Portal de críticas cine al filo

PELÍCULA

Ficha técnica

Fish Tank

Fish Tank


Intérpretes: Kierston Wareing , Katie Jarvis , Michael Fassbender

Título V.O.: Fish Tank
País: Reino Unido Año: 2009
Fecha de estreno: 30/04/2010
Duración: 124 min.
Género: Drama



Sinopsis

Lapso de adolescencia vivida a través del prisma de Mia, una problemática quinceañera que procede de una familia desestructurada (madre soltera y que pasa de ella) y que vive en un barrio marginal. h5.


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Hoeman 01 mayo 13

Me costó, al comienzo, adentrarme en la trama: quizá porque lo que estaba viendo me era demasiado ajeno: tanto en situación circunstancial como en edad. La protagonista de este film es una adolescente provinente de una familia desestructurada y sin apenas recursos, residente en un bloque de pisos de un barrio marginal. Vive con su madre, joven –rondará los treinta y pico años- y deseosa de vivir la vida (y con vivir la vida me refiero a: sexo, alcohol y fiesta), y una hermana pequeña –unos diez años tendrá- prematura en esto del lenguaje soez, la priva y el tabaco. Lo primero que llama la atención de este film es la fortaleza y entereza que desprende la protagonista Mia (en todo momento vemos el mundo desde su propio prisma, siempre está presente en todas las escenas; vemos, sentimos y vivimos a través de sus ojos), que pese a sus 15 años, y pese a tener reacciones típicas de adolescente (ni buenas ni malas, eso lo juzgará cada cuál), y pese a sentirse sola y aislada en el mundo que le ha tocado vivir, sigue adelante con su vida y no se derrumba. Probablemente haya tenido que madurar antes debido a las circunstancias: su madre no se ocupa de ella, es más, pasa literalmente de ella, e incluso en muchos momentos siente odio hacia Mia. Huelga decir, que en el caso que nos ocupa, el sentimiento es recíproco, aunque me parece mucho más poderoso por parte de la madre. Probablemente influya el hecho de que su madre no quiso tenerla, de hecho se escucha a lo largo del largometraje, en boca de la mami: “¿Sabes que estuve a punto de abortarte?”. Por supuesto que lo sabe: tu hija no es imbécil. Mia también se lleva bastante mal, aunque en este caso más en apariencia que otra cosa, con su hermanita pequeña, desde cuya boca salen los momentos más cómicos (una comicidad bastante sombría, por cierto) de la película. Habría que añadir que no tiene una amiga íntima –la única que creía tener pasa de ella- y que uno de sus anhelos es ser bailadora moderna (de la calle, hiphopera). Así a grandes rasgos, este es el retrato de Mia, la protagonista, una choni británica que sin embargo, tiene su propio encanto y su propia forma de ver las cosas.

La película nos muestra un breve pero importante periplo de su vida (descubrimientos y experiencias que le marcarán de por vida), es lineal en el tiempo. Aparte de los citados, existe un personaje más vital para la trama, Connor, el noviete de su madre. Aviso antes de seguir: a continuación vienen importantes spoilers. Desde el principio se nota la atracción entre Mia y Connor, que flirtean mutuamente, coqueteos dosificados a lo largo de la película. Hasta que llega el culmen y entonces todo cambia definitivamente y de forma irremediable. Llega la primera desilusión de Mia, probablemente enamorada de Connor –enamoramiento adolescente-, al enterarse (el espectador también se queda en estado de shock) que el susodicho no sólo ha jugado a dos bandas (primero la madre, después la hija), sino que tiene una familia propia, incluyendo a una hija pequeña. Hay una escena, después de que Mia allane la morada residencial de Connor y salga a toda prisa cuando Connor y su familia vuelven a casa, cuando la hijita está rodando con el patinete, feliz y ensimismada, dónde llegué a pensar: Mia renunciará a joderle la vida, ya que ella no pudo tener una infancia feliz (al menos eso es lo que se deduce de lo visto), pero no, ¡sorpresa!, se impuso el espíritu traicionado y con sed de venganza: decide raptarla mediante engaño, y es aquí quizá dónde vivimos los momentos más intensos, vivaces y desagradables: que si se escapa de sus manos, que si se ahoga, etc. ¡De la que nos libramos! Lo mejor será devolverla a casita. Aun nos queda un nuevo sobresalto por vivir en esta situación: un encolerizado Connor la encuentra y la persigue hasta darle el significativo manotazo, que viene a simbolizar: no te quiero y nunca lo haré, aléjate de mi vida, ya obtuve de ti lo que quería. La segunda desilusión llega a propósito de su anhelo “profesional”: envió un video mostrando sus cualidades de baile y la seleccionan para hacer una prueba en persona, una vez se dispone a realizar la prueba se da cuenta que lo que buscan son bailarinas eróticas. Desengaño pergeñado. La tercera gran desilusión llega cuando se entera de la muerte de una yegua que vivía encadenada y siempre intentó liberar. Afortunadamente, un chico de su quinta, dueño de la yegua, se ha cruzado en su camino (está claro que ella le mola), y le ofrece una vía de escapatoria, una huida hacia delante: va a hacer un viaje en coche por Gales, si quiere acompañarla es bienvenida. Y por supuesto, se marcha. Es un largometraje que merece mucho la pena ver, ya que está lleno de matices, que en su mayoría no se pueden expresar en un texto escrito.

El final me pareció sencillamente magistral: primero el baile, a modo de despedida, con su madre –la forma que tienen de decir: a pesar de todo, te quiero-, tras lo cual se nos muestra al perro que tienen con cara atónita. Creo que todos los que vivimos la escena nos quedamos igual: boquiabiertos y al mismo tiempo emocionados y con los ojos vidriosos. La penúltima escena también está repleta de emoción: cuando la hermanita pequeña se agarra a la cintura de Mia y le dice “Te odio”. Y es que muchas veces las palabras no quieren decir lo que significan. Y por último, la escena final, cuando una vez en el coche de su amigo, tomada la huida hacia delante, mira hacia atrás, donde se encuentra su hermanita despidiéndose de ella y más al fondo su vivienda: la cara de Mia lo dice todo: puede que mi vida y mi familia sean una mierda, pero son mi vida y mi familia, y las quiero. Apoteósico. Con estas tres dosis finales, una detrás de otra, toda la emoción que hemos ido acumulando a lo largo del film reverbera en una súbita explosión. Tras el final, una amiga me dijo: “Nunca pensé que una tía tan hija-de-puta me pudiera caer bien”. Quizá este sea uno de los mayores méritos (que tiene muchos) del film. No es espectacular en el sentido de que no hace uso de artificios o escenas especialmente visuales, pero sí muy intenso, una intensidad contenida que sin duda llega a desaforarse. Además, invita a reflexionar: por ejemplo sobre la marginalidad, la adolescencia, el alcohol, la relaciones con los demás, etc.; pero sobre todo sobre la desdicha y la infelicidad, sobre la vivencia de la vida como una sucesión de desilusiones y desengaños salpicada de pequeños placeres y emociones. No queda más remedio que seguir hacia delante.

Es una de esas películas que a medida que pasa el tiempo tras el visionado, me gusta más y más. Sobresaliente.


Comentarios de usuarios

Críticas de cine
Cine al Filo Cine al Filo