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PELÍCULA

Ficha técnica

Madrid, 1987

Madrid, 1987


Intérpretes: José Sacristán , María Valverde

Título V.O.: Madrid, 1987
País: España Año: 2011
Fecha de estreno: 13/04/2011
Duración: 102 min
Género: Comedia



Sinopsis

Diálogo intergeneracional entre un reputado columnista y una estudiante de periodismo. Se expresan muchas cosas interesantes, con gran ingenio y agudeza.


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Hoeman 22 abril 13

MAGNÍFICA. Puede que no sea objetivo con David Trueba, escritor de dos de mis novelas favoritas, Cuatro amigos y Saber perder, pero creo ser sincero al afirmar que esta película, muy literaria, por cierto, es más que un peliculón: una obra maestra. Podría haber sido una novela, o una obra de teatro, pero no, David Trueba decidió regalarnos una película, con el añadido de que le dio el papel de co-protagonista a la bella María Valverde, que se pasa gran parte de ésta desnuda. Nosotros lo agradecemos. Mujeres, a lo mejor hablo de más, pero aun así me atreveré a hacerlo: nos encantáis con los pechos naturales y nos da igual que no sean excesivamente voluminosos. María Valverde, con sus espléndidos pechos, llena la pantalla y nos pone, además nos pone mucho. Aparte de que como actriz lo borda. Sobre todo esto último, que a veces me desvío. Quien también está perfecto en su papel es José Sacristán, cuya textura de voz, ronca y grave, más lo primero que lo segundo, le ayuda a transmitir la polémica y al mismo tiempo atractiva personalidad de su personaje. La película es una mera excusa para expresar pensamientos, ideas, vivencias, experiencias, apreciaciones, sensaciones, teorías, exabruptos, etc. que el director y guionista tiene en su cabeza. La definiría como un monólogo dialogado, ya que el mayor peso y también la mayor cuota de tiempo recaen en el afamado y experimentado escritor Miguel, que desde un principio impacta por su arrojo, su aparente indiferencia hacia lo que piensen los demás, y por qué no decirlo, su lenguaraz y profusa dialéctica. Además, gusta mucho cómo el personaje que se ha creado durante tan largos años y que tan asimilado exhibe, en una situación de intimidad, se cae un poco, sin por ello perder gran parte de los rasgos que lo definen; aunque sí hacerse más cercano, más vulnerable, más humano. Para ponernos en situación, aunque la trama es mínima y ciertamente lo de menos, se resume en lo siguiente: una joven estudiante de periodismo (Ángela) se cita en un café con Miguel (el café en donde siempre escribe sus artículos de prensa, que publica diariamente) para que le corrija un trabajo que ha hecho sobre él a partir de una entrevista realizada en el pasado. Desde el principio existe un desate de frases lapidarias, ingeniosas y contundentes por parte del columnista, una exhibición de pavo real ante la despampanante y tersa belleza que está interesada en su trayectoria. El escritor, con su ingenio y picardía (ésa que tan bien refleja la literatura clásica española), consigue convencer a la estudiante para ir a un piso vacío de un amigo suyo pintor, con el propósito de follársela. Coinciden en el baño y allí se quedan encerrados… es ahí donde parte de la máscara del escritor, de la pose frente a la sociedad, se resquebraja, y su verdadero rostro queda al descubierto. La voz cantante en el diálogo la lleva el hombre, aunque en la acción, como no podría ser de otra forma, siempre es la mujer la que manda. Y también hay instantes donde la joven se rebela y expresa sus sentimientos. En el diálogo cabe todo tipo de temas, sin censura ni mojigatería: se habla de Franco, de la transición, de sexo, de literatura, de la vejez, de los sueños y la exuberancia asociados a la juventud, de la condición humana, de los recuerdos, del talento, de quien cae en gracia, etc. Sin duda es la conversación, lo que se dice, cómo se dice, quién lo dice, lo que convierte este largometraje en una obra imprescindible, que podría visionarse una vez tras otra (otro aliciente, no mucho menor, como ya he mencionado con anterioridad, es ver los pechos y las curvas de María Valverde, con una naturalidad que abruma) sin por ello perder el interés. Madrid, 1987 va más allá del cine, es literatura filmada. Al contrario de lo que muchas veces se da por hecho, en la literatura no hace falta que pase gran cosa. Pienso en los libros de Thomas Bernhard, en La caída de Albert Camus, en Moo Pak de Gabriel Josipovici, en Magma de Lars Iyer, en La buena letra de Rafael Chirbes: realmente no ocurre nada especial más allá de disgresiones, conversaciones, pensamientos, relato de vivencias y sentimientos. Pero qué buenos son.


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