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PELÍCULA

Ficha técnica

Los odiosos ocho

Los odiosos ocho


Intérpretes: Samuel L. Jackson , Kurt Russell , Jennifer Jason Leigh , Walton Goggins , Demián Bichir , Tim Roth , Michael Madsen , Bruce Dern , Channing Tatum

Título V.O.: The hateful eight
País: Estados Unidos Año: 2015
Fecha de estreno: 15/01/2016
Duración: 187 minutos
Género: Western



Sinopsis

Odiar puede ser una palabra muy fuerte para algunas personas, pero estoy seguro que todas ellas estarían de acuerdo con que el adjetivo 'odioso' les va que ni al pelo a estos ocho personajes. Una de las, según él mismo dice, últimas películas de Quentin Tarantino en la que vuelve a apostar por el género western.


ER 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Eduardo R 14 febrero 16

El invierno en Wyoming me imagino que no será agradable, y menos  en el siglo XIX. Pues bien, puede ser peor, puedes estar viajando en mitad de una tormenta de nieve y puedes estar transportando contigo a una peligrosa asesina, así, de golpe empieza  esta película. Un caza recompensas viaja por este estado transportando a una de sus prisioneras para que la ahorquen en la plaza de Red Rock y recibir 10.000 dólares. En el camino se encuentra con otro caza recompensas que conoció hace años y el nuevo alcalde de Red Rock. Sin embargo no pueden llegar a su destino al encontrarse en medio de una gran tormenta de nieve, que les obliga a hospedarse en La Mercería de Minnie, donde encontrarán al resto de personajes de la trama. Esta es la octava película de Tarantino y sigue llevando su esencia, cada vez más concentrada.

 

La mayoría de la película transcurre en un mismo espacio cerrado, creando una cierta atmosfera teatral.  En contraste utiliza preciosos planos del paisaje montañoso, nevado y vacío de Wyoming. Esto produce un gran impacto visual y queda muy estético en pantalla.

El hecho que sea en un espacio cerrado produce mucho más suspense y expectación. Esto se añade a una acumulación de misterios que se van planteando a lo largo de la película, van surgiendo enigmas para el espectador y para los personajes y son tratados con una tensión que se puede cortar como si fuera mantequilla. En definitiva, la combinación de misterios sobre la trama con un solo espacio cerrado te deja sin pestañear durante las tres horas de cinta.

Vuelven los diálogos ácidos, el lenguaje grosero, la sangre, la división en capítulos y la violencia extrema en el nuevo film de Tarantino.

Es innegable que ha Tarantino se le reconoce, no importa la experiencia o el interés que tengas en el cine o en los recursos cinematográficos, sabes que estás viendo una película de Tarantino, es algo que percibes, que sientes; bien cuando ves erupcionar dos litros de sangre del cuerpo de uno de los protagonistas o bien cuando oyes más de 20 veces ‘joder’ en una sola frase. Es esa sutil esencia que te habla, te susurra que estás viendo una obra del gran Quentin.

 

Como se puede intuir The Hateful Eight no es una excepción, aunque al principio lo parezca (le cuesta arrancar), pero pasada la primera hora es tan sangrienta y desagradable (incluso más) que el resto de sus films.

En esta historia, como también suele pasar en otras películas de este director, los personajes se alejan ser encasillados en los ‘’buenos’’ y los ‘’malos’’, no te puedes fiar de ningún personaje porque muestran humanidad y crueldad alternativamente durante toda la película, sin excepción. También hay actos de los personajes que se plantean como compasivos y resultan ser de lo más perversos y viceversa.

Una vez más, como en su anterior película, Tarantino toca el tema del racismo, en esta película no es el tema principal como en Django desencadenado pero sí que forma una parte importante de la trama.

Con estas dos últimas películas parece que Tarantino ha encontrado el tipo de película perfecto para sus películas: el Western. Se desarrolla en una época de transición, de estabilización del país en la que todo era cuestionado, y sobre todo una época en la que los valores éticos estaban en construcción, con unos cimientos enclenques. Es por esto último por lo que la vida humana a penas tenía valor, lo que encaja a la perfección con el estilo tarantinesco: muertes sangrientas por motivos absurdos.

 

He de decir que esta película podría haber sido una de las mejores del director, una joya, pero no ha sido así. Le ha faltado ritmo y no ha sacado todo el partido que se le podría haber sacado a esa historia, además no he tenido la sensación de profundizar tanto con los personajes; en algunos personajes sí que siento que los conozco, pero el resto son tratados demasiado por encima, puede enfocarse esto como que es algo necesario para la historia, pero yo me esperaba otra cosa. A pesar de esto la película tiene una fotografía y un color geniales y los actores están de lujo, sobre todo Samuel L. Jackson, Kurt Russell y Jennifer Jason Leigh. Channing Tatum también aparece en esta película, pero afortunadamente no mucho.

Con todo, es una buena película y Tarantino quiere adaptarla al teatro, por lo que también será una buena obra, aunque se salpique a las primeras filas.

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 febrero 16

Octava película de Tarantino (aunque tenga más co-direcciones , guiones y producciones) en la que fiel a sus “fricadas” ha querido encajar un ocho de una manera u otra.  Para empezar, el juego de palabras que se establece en su título original “The H8ful Eight” ya anticipa un algo, ¿no?.  Salen algunos personajes, pero sin duda, ocho son los odiosos.  Odiosos de verdad, ¿eh?.  Mi impresión es que las interpretaciones son brillantes por cada uno/a de los actores y actrices, sin embargo… he echado de menos más desarrollo de los mismos, pues no acaban de estar personificados, sólo etiquetados.  Igual es sólo mi manera de ver, o mi defecto profesional de que querer saber más sobre las personas y personajes, de conocer, cómo llega alguien a transformarse en “eso”. 

En varios momentos de la película intentas establecer conexión, sentirte identificado o… por lo menos sentir simpatía por alguno, pero… ¡no hay manera!.  Alguno puede tener su salida graciosa, pero, simpático, simpático… ¡como que no!.  Hay que destacar el papelón hiperodioso de Samuel L. Jackson.  Por alguna razón Tim Roth le da un punto, el único que parce algo… distinguido, digamos.  Pero desde luego…  ¡tengo que decirlo! Será todo lo villana que quieras pero lastimica da Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh) que no hace más que recibir en toda la película ¡vaya papel!.  ¡Al loro! Que hablamos de una película de Tarantino, y… como es de esperar, no es la única que recibe.  Pero sin querer ser spoiler… la pobre es de las primera que recibe y de las últimas en seguir recibiendo.

En cuanto a la peli en sí: Para empezar, aunque no creo que nadie vaya a verla sin saber que es del archiconocido Quentin Taratino… en el supuesto caso de despiste.  Indudable.  No sólo por el alenco de intérpretes y el tipo de actuaciones con un matiz muy marcado.  Tan marcado que parece que los papeles podrían ser intercambiados y la película seguiría teniendo la misma calidad.    También, el lenguaje grosero (por no decir palabras más desagradables), la violencia brutal, el sexo burdo, el racismo extremo y el machismo radical, están presentes como en todas sus películas.   Se hacen esperar, de hecho, al principio, hasta parece una película correcta.

Por su inicio, lo primero, es que pasé un frío increíble en la sala de cine  (y fuera estábamos a 14 grados).  No sé si no pusieron calefacción o el escenario nevado de la América más profunda me caló antes que la trama y sus personajes.  El hecho es que, en los primeros largos minutos de la película, el principal problema parece que sea la ventisca y tormenta de nieve que les impide llegar a su destino:  Red Rock. 

Un caza-recompensas lleva con sumo cuidado a la ya citada Daisy en una diligencia para que la  cuelguen y le paguen 10000 dólares.  Topan con otro caza-recompensas que lleva tres cadáveres, éstos por el valor de 8000 dólares (no entraré en lo que para mí significa mercadear con personas, estén buscadas por la ley o no).  El cochero se mantiene bastante neutral, pero en el momento en que los tres comparten conversación en la diligencia, se ve la calaña de que se trata y que… algo ocurrirá por mucho que establezcan pactos de honor.  ¡Qué carajo de honor van a tener tales estafadores, mentirosos y escorias humanas!.

La mayor parte del filme se desarrolla en la Mercería de Minnie, en un puerto de montaña en que estos primeros personajes deciden hacer noche.  De repente, los anchos y espectaculares paisajes, se ven reducidos a un escenario, casi de teatrillo en el que angostamente comparten con más viajeros que allí pasan también la noche.

Falsa, muy falsa la cordialidad que se da en las presentaciones y el encuentro entre ambos grupos de personas.  Hace sospechar y olerse la tostada de cuál será el final.  Mucha de la minutada se desarrolla en presentaciones, alardes y fanfarronadas de los personajes.   Se describen a los personajes por hechos y con despectivos adjetivos, pero lo que comento, siguen quedando algo vacíos.  Está bien, porque no sufres por ninguno de ellos en las cruentas escenas, que no voy a desvelar por no ser spoiler pero que, no seamos ingenuos todos sabemos que Quentin Tarantino, mete lo que le mola cuando le mola y porque le mola; especialmente, crueldad.

Hasta que cae la noche, se aprovechan los diálogos para dar  puntuales referencias al contexto en el que se desarrolla el trabajo de Tarantino.  No olvidemos que se trata de un Wyoming poco después de la Guerra de Secesión de Estados Unidos.  Mucha confrontación y aún rencores en una sociedad dividida.  Ahora bien, en mi opinión, muchos de los diálogos son repetitivos y vacíos.  No sé si la pretensión es la del humor, pero, cuando se utiliza tantas veces el mismo recurso (o a mí me lo pareció), a mi parecer no sólo pierde la gracia, sino que además, enlentece la película sobremanera.  Otros son muy serios, y supongo que en la mentalidad norteamericana de importancia y a tener en cuenta. 

Se percibe, se muestran “mosqueos”, se “huele”, se “prevee” que la acción tiene que ocurrir, y la tensión de la mitad de la película se produce en el “¿cuándo pasará?” y “¿por qué pasará?”.  Evidentemente, cada personaje es de su padre y de su madre, como aquél que dice; todos inteligentes, y se percibe en la desconfianza que con un plan que escapa de la sencillez de descansar hasta que pase la tormenta para proseguir el camino.  Quién tendrá mayor éxito o mayor fracaso con su plan, no se desvela hasta justico el final.

En cuanto a estructura temporal del relato.  Nada novedoso, distribución en capítulos como ya nos ha mostrado en alguna ocasión el director, y algún que otro salto al pasado.  Alguno para dar mayor intensidad a relatos que se explican, y otros para explicar el relato del guión mismo.  He de admitir que me gusta esa estructura, no por novedosa, sino porque confirma las sospechas.

En líneas generales, buena, pero no la mejor de su creador.  Ya veremos cómo la coloca la historia pero no creo que sea su mejor película.  Y añado, una pequeña decepción… me ha faltado el típico “cameo” que en sus incios hacia el propio Quentin saliendo haciendo, precisamente, de personaje ODIOSO.




N5 

Crítica de Cine al Filo

por Antonio Cedres 17 febrero 16
Cuando me enteré de que la nueva película de Tarantino resultaba ser otro western me dio muy mala espina ya que en su filmografía, para mi gusto "Django desencadenado" es su peor film. Se que mi opinión será impopular ya que por norma la gente suele despotricar sobre "Death Proof" y "Jackie Brown", pero a mi esas dos citadas obras me parecen grandiosas y "Django" una caricatura. Pero ahora toca hablar de Los odiosos ocho. Viniendo de un anterior film que no me gustó y ambientado en el mismo género, me esperaba lo peor pero por suerte Quentin volvió a sus orígenes aunque manteniendo parte de ese tono cómic de "Django" en menor medida.

 
 
Kust Russell es siempre garantía de tener un personaje carismático en pantalla y el salvaje oeste le va que ni pintado. En el reciente western "Bone Tomahawk" (recomendadísima película) está sobresaliente y aquí de nuevo lo borda. No voy a entrar a valorar actor por actor ya que el film es coral y todos lo hacen realmente de maravilla. Solo quiero destacar el trabajo de Walton Goggins y su sheriff Chris Mannix. Sencillamente magistral.
 
La cinta guarda cierto paralelismo con otra obra protagonizada por Russell, "La cosa". Un grupo de personas que desconfían totalmente los unos de los otros, aislados en un refugio en plena brutal tormenta de nieve en mitad de la nada. Incluso la banda sonora de Morricone abala este paralelismo ya que tambien se encargó de poner música a ese otro gran film.

 
 
Tarantino se pasa toda la película engañándonos. Desde el principio, en el que podría parecer que vas a disfrutar de paisajes espectaculares y exteriores durante todo el metraje para gozar ese glorioso ultra panavisión y al final te termina encerrando en una cabaña. Todos y cada uno de los personajes aparentan ser una cosa y luego son otra. Mención especial en ese sentido al máximo mentiroso de la trama, interpretado maravillosamente por Samuel L Jackson, del cual yo no me creo ni media palabra salida por su boca. 
 


En definitiva son ocho odiosos muy queridos por mi. Tres horas que se pasan volando. Una película genial.

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 febrero 16

Nueva edición del cineclub, en este caso pasamos por delante de los cines y ponemos en el escaparate de la Web un estrenito como Los odiosos ocho.

Teniendo en cuenta la crueldad y sadismo de otras películas del amigo Quentin, particularmente no me parecen tan odiosos, ni tan siquiera tan malos, a fin de cuentas todos tienen un cometido y hacen lo posible por cumplirlo por medio de sus recursos, que casi nunca suele ser la capacidad de convicción, dado que si el gatillo fácil se presta te conviertes rápidamente en uno de ellos, ya sabes.

Los odiosos ocho.

¿Qué ocurre con las películas de Tarantino? Que hay que saber apreciarlas, para ello siempre hay que verlas más de una vez, cosa que no he hecho con Los odiosos ocho y por eso es, junto a Django, la que menos me gusta de Tarantino.

Cierto es que cuando vi que se trataba de un nuevo Western pensé, como la mayoría, que los tiros irían por el mismo recorrido que con Django, y nada de eso, creo que el ritmo se asemeja más a Reservoir Dogs, porque no sabes cómo respira cada uno de ellos y tampoco sabes quién va a terminar siendo el más cabrón de todos, todo en una misma atmósfera y con todas las fichas puestas sobre el tablero, que entran y salen.

De todos esta película me ha ofrecido algunos momentos en los que me ha recordado a 2 momentos: uno cuando Homer y Burnsito se encuentran en la cabaña en el capítulo "Mountain of Madness" de Los Simpsons, porque surgen alianzas y traiciones por medio de los pensamientos y me ha recordado muchísimo también a "The Thing" cuando MacReady, curiosamente interpretado también por Kurt Russell, dice aquello de "Yo sé que soy humano. Y si todos vosotros fuérais cosas me atacaríais enseguida, así que algunos sois humanos. Esa cosa no quiere mostrarse como es, quiere ocultarse dentro de una imitación, luchará si tiene que hacerlo, pero es vulnerable si tiene que hacerlo."

En mi opinión esta frase resume dos momentos cruciales de la película, primeramente cuando el Mayor Marquis Warren pone contra la pared a sus 3 sospechosos, en los que dice que -por eliminación- uno de ellos es el autor de una acción que acaba de desarrollarse (no spoiler); así como la intervención de Jody Domergue (aquí un poquito spoiler), quien se oculta, luchará si no le queda otra, pero desde ese instante será vulnerable... Tan vulnerable que no recordaba una actuación tan breve de Channing Tatum desde This Is The End.

En ese instante (el del poquito spoiler) Daisy toma el mando, y justo ahí me decepciona, ya que me esperaba una cabrona de mucho cuidado tras haberse mostrado como una tipa fría y provocativa, me esperaba más de ella al adquirir un nuevo rango.

Pero, en general, me esperaba más de la propia película, por pequeños detalles, mismamente me esperaba "el sello" Tarantino con algún dialogazo memorable o algún código suyo, como vemos en Pulp Fiction con el maletín, que jamás supimos qué contenía... Esta película ofrecía una relación inmejorable con la famosa misiva de cierto Presidente nacido en Hodgenville (Kentucky) a cierto cazarecompensas, mismamente.

Una vez cito Pulp Fiction y vengo de mencionar Reservoir Dogs, películas que -junto a Jackie Brown- son mis favoritas de Tarantino, también habría echado de menos más historias que acaban entrelazándose, para terminar coincidiendo, estilo Malditos Bastardos, esas películas de Tarantino en las que te presenta a un personaje, después a otro para que el primero desaparezca y cuando vuelve a escena ya te habías olvidado de él.

Aún así, Tarantino ha sido fiel a sí mismo eligiendo a ciertos rostros para su reparto, el clásico Samuel L. Jackson, Michael Madsen y el gran Tim Roth... Ya dije en su día, en alguna reseña pasada, que me descubro ante Tim Roth desde que le vi en Four Rooms, una película que no me parece gran cosa pero que la interpretación del actor, Tim Roth, es brillante. Es más, me atrevería a decir, ya que con pelis de Tarantino se puede asalvajar uno tranquilamente con los términos que se usan, que le cortaría la cabeza a la película Four Rooms con tal de salvar la de Tim Roth.

De hecho, sueño, porque aún da tiempo, con una futura película en que la intervenga, en el mismo reparto, Tim Roth y otro actor fetiche de Tarantino como es Christoph Waltz.

En fin, me parece una buena película, interesante, pero poco sorpresiva, le falta ese giro aunque me gusta que no le sobre nada, por ejemplo... No hay héroes, y eso me encanta. Nos hemos acostumbrado a los héroes, que nos digan que todo va a salir bien y la suerte les sonría mientras salen los créditos de la película ¡Nada de eso! Quítame esa imagen de delante. Se acabó toda parafernalia, aquí estamos para adorar a los cabrones, porque en el fondo sabemos apreciar ese hijoputismo de ciertos antihéroes, ya sean los Omar Little (The Wire), los Soprano.. Hace cosa de un año leí un artículo, en JotDown, que trataba sobre esto y no se puede estar más de acuerdo.

Lo dicho, me remito al principio de mis líneas, particularmente no me parecen tan odiosos, ni tan siquiera tan malos, a fin de cuentas todos tienen un cometido y hacen lo posible por cumplirlo por medio de sus recursos; en las pelis como en la vida, ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos, no hace falta ser malo para ser odioso, a la vez que sí se puede ser odiosamente bueno, volverse malo por ser odiado... Todas las combinaciones que quieras, el haterismo es lo que se lleva. No obstante, si quieres odiosos: aquí los tienes a puñaos, odiosos que te ofrecen su fiabilidad por medio de la desconfianza ¡odiosos! Concretamente ocho... Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho.

Nueve y diez, si nos contamos tú y yo.

 

 

 

¡Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Carol Ruiz 17 febrero 16

¿Queríamos Tarantino? Pues Tarantino tuvimos, ni más ni menos.

Tarantino a la enésima potencia. En este largometraje no sabemos si QT ha querido complacer afanosamente a sus incondicionales, o ha tenido un ataque ególatra sin pretensión de innovación. Usando prácticamente los mismos ingredientes; el género, entre el western y el gore, elenco de actores impecables, unos interminables diálogos, violencia irónica, gratuita y estúpida, una historia por capítulos y un juego a recrear, esta vez el Cluedo, el resultado es un plato muy bien cocinado, pero nada novedoso. Sabemos del gusto de Tarantino de hacer alusiones a sus películas favoritas, pero esta vez tengo la sensación que él mismo, es su director favorito.

A mí me sobraron minutos de película, con un brillante comienzo (visual y auditivamente hablando), prometía tenerme entusiasta toda la película, pero no fue así. La primera parte aunque lenta, parecía cocinar una historia interesante, hasta la llegada a la Merceria de Minie y su entrada, la cosa no fue tan mal. Con el escenario perfecto, y todos los odiosos encerrados claustrofóbicamente en la misma habitación, comienzan las presentaciones, e inicia el juego, pero se hizo largo y me acabó resultando excesivo. Cuando la locura decide desmelenarse en la película, yo ya me había desmotivado. La violencia descontrolada y las respuestas inesperadas, por no decir absurdas de algunos de los personajes, me dejaron deseosa de algo más. A veces, da demasiadas explicaciones, y en cambio después faltan, como cuando aparece de la nada (más bien, del sótano) un último personaje que sobraba, como si QT no hubiera sabido resolver con lo que tenía, su propia historia y lo añadiese después, con explicaciones forzadas.

Con 6 fotogramas más por segundo de lo que estamos acostumbrados (rodada en 70mm), una banda sonora de impresión, la imaginación de Tarantino y su atrevimiento a la hora de hacer películas, nos deja una película que esta muy bien, pero que podría haber estado mejor, quizás es lo malo de ir con  muchas expectativas al cine.

Lo mejor para mí, la interpretación y el personaje de Daisy (Jennifer Jason Leigh) y sus escenas de sangre. La fotografía y, por supuesto el soundtrack , que ya sólo los primeros minutos te pone los pelos de punta (larga vida a Morricone!).

Lo peor, su duración, la descripción de los personajes que nombra pero no aparecen (voz en off), Jody (Channing Tatum) saliendo del sótano, la felación a Major Marquis (Samuel L. Jackson), y por último, la falta de innovación de Tarantino.

C8

Crítica de Cine al Filo

por Patricia Bendala 17 febrero 16

¡Ya me acuerdo de por qué me gustaba Tarantino! Desde que vi el tráiler de Los ocho odiosos (el tráiler sí que es odioso) me dije “Qué se le va a hacer, Patricia. Algún día tenía que llegar este momento. Esta vez sí. Esta vez parece que Tarantino la ha piciado”. De repente y sin preaviso una película de Tarantino no me llamaba lo más mínimo la atención, y eso que yo siempre he sido fan suya, aunque no del nivel friki de comprarme el chándal amarillo de Kill Bill, que quede claro. No sólo no me venía muy en gana no acercarme al cine sino que presentía que si iba “por ver qué tal”, saldría tan decepcionada que terminaría detestando al excéntrico director, como ya me pasó en su día con su colega Robert Rodríguez tras Planet Terror. Fue gracias a nuestro Cineclub que me animé a echarle un vistazo, por aquello de la presión social, y sin mucha esperanza de que fuese a aguantar las casi tres horas ahí sentadita… ¡¡Qué equivocada estaba!! Tarantino sigue en su línea, la línea de un genio de mente retorcida, de un mago de la palabra, y de un gusto exquisito a la hora de elegir sus repartos. Si bien no creo que vaya a ser la mejor de sus películas, lo que sí os aseguro es que, si os gusta su cine, seguirá sorprendiéndoos como nos tiene acostumbrados.

El título no le puede venir más al pelo a la película, ocho personajes en medio de una tormenta de nieve, a cada cual más odioso. Ninguno al que tener un cierto aprecio o sentirte identificado. De una u otra manera todos son asesinos, o al menos personas que no tendrían muchos reparos en disparar a sangre fría si la ocasión así lo requiere. Y cada cual se guía únicamente por sus propios intereses, lo que da lugar a todo un despliegue de alianzas y traiciones ocultas que se van entrelazando a lo largo del film. Apenas un puñado de escenarios muy escuetos dan vida a toda la trama: el bosque helado, el carruaje de John Rooth, y la posada y establo de Minnie Mink.

Como es habitual en el cine “Made in Tarantino”, la clave está en el guión. No sobra ni falta una sola palabra. Las frases van cayendo de boca de los personajes y es sólo al final cuando descubres que todas y cada una de ellas eran estrictamente necesarias. Incluso las que parecían estar ahí para adornar, por hacer la escena más larga o más enrevesada. Muy recomendable, por supuesto, verla en versión original (probablemente con necesidad de subtítulos, porque los acentos son algo cerrados) que da todavía más potencia a la originalidad y la maestría del guión.

En cuanto a las actuaciones, lo que pasa cuando escoges un reparto de buenos actores es que las cosas salen bien. Consagrados y habituales del club Tarantino como Samuel L. Jackson o Tim Roth se unen a caras más jóvenes como Walton Goggins (el sheriff). Aunque más corta y discreta, sorprendente la actuación de Jennifer Jason Leigh como Daisy. Sin querer todo gira en torno a ella, y en cambio apenas habla, pero cada vez que lo hace… sube el pan (y se lleva un guantazo, eso también).

Para acabar, otro gran punto de la película es su espléndida (aunque corta) banda sonora. Si bien es verdad que hay más tiempos de silencio que música de fondo, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados Tarantino, esta vez el buen director ha sido listo y ha cogido al gran Ennio Morricone para firmar la partitura de su octava película. Gracias Quentin. Gracias sobre todo porque tras la pifia de música que metió en Django: desencadenado, que no sólo no pegaba ni con cola sino que era simplemente horrible y me daban ganas de pegarme un tiro a cada ratito musical, con esta nueva banda sonora, Tarantino se redime de los pecados de su última entrega.

Del tema de la cinta en 70mm, al más puro estilo retro, no tengo nada que aportar. Yo, ni me pispé. Creo que es de esas típicas cosas que se hacen porque 1: dan más publicidad, y 2: Tarantino es un líder del “cine de culto”, al que le van los frikismos de este tipo, y estoy segura de que muchos de sus fans se volvieron locos por salirse de lo mainstream.

Con esto, sólo decir que hay que verla. Y que si sois de ese reducido grupo que detesta el cine de Tarantino, empezad con esta película, que tiene menos vísceras de lo habitual, y engancha más. Dadle una oportunidad, que igual hasta os sorprende.

Crítica de Cine al Filo

por Ricci Ricardo 06 marzo 16

¡Ahí va! don Quentin va a exprimir el genero Western. Primera sorpresa: ¿otra de vaqueros?.

¡Qué raro!, habrán pensado los seguidores más barrocos y papistas, les habrá dado hasta mala gana pues siempre quieren rizar el rizo y que les sorprendan, incluso puede que les haya dado hasta pereza ir a verla. Entonces, mi pregunta es: ¿por qué vas a ver Tarantino? Ya sabes lo que vas a ver, ¿no?. Bueno, debates eternos aparte. Los neoclásicos más suaves, entre los que me incluyo, con el matiz de goloso, pensamos: quiero caldo, así que dame dos tazas.

Empezamos con un Cristo de piedra helándose en un cerro de las montañas de Wyoming y una tipografía de cómic. Nos recolocamos en la butaca, a callar que esto empieza.

Segunda sorpresa: Don Ennio Morricone a la batuta. ¿Morricone en una del oeste y con Tarantino? ¿En serio?.

La montaña rusa se eleva y se eleva, miedo me da cuando empecemos a descender.

Ya en la bajada aparece Kurt Russell perfectamente caracterizado, no solo por fuera, sino también por dentro. El papel de caza-recompensas violento (John Ruth) con una arma pegada a su mano y que seguramente Charles Bronson le enseñó a coger en Guns of Diablo en su más tierna infancia, hace que se vea la comodidad con la que se mueve en la pantalla, a pesar de: estar esposado a su cautiva, vestir una gran piel de oso, llevar un gorro que le tapa media cara y el frío. Da la sensación que lleva haciendo ese personaje toda la vida. Destaca un momento de emoción contenida, cosa que pocos actores pueden hacer con esa maestría, al sufrir una decepción, hasta ahí puedo leer y es que creo que a través de su rictus la decepción también fue nuestra.

Este odioso debe dirigirse a un pueblo, Red Rock, para entregar a la rea Daisy Domergue, nuestra tercera sorpresa (menudo papelón), y cobrar la recompensa, a lo cual El Horca, apodo de John Ruth, está completamente entregado en cuerpo y alma. Ruth se alquila una buena caravana de cuatro caballos para no sufrir contratiempos en la entrega. La caravana la dirige un tal O.B, no sabremos nada más de él, solo que es un cochero muy duro y trabajador y que ni llegamos a ver su la cara, lo que nos hace sospechar de él en varias ocasiones igual que en las viejas novelas. La presa, interpretada por Jennifer Jason Leigh, una auténtica zorra psicópata casi amante del sado, (ya hacía tiempo que no veía a nadie lamerse la sangre con tanto gusto y sonreír cada vez que le dan un guantazo), nos tendrá también en vilo y deseosos de saber quién es esa tipa y qué horribles crímenes ha cometido como para estar recibiendo semejante trato. Es cierto que se puede pensar que el director tarda en darnos detalles y que puede ser que nos desenganche a mitad película por ello, aunque creo que mantiene tan bien el suspense que podría habernos tenido expectantes otra hora más. Otro regalito en la película, que nos hace la actriz, aunque son varios por su parte, es la canción que se toca con la guitarra. Sinceramente creo que en tan poco tiempo y con tan poco material es realmente difícil destensar y tensar más el ambiente, bravo.

Cuarta sorpresa, o más que sorpresa, incertidumbre personal satisfactoriamente resuelta con la aparición de Samuel L. Jackson (Major Marquis Warren), otro caza-recompensas que se ve en apuros en medio del bosque y la nieve, debido a la muerte de su caballo y que también transporta reos para cobrar recompensas por ellos, esta vez fiambres pero al parecer todos igual de peligrosos. Tras una charla tarantina siempre bien recibida y que da arranque a la película, acaba por subir a la caravana y emprenden viaje todos juntos. Nos frotamos las manos, que se acerca el lupping.

Minutos después aparece otro personaje en el camino: el nuevo Sheriff Chris Mannix interpretado por Walton Goggins y el que, con los mismos problemas casi de soledad y supervivencia que el anterior, necesita que le ayuden a llegar al pueblo. De nuevo una charla marca de la casa hace que suba a la caravana que ya está completa y que por lo diferente de sus personajes es muy divertida e incluso llegamos a pensar: vaya cuatro, que vienen curvas.

La ventisca que azota el lugar hace que definitivamente hagan una parada en una buena cabaña, a modo de moderna área de descanso, la Mercería de Minnie y lo que en principio parece que en un día normal sería una parada de varias horas, se convierte en una parada obligada de varios días debido al mal tiempo. Levantamos las manos, caída libre.

Quinta sorpresa: Quentin Tarantino se convierte en Agatha Christie, ya lo hizo en Malditos Bastardos y en Reservoir Dogs. Nos encontramos en un amplio salón-comedor, tienda, cocina, dormitorio,... en el que a modo de gran teatro el baile de sospechas, traiciones, miradas, gestos, asesinatos, etc da lugar. Solo nos falta que se vaya la luz y el mayordomo aparezca apuñalado por la espalda.

Incluso aparecen varios personajes no interpretados, pero que nunca van a dejar de estar ahí y que a nivel técnico, de guión y de imagen, son muy difíciles hacerlos estar sin estar y dando importancia a todo sin aparecer en el reparto. Me refiero a objetos que sin duda cualquier friqui desearía poseer: la puerta de entrada, la cafetera y el sofá, hay un par más pero me quedo con esto tres. Que simples, que sutiles, que importantes y que bien encajados.

La sexta sorpresa, la desagradable, es el parón repentino en el ritmo de la película, en principio justificado para poder presentar personajes, contar que han estado haciendo los otros odiosos antes de juntarse con los recién llegados. Casi otra película dentro de la misma y que con el método capitular de contarla se hace prácticamente necesario y entendible, pero que provoca que no vaya a ser la mejor película de Tarantino y con seguridad retraiga a algunos espectadores que lo acaben de conocer a la hora de ir a ver la próxima. No obstante decir que la película es de 187 minutos de metraje, cortita no es y para aquellos que estén acostumbrados al Hollywood más comercial probablemente no sea fácil de ver, de todos modos hay otras de metrajes del 50% que ésta y que parecen durar el doble. En todas las montañas rusas nos llevamos algún golpe.

Séptima sorpresa: ¿la sangre? No, la sangre no. En este director eso no es una sorpresa y sino se bienvenido/a a este universo de vísceras.

Si en cada película de Tarantino nos tenemos que tapar los ojos o la boca, no es por la sangre, es por la nueva, asquerosa, genial y siempre vomitiva escena truculenta. No la voy a contar, solo diré: pobre General Sandy Smithers. Aunque es posible que algunos cuando la vean digan lo contrario: que se joda el puto generalucho ese. Para gustos no hay nada escrito y para amar u odiar a Tarantino por hacernos ver ciertas cosas, mucho menos.

Y así, eliminando sospechosos uno tras otro entre el resto de los odiosos: Joe Cage, Oswaldo Mobray, Bob, Jody...

Unos porque los vamos pensando y otros por que ya están muertos, vamos llegando al final, al tan ansiado baño de sangre para regocijarnos en la octava sorpresa: descubrir que los odiosos no son tan odiosos a pesar de ser odiosos, que se puede ser odioso por dentro sin serlo por fuera, que puedes no ser odioso por dentro hasta que te hacen serlo y que puedes serlo desde que naces y un segundo antes de recibir el merecido balazo de tu muerte, dejar de serlo.

Sea como sea esta es la octava maravilla de este director, el tiempo dirá si en la escala de valor el 10 es la puntuación máxima o el 1º es la medalla de oro, a mí eso no me preocupa, yo solo sé que fui a ver una de Tarantino y vi una de Tarantino. 


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