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PELÍCULA

Ficha técnica

Faces (Rostros)

Faces (Rostros)


Título V.O.: Faces
País: Estados Unidos Año: 1968
Fecha de estreno: 24/03/1968
Duración: 130 minutos
Género: Drama



Sinopsis

Muestra de una forma muy particular, como si las situaciones sucedieran en vivo, la aventuras en una noche de juega de los dos miembros de un matrimonio. La conversaciones y el enfoque de la cámara cobran gran importancia. h5.


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Hoeman 16 octubre 16

John Cassavetes hace cine de una forma diferente, no convencional, y Faces es prueba de ello. La conversación y las vivencias in situ en esa noche frenética de fiesta cobran un especial protagonismo; a través de la acción muestra la personaildad y la forma de pensar de los distintos personajes, no hace falta más. Los enfoques de la cámara también resultan especialmente llamativos. Desde luego, ésta es una de esas películas que es muy complicada de explicar, que siempre es mejor ver.

No obstante me centraré en algunos aspectos que me han resultado llamativos. Por ejemplo, hace reflexionar acerca del aburrimiento de un matrimonio largo en el tiempo, la "necesidad" de los cónyuges de buscar otras compañías, ya sea para hablar, desconectar, divertirse, follar o experimentar el espejismo de volver a enamorarse; porque al estar tantos años con la misma persona es inevitble que se acabe la llama de la pasión y que al final se hable una y otra vez de lo mismo, de forma casi mecánica. De ahí la necesidad de salir por su cuenta, con algún amigo, del marido; y a su vez de sentirse deseado y creer que a su edad (más de 40 tacos) puede seguir siendo atractivo para una bella veinteañera (aunque sea una prostituta de alto standing, el juego y las sensaciones experimentadas no cambian). La relación que se establece entre ambos es alucinante, con conversaciones rápidas y certeras, discusiones, malentendidos (y bienentendidos); ofreciendo una sensación de pasión y realismo. La otra gran protagonista, la esposa, también decide salir de fiesta con sus amigas una vez el marido le pide el divorcio, y aquí destaca el papel del club de música y cómo el artista, quien está en el escenario, escoge a este grupo de cuarentonas en lugar de a cualquier otra. Sobresaliente el juego de seducción que se establece entre ellos, ya que a priori, no es la elegida, aunque en realidad no es así, vemos cómo la mujer va derrumbando muros (competidoras) y seduce más y mejor a través de la gesticulación, acciones, y miradas capaz de derretir a cualquiera. Joder, yo también caería rendido a sus pies. Pero es un juego de doble sentido, ya que el músico, aunque es a la última a la que se acerca, se nota que es la que más atractiva le parece. Muy interesante ver cómo seduciendo primero a sus amigas (y también enfadando a alguna) consigue llegar hasta ella. Cassavetes muestra a la perfección este rito de la seducción, y cómo a veces es más fácil conseguir tu objetivo no haciendo lo obvio.

También podríamos reflexionar acerca de la importancia del ocio y las conversaciones en la vida de los seres humanos; porque al fin y al cabo somos animales sociales y necesitamos el contacto con los demás, y olvidar nuestra insípida vida de adulto en el día a día. El filme es una magistral conversación continua, acompañada de las acciones, con personajes que intentan encontrar sentido a la existencia (al fin y al cabo, ¿qué otra cosa es la diversión y el sexo?). No debería desdeñarse la necesidad que tenemos los humanos de sentirnos jóvenes, "vivir experiencias", independientemente de la edad que indique nuestro carnet de identidad. La contradicción entre lo que la soeciedad espera de ti y lo que a ti en realidad te apetece hacer.

Faces es una sobresaliente obra (de arte) fílmica.

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 octubre 16

El presente CineClub es ni más ni menos que la tercera película de John Cassavetes, la cual consiste en un drama con su sello de cine independiente.  Con un realismo que en el inicio hace que se asemeje a un reportaje, con el uso (casi abuso) de los primeros planos, y unos diálogos de gran controversia.

El argumento sencillo y si nos limitamos a las acciones que se llevan a cabo no es más que el de un hombre de mediana edad con largos años de matrimonio, conoce a Jennie y se fija e ella,   los primeros flirteos y el sentirse, de alguna manera correspondido (con cierta duda, teneindo en cuenta que Jennie es una veinteañera dedicada a la compañçia), precipitan el que éste pida el divorcio a su mujer.  Su mujer queda sorprendida y también decide salir esa noche con sus amigas, entrando en un juego similar de seducción de las que sufrirá las consecuencias.

Complejo y crudo largometraje en el que se desnuda a la sociedad norteamericana de esos tiempos en los que empieza a haber un cambio social.  El feminismo comienza a ser un movimiento notorio, se empieza a dar mayor libertad sexual, la situación ecónomica es particular, pero en general, la clase media se encuentra insatisfecha.

Toda esa insatisfacción, casi en forma de frustración queda reflejada en los comportamientos y las palabras de los protagonistas y los pocos personajes de peso que les rodean.  Muchos temas, desde la política, al prejuicio, el machismo, la doble moral, la hipocresía y  la necesidad de evasión quedan expuestos.  Momentos de silencio, momentos de pasión, momentos de enfado, momentos de patetismo, momentos de seducción, momentos de despotismo, momentos de polémica, momentos de risas, momentos de abuso de poder, momentos de ilusión, momentos de rebeldía, momentos tristes, momentos de desesperación, momentos de ternura, momentos de encuentros y de desencuentros, la verdad es que se pasa por una amplitud de emociones variado a pesar del monótono y lento ritmo en que el filme se desarrolla.

En definitiva, la lectura que hago es que  muchas de las “taras” y carencias que tenemos cada uno de nosotros quedan especialmente al descubierto en el momento en que mantenemos relaciones buscando una posible ilusión, sensación de gustar, ligue de una noche, pareja o como se quiera llamar.  Pues de una u otra manera, más o menos consciente, nos brotan nuestros instintos a la vez que se pelean con nuestros principios morales.  Por mucho que el tema afectivo-sexual sea tabú en unos ambientes y frívolo en otros, no le desmerece atención.   Porque, de hecho muchas veces se convierte en un juego, para algunos de poder y de mantener su autoestima alta a partir del deseo que pueden producir en otra persona, esa seducción más o menos sutil que resulta a veces producto del “ahogar las penas en alcholo” pero que casan a la perfección con la contradicción de que posiblemente no resulte tan agradable a nuestro fondo más profundo, nos permite creer que llenamos un vacío cuando en realidad nos deja más vacíos e insatisfechos.   Una película pues, que va contraponiendo en capas de profundidad y de superficialidad representados por los pocos intervinientes en la obra cinematogràfica.




N5 

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 octubre 16

Película que refleja como ninguna la incomunicación de la pareja, más allá de la idea preconcebida de la incomunicación que aquí salta a la palestra por medio del desencanto, el enfriamiento del amor que alguna vez sintieron (o artificialmente creyeron haber sentido) y queda constatado de una manera tan difícil como obvia, así como necesaria por ambas partes (visto lo visto) y es que nada es tan evidente como el "ahí te quedas" que se produce. Difícil de digerir, se altera el ritmo cardiaco y el rostro exterioriza mil y una sensaciones que se vuelcan por medio de una expresividad reprimida, impidiendo que lo auténtico magnetice ese momento de sorpresa derrotista.

Rostros

Aquí no hay esperanza alguna, la película trata de distraernos con un falso motivo para que se produzca esta separación, en forma de una ficticia seducción externa. Nada de eso, esta ruina de matriomonio al que se pone fin de esta manera casi hasta cómica, tan sólo es una excusa. No hablamos de un irreprimible deseo ante la aparición de una nueva persona, sino la búsqueda de la misma como excusa, dado que no nos engañemos ni el marido (Richard Forst) va a iniciar una idílica relación con la chatina a la que saca media vida (por mucho que él hable de una necesidad de cambio) ni el ligue que la parienta (Jeannie Rapp) se ha echado va a ser de los que al día siguiente llame o decida contar con ella para construir un futuro en común, mmm... tal vez se quede ahí junto a otras opciones que el Casanova se guarde en la recámara, un caso más del conocido como 'benching'. Ha existido toda la vida, ahora, según se ve, le han puesto nombre. Pero vamos, que esta noche lo pasarán todo lo bien que quieras, de acuerdo. Eso sí, no esperes campanas.

¿Entonces? Lo dicho, una relación que no lleva a ninguna parte, se pone fin a ella y ambos se desatan, cada cual a su manera, con la gradualidad sentimental dosificada en cada uno de los casos.

En este caso, tras analizar la película, la cual tampoco resulta sencilla de seguir por la impertinencia de muchos de sus protagonistas, cabe plantearse quién realmente decide que se produzca esta separación. Desde luego que, claramente, es él quien pide el divorcio. Ahora, toca plantearse si ambos han sido partícipes de este enfriamiento y sencillamente ha sido él la primera persona en romper con esa comidad de pareja. Sólo queda claro que, en el cine como en la vida o la música en ocasiones hay que marcarse un revitalizador "Me piro, estoy hasta la polla", tal y como revelaba Iván Ferreiro al periodista Manuel Jabois en su última entrevista al referirse a una de sus canciones. Es lo mismo que mencioné al principio, un "Ahí te quedas" pero de manual.

No obstante, una vez tomada la decisión, muy envalentonada en dicho instante, después toca ser consecuente, y en este caso es una mención directa para el marido, el cual pide el divorcio y con las plumas metafóricas de pavo real todavía brotando por la habitación, producto de este puñetazo en la mesa sacudido por medio del "ríete ahora, ríete, ¿no te ríes?", coge la puerta y se va, en modo pavoneo, de acuerdo, no estamos aquí para criticar las formas (en esta crítica de peli), pero sí la auténtica intención al comunicarle su intención de divorciarse a su mujer, tal vez con otro tono, a la cual espera encontrarse en casa a la mañana siguiente tan ricamente, con lo cual en esta película, y como ocurre tantas veces en la vida, se cumple una premisa, la siguiente: el que se marcha sin que lo echen vuelve sin que lo llamen.

 

 

 

Propicios días!


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