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PELÍCULA

Ficha técnica

Paris, Texas

Paris, Texas


Título V.O.: Paris, Texas
País: Alemania Año: 1984
Fecha de estreno: 19/09/1984
Duración: 144 minutos
Género: Comedia dramática



Sinopsis

El desierto se alza y un hombre lo atraviesa. Nada hay en el desierto y algo quiere encontrar ese hombre.  Una historia sencilla, humilde pero de voraz intriga.  Poco a poco se nos irán desvelando los por qués, los cómos, los cuandos. Poco a poco el puzzle tomará su forma y de ese modo el desierto se llenará y el hombre acabará su búsqueda.

 

RR


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Ricci Ricardo 17 noviembre 17

Pocas veces reparo en el cartel de una película, en el de ésta fue inevitable, algo me atrapó de ese caminante de vías. Luego supe el qué.

Los viajes, incluso los introspectivos, son verdaderamente uno de los misterios y motores del ser humano. Desde el inicio de los tiempos hemos viajado, migrado, buscado, encontrado y fracasado, pero siempre moviéndonos. Y ahora que vivimos quietos en ciudades, en principio más a salvo, no sabemos dónde vamos. Tal vez sea ese el problema, que estamos muy quietos y deberíamos movernos más.

Libertad contra estabilidad. Familia contra individualismo. Elegir y que solo nos afecte a nosotros o decidir pensando en que afecte a los demás. Antagonismos todos, pero así somos. Así es nuestro protagonista.

Eso hace Travis, moverse sin parar. Pero no sólo por el desierto, sino en su cabeza. No sabe bien quién es, ni a dónde va, ni por qué, ni para qué…pero sabe que tiene que ir y pronto.

Algo pasó hace cuatro años en su vida y está a punto de averiguarlo, pero también está a punto de destruirse, se encuentra justo al límite de todo. Aunque tengamos que movernos para ser más nosotros mismos, hay que tener fijado el rumbo y bien amarradas las velas y él no lo hizo. Sino, cualquier imprevisto, hasta el más pequeño, puede llevarnos a la deriva y arruinar la aventura. Y eso le ha ocurrido, su aventura ya se ha truncado.

Por suerte su hermano aparece para intentar ayudarle. Travis topa en su caminar con un puesto de salvamento donde le recogen. Le aplican algunas medidas básicas de primeros auxilios, pero tanto su salud física y sobre todo mental, están ya muy deterioradas.

Acabada la deriva comienza la búsqueda. Encontrarse primero así mismo, pues ya no sabe apenas ni quién es, ni lo que le ha sucedido. Volver a casa para reencontrase con las personas que le han querido le hace entender, pero de una forma sensible. Los argumentos ya no le valen a su mente. Es lo más mágico de esta película.

Vemos un proceso de entendimiento y reestructuración a base de sentimientos, las palabras y la razón no tienen lugar. La mente de Travis está rota y solo es capaz de percibir sensaciones, buenas y malas. Un gesto, una foto, un objeto, un abrazo. Al final la naturaleza animal es más tozuda que nosotros mismos y nos pone en nuestro sitio. Escuchar con el corazón aún sin saberlo, da igual lo que queramos o lo que imaginemos, al final los nuestros nos hacen ver de dónde somos, nuestra sangre nos obliga a tomar tierra y el amor que nos hayan dado nos marca el verdadero sentido de nuestro ser al que deberemos obedecer, pues será lo único auténtico que habremos tenido nunca.

Así, con esta nueva guía de hipersensibilidad reconducida, el personaje vivirá situaciones de todo tipo. Unas graciosas (para el espectador, pues para su familia serán un trastorno absoluto), y otras más dramáticas, peligrosas y surrealistas. Un ir y venir de sensaciones que nos mantedrán en vilo y a la espera de sucesos.

La película por tanto es pausada con poco guión, insisto, esta película se ve con el corazón. Acostumbrados a este ritmo loco del high definition y el mega sound round, nos parará y nos bajará los niveles de ansiedad. A pesar del constante movimiento. Recuerda: Viajar es un placer y no un estrés.

Este mensaje lo recibimos en el primer minuto de película con la inmejorable banda sonora de Ry Cooder, que va como un traje a medida y que seguro, sin haber visto nunca la película, reconoceréis como unos de los acordes de vuestra vida, por algo será.

Harry Dean Stanton, el actor que interpreta a Travis, es uno de esos eternos secundarios que los más jóvenes ya conocimos de mayor en películas como Alien, el octavo pasajero, La milla verde o en series como Twin Peaks por nombrar las más populares, pero nuestros padres ya lo conocieron en otras como La leyenda del indomable, El padrino II y en un etc de más de 70 películas y media docena de series de televisión. Es uno de esos de: los de siempre; que tristemente nos dejó este pasado mes de septiembre a la edad de 91 años. Quede esta reseña de la película como sentido homenaje a su trabajo y este increíble personaje, que con la innegable visión del director Win Wenders, nos dejó y que, de un modo u otro y aunque no queramos, ya forma parte de nuestro cosmos interior.

Ese loco andarín lo hemos visto todos en nuestras ciudades o pueblos. Esas figuras trashumantes que aparecen con su desaliñada imagen, que nunca supimos de dónde venían o dónde iban y tal como aparecían, desaparecían. Con esa banda sonora del aire arrastrando hojas secas y basura a sus pies y siempre ligeros de equipaje, con ojos que nos miraban pero que no nos veían, casi con un halo de peligrosidad, incluso con mal olor por la falta de aseo, igual que perros callejeros con su pelaje fuera de sitio. Tal vez por eso andaban, por que eran o son, seres de sensibilidad, sin una razón que les marcase un rumbo dentro de este orden urbanita de civilización y progreso. Tal vez solo necesitaban que les tendieran una mano, pues al final muchos de los perros callejeros resultan ser los más fieles y amantes de todos, aunque el primer bocado nunca se lo coman de nuestra mano.

Ahora sé qué me atrapó de aquel cartel, de niño me intrigaron siempre esos personajes y la película me mostró qué es lo que realmente viajaba en ellos.

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 noviembre 17

En el CineClub de este mes, se nos presenta un filme de Wim Wenders, quien nos deleita con una de sus cintas más destacadas y que han marcado hitos míticos en la historia del cine de culto. Desde la banda sonora original, hasta la fotografía y escenografía retratando la norteamérica más profunda y auténtica sin entrar en excentricidades ni estereotipos, con fidelidad a un entorno y una atmósfera real.

Paris, Texas resulta ser una película emocionalmente inspiradora. Al margen de algunas notas de RoadMovie, y detalles dramáticos cuidadosamente cuidados y presentados. Carga emocional en las expresiones de sus personajes tanto por acción como por omisión, y carga emocional en los abundantes silencios, y en los diálogos/monólogos, como el ya clásico que mantiene el protagonista Travis en el Peep-Show.

Inicio desolador y demoledor cuando en un vasto desierto, en medio de la nada, se ve deambulando hasta caer sin sentido a un hombre, Travis (Harry Dean Staton), un hombre que ya figura que lleva años vagabundeando a pie por el país sin saber por qué. Es recogido y localizan a su hermano Walt (Dean Stockwell). Éste irá a por él, y tratará de que recobre la memória y su vida, empezando por la relación con su hijo Hunter, de quien Walt y su mujer se han hecho cargo durante los últimos años.

Se trata de unos bellos minutos en los que se da un paseo por la realidad de diferentes personajes que van evolucionando a medida que poco a poco interaccionan. A mi parecer, tanto la relación entre los hermanos, como la manera en que Travis trata de acercarse a su hijo a pesar de que el niño se muestre reticente, como la búsqueda que inicia Travis tras su mujer, y la figura de apoyo y de alguna manera sostén que supone la mujer de Walt, van aportano las múltiples caras de un debate tan interno como eterno y humano que toda persona se plantea alguna vez. ¿Qué prima la necesidad de formar una familia en la que vivir en un entorno seguro y adaptado o la necesidad de libertad e individualidad?.

Para mí la temática no es tanto la amnesia que presenta Travis y la necesidad de recuperar la memoria, como un tema que va más allá: el cómo una persona no encuentra otra manera de superar el sentimiento de culpa causado por haber abandonado a su familia en “pro” de su libertad emprendiendo todo un camino espiritual acompañado por su propia soledad.

Aunque muchas de las críticas a la obra de Wenders la describen como un canto a la libertad de uno mismo sin juicios, he de confesar que no tengo del todo claro si me queda esa sensación en el posicionamiento. Lo que me queda claro es el sufrimiento que causa querer a la vez dos situaciones tan contradictorias como el formar una familia y comprometerse con un estilo de vida determinado (en este caso el estilo de vida americano), y por otro lado, el de poder reservarse un espacio de libertad e individualidad.

¡Y así somos de contradictorios! Y no tiene nada de malo, aunque tiene consecuencias porque nuestras decisiones siempre implican a quienes nos rodean. A parte de las escenas más reproducidas del largometraje, no puedo evitar sentirme cercana al pequeño Hunter, quien es abandonado por su padre, por su madre más tarde; y criado por sus tíos, es capaz de darnos momentos de poesía audiovisual con la mirada a su padre desde la distancia y con cariño cuando visionan unos videos de unas vacaciones en familia.

Con todo esto y más me quedo en un CineClub más que recomendable, necesario para cualquier videoteca emocional.




N5

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 noviembre 17

Casi casi estamos despidiendo 2017, y llega a cinealfilo la última película que nos toca desmenuzar en nuestra sección cineclub y lo hace con un film que ya sabe lo que es cumplir 3 décadas desde que fue estrenada en 1984. Año redondo para el cineasta Wim Wenders, dado que ese mismo año natural, 1984, su película París, Texas se llevó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, casi de manera arrolladora al recoger también estatuilla por parte del Premio de la crítica y Premio del Jurado Ecuménico.  Y con razón.

Referirse a París, Texas es referirse al sueño americano, al frustrado sueño americano; es referirse a reorganizar la vida de uno, a reorganizar la vida de uno sin que salga adelante todo intento de orden; es referirse a amor, a amor para el que quizá no se está predispuesto o preparado.

¿Preparados? Ok, vamos a dedicarle unas líneas a París, Texas.

París, Texas.

La película nos presenta a un Travis andrajoso deambulando por el desierto, hasta que es socorrido por un hombre que actúa de oficio y logra establecer contacto el hermano de éste, Walt, personaje clave pero no destacado como tal y que permite a Travis empezar a establecer contacto con lo que algún día antes de marcharse hace 4 años a ningún lado, hacia la deriva, quizá huyendo, tal vez poco convencido, probablemente de manera cobarde, pero eso se deja al juicio de cada cual.

Pronto, tal cual su memoria recobra conciencia, comprueba que su relación pasada con Jane les desbordó a ambos, dejando en evidencia que tal vez se conocieron en el momento, lugar o época equivocada y que, aunque primeramente pudiera parecerlo, no estaban predestinado el uno para el otro, aun así les une algo en común, un hijo que Travis abandonó. Así como suena. De todos modos, vuelve a establecer un nexo de unión en el que Travis colabora para que madre e hijo recuperen el afecto, significando que su vuelta al mundo real cobre sentido, tras años en búsqueda de autodescubrimiento, con una relación consigo mismo, llevándole a prácticamente un desahucio social, lo que resulta más meritorio, debido a que un hombre acabado en todos los aspectos acaba resultando clave para que estos hilos familiares se afiancen, tras un abandono. Justificado o injustificado, allá cada cual.

A fin de cuentas, esta huida que protagoniza Travis, con la cual podría ser tachado de marginado, insensato o incluso loco, permite que, de un modo u otro, su propia brújula recupere el magnetismo con aquel pasado con el que no se sentía tan cómodo, ni tan siquiera identificado pese a la innegablemente intensa conexión con Jane, tomando esa decisión en la que, de manera convencida, se perciba que para encontrarse hay que irse.

En ocasiones uno se va y cuando vuelve todo sigue igual, como vulgarmente suele decirse: nada nuevo bajo el sol. En este caso, es al revés, se le presentará a Travis, de manera novedosa, una agitada nueva actividad con la que no contaba, porque estaba en estado de olvido, un olvido con el que desconectar con un pasado con el que debe remontarse atrás, al principio, situándonos de nuevo en el principio, pero de la película, la cual se inicia bajo el mismo Sol.

No sólo Sol, la película ofrece un Universo de añadidos que la convierten en una espléndida película para no olvidar, como la escena de la cabina, así como un gran trabajo cromático, una fotografía salvajemente destacable y una espléndida banda sonora que ya había escuchado en algún Documental, tal vez publicidad o guiño en otros films, pero que le dan el toque perfecto a este film para convertirlo en todo un referente que vio la luz por medio de los textos de Sam Shepard, guionista de una película cuyo protagonista precisamente no guionizó ninguno de sus actos, pero con unas soberbias actuaciones.

 

 

 

Propicios días!


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