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PELÍCULA

Ficha técnica

Madre Tierra: cuidando a 7000 millones

Madre Tierra: cuidando a 7000 millones

Director: Christophe Fauchere

Título V.O.: Mother. Caring for 7 billion
País: Estados Unidos Año: 2011
Fecha de estreno: 01/05/2011
Duración: 60 minutos
Género: Biográfica



Sinopsis

¿Qué repercusiones desencadena la presión demográfica a la que la Tierra se ve sometida? ¿Es sostenible el crecimiento poblacional sin límites? ¿Cuáles son los principales factores causantes de este fenómeno? Un eje fundamental del rumbo hacia la sostenibilidad lo protagonizan los 7 mil millones de habitantes de este Planeta. Si bien no debe ser este el único responsable, estamos, sin lugar a dudas, ante uno de los mayores desafíos del siglo XXI: ¿cabemos todos en la Tierra?

AR 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Alberto R. del Nogal 25 enero 16

No es algo nuevo. El archiconocido Thomas Malthus alertaba de un problema que no siempre se acepta ni se toma como tal. ¿Qué más da la cantidad de gente que viva en la Tierra si nos sobran recursos? Algunos autores, como Fredrik Segerfeldt, creen que la carencia de materias primas en ciertas regiones del globo es culpa de la mala gestión de las administraciones públicas, esto es, que el agua, por ejemplo, debería ser privatizada. Su polémico libro Agua a la venta: Cómo la empresa privada y el mercado pueden resolver la crisis mundial del agua es un indicador de que el problema no está, ni mucho menos, definido y consensuado. Sería, más bien, la mala gestión del agua lo que provoca que haya sed o no lleguen flujos para regar las cosechas en ciertos países –especialmente del llamado Tercer Mundo–. La pregunta central es: ¿tenemos, o no tenemos suficiente sustento para 7.000.000.000 de personas? Y si sí: ¿lo estamos gestionando correctamente? Se ha de tener en cuenta, asimismo, que crecemos a una media de, aproximadamente, un 1% anual. Sea lo sea lo que nos espera, seguro que se agravará con el paso del tiempo.

Estas cuestiones son el eje central de Mother. Caring for 7 Billion, pero cuyo enfoque será algo novedoso, o mejor dicho, se saldrá de los bordes que el ecologismo más popular en ocasiones olvida. Si bien es cierto que todos los elementos, en un fin último, se conectan y se complementan, la superpoblación de la Tierra no es lo que los medios o la publicidad “verde” nos transmite. Se habla de sostenibilidad mediante el consumo limpio y responsable, energías renovables, el uso de medios de transporte públicos, el reciclaje, etc. Pero, ¿qué pasaría si nos dijeran, de repente, usted no debería tener más hijos/as? Este documental tampoco plantea, de manera tan directa, esta cuestión, pero sí es interpretable.  Michael Edward Arth, diseñador urbano y ecologista estadounidense, sí se pronuncia, con cautela, sobre la invasión en la intimidad y libertad personal a la hora de tener hijos: “El límite a la libertad individual se encuentra donde el ejercicio de un derecho individual comienza a infringir los derechos que todos tenemos en común”, opina. ¿Es esta la verdadera solución? Mother confiesa abiertamente que la superpoblación es la espina dorsal de la crisis ecológica que vive el planeta. ¿Por qué? A más gente, más bocas que alimentar, más ropa, más casas, más… Parece obvio. Y si tenemos un crecimiento poblacional de un 1,32% anual (Banco Mundial de datos, 2012), significa que cada año debemos crear toda la manutención para unos 70 millones de personas, lo que significaría que una nueva Turquía se añadiera al conjunto de países mundial cada uno de enero. Suena catastrófico, quizá, pero son datos que respaldan las tesis más alertadoras sobre una política de control de la población. El debate ético, no obstante, divide opiniones y soluciones. Aunque Mother hace un gran esfuerzo por dar protagonismo, en este caso, a las mujeres y, así, conseguir la unión.

 La mujer es el sexo que, a lo largo de la historia incluido el presente más cercano, más perjudicado se ha visto. No es el objetivo ahora profundizar en el porqué, siendo incluso innecesario, imposible e ilícito refutar tal afirmación. Por otro lado, es la mujer quien juega el papel fundamental en la reproducción. Son ellas quienes llevan la carga de los embarazos no deseados o quienes son vistas como úteros al servicio de los deseos masculinos en numerosos lugares del planeta. Mother nos recuerda que miles de niñas son entregadas a hombres para que, en cuanto sean fértiles, puedan asegurar hijos/as a sus forzados maridos. ¿Qué pasaría si la mujer se negara? No cabe duda que la población frenaría su ritmo de crecida, se pararía, o incluso iríamos a números negativos. Las transiciones demográficas que se han dibujado coinciden en la curva que trazan o, en otras palabras, coinciden en la reducción de la tasa de natalidad empujadas, por un lado, por un mejor sistema sanitario y reducción de la tasa de mortalidad, especialmente infantil y, por otro, una tardía edad de nupcialidad y fecundidad para las mujeres que, a su vez, se benefician de una mejor educación. La mujer que accedió a la educación decide contraer matrimonio más tarde, retrasar sus embarazos y disminuir el número de descendientes. No es, precisamente, esto lo que se observa en ciertos países africanos –donde pone el foco Mother– en donde las coacciones religiosas y familiares/tradicionales impiden que la mujer tenga la mínima posibilidad de elección.

Así pues, se ha de ensalzar la figura de la mujer y, más importante si cabe, su educación, como factores determinantes para el control poblacional que, consecuentemente, traerá consigo una reducción de recursos y un alivio para los pulmones de nuestra madre Tierra. Una vez más, como en tantas y tantas cuestiones, la educación es la pieza clave en cualquier avance del ser humano. Cómo y qué tipo de educación es otro debate a tener en cuenta. Sin embargo, tal y como Mother. Caring for 7 billion nos muestra, por mínima que sea, la educación de una mujer hará que esta decida cambiar el rumbo que factores externos como la religión la imponen, provocando su mayor y mejor poder en la toma de decisiones en su vida y en la de tod@s nostr@s.

 Otra cuestión y diferente debate es el ritmo de consumo que los 7 mil millones lleven a cabo. Quizá el problema de fondo no es la demografía sino la presión material de la población. Cada factor es importante pero ninguno es determinante. No responsabilizarnos -el Primer Mundo- alegando problemas educacionales en otros lugares estaría al alcance de sociedades tan hipócritas como, precisamente, la nuestra. La Tierra cuida de nosotros pero nosotros también debemos empezar a cuidar de ella. Sobre todo aquellos estados que tanto la han dañado.


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