Portal de críticas cine al filo

PELÍCULA

Ficha técnica

Nueve Reinas

Nueve Reinas

Director: Fabián Bielinsky
Intérpretes: Ricardo Darín , Gastón Pauls

Título V.O.: Nueve Reinas
País: Argentina Año: 2000
Fecha de estreno: 24/08/2001
Duración: 114 min.
Género: Thriller



Sinopsis

Marcos (Ricardo Darín) conoce a Juan (Gastón Pauls) casualmente en una gasolinera. Ambos son estafadores. Juan comete un error en uno de sus timos y Marcos, viendo en él un futuro compinche, lo salva haciéndose pasar por policía. A partir de aquí ambos empiezan a trabajar juntos, no sin desconfianzas, por parte de Juan, que cree continuamente que Marcos estaba en esa gasolinera para engañarle a él mismo en un futuro próximo. Esa sospecha se hace realidad cuando se les presente la oportunidad de sus vidas: vender una falsa estampilla llamada “Nueve reinas”. Para ello Juan deberá confiar en Marcos. La tensión por un engaño dentro del dúo emerge a cada instante. ¿Engañará alguno al otro? La estafa, mentira o tiempo es,  sin duda, lo único que abunda en la trama.





AR 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Alberto R. del Nogal 06 marzo 14

Introducción

   Ocurre sin querer. Marcos, un estafador “callejero” argentino compra en una gasolinera mientras Juan, otro de su misma profesión, engaña a la cajera con uno de sus trucos. Ahí se unen, por primera vez para el espectador, sus vidas.
   Marcos no conoce a Juan, pero Juan sí conoce a Marcos. Es este último, sin embargo, quien va hacia Juan en busca de un socio de timos. Juan, muy hábilmente, ha conseguido su objetivo: hacer creer a Marcos que le ha conocido por casualidad y que él –Marcos– va a llevar el ritmo de la relación. Hacer creer al otro que tiene la situación controlada.  Todo forma parte de la gran estafa.


 

Descripción de la historia 

Empiezan trabajando con pequeños timos: haciéndose pasar por el sobrino de una tía ya muy vieja, haciendo creer al camarero que ya ha pagado el café exigiéndole, además de las vueltas rápidamente, que busque en la caja registradora un billete marcado con el que su compinche, previamente, había pagado, etc. Todo fluye y el dinero va llegando, pero no es suficiente, Juan necesita mucho más para solucionar unos problemas de su padre. En ese momento empieza la película dentro de la película. Marcos recibe una llamada. Es su hermana Valeria, trabajadora en un hotel de alto standing. Marcos acude al hotel, con su nuevo socio Juan, para comenzar el negocio de su vida: vender la estampilla falsa de las “Nueve reinas”. Marcos no sospecha nada de lo que en realidad sucede: Juan, novio de Valeria, le hace creer que es Marcos quien le engaña a él ofreciéndole, de repente, un trato tan jugoso. El comprador de la estampilla, Vidal Gandolfo, es un amigo de Valeria y Juan. Cuando han llegado a un buen acuerdo por el precio, alguien –aliado con Valería y compañía– les roba la falsificación de las “Nueve reinas”. Como el precio al que las tenían vendidas es superior al precio de las originales, van a comprarlas. La mujer que posee la estampilla original es, como se espera, parte del plan. Marcos tiene que entregarle en metálico una cantidad grande de dinero que, según él cree, recuperará rápidamente horas después. Una vez consiguen las “Nueve reinas” originales, acuden al hotel para el intercambio. El comprador ahora, además de las “Nueve reinas”, exige una noche con la hermana de Marcos para cerrar el trato. No es esta una petición cualquiera, pues Valeria supuestamente nunca aceptaría tal acuerdo, ni por todo el dinero del mundo. ¿Por qué lo planifican así? Valeria quiere que Marcos haga una confesión a cambio de que ella pase la noche con Vidal Gandolfo. Esta no es otra que le declare a su hermano pequeño lo que hizo con una herencia familia. Marcos estafó a su propia familia y se quedó con todo el dinero de su abuela. El hermano pequeño no se lo creía y siempre defendió a Marcos. En el momento en el que sabe la verdad, Valeria está satisfecha: se ha hecho justicia. Ahora solo falta, tras una noche de sexo –que no ocurre– con Valeria, que Vidal le pague. Y lo hace, a la mañana siguiente, con un cheque. Marcos y Juan van a cobrarlo, no sin antes un nuevo intento de engaño por parte del primero. Un amigo de Marcos simula que los atraca para quedarse con el cheque. Juan se da cuenta del paripé y, tras unos momentos de vergüenza, continúan camino al banco. Allí se ve una gran manifestación: el banco no tiene fondos para pagar pues sus integrantes robaron todo el dinero. Este hecho es real, no hay compinches, pero Valeria y Juan lo sabían previamente. Finalmente Valeria recupera el dinero de la herencia familiar, engañan a un engañador, y el hermano pequeño conoce toda la verdad. Un final redondo en el que todos conocían la verdad menos aquel que parecía escribirla.
 

 Marcos y el espectador: los engañados

El espectador interpreta el mismo papel que Marcos. Ni él ni nosotros sabemos que toda la trama es falsa, que todos los actores son, a su vez, actores en la película. Cada gesto de Juan, que interpreta el papel a la perfección, denota desconfianza, inseguridad, improvisación. Justo lo que a Marcos le atraería para aprovecharse de alguien. A lo largo del film, el espectador cierra más la cremallera de cada personaje, no pudiéndose nunca imaginar lo que al final se desvela. Son dos los momentos, ya bien al final de la película, en los que Juan y Valeria, novios realmente, se miran o se dicen unas palabras que nos avisan de lo que realmente puede suceder. Y así sucede, en la última escena, ante la sorpresa de todos, que los personajes que han hilado la historia, están juntos jugando a las cartas con el dinero de Marcos al lado. Ahí nos damos cuenta que todo fue un teatro. Que había una película dentro de la película que creíamos ver. Que nosotros, igual de engañados que Marcos, habíamos sido un actor más.

 

La estafa como trabajo

 Casi como si de un arte se tratara, la estafa es vista en la película como un modo de vida. Desde trucos en el cambio de dinero, hasta forzar situaciones en las que la propia víctima te entrega su bolso por un simulado accidente en el ascensor. Estafar forma parte de Marcos. Y las estafas, generalmente, carecen de todo tipo de moralidad.  Para trabajar en eso no hay que pensar demasiado, como escuchamos en la película. Hasta tal punto se cree esto el protagonista, que llegó a engañar a su propia familia, especialmente a su hermano pequeño. La película nos muestra el día a día de una ciudad, un país o un mundo en el que las plazas están llenas de esos “oportunistas” que aprovechan cualquier descuido para quitarte lo que es tuyo. Están por todos lados, pero nadie los ve, justo porque ese es su trabajo: ser invisibles.


Comentarios de usuarios

Críticas de cine
Cine al Filo Cine al Filo