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PELÍCULA

Ficha técnica

Magical Girl

Magical Girl


Intérpretes: José Sacristán , Bárbara Lennie , Luis Bermejo

Título V.O.: La niña de fuego
País: España Año: 2014
Fecha de estreno: 07/09/2014
Duración: 127 minutos
Género: Drama



Sinopsis

Un padre desempleado (Luis) que trata de complacer a sus hija (Alicia) que tiene leucemia. Un profesor jubilado (Damián) intentando reinsertarse a su salida de la cárcel. Una mujer con trastorno bipolar y tendencias sadomasoquistas (Bárbara), en una sociedad corrompida por pulsos pasionales y desesperación. Vidas separadas que se ven avocadas a cruzarse en un destino fatal.

 

 

 

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Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Carol Ruiz 17 marzo 16

Carlos Vermut, ni se apellida Vermut, ni tenía nada que ver con el cine .Su nombre Carlos López del Rey, dibujante de cómics, comenzó a tontear con una cámara grabando a su hermano, de ahí salió su primer corto. Su primer largometraje, Diamond Flash ( junio de 2011), nació de la fusión de tres de sus cortos, nadie se intereso en el guión y decidió invertir sus ahorros en esta valiente empresa, el largometraje sólo se pudo ver online. La temática superheroes, y el resultado un inesperado y rotundo éxito.

Premio Concha de Oro a mejor película y mejor director, y Premio Goya a mejor actriz protagonista (Bárbara Lennie), Magical Girl, su segundo largometraje tampoco ha dejado indiferente a nadie, fiel a sus orígenes, la temática manga aparece en el film. Una historia tan cercana como terrorífica, contada con los elementos mínimos, nos permite cavilar sobre el detalle de sus historias. El espectador pide; “Dámelo! ... No puedo... ¿Por qué no puedes? ...Por qué ya no lo tengo”...nos contesta el argumento.

Como él mismo ha declarado, esta película nació como respuesta a un momento complicado de su vida emocional, y se refleja en la poca intención de agradar al gran público y en la intensidad de una película,que aunque lenta, te invita a desear armar el puzzle, puzzle al que siempre le faltará una pieza.


La primera vez que la vi, la circunstancia no me permitió dejarme arrastrar por ella, y desde esa distancia, declaré; “mas efecto que argumento” ,me retracto.
La ejecución es milimétrica, planos sencillos pero impecables, escenas con ausencia de música que te acercan a esa situación de una forma muy real, excepto en los momentos cruciales, dónde “La niña de fuego” intensifica ese costumbrismo español con una versión de Pony Bravo.
La estructura narrativa, dividida en tres capítulos; MUNDO, DEMONIO, CARNE en un tiempo que se entremezcla por las tres lineas argumentales, respirando poro a poro, que une y mueve a los personajes, colgando cortinas de terciopelo, en el momento que el espectador debe liberar su mas cruel imaginación sobre lo que ocurre por si solo.
Interpretativamente hablando destacar, a Bárbara Lennie (Barbara)en un papel perfecto como femme fatale, Lucia Pollán (Alicia) por su adulta expresividad y la imponente presencia de José Sacristán (Damián).

¿Qué me ha ocurrido? Quizás sea un problema personal necesitar más tiempo, más veces para contagiarme,más de todo para infectarme con la magia de esta película, pero cuando lo hizo, su argumento fue creciendo dentro de mí como un fermento. Y la clave de esta proliferación, llegó de una forma mágica.

La tercera vez que la estaba viendo (puesto que la segunda me dejé arrastrar emocionalmente y no fui capaz sintetizarla en una crítica), estaba con mi libreta en mano para no dejar escapar nada, y el móvil al lado para buscar información.
Llegué como digo, por tercera vez a la escena donde Bárbara estrella su cabeza contra el espejo y comienza a sonar “La niña de fuego”. Decidí buscar la canción en el móvil,de repente, exactamente la misma fotografía que estaba en la tv, encabezaba mi muro de Facebook acompañando un texto del escritor Roy Galán. No pude evitar escribirle en los comentarios,¿porqué Roy? estupefacta de la casualidad, Roy tiene miles de seguidores, pero en sólo tres minutos,de forma mágica una respuesta me fue dada.

Su respuesta:

Magical Girl: la palabra es hojalata.

Dos más dos siempre son cuatro.
Y aunque Federico García Lorca no hubiera escrito nada,
dos más dos seguirían siendo cuatro.

Magical Girl es una herida abierta en el centro de este país: el español, el humano, es un ser miserable.
Un Estado que despide y encarcela a sus maestros, que se pudre desde la infancia, que esconde dinero en la Constitución, que da cobijo a la tauromaquia siendo algo repugnante.
El mundo es así.

Bárbara es una mujer herida de muerte, por eso hiere, porque no sabe hacer otra cosa, porque tal vez confunda amor con dolor.
Una mujer demonio a la que el Estado anestesia para que no diga cosas imprudentes.
Es por tu bien, y lo sabes.
Bárbara viaja hasta Oz y le pide un deseo al Hada.
Los deseos nunca son gratis.

Alicia es una niña que se muere, por eso baila a través del espejo, porque no sabe hacer otra cosa, porque no ha tenido tiempo para hacerla.
Una niña adulta a la que su padre nunca escucha.
Ella solo quiere decirle: sé que voy a morir.
No tengas miedo.
Ella espera una palabra de él que nunca llega.
Quiere un vestido. Los deseos nunca son gratis.

Las dos son la misma persona.
La misma carne.

Date la vuelta. No me mires.

Magical Girl es una historia sobre el poder.
Sobre la infección humana por el vómito ajeno.

Sobre la magia perversa de hacer desaparecer al otro.

¿Por qué no me das un abrazo?
Porque no puedo.
¿Y por qué no puedes?
Porque yo ya no lo tengo.

Roy Galán

Podría intentar hablar de Magical Girl, podría exprimir mis apuntes a cerca de muchas de las escenas, sobre la intención, la denuncia y la humanidad deshumanizada que me ha descubierto esta película, lo haría y lo haría mal, porque estropearía la magia que produce descubrirla poco a poco, pero sobretodo, porque, por boca de Roy, se recoge la esencia poética  de esta crueldad desintencionada, sin spoilers, sólo con pinceladas.

Desvelar más de ella sería un delito, por eso lo dejo aquí, a tiempo, incitando a verla, esperando despertar lo que me despertó a mí. Sólo renombrar dos de las muchas escenas que a mi parecer cargan de intensidad y significado el film, la imagen de Bárbara totalmente perdida en el sofá, y la escena de Damián vistiéndose para el encuentro con Luis, igual que un torero antes de saltar al ruedo, el ritual, el cuidado y la sobriedad que pone, para acometer una acción a su parecer inevitable, y sin embargo tan irracional como es la tauromaquia en sí.

Sublime Carlos Vermut

C8 

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 marzo 16

Magical Girl es una película que une, pero por medio de la desunión; es una película que intenta humanizar con métodos absolutamente deshumanizados; así como se desarrolla con conductas incomprensibles propias de incomprendidos.

Es una película que juega con los tiempos, dando a entender una cronología que finalmente quedará compuesta en una historia bien hilada y unida, tal y como resaltaba en las primeras líneas.

La historia nos presenta a distintos personajes, cada cual con su tormento particular, su diferente manera de exteriorizarlo o afrontarlo, y un nexo cual epicentro en un sistema planetario en el que las piezas terminan girando al compás marcado por un elemento, hasta que la luz, como si del Sol se tratase, se apaga. “Este amor se apaga”, como diría Iván Ferreiro.

Magical Girl.

Pese al parafraseo, la película no es de amor, no tiene nada relacionado con el romance, pero sí es lo que mueve a los personajes. El amor. El amor por una hija, por alguien a quien valoras como a una hija o por uno mismo.

Desgraciadamente una emoción puede llevar al límite a cualquiera de nosotros. Es así como ocurre con nuestros principales protagonistas: Bárbara, Luis y Damián.

Bárbara, ya desde pequeña, se mostraba desafiante, crítica y honesta. Pasan los años y la Bárbara adulta continúa acentuando sus excentricidades, siendo espontánea, inadecuada y manipuladora, muy manipuladora, pero plenamente consciente de que sus actos tienen consecuencias y acepta las condiciones, primeramente con limitaciones y después sobrepasándose ante la necesidad. Las acepta, no con un límite, sino hasta donde llegan los límites. Particularmente hay un momento, en el cual se encuentra con su marido y una pareja de amigos, en el que sujetando al bebé de su amiga se parte el pecho de risa hasta que le dicen que comparta qué le hace tanta gracia, tal y como le diría un profesor a una niña en clase, “cuéntanoslo a todos y así nos reímos”, una vez más, sobrepasa los límites.

Es de lo que trata la película, de la frontera que separa los límites de cada protagonista. Curiosamente, y sin querer destripar la película, por medio de temidos spoiler, Damián será quien rompa la baraja, y tras mostrarse como un tipo sensato, tranquilo y conversador, finalmente se desate sin filtro alguno, momento en que la incomprensión ante la confesión de Luis le eclipsa el desarrollo que tan bien tenía perfilado.

Luis es precisamente quien inicia este remolino de emociones, cuando se obceca en comprarle a su hija un vestido de Magical Girl, lo que parece ser la protagonista de unos dibujos animados que entusiasman a Alicia, la niña, una niña que padece leucemia y que con doce años de edad, parece verdaderamente difícil que llegue a los trece, por ello su padre hará lo posible por regalarle este vestido a modo de último deseo de la cría. Un último deseo, una última voluntad. De hecho, en una conversación que ambos mantienen, de las pocas que veremos, Alicia se desmarca preguntando a su padre sobre los poderes que elegiría si pudiera tener uno o dos, curiosamente los que elige, principalmente invisibilidad, serán los que definan su futura conducta, dado que después se manejará desde la sombra, a escondidas, evitando ser visto.

Podrá comprobarse, que pese a la conversación entre padre e hija no hay comunicación como tal, ya que la propia Alicia es quien pregunta y quien se responde, “¿Sabes cuál elegiría yo?”, una cuestión que en una conversación fluida el propio padre debe ser quien corresponda en forma de intriga por conocer el punto de vista de la hija. Es sólo un detalle, como el detalle de la radio, que sencillamente menciono por evitar spoiler.

Debido a que Luis ha decidido regalarle este vestido a Alicia, interpretará una situación que se le presenta como una oportunidad para sacar tajada de cara a poder afrontar el gasto que supone la indumentaria de la protagonista de los dibujos animados que tanto gustan a Alicia. Lo que se traduce en un infierno para Bárbara, que deberá recurrir a lo más desagradable para hacer frente al chantaje, dejando al espectador una libre interpretación.

La libre interpretación es de los puntos fuertes, dado que es una de las características principales de esta película, el hecho de que los tiempos, los momentos y las conversaciones se dan por hechas, así como los instantes, los sucesos y las consecuencias, pero sin que llegue a verse nada como tal, de ahí la libre interpretación, puesto que no hay nada tan evidente como un suceso.

Precisamente el suceso, algo ocurre que desencadena en una conexión entre los 3 principales protagonistas, sin llegar a coincidir entre ellos en ningún momento.

Ahí es cuando sabes que ha terminado la película, pese a que el desenlace todavía deben presentártelo, pero sabes que ha terminado porque alguien ya está acabado, queda por saber quién se llevará la peor parte en esta ruleta rusa en la que cada giro viene condicionado por un acto, una amenaza, un instinto de protección o una nueva manipulación.

 

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 marzo 16

Un cineclub más, y un descubrimiento nuevo.  No me las daré de lo que no soy, y admitiré sin más que desconocía a Carlos Vermut.  Pero este “Magical girl”,  no me ha pasado desapercibido y es bastante probable que le vaya siguiendo la vista.

Desde luego una película particular, en blancos y negros que se fusionan, y una cantidad de simbolismos, que seguro que si volviera a ver, sacaría.    Un argumento, en principio como muy rodado.  Dos niñas: una blanca, y una negra; y…  lo fácil que es pasar del blanco al negro, o que las consecuencias pasen del negro al blanco… todo se entiende cuando se ve la película.

Alicia, es una niña de 12 años, enferma de leucemia y con muy pocas probabilidades de llegar a los 13 años.  Representa lo blanco, la pureza, lo bueno e inocente.  Parece vivirlo con mayor aceptación que la que muestra su padre, Luis.  Éste mantiene una postura ya de duelo en lugar de disfrutar de su hija.  Desde luego, Luis ama a su hija Alicia, no obstante, es un amor mal entendido.  Es un amor egoísta y materialista en el que está pensando en darle un importante recuerdo final y quedarse él tranquilo por la pérdida en lugar de disfrutar de su hija mientras le dure el aliento.  Pues, éste cuida de ella y está atento; a pesar de haber diálogo, no hay fluir de sentimientos ni una comunicación implicada por parte de él.  Todos tenemos nuestras limitaciones, y en este caso, Luis, es muy limitado a nivel humano y emocional

Bárbara, es la otra niña.  Ésta,  ya transformada esperpénticamente, o casi a modo kafkiano.  Un papel digno del mayor de los premios por ser una mujer claramente trastocada en su amor (empezando por el amor propio y la autoestima), pero con una aceptación de la realidad y capacidad de ser congruente con las circunstancias, que son de una valentía abrumadora.  Se presenta como la cara oscura en contraposición a Alicia.  Lo “endemoniado”, e inquietante.  Pero en realidad, no es más que una víctima a la que se la juzga desde un estado que no le corresponde.

Los personajes masculinos, no pasan desapercibidos y ejemplifican la contrariedad del ser humano.  Pues, con intención de hacer el bien, se hace el mal.  Parece, pues, que no queda más que clasificarlos en ángeles o demonios.  Pero… ¿Quién se otorga ese poder? ¿Quién es nadie para juzgar al resto?.  Y sobre todo… ¿Quién se cree nadie en posesión de verdad para impartir justicia, decidir lo que es bueno y emplear todos los medios maquiavélicos para así conseguirlo a cualquier precio?.

Estructurada en tres capítulos resultando circular por empezar como acaba, y dejando un final, de alguna manera abierto.  Resulta inquietante de principio y fin.  Si se analiza, es durísima  y cruel, sin embargo, Carlos no emplea todo el gore que  por guión podría dar la película, queda implícita, queda obviada e incluso, diluída.  Porque, más allá del sadismo, el masoquismo, la sodomía, la violencia, la tortura… aún hay algo peor, que es lo que toma mayor tamaño que la sangre (la cual está presenta en la frente de Bárbara durante gran parte de la película para que no nos olvidemos): el chantaje, el maquiavelismo, el egoísmo… Curiosamente mucho más aceptado y comprendido a nivel social que el sexo, las drogas o el alcohol, y sin embargo, mucho más dañino para la humanidad.

En resumidas cuentas, “Magical girl”, es una pieza cinematográfica detalladamente cuidada, desde música y silencios, a cada uno de los planos, y detalles de los pocos diálogos en que se crea un espeluznante clima que mantiene tenso y a la expectativa.  Al final para explicar una historia más de humanos deshumanizados escudándose en valores y grandes palabras como la Piedad, la Compasión, el Amor y la Justicia.  





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