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PELÍCULA

Ficha técnica

Hannibal

Hannibal

Director: Ridley Scott
Intérpretes: Anthony Hopkins , Julianne Moore , Gary Oldman , Ray Liotta

Título V.O.: Hannibal
País: Estados Unidos Año: 2001
Fecha de estreno: 09/02/2001
Duración: 131 minutos
Género: Thriller psicológico



Sinopsis

Secuela de la ya más que conocida El silencio de los Corderos (con Jodie Foster y Anthony Hopkins como grandes estrellas del filme), esta película narra los hechos ocurridos diez años después, esta vez, con Julianne Moore en el papel de Clarice Starling y, cómo no, Anthony Hopkins dando vida a Hannibal. Un thriller psicológico que nos sumerge una vez más en el famoso personaje de Hannibal Lecter, protagonista de la serie de libros de Thomas Harris.

 

 

S8

 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Luna CR 17 septiembre 14

Este mes el terror se ha instalado, debe ser que septiembre es un mes para el miedo. Quién sabe. Entre corruptelas y cifras de paro, Hannibal se queda prácticamente en un cachorro comilón. Pero vayamos a la película. Se hizo en 2007 pero, sin embargo, tiene un estilo que te recuerda a toda la saga, incluso un poco al terror de los 80 y los 90. Los créditos, por ejemplo, ya te ponen en tensión, la banda sonora suena a película de otra época e incluso los planos y cómo se funden te hacen pensar en Hitchcock. De una forma muy lograda te lleva a todos esos miedos infantiles a base de remarcar detalles del cine clásico de suspense, te hace volver a ese pasillo oscuro que era un mundo cuando tenías 6 años.

Hannibal es un asesino culto, inteligente, esa clase de personaje que ahora protagoniza ‘El Mentalista’ o ‘House’ pero que las series han dulcificado. Su crueldad tiene cierta justicia, su forma de hacerlo es hasta poética. Me encanta cómo vuelven atrás en la saga con el uso de grabaciones, para dar un gran homenaje a todos los que estuvieron esperando cada película. Lo que llama la atención es la velocidad de los ordenadores (¿de verdad eran tan lentos hace siete años?), que la gente fuma y, por supuesto, que aún usan cabinas. Uno de mis recursos favoritos es el teléfono sonando, eternamente, una y otra vez, que te acelera el pulso y te dan ganas de entrar en la pantalla a cogerlo tú misma. Sin llegar a dar verdadero miedo, genera estrés con el fuego lento de los planos.

La iluminación es fundamental y me gusta porque nunca se mete en la total oscuridad, todo lo contrario, se mete por corredores e ilumina con ventanas entreabiertas. Se agradece poder ver la película, algo que últimamente parece imposible en muchos thriller psicológicos y algunas películas de acción, los superhéroes también parecen propensos a pelearse por la noche.

Además, todo sucede en el verano italiano que te hace pensar en las grandes tragedias, en la ópera, en Al Capone, y en esa fantástica referencia a El Padrino con uno de los personajes comiendo una naranja justo antes de morir.

Otro de los elementos muy actuales, y que ‘Open Windows’ de Nacho Vigalondo ha explotado al máximo, es el uso de diversas cámaras y pantallas para filmar, escenas vistas desde cámaras de seguridad, momentos en televisión sin ver necesariamente el aparato, pantallas de ordenador… Muy bueno.

Y por último, las dos escenas con las que siempre me quedo de esta película. La cena con el cerebro abierto y ese momento en el tiovivo donde roza el pelo de la Agente Sterling. Imposible que no tengas cierta atracción fatal por Hannibal. 

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 septiembre 14

Aquí estamos con un nuevo CineClub en el que proponen  la película  HANNIBAL.  La verdad es que, el motivo que nos da “el amigo Simón” para que nos veamos esta peli es su fascinación por el personaje de Hannibal Lecter… ¡y no es para menos!.  Es uno de los personajes cinematográficos más conocidos y espeluznantes de la historia del cine, de manera que ha calado en la cultura popular y todo el mundo lo conoce como “Hannibal el canibal”.   Desde mi perspectiva, fascinación, puedeque no sea la palabra, pero, curioso sí que es el personaje.  La contradicción entre lo educado, sofisticado y elegante que es, a la par que es visceralmente agresivo y sádico… ufff!!!.  Ya Simón  tiró ahí “la chinita”  que me hizo ver la serie homónima, y ahora, ha provocado que me vea todas las secuelas que implican a tal personaje.

“Hannibal”  es secuela de la ya conocida “El silencio de los corderos”.  Así que, como que, no puedo comentar la película sin hacer a ella.  Película que vi de niña, y no sé ni si entendí, pero desde luego…  te deja con “cosita” y decides no acercarte a extraños ni para ayudarles.  Ahora , ¿¡Cómo no?! Ví la serie titulada con el mismo nombre, y que, por cierto, recomiendo enormemente.  De relacionarse con alguna de los largometrajes, con “Dragón Rojo” es con la que se pueden encontrar mayores correspondencias.  Pero, de cualquier modo, se desarrolla el personaje de Hannibal cuando era más joven.  Si aún queremos retroceder más en la vida del Doctor Lecter, la película de “Hannibal, el origen” nos intenta dar una explicación al canibalismo ferviente de este humano sin ápice de inocencia y deshumanizado. 

Uno de mis directores favoritos, Ridley Scot lleva a pantalla unos sucesos pasados 10 años de la fuga de prisión del canibal.  Una vez más , el Dr. Lecter vuelve a contribuir  en la investigación que lleva la investigadora del FBI Clarice Starling.  Hopkins desempeña un  enorme papel por el que siempre se le recordará pero a mi parecer, la impresión y las sensaciones que se provocan no son iguales a las que se daban cuando se encontraba entre rejas.   Clarice Starling, deja de ser encarnada por Jodie Foster para serlo por una más de las grandes de la interpretación, Juliane Moore.  Nada que decir de una de mis actrices favoritas, pero lo suyo sería haber mantenido el reparto en la secuela, creo yo.  El dúo Foster-Hopkins es ya mítico y romperlo  se hace algo chirriante, incluso llegando al interesante final… sigue sonando raro que Jualianne Moore sea la agente Starling. 

El argumento esta vez, consiste en que un multimillonario con reputación más que tachable, y superviviente a uno de los ataques de Hannibal.  Desde luego no ha quedado en buenas condiciones y está dispuesto a su lucha y captura por todos los medios.  Suspense, intriga, historias varias en emplazamientos entre EEUU e Italia, idas y venidas.  Además de toda la parafernalia policial, contínua desarrollándose la relación que se empezó a establecer entre Hannibal y Clarice, de manera cada vez más estrecha, personal, y… entre romántica, extrañamente morbosa, peligrosa… como que hay atracción y Clarice a la vez que es conocedora de la peligrosidad que supone acercarse y poder “enfadar u ofender” a Lecter, juega con cierta sensación de seguridad por saber que en realidad el Dr no le haría daño.  Todo esto sazonado con toques macabros y de una violencia tan lejos de lo grotesco como de lo agradable.  Además de un ambiente de oscuridad en la que no hace falta esforzarse por ver lo que precisamente interesa que se vea, y que crea un clima de tensión e incluso terror... vamos esas situaciones en la que piensas  "¡¡menos mal que es ficción!!".

Ya puestos a dar opiniones, la escena que se supone que es el clímax, me parece una ida de olla bastante grande de aquella persona a la que se le pueda haber ocurrido, y... la escena casi que invita a hacer una re-versión a estilo comedia jajajjaja.  Sé que procura ser terrorífica, pero, a mí es la impresión que me dio. 






N5 

Crítica de Cine al Filo

por Patricia Bendala 17 septiembre 14

Aceptable, no brillante. Hannibal se configura como la perfecta definición de lo “medio”, que no mediocre. Una secuela que se eclipsa totalmente bajo la sombra de su predecesora, a pesar de que les separa una década de diferencia. No será que no tuvieron tiempo los guionistas de pensar un argumento un poquito más intrigante… Y es que si esta vez tampoco podemos decir que se cumpla al pie de la letra eso de “segundas partes nunca fueron buenas”, porque mala no es; desde luego sí que podemos afirmar que “si no sabes, para qué te metes”. Si te pones a hacer una segunda parte de una joya de la corona como es El silencio de los corderos, ten en cuenta que habrás de hacerla, como poco, igual de interesante que ésta.

Si bien es entretenida para una tarde de domingo en el sofá, tampoco esperen maravillas. Tras su excarcelamiento, el doctor Hannibal Lecter (Hannibal el caníbal) vive de forma más bien anónima exiliado en Florencia. Se adapta a una nueva identidad y se mantiene inactivo en cuanto a su actividad criminal. Pero los caminos de Lecter y la agente Clarice Starling (ahora procesada dentro del FBI por ciertas complicaciones en una operación de campo) vuelven a mezclarse a causa de las cuentas pendientes del millonario Mason Verger, una de las víctimas del sangriento asesino. Entre medias de toda la trama se mezcla un avaricioso policía de Florencia, Rinaldo Pazzi. Un argumento a simple vista llamativo e intrigante, pero que a la hora de la verdad se queda en una trama superflua, bastante predecible y en ocasiones hasta lenta.

Un error a mi forma de ver rescatar a Clarice Starling para que, en realidad, no tenga apenas peso en toda la película. La situación de la agente apenas sirve de hilo conductor dentro de la verdadera historia, que tiene más que ver con el interés personal que tiene Mason Verger por dar con el paradero de Hannibal. A pesar de eso, y a pesar de que echamos de menos el carácter duro pero inocente de la Starling de Jodie Foster, Julian Moore hace un buen papel, poniéndonos en pantalla una agente Starling más curtida, más fuerte, pero también más atormentada y solitaria, traicionada además por el propio FBI, la institución en la que ella creía y por la que se ha dejado la piel.

Entre tripas, sangre y puercos salvajes de lo más gore, Anthony Hopkins le pone de nuevo clase a esta película. Los amantes del refinado gusto y la cultura del caníbal no se quedarán decepcionados en este sentido, añadiendo además el toque de encanto que le da a la historia su asentamiento en Florencia, una de las cunas del arte en Italia.

En definitiva, que no correrán a recomendársela a los amigos, pero tampoco le hace daño a nadie.

P3

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 septiembre 14

Aún siendo consciente de que quizá se trate de un error, flagrante incluso, a mí el personaje de Hannibal Lecter nunca me ha apasionado, ni tan siquiera convencido. Aún así, una vez se supo que la propuesta para el cineclub del presente mes de septiembre correspondía a esta película, decidí verme junto a mi hermana lo que vendría a ser la saga completa: “Hannibal, el origen del mal”, “El Dragón rojo”, “El silencio de los corderos” y finalmente “Hannibal”, partiendo de la base que en su día ya me había visto “El silencio de los corderos” siendo pequeño (seh, alguna vez yo también fui pequeño) y por televisión hacía no muchos años, en algún Megahit de Telemadrid o algo así, también emitieron en algún par de ocasiones “El dragón rojo”, con lo cual, mal no venía verse de nuevo los film, manteniendo lo dicho previamente, una vez vistas ‘de nuevo’ y ‘de nuevas’ no me llama excesivamente la atención, de hecho incluso considero mala película del 2007 “Hannibal, el origen del mal”, no obstante si tuviera que recomendar algo relacionado con Hannibal, sin duda sería la Serie, de hecho los protagonistas me parecen mucho más sugerentes y convincentes en sus respectivos comportamientos, resulta mucho más sencillo implicarse -en mi caso- hasta el punto de que, puestos a recomendar, yo te digo: Hannibal, la serie. Sí.

De hecho el personaje Mason Verger también aparece en la serie, interpretado por Michael Pitt, mostrando de manera más convincente cómo se provocó los daños físicos que le condujeron a las deformidades que nada más arrancar la película se verán en el personaje encarnado por Gary Oldman, una desfiguración infringida por si mismo que supone que antes vislumbres un rostro humano en las caras de Bélmez que en la suya propia y que marca, en parte, el transcurrir de una película en la que la ‘sociedad’ Lecter-Starling vuelve a aflorar, cuando Clarice Starling es suspendida de empleo y sueldo en el FBI tras una operación anti-droga, recibiendo el apoyo de Hannibal Lecter a través de una misiva, quien reside actualmente en Florencia y se encuentra en el punto de mira de Mason Verger, sediento de venganza, llegando a ofrecer una cuantiosísima suma por hacerse con él, con lo que el policía Rinaldo Pazzi ignorará las recomendaciones de Clarice Starling y se embarcará en la búsqueda de Hannibal Lecter para entregárselo a Mason Verger, lo que podrá conducirle a una irreparable situación al no haber atendido a los consejos de Clarice Starling, la misma que se verá inmersa en pleno operativo en el que para poder indicar el paradero de Hannibal Lecter a las autoridades previamente deberá intentar evitar que la venganza de Mason Verger se materialice, formando parte de un entramado con muchas figuras implicadas en apenas un corto espacio de tiempo, de hecho más allá de capturas que quedan en la retina yo me quedo con la entrega y sacrifico de Clarice Starling al involucrarse en exceso en desmarañar el plan de Mason Verger para salvar a un Hannibal Lecter del que no termina de fiarse hasta decirle en pleno ‘rescate’ algo en plan “tú estate quietecito, no me la líes que pillas”. Naturalmente, con mejores formas, rigor y contundencia.

Es una relación muy interesante para analizar la que existe entre ambos, como si estos años de ausencia entre “El silencio de los corderos” y “Hannibal” se hubiesen echado de menos, incluso necesitado, aún sabiendo que la espada de Damocles se arrima en función se muestren más próximos el uno del otro, añadiendo un punto muy sugerente a este riesgo que siempre atañe un peligro en todo comportamiento humano, siendo plenamente conscientes en ambos casos de que, pese a conocerse, Clarice le mandaría entre rejas sin ni tan siquiera pestañear y, a su vez, cualquiera se fía de Hannibal, por motivos sobradamente conocidos.

 

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Simón Pedreira 17 septiembre 14

Estamos ante la que, cronológicamente en el tiempo, es la última película de la saga (aunque no la real, ya que después vendrían Dragón Rojo, en 2002, y Hannibal: El origen del mal, en 2007). Se narran los hechos ocurridos diez años después de la historia de EL Silencio de los Corderos, basada también en la novela de Thomas Harris con el mismo nombre.

En mi pódium particular, estaría en el tercer puesto, aunque cierto es que la interpretación de Anthony Hopkins es insuperable, sea en la película que sea, y más en la piel del Doctor Lecter: con ella consiguió en el 1991 el Oscar a mejor actor, y no sin merecimiento. Y es que para alguien que le guste el cine, hablar de Anthony Hopkins es sinónimo de Hannibal Lecter, y viceversa.


 

Tras esta primera diseccion y breve introducción sobre lo que ya todos sabeis, hay que analizar varios aspectos de la película, e inevitablemente, pensamos y comparamos con las otras películas de la “saga” (algo que suele pasar). Y es que, en un principio, el cartel con Ridley Scott de director se presentaba más interesante.

La película sigue la línea de la novela (excepto el final, no os lo cuento para que leais las novelas), con Clarice Starling (en esta ocasión interpretada por Julianne Moore) como protagonista, la cual intenta dar caza a Hannibal Lecter, fugitivo de la justicia y que nadie sabe en dónde se esconde.

 

Para mi, la gran diferencia con el resto de películas radica en que no se centra en una trama principal, si no que va salteando y divagando de un lado a otro, sin saber muy bien cuál es la historia principal que nos intentan contar. Creo que lo que nos intenta transmitir la película es “la caza” de Hannibal (aunque nunca se produzca), a través de personajes que pasaron por su vida, indagando en su forma de pensar, como se nos muestra cuando Clarice se pone a ver las cintas de video y escuchar los casettes del Doctor Lecter; aún así, ese argumento transcurre, para mi gusto, demasiado lento, haciendo que a veces parezca que la película no avanza.


 

Y es que hasta la mitad de la película, más o menos, no confluyen los personajes principales: por un lado está Clarice Starling, intentando averiguar en dónde se esconde, y por otro, como comenté anteriormente, aparece un policía italiano, Reinaldo Pazzi, que ve por internet una suculenta recompensa por entregar al fugitivo doctor Lecter, con el que se encuentra debido a otra investigación abierta e intenta cobrar la recompensa entregándoselo a Mason Verger, multimillonario excéntrico al que Lecter dejó tetrapléjico de una manera poco ortodoxa.

Este popurrí de temas y ramas en la trama hace que parezca que en el medio queda algo que falta, como si se tratara de un árbol sin tronco.

En El Silencio de los Corderos, por ejemplo, la conversaciones entre el “Hannibal preso” y Clarice hacían que se creara tensión e intriga en una trama principal, que constaba en cazar a un asesino en serie (Buffalo Bill), a través de los amplios conocimientos de Hannibal en perfiles psicológicos (era doctor especializado en psiquiatría). Esto, enlazado con la búsqueda del asesino, hacía que nos dejara un sabor de boca que con pocas películas podremos tener; esa falta de base es la que hace que, en mi opinión, esta película no alcance lo que se esperaba de ella, a pesar de tener a Anthony Hopkins en el papel principal.

Esto nos da una clara muestra de lo difícil que es crear más que una película, una obra maestra, como fue la protagonizada por Jodie Foster y el ya citado Hopkins. Eso, unido a un guión que, pese a la dificultad que tiene siempre el adaptarse al de una novela, lo hace magistralmente, lo que provoca que la película sea incluso mejor.

El gran error en el que caen muchos directores y guionistas al hacer adaptaciones, es que intentan cambiar cosas ya creadas, sin mucho sentido, pensando que van a mejorar, y la mayoría de las veces lo que consiguen es el efecto contrario. Y con esto no quiero decir que en esta película pase, pero hay ciertas partes en las que sí dista del “guión original”.

 

Lo cierto es que nos podrán gustar más o menos las películas de este personaje de ficción, pero  la actuación del Anthony Hopkins, que lo ha interpretado en tres de las películas, quedará ligado para siempre a él.

Por ahora nos tendremos conformar con la nueva serie sobre el personaje, donde le da vida Mad Mikkelsen, y que lo interpreta muy bien; pero siempre faltará “algo”, ya que es nombrar al personaje y sólo se nos viene una cara a la cabeza, ¿a que si?

Cuando el actor fallezca, fallecerá con él más que un actor, lo hará ese personaje de ficción para todos nosotros, como pasará también cuando muera (por ejemplo) Mark Hamill (Luke Skywalker en Star Wars) o Christopher Allen Lloyd (Doc en Regreso al Futuro).

Sé que será difícil, pero no dejo de pensar en que a alguien se le encienda la luz, que tenga imaginación y se ponga al frente de un nuevo proyecto para llevar, posiblemente por última vez, a Hannibal Lecter a las pantallas de nuestros cines. No estaría mal verlo de nuevo interpretando este papel a pesar de su edad (76 años), y sobre todo, viendo la escasez de ideas que está asolando a las productoras del cine en los últimos tiempos.

 

Como ya apunté al principio, cronológicamente esta película es la última, es el fin. Sin embargo, los guionistas no se atrevieron o no quisieron acabar este filme como acaba realmente en la novela…. ¿por qué? Porque sabían que si lo hacían, nunca más habría posibilidad de seguir la historia de este personaje, que ha dado y puede dar mucho de sí…. ¿habrá alguien en el séptimo arte que se atreva a inventar una historia posterior a algo que ya está finiquitado por su creador? Esa es la gran incógnita… yo espero que sí, mientras haya tiempo…. aunque el tiempo cada vez de agota más y más…. sobre todo para la figura más importante: Anthony Hopkins, o lo que viene siendo lo mismo: Hannibal Lecter….. con una sola mano.

 
 

S8

Crítica de Cine al Filo

por Eduardo R 17 septiembre 14

“La gente no siempre te dice lo que piensa. Sólo observan como no avanzas en la vida”

Hannibal es una película del director Ridley Scott estrenada en 2001 y basada en el libro, con el mismo nombre,  de Thomas Harris. Es la segunda película de la saga de Hannibal Lecter cuya predecesora fue El silencio de los corderos.

Cuando ves Hannibal te encuentras con una película que posiblemente ha sido responsable de la visión de psicópata que se tiene hoy en día. Un tipo amable, correcto e inteligente que le da por matar (con cierto estilo) y que suele salirse con la suya. También se ve esa imagen de justiciero incomprendido que lo único que hace es luchar contra el mal a su manera y que en ciertos momentos te hace dudar de que bando estás. Además si los que le persiguen son unos policías corruptos y unos pervertidos sexuales desfigurados, pues como que apetece más ir con el que raja tripas y abre cráneos.

Pero si no te quieres posicionar en ninguno de los dos bandos has tenido suerte en esta película, pues es de las pocas que tiene una pequeña isla de moralidad entre los malos y los malísimos, la agente del FBI Clarice Starling. Este personaje, que ya aparecía en El silencio de los corderos, parece tener una extraña relación con Hannibal Lecter que a veces alcanza la obsesión por parte de los dos. Sin embargo, a la hora de la verdad, la química entre ellos en pantalla es prácticamente nula. Es difícil imaginar una relación estrecha entre ellos cuando apenas comparten diez minutos en escena juntos.

Lo cierto es que el dinamismo de la historia no deja que los personajes se asienten del todo y sólo tenemos de ellos una visión bastante plana. El personaje que podemos llegar más a conocer es el inspector Rinaldo Pazzi y muere a mitad de la película.

El guión es un poco truculento. En algunos puntos se hace evidente que es una adaptación de un libro, ya que hay escenas y cosas que hacen los personajes que no tienen mucho sentido en el contexto de la película. A parte, en los momentos de suspense es posible que haya echado de menos una pizca más de tensión de esa que te deja agarrado a veinte uñas a la silla.

Se tratan temas como la venganza, en la venganza que trata de llevar a cabo la única víctima viva de Lecter (Mason Verger), que en esta historia tiene una moraleja final similar a la de Moby Dick y es que no puedes vengarte de un monstruo. Aparece también el tema de la justicia y de cómo cada uno lleva a cabo su lucha en pos de ésta, como las diferentes visiones de Lecter y Starling. Y por último se trata también la atracción, como la que siente en un principio Verger hacia Lecter, o la que hay entre el asesino y Starling.

En general es una película fácil de ver y, en ciertas escenas, difícil de mirar.


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