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PELÍCULA

Ficha técnica

Funny Games

Funny Games


Título V.O.: Funny Games
País: Austria Año: 1997
Fecha de estreno: 05/03/1998
Duración: 108 minutos
Género: Thriller psicológico



Sinopsis

Una adorable familia hace una pequeña salida de fin de semana a su acogedora casa en el campo sin poder imaginarse siquiera la horrible serie de brutales acontecimientos que les pondrán a prueba como seres humanos. Un infierno en la Tierra cuyos demonios son dos educados jóvenes vestidos de blanco.

 

ER


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Patricia Bendala 17 octubre 14

Ciertamente es difícil dirimir si uno se encuentra ante lo que llamamos una “auténtica obra de arte” o simplemente se encuentra fascinado, sin que necesariamente aquello que le fascina sea tan maravilloso en un contexto más “objetivo”. Sin embargo muchos estarán de acuerdo en que el Funny Games de Haneke es una “auténtica obra de arte”. Entre ellos, por supuesto, los americanos, que en su afán de tenerlo todo con su propio sello, reciclaron la genialidad del director austriaco para hacer su propio remake en 2007, calcadito del film original. A mí personalmente me cuesta llamar obra de arte a una película que me provoca tanta angustia y aversión… Pero, ¿qué pasa cuando el objetivo es precisamente provocarte angustia y aversión? Pues que la película ha cumplido al 100% con su pretensión, porque ya sabemos, que el arte no tiene por qué ser bello, pero sí transmitir sensaciones.

Funny Games es una película que te atrapa, y que sin embargo quieres apagar unas cinco veces a lo largo del desarrollo del film. Una película en la que lo que se insinúa, dice mucho más que lo que se enseña. Una película con los tiempos medidos al milímetro: ningún plano dura más de lo que debe durar, y sin embargo, algunos duran una eternidad. Pero nada sobra. Y nada falta.

Desde el principio se deja claro quiénes son los malos y quiénes son los buenos, pero… ¿tienes suficientemente claro tu sentido de la moralidad? “Sííí”, dirás. En ese caso puedes mirar la película y descubrir que si eres honesto contigo mismo te has pasado 112 minutos cambiando constantemente de bando. Porque en el fondo, ser malo también tiene su morbo.

La mezcla agridulce de lo terrible con una absoluta elegancia y una estética pulcra y brillante (con los colores, con los movimientos, con el diálogo…) convierte a Funny Games en una película que a pesar de los acontecimientos, rebosa inteligencia, cultura y un gusto de la más alta alcurnia. No esperábamos menos de Haneke. Y en ese sentido, lo lamento por la bella Naomi Watts y los guaperas del remake americano, pero por mucho que se empeñen en ser adorablemente educados, no hay punto de comparación entre el inglés guarreado americano y la exquisitez, la precisión y el decoro llevado al extremo del lenguaje alemán en el que está rodada la original Funny Games. Quizá para los oídos poco experimentados suene brusco o extraño, pero los que conocemos un poquito el idioma, os podemos asegurar que la finura y educación que rebosa del guión original es tremendamente asombrosa.

Mis encogidas entrañas me obligan a no escribir que esto es una “auténtica obra de arte”, pero ¿sabéis qué? Vedla y juzgad por vosotros mismos. Lo es.

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 octubre 14

Yo lo siento, pero es que no, la mire por dónde la mire, nada, es que no.

Fíjate que en el fondo tenía ganas de echarle un vistazo, puesto que hacía no mucho me había visto el ‘remake’ de 2007 y aunque tampoco me gustó nada de nada pensé ¿quizá la original sea mejor? Pues no sé si es mejor o no, porque al ser exactamente una igual que otra, respetándose absolutamente el guión una de otra, ciertamente, no encuentras diferencias a excepción del reparto y algunos detalles que saltarían a la vista si estuviese dispuesto a vérmelas de nuevo ambas. No será el caso.

Es más, casi diría que aunque FUNNY GAMES no me gusta en casi ningún aspecto, considero que se trabajaron el reparto de la versión estadounidense, con un Tim Roth que desde que vi su actuación en Four Rooms para mí es referente, Naomi Watts que no necesita presentación y Michael Pitt que interpreta un papel muy bien logrado en Boardwalk Empire como referencia; no obstante en la película que hoy tratamos interpretativamente hablando me quedaría con la emisión absoluta de sentimientos por parte de Susanne Lothar, la expresividad del chaval Stefan Clapczynski y el dominio total que flota en el ambiente marcado al ritmo que estipula Arno Frisch.

Son precisamente apenas unos detalles de la película los que sí me parecen de lo más interesante, estando el citado Arno Frisch implicado, primeramente cuando indica a la mujer dónde se encuentra el perro de la familia y ya entonces envía el primer guiño al espectador, al que seguidamente hará partícipe con una interactuación directa hasta el punto de desarrollar su maléfico objetivo en busca de un entretenimiento declaradamente ofrendado al mismo como si de un asistente se tratase, alcanzando la supremacía de su meta cuando, estando dispuesto a lo que sea necesario por ganar “la apuesta” lanzada a la mermada familia, cuando ésta toma ventaja por medio de una rápida actuación de la madre él decide coger el mando a distancia para impedir que este hecho se produzca, impidiendo que se rompa la desventaja que los asaltados tenían, constatando que te encuentras viendo una película y que no va a salirse de lo establecido por él. Es lo único que me gusta de la película, ese instante y el desarrollo en el que, como espectador, estás involucrado desde los inicios de la misma. Obviamente, no he descrito los sucesos de manera detallada para evitar el siempre temido “spoiler” para quien no la haya visto, del mismo modo que, una vez más, declaro que no me gusta, no porque sea una película incómoda de ver, incluso angustiosa al poder referirse a ella como thriller, sino porque no hay motivos para que estos dos chavales se expresen con esta maldad, desde un falso y supuesto plano de educación, respeto y moralidad del que pretenden hacer gala, pero no le encuentro un móvil a sus actos, algo que en la mayoría de los villanos del cine y la literatura, aunque injustificado, siempre está presente, un porqué, en este caso no, este par de mendas se aburren y se entretienen con lo que ellos consideran Juegos divertidos. Pues que les cunda.

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Luna CR 17 octubre 14

El primer plano nos lleva directamente a 'El Resplandor', imposible no saber entonces de qué va Funny Games. Terror psicológico, miedo y angustia, poca sangre pero mucha tensión. Hasta la actriz principal me recuerda a Wendy. 

Una de las cosas que marcan la diferencia es que los protagonistas tienen que ser invitados a la casa, presentados formalmente a la familia y nunca comienzan la agresión. Llevan a los personajes hasta el límite, hasta tal punto en el que la familia comience la pelea y entonces ellos se sientan en plena libertad de atacar. Provocadores hasta doler, muy a fuego lento, hasta desesperar. 

En el minuto treinta sucede lo que, para mí, ha hecho de esta película una película de culto. El personaje principal, el secuestrador que lleva el mando, mira a la cámara, guiña al espectador y nos coloca a todos de su lado, observando cómo la madre camina de un lado a otro sin sentido. Esta clase de discuro visual es increíble, porque nos hace reflexionar sobre cómo el papel del espectador en el cine se critica muy poco. ¿Cuántas veces hemos oído estudios sobre la violencia del cine? Sin embargo, ¿cuántas veces se habla de la absoluta pasividad y morbo con el que el espectador busca y consume esta clase de cine violento? Un discurso único muy bien contado, vuelve a mirar a la cámara y habla con nosotros, nos hace pensar: quién crees que sobrevivirá, te hace ser uno de los agresores. Nos da un plano donde vemos la televisión pasar de un canal a otro viendo huracanes, inundaciones, accidentes... y a la par el espectador permanece sentado en su cómodo sofá desde su cómoda vida mientras la atrocidad internacional desfila ante él. 

El otro gran gesto cinematográfico es donde el director da marcha atrás en una escena para frustrar al espectador que necesita que las víctimas tengan alguna ventaja y, tras dárnoslo, nos lo quita. Un juego divertido y algo maquiavélico que te vuelve a recordar que esto es solo una película, nada más.

Para mi, verla de nuevo, ha sido complicado. La tensión y saber qué iba a pasar ha empeorado todo ese estrés, esas ganas de que algo salga bien y no. Pero, con lo que debemos quedarnos es con que hay que ser un espectador consciente, crítico, y valorar que la indiferencia nunca debería existir. Ni si quiera ante la ficción.

LC 

Crítica de Cine al Filo

por Eduardo R 17 octubre 14

Cuando terminé de ver esta película no pude evitar pensar si era posible o, mejor dicho, válido hacer este tipo de cine, contar este tipo de historias. Me pareció verdaderamente una de las películas más originales que había visto y he de decir que me lo sigue pareciendo.

Funny games narra la historia de una familia normal (aunque algo repipi) que va a pasar unas vacaciones de fin de semana a su casa en el campo. El entorno es idílico, se trata de un paisaje entre montañas, con verdes bosques y junto a un ancho río. Bajo este bucólico paisaje se suceden brutales acontecimientos producidos por la llegada de dos jóvenes cuya intención al principio parece pedir unos inofensivos huevos, pero que más tarde, como ellos confiesan, es hacer sufrir a esta familia de tres miembros hasta la muerte.

Probablemente lo que más impresione de esta película sean dos cosas. Una es la mirada a cámara y el control del protagonista sobre la propia película. En varias escenas el protagonista (uno de los jóvenes psicópatas) mira directamente a la cámara e incluso se dirige al público involucrándote a ti, una tía o tío normal, en su salvaje y cruel crimen. Por no hablar de una escena en la que incluso llega a rebobinar la propia película para que cierto acontecimiento no suceda. Ese control absoluto sobre todos los acontecimientos de una película te demuestra que todo vale en el cine y algunas veces es visible, como en Funny games, y muchas otras veces no. Este control invisible es el más peligroso, pues acerca el cine a una realidad que es falsa, pero que a nuestros cándidos ojos parece tan verosímil como la vida misma.

El otro aspecto que más impresiona de la película es su imprevisibilidad que se fundamenta en la completa irracionalidad de los jóvenes protagonistas. Su voz pausada y amable en contraste con sus violentos actos hace que sea absolutamente impredecible cualquier futura acción de esta pareja. De todo ser racional esperas una respuesta racional, y pese a hablar como personas racionales, los actos de los chicos de blanco contradice completamente la imagen previa que dan al principio de la película. A través de esta violencia irracional vas cayendo más profundamente en la desesperación conforme avanza el filme sin parar de preguntarte el por qué de cada una de las escenas e incluso el por qué empezaste a ver la peli. Y cada vez te sientes más indefenso frente a una historia en la que nada bueno pasa y que va deliberadamente en contra de lo que la gente espera.

Imaginarte en cualquiera de las situaciones de esta película puede suponer un trauma para el propio espectador, por lo que no recomiendo la película a gente que no le guste pasar un mal rato (que hay gente a la que le gusta de vez en cuando, yo me incluyo).

En sí la película, según el director, es una crítica al propio cine y más concretamente a la violencia en el cine. Por ello te aporta un punto de vista que ninguna otra película te haya dado y te hace pensar que tal vez el simple y cotidiano hecho de ver una película no deba tomarse tan a la ligera pues esa ficción puede llegar a ser tan real como la vida misma.


ER 

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 octubre 14

Pues nada… que nos plantamos en octubre, y no sé si porque huele a Halloween o que, la película  propuesta es una de esas que pueden dar miedito (:S).  Funny Games (o “Juegos divertidos”) es un  thriller austriaco que llegó a ser calificado de macabro ya que tales “juegos divertidos” son más bien sádicos y de tortura.  De ésta se hizo un remake americano que supone un verdadero calco que dio mayor fama al largometraje.

Una  acomodada familia de clase más bien alta,  que van a su casa de campo en el lago a pasar las vacaciones.  Con una espeluznante educación y un temple muy frío y casi robótico, un par de jóvenes (que a mí me ha hecho recordar a los personajes de “La Naranja Mecánica” – salvando las distancias-), parece que tienen como referencia a los vecinos de al lado  irrumpen en el hogar de la familia.  En un principio, todo es más o menos cotidiano, aunque algo extraño.    La mujer, Anna, no tarda en reflexionar y mosquearse por no tener claro como han podido entrar en su propiedad.   Casi sin darse cuenta, se encuentran secuestrados en su propia casa. 

El propósito de Peter y Paul, los jóvenes, no es otro que el de divertirse mediante juegos.  El juego final es una apuesta en la que ellos ganan en el que caso de que ningún miembro de la familia quede vivo  cuando haya amanecido.  Esto lo comunican después de dejar incapaz de moverse a George, el padre de familia, y reunirles es su propio salón.  Y prosiguen con sus “maléficos juegos”.

Los episodios que se van sucediendo a lo largo de la película son desagradables, y sin aparente motivo o explicación lógica.  Aunque los agresores parecen racionales, sus actos no lo son en absoluto.  Ver a la familia sufrir sin tener mucha posibilidad de respuesta, resulta frustrante y agonizante.   Éste es uno de los factores que la hace de terror.  El otro, y en el que tuvo capaz un mayor impacto es que las acciones se desarrollan en el propio hogar de las víctimas. El propio hogar, la “casa”, se suele entender como el lugar seguro, donde nada malo debe de pasar.  Sin embargo, este no es el caso.  En muchas de las películas de terror, ocurren sucesos y torturas aún peores, pero acostumbra a ser en un contexto exterior, o extraño en el que el protagonista entra (ya sea por voluntad propia o no).  El control del propio hogar pasa a ser de unos extraños sin ninguna buena intención.  Otro de los elementos de terror y que otorga originalidad a la película, es que uno de los protagonistas agresores, el que paraece ser el cabecilla, hace varios guiños al espectador, como invitando a ser partícipe de tales hechos.  Es un poco duro, porque como espectador no puedes hacer nada,  y no es agradable, pero continuas viendo la película hasta el final. 

En general la película exalta el miedo, no tanto por un sadismo explícito o unas imágenes especialmente crueles.  Sin embargo, se crea un ambiente de tensión, y en el que sin mucho drama, tampoco hay demasiada esperanza que crea un disgusto considerable.  Por otro lado, la frialdad, naturalidad e impunidad con que actúan los agresores resulta bastante espeluznante, inquietante; así como se desarrollan las acciones en sí mismas, que es de lo más irracionalmente incomprensible.  






N5 


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