"; la liberación sexual de la mujer, ¿hasta qué punto la ha liberado y hasta qué punto la ha esclavizado de una nueva manera a los hombes?,  ¿hasta qué punto la imagen y comportamiento de una mujer ya no es para contentar a su jefe, a su marido o a su padre?, en fin... ¡Para echarse las manos a la cabeza con todo lo que han luchado y sacrificado mujeres de generaciones anteriores! ¡ Y LO QUE NOS QUEDA! (sobre todo en ciertas sociedades).

En la película se muestra a partir de la historia de Maud Watts.  Se ve la evolución de esta joven, quien poco a poco se va implicado en el movimiento de las sufragistas de su ciudad, convenciéndose y luchando por ello, a pesar de las pérdidas que supone.  Se va acercando a otras mujeres con la misma ideología y sentimiento de justicia, quienes también sacrifican cuestiones tan importantes como la familia, la libertad, la reputación y la salud, por lo que consideran que les pertoca.

Como bien sabemos, poco a poco, tanto Reino Unido, como seguidamente muchos países de Europa Occidental, con sendas revueltas y protestas, políticas y violentas, fueron consiguiendo aquello que para mí es totalmente lógico , el sufragio para las mujeres.  Lo lamentable es que, aún hoy, muchos países del mundo, siguen sin considerar a la mujer suficientemente digna y/o capacitada para poder ejercer el voto.  Siendo una película realista a más no poder, no puedo evitar que me resulte tan inverosímil que raya en mí un sentimiento de ridícula incredulidad.  Pero es así, y así se acepta en gran medida, nuestra sociedad es machista y aún gracias, porque es de las menos machistas y más avanzadas, precisamente por movimientos y sacrificios realizados por verdaderas heroínas como las que quedan retratadas en esta interesante cita.  
GRACIAS POR LA PROPUESTA DE CINECLUB! :)




N5

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 julio 17

La historia nos sitúa en la Londres de 1912, donde nos presentan a unas mujeres dejándose la piel en una lavandería para empezar a curtirse en el oficio desde que son muy jovencitas, tal y como relata en un momento dado Maud.

Sufragistas nos relata cómo la lucha de unas pocas dio paso a las demás, se abrieron puertas y se cerraron viejos hábitos. Aunque trabajo costó. Mucho. Detenciones, trifulcas con la policía, intromisiones, opresión política e incluso la muerte.

Porque no todos los héroes llevan capa, en este caso heroínas. Se encuentran ahí abajo partiéndose la cara por obtener unos derechos que les pertenecen.

Sufragistas

La película se centra en las historias de algunas de ellas, muy centrada en Maud, pero con pinceladas sobre Edith Ellny, Alice o la decidida Emily Wilding Davison.

Durante la emisión del film podemos comprobar varios hechos, la reivindicación del género femenino exigiendo una justo equilibrio... y la lucha de clases.

En un momento dado, cuando Steed habla con Maud diciéndole que la violencia no es el camino, ella le responde que éste es el único lenguaje que los hombres vienen a entender. Efectivamente, tal vez, la violencia no sea el camino, pero era el único altavoz que aquellas mujeres tenían, la única manera de hacerse oír, de hacerse notar de a fin de cuentas decir ahí estaban. En ocasiones, aunque haya otras vías, por medio de la revuelta, de la unión, de salir a las calles.. sí pueden lograrse muchas cosas, en España tenemos ejemplos recientes como Can Vies o Gamonal, en el pasado la lucha obrera, por medio de manifestaciones y huelga, obtuvo lo que hoy nos parece tan normalizado y se trata del descanso laboral durante el fin de semana, pregúntate sino cómo estaría hoy en día la situación si nadie se hubiera levantado de la silla en su día. Es como esa triste mentalidad de “al menos tienes trabajo”, (¿Cómooo?) como si el favor se lo hicieran al empleado y no al patrón. Hay que cambiar el chip y hay que hacerlo empezando desde abajo. Como ocurre con Sufragistas, ellas fueron las primeras que se coordinaron para hacerse, sencillamente, con el derecho a voto. Parece increíble, pero es así.

La película también nos muestra otro tipo de crudeza, para mí más dura incluso, puesto que si en primer lugar se ve como desde las posiciones nobles de la sociedad les incomoda este despertar del género femenino, y por ello pondrán trabas con vigilancias, inspecciones, redadas, detenciones e incluso violencia… más duro me resulta aquello que no es tan evidente, y se trata de cuando son tus semejantes quienes te dan la espalda, porque, por un motivo u otro ya sabemos que desde arriba harán lo posible para no hacerte hueco en su escalón, pero ¿tus semejantes? Sí, en esta película comprobaremos como el vecindario, incluso otras mujeres, así como los maridos y en general el entorno no ayudará nada a estas heroínas, hasta el punto de demonizar a toda aquella a la que se le ve en la prensa y hacerle un vacío, mostrando una falta de interés absoluto por el mensaje que ellas portaban, así como un maltrato psicológico (en el caso de Maud) cuando incluso se le impide poder tener una relación normalizada con su hijo pequeño.

Otro aspecto que la película muestra es el bullying que algunas de ellas sufrían, con horarios de incontables horas, sin pausas y, lo peor, sin respeto e incluso con abusos, de todo tipo. Hoy en día, en según qué países, acusar de bullying laboral supone que a la otra persona se le caiga el pelo, en aquel entonces estaban exentos de aquello, disfrutaban de total impunidad independiente de las atrocidades a las que sometiesen a las chicas, y la única manera era responder era con el mismo lenguaje que el patrón entendía, tras años de abusos (de todo tipo) y malos modos, y en un momento dado será Maud quien decida aplicar la primera vacunita, dado que “la guerra es el lenguaje que los hombres entienden”, tal y como se les escuchará decir.

Aun así, parafraseando a nuestra protagonista, la película se podría resumir con la siguiente frase extraída de la propia película:  “No queremos quebrantar leyes, queremos redactarlas”.

 

 

 

Propicios días!


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