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PELÍCULA

Ficha técnica

Inocencia rebelde

Inocencia rebelde


Título V.O.: Lawn dogs
País: Estados Unidos Año: 1997
Fecha de estreno: 21/11/1997
Duración: 100 min.
Género: Drama



Sinopsis

Se confrontan el mundo de una niña nacida en una familia adinerada aunque con problemas de salud y el de un joven humilde y auténtico que corta los céspedes de las familias adineradas; ofreciendo una mezcolanza inusitada y muy sorprendente. Hace volar la imaginación, impregna al receptor en sensaciones; sin obviar la crítica a la sociedad norteamericana. h5.


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Hoeman 17 noviembre 12

Ésta es una de las primeras películas que me subyugó, que me llegó al corazón. Tendría por entonces, cuando la visioné por primera vez, unos 15 o 16 años (¡qué rápido pasa el tiempo a veces!), y debo insistir en que me dejó sobrecogido, impactado, estremecido. La poesía intrínseca del film, el lirismo oculto bajo los personajes, y la fábula no exenta de crítica, dejaron mi conciencia maltrecha por unos minutos: el insomnio se instaló en mi cerebro, que no pudo dejar de pensar en lo que acaba de ver y sentir; porque los pensamientos y las sensaciones iban acompañadas de reacciones fisiológicas como la erección de los capilares de la piel, o esa especie de frío súbito que a uno le acontece cuando algo que no espera, fuera de lo que considera normal, le alcanza y se instala en su mente.

Tras muchos años con este bonito recuerdo acerca de la película, que se iba difuminando poco a poco, hace unas semanas volví a visionar la misma. Debo confesar que no me cautivó ni remotamente tanto como en la primera ocasión, aunque esto no tiene porque ser demérito del film, sino más bien propio: es probable que con el paso del tiempo, los golpes de la vida, el cinismo  y la incredulidad que han ganado presencia en mi persona, etc., sea yo el que haya perdido la capacidad para ver entre líneas la magia que en su día me pareció desprendía Inocencia rebelde; que sea yo el que es incapaz de utilizar cierta parte de mi imaginación y de dejarme transportar mentalmente por trayectos desconocidos; en definitiva, que ya no me está permitido soñar despierto. Hace demasiado, ya ni me acuerdo, que me siento incapaz de hacerlo. Y menos con la candidez e idealismo y ausencia de prejuicios y demás majaderías que sólo conllevan estrés y tormento. Irremediablemente ya no soy aquél que creía en la felicidad y el destino y que soñaba con alcanzar pequeñas metas que en mi cabeza siempre suponían grandes logros; porque la grandeza a la que refiero no está en la fama, el dinero, la publicidad, el reconocimiento, el éxito o cualquier epíteto de similares características, sino en el sentir propio e interno. Porque el largometraje, aunque tangencialmente, al menos no explícitamente, nos habla de la felicidad; una felicidad maldita e incomprendida, cierto es, pero sigue siendo una felicidad a mi parecer sublime y no terrenal, espiritual.

Portentosa me pareció la actuación de un joven Sam Rockwell, protagonista principal; y también destacable el papel de una más joven todavía Mischa Barton, antes de que la fama la echara a perder (¿o cuando rodó esta película ya estaría “perdida”?). Se centra principalmente en la relación que se establece entre los dos personajes protagonizados por los mencionados actores: una relación problemática entre una niña en etapa pre-púber y un veinteañero de clase baja. La tragedia está implícita en todo momento: tanto la niña como el joven han rozado la muerte, experiencia que les sirve para establecer una primera conexión que no se romperá; una conexión telúrica, telepática, que roza la locura (en el buen sentido del término). Una relación muy extraña en una sociedad pragmática y cínica y tendente al prejuicio; en ningún caso de orden sexual, sino de afinidad, aceptación, entendimiento y repleta de magia. La magia está presente en la atmósfera cuando se juntan, aunque uno sólo crea percibirla. Y con magia me refiero a esa capacidad de hacer sobrevolar la imaginación, de no imponerle límites, de dejarla libre hasta donde quiera llegar. Como he mencionado antes, además es un film bastante crítico –aunque no ahonde excesivamente en ello, lo muestra sin tapujos- con la sociedad americana, centrándose en la clase media-alta. Sin duda, bajo mi punto de vista, es una película que todo el mundo debería ver al menos una vez en su vida; y cuánto más joven mejor. No se trata de una obra maestra, se le pueden encontrar fallos; pero a quien le llegue –cómo ocurrió en mi caso- no podrá olvidarla. A quién no le llegue probablemente le resulte aburrida.

Cuando lo onírico se funde con lo “real”.


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