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PELÍCULA

Ficha técnica

El club de la lucha

El club de la lucha


Intérpretes: Edward Norton , Brad Pitt , Helena Bonham Carter , Meat Loaf , Jared Leto

Título V.O.: Fight Club
País: Estados Unidos Año: 1999
Fecha de estreno: 05/11/1999
Duración: 139 minutos
Género: Thriller



Sinopsis

El protagonista (Edward Norton), un cualquiera,  narra una extraña historia con un antes y un después.  En principio, se trata de un ciudadano "tipo" que se encuentra con problemas de insomnio, estancado, sin anhelo ni iniciativa y/o ilusiones en la vida.  Un dia conoce a Tyler Durden (Brad Pitt), con el que empieza cambiar su vida y funda "El club de la lucha" .  Ese Club y todo lo que le rodea es alegórico y tiene una gran carga interpretativa.  La mayoría de la crítica no supo valorarla durante los primeros años y sufrió durísimas y simplistas críticas.  Actualmente está considerada de culto y una de las diez mejores películas de la historia.  Posicionarse es cuestión de cada cual, pero que se presenta una delicada y aguda crítica al consumismo, el materialismo, la superficialidad y la incoherencia entre los valores y modos de vida de la sociedad actual, es innegable, a la par que interesante.




N5


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Luna CR 17 junio 14

La primera vez que me enfrenté a esta película tenía 16 años, ahora 24. Aunque ha pasado el tiempo sigo sintiendo que no es para mí, reconozco la calidad que tiene y, sin duda, dentro de las historias apocalípticas me parece mucho más interesante que cualquier Juego del Hambre o Divergente de turno. Es de las pocas que trata estos temas sin ahondar en la ciencia ficción. Aunque alejándose de lo plausible, no es un V de Vendetta, tampoco El Comerciante. Es crítico y se centra en el capitalismo y los modos de vida actuales, reflexiona sobre el conflicto y el desastre.

Que Helena Boham Carter esté en la película es probablemente la segunda cosa que más me gusta de la película. La primera es ese filtro verde que da una sensación extraña, que recuerda a Memento y convierte todos los escenarios en algo aún más decrépito y enfermo, si es posible. Me he dado cuenta que solo se usa ‘luz natural’ cuando Edward Norton se queda dormido en el avión y se despierta súbitamente con ella en la cara. El resto del film transcurre entre la noche y la luz fluorescente. Soy partidaria y muy fan de que cuando alguien usa el mundo audiovisual lo use aprovechando todos los factores, no entiendo muy bien por qué se hacen películas que podrían ser novelas. Pero esto no viene al caso. Volvamos a lo nuestro.

Para mí la película tiene un error, narrativamente hablando, y es que desde el momento que entiendes que todo este concepto de mundo horrible, crítica a la sociedad, al sistema bancario, al adormilamiento de la masa y las grandes corporaciones monstruosas, viene de parte de un enfermo mental, ¿no se anula la tesis? Personalmente no soy partidaria de esta idea apocalíptica de nuestras sociedades pero más allá de eso, ¿no pierde peso y credibilidad al ser el protagonista un subproducto de sus propias carencias? Porque, a fin de cuentas, Tyler Durden es solo el resultado de las inseguridades, los miedos y los complejos del protagonista.

Quizá esto solo me sucede a mí, no lo sé, dicen que debemos matar al autor pero yo no lo consigo. Si la persona que me habla de filosofías de vida me parece poco contradictorio, para mí sus teorías ya no tienen validez. Es como cuando un feo te dice aquello de: es que el actor que hace Sherlock Holmes es feísimo- (situación basada en hechos reales) Sin querer acabo pensando que solo está hablando de lo que él querría ser y no puede, del mira hombre pero si yo peso lo mismo que Brad Pitt, como consuelo.

Supongo que hay un tipo de persona que adora ‘El club de la lucha’ y no soy yo, aunque a veces me gustaría. 

LC 

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 junio 14

"No sois vuestro trabajo, no sois vuestra cuenta corriente, no sois el coche que tenéis, no sois el contenido de vuestra cartera, no sois vuestros pantalones, sois la mierda cantante y danzante del mundo".  "La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados."

 

Aquí la razón de elegir “EL CLUB DE LA LUCHA” ya que me tocaba este mes para  el CineClub.  No lo tuve que pensar  una milésima de segundo “EL CLUB DE LA LUCHA”.  .  Al margen de que es la  fusión de mis predilecciones: David Fincher como director y Edward Norton como actor.  “El club de la lucha” es más que una obra maestra.  Especial y única, sin que haya la más mínima muestra de algo que se le pueda aproximar en el panorama cinematográfico.  Creo que con esta película, lo que me pasa, es que me he ENAMORADO.  Me atrajo y gustó cuando la ví; buceé en ella por llegar a comprenderla.  Ahora cada vez que la veo  de nuevo, me gusta más.  En cada visionado entiendo más, veo más allá y conozco los detalles que hacen que tenga aún más significado.  TODO quiere decir algo, la riqueza y el trasfondo, parece que no acaba nunca, siempre descubro un símbolo más, me fijo en una cita, en una mirada, o añado una nueva interpretación.  Si nos quedamos en un visionado superficial, nunca me habría gustado, porque de hecho, no es para nada agradable; pero bien vista…

La complejidad de la cinta y la cantidad  de interpretaciones que se puede hacer de ella, también ha sido un factor para presentarla al CIneClub y que mis compañeros/as de CineAlfilo que son de lo más inteligentes, me muestren posible nuevas versiones interpretativas.

Por mi parte… podría realizar hasta una  tesis sobre esta película, pero esforzándome por ser breve entresacaré el tema principal:

La crítica al consumismo, la superficialidad, el convencionalismo, la conformidad en decrimento del verdadero autoconocimiento que lleva a la evolución.  “Lo que posees acabará poseyéndote”.    Parece que lo importante en la vida, para lo que venimos al mundo,  es para competir con los demás, para ser los más atractivos, los que tienen un empleo mejor reconocido, un salario mejor, una casa más grande y más bonita, el mejor coche, las mejores ropas…   Eso es ser perfectos, y es la finalidad de la vida, pero… "la autoperfección es simple masturbación, sólo la autodestrucción conlleva evolución" ¿significa que no hay que mejorar? Significa que  "únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar."  Igual porque sé mucho de perder, puedo comprender esta frase.  Sí, perdí a mis padres, a mi pareja, varias amistades, en el trabajo pendo de un hilo,  trato de aportar a la sociedad  como autónoma aunque el sistema oprima con sus impuestos, e inisticias varias… ¿me derrumbo? ¡NO! Me desahogo, reflexiono, lo gestiono y actúo.  Me deshago de todo lo material e innecesario.  Vivo en una buhardilla de escasos 28 metros cuadrados, sin ni una puerta en el baño, ni horno, ni lavadora, ni televisión; lavadora, caldera e internet son comunitarios.  ¡Y VIVO BIEN! No necesito más porque huyo de consumismos, apariencias, superficialidad, frivolidad, convencionalismo y convencionalidad.  Me importan menos cero los objetos, valoro a las personas, y ante todo mi interior porque ahí está mi verdadero sostén.  No anhelo ni deseo casarme con todo el “show” que ello supone, ni quiero ser propietaria de casa enorme y decorada por ikea, ni el coche monovolumen de moda, ni un perro mimado con collar de diamantes, ni unos hijos perfectos sino felices.

 

Algunas de las críticas fueron consecuencia de la soberbia inutilidad intelectual y insuficiencia espiritual considerándola una gilipollez espectacular.  Para nada es una película de gran presupuesto y con grandes espectáculos ni ostentosa.  La mayoría de las críticas, no obstante, no fueron tanto por las reivindicaciones socio-políticas y económicas como por la violencia explícitamente salvaje, visceral y casi instintiva.  Lo es, hay violencia en la película pero no seamos simplistas e insensibles al considerarla como gratuita porque para nada lo es.   El “¿Cómo te vas a conocer si nunca te has peleado?”, no es un grito a la violencia ni a la agresividad, ejemplifica la lucha interna en una pelea contra uno mismo.  Es una guerra espiritual, no una guerra material que es la que se ha dado durante toda la historia de la humanidad; que, por mucho que nos lo hayan querido disfrazar con religiones, valores, honores o justicia, al final era lucha de poder económico.  El “morir y volver a nacer” que conseguía el narrador al principio de la película acudiendo a grupos de apoyo en los que `poder desahogarse y así conciliar el sueño; lo vuelve a conseguir cuando empieza a emprender  SU propia lucha, “porque después de enfrentarte a ti, puedes enfrentarte a cualquier cosa”.  La lucha duele, de ahí que sea tan explícito el dolor, pero no se trata sólo de “pegarse”, no neguemos que en la vida recibimos golpes. 

Comprendo y comparto la corriente Hedonista de huir del sufrimiento y buscar el placer, pero… ¡no engañarse!.  No es masoquismo, es aceptación de la realidad de que el dolor, es inevitable a la vez que necesario en la vida.  “Sin dolor, sin sufrimiento, no tendríamos nada” .  Cierto es que nos podemos deshacer de mucho dolor añadido si mantenemos la actitud apropiada.  Pero no es eso lo que nos enseñan, nos enseñan a apartar el dolor mediante el consumismo, teniendo objetos bonitos, mirando la televisión basura o comprándonos ropas y arreglándonos para sentimos mejor.  Esto, es simple apariencia, es un autoengaño, y… así acaba  de patético y lunático el narrador después de tantos años empleando estas estrategias para evitar el dolor que le supone la vida.  Por lo tanto, “no apartes el dolor, vívelo”.  Es desagradable, no mola nada, pero el “tocar fondo”  que se nombra, es lo que casi nadie se permite, porque la sociedad no lo ve bien y… ¡jo!¡qué mal nos sienta ser juzgados por los demás! Y, por si fuera poco, da MIEDO.  Sin embargo, resulta ser la verdadera oportunidad de reconstrucción, y desaparece realmente el dolor cuando somos nosotros mismos quienes nos juzgamos.  El ser fuerte y valiente, no es seguir “tirando” en la vida con la cabeza alta y sonriendo sin sentirlo ¡ERROR! La fuerza y la valentía son enfrentarse a los propios fantasmas como hace nuestro protagonista, a pesar de lo que duela, a pesar de las heridas y cicatrices.  Con lo que, la idea no es “pelea” es “deja de intentar controlarlo todo y suéltate de una vez. SUÉLTATE”, sal de lo marcado, deja de ser “oveja” y busca en ti lo que eres y lo que quieres ser.  Encuentra el verdadero sentido de la vida, el  “porqué” estamos en este mundo, pues…  es una oportunidad para encontrarnos con nosotros mismos, no una competición en la que compararnos con los demás constantemente.  No tiene ningún interés ser como los demás, no te hace especial ser como los demás, desmárcate y atrévete a descubrirte y permitirte porque ya está bien de represión ¿no? De esta manera se descubre mucho “… nuestro gran descubrimiento fue que no estábamos solos”, no sé si sirve de consuelo, pero… forma parte de la condición humana en esta sociedad, todos/as estamos igual, y entre todos lo tapamos. 

Muchos son los subtemas que envuelven esta fusión entre el crecimiento personal y la crítica social al consumismo/”sueño americano”, lo cual es embaucador  e interesante.  Sin embargo, he de admitir que en cierta manera, detecto una paradoja en la cinta.   Pues mientras la cinta defiende la identidad de cada individuo, el movimiento que se materializa como proyecto revolucionario de violencia activa, anula la identidad e individualidad de las personas que forman parte del proyecto llegando a convertirse en auténticos borregos; así muestra otra de la realidades sociales.  Con esto no quiero insultar la inteligencia de nadie, sólo hacer notar que aunque el individuo puede ser inteligente, la masa suele ser estúpida.  Atención a pinceladas que se dan de importancia emocional y afectivo: el patrón de padres que describen los personajes de Pitt y Norton son muy corrientes;  la aparición de Marla para representar las relaciones de pareja, y una figura femenina no muy convencional; las nada despreciables frases expresando emociones provenientes de órganos de personas, y que el narrador a partir de un momento de la película empieza emplear como forma de expresión mostrando que se presta atención y es consciente de TODO su yo…. Es que hace que sea de ¡enorme impacto!.

En definitiva, un contenido más que contundente basado en la novela de Chuck Palahniuk.  En cuanto a forma, ya va a gustos.  La estética es algo tétrica y bastante oscura y desagradable (lo siento, no es la casa de la pradera).  Considero que toda la verborrea no es demagogia, uno se encuentra con frases de autocrítica y sabiduría casi a cada minuto.  Mucho para reflexionar.  Adornado con una B.S.O que destaca desde el primer fotograma.  Las interpretaciones, van más allá de la excelencia.  Seguramente es uno de los mejores papeles de Brad Pitt, pero en el caso de Norton, creo que desarrolla uno de los mejores papeles de la historia.  Inolvidable y loable la  secuencia, probablemente de las mejores de la historia del cine, y en la que Norton simula una pelea con su jefe. ¡FLIPANTE Y MÁS QUE DIGNA DE SER VISTA!







N5 

Crítica de Cine al Filo

por Hoeman 17 junio 14

El club de la lucha es una obra maestra, para que quede claro, y a uno como que le impone escribir sobre este tipo de películas porque sabe que no estará a la altura. Recuerdo (o hago como que recuerdo) las sensaciones que experimenté la primera vez que la visioné: fascinación, letargo, incertidumbre, perplejidad. Es uno de esos films que deja “tocado” y hace preguntarse “¿qué cojones he visto?”: por eso es necesario un segundo visionado que deja todo bastante más claro. Ya en las siguientes revisiones el thriller del largometraje se queda en un segundo plano y sale a relucir el humor corrosivo, nihilista, sombrío, provocador. Porque salvo los últimos 30-45 minutos que son thriller puro, el resto destaca principalmente por ser una película de humor salvaje y macabro. Por lo menos, yo no puedo parar de reír teatral y profusamente; ahora mismo me viene a la mente quizá la escena más desternillante de todas: cuando el personaje que interpreta Edward Norton va al despacho del jefe y se empieza a dar de ostias a sí mismo para conseguir una indemnización por despido; la cara del jefe es brutal, uno se imagina cómo se puede sentir poniéndose en su situación, y de ahí las carcajadas irrefrenables que salen expulsadas de mi boca. Pasa la escena y todavía sigo riendo, completamente descojonado. Hay muchas más escenas de este tipo (especialmente las relacionadas con su actitud en el trabajo).

Por otra parte El club de la lucha es una película que hace pensar, no deja indiferente, activa el cerebro y lo pone en un estado alucinado. Replantea la cuestión de la jerarquía de la sociedad, por ejemplo. ¿Qué pasaría si todos los curritos de clase baja-media se rebelaran y se organizaran para derrocar a las élites? Hace ver, que aunque en el día a día podamos pensar lo contrario, el poder es de los mayoritarios, y ese no es otro que el pueblo llano. El primer problema para poder ejercer ese poder como tal es lo costoso y complicado que es la organización de todos los que están abajo en la pirámide, ya que cada uno piensa de una forma distinta, y el segundo, todavía mayor, es que una vez se consigue el poder, se convierten en tan villanos y viles como los que estaban mandando con anterioridad. Cambiar para no cambiar nada, lo que lleva intrínseco la condición humana.  Además, la propia organización sigue las normas jerárquicas de cualquier sociedad. Por lo que a mi entender plantea una doble vertiente filosófica: por un lado incita a la rebelión del pueblo ante el mangoneo que sufre por parte de los gobernantes y las élites adineradas; por el otro muestra que no es una solución óptima ya que la nueva sociedad creada será similar o peor en cuanto abuso de poder, porque no cabe dejarlo de lado: su forma de proceder es autocrática. Lo que yendo un poco más allá, lleva a pensar en los peligros ocultos que existen en cualquier sociedad para que pueda surgir una dictadura o autocracia: con gente insatisfecha y jodida, y alguien que consiga que se sientan realmente valorados y tenidos en cuenta, más una buena organización, sobra.  De ahí, reitero, el dualismo entre “¡que les den por culo a las élites!”  (sentimiento justo por las atrocidades e injusticias que comenten) y el peligro de un posible resurgimiento de un régimen autocrático.

Creo que en la película –a diferencia de la novela- también se da una importancia vital al amor. El personaje de Edward Norton se deshace de su alter ego (Brad Pitt), que tiene todas las cualidades que siempre quiso,  en gran medida por amor a Marla. Al menos es así cómo yo interpreté el final.

Muy rica en matices a la par que impactante –no se puede dejar de hacer referencia a cómo está rodado, en forma de “videoclip”, o la música escogida-, plantea muchas cuestiones sin solución y sobre las que recapacitar (el consumismo, el sentimiento de vacío y el de pertenencia a un grupo, la infelicidad, el trabajo-dinero como forma de esclavitud, etc.)

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 junio 14

Bien, aquí estamos con una edición del cineclub, para esta ocasión la película elegida -por Nuria- ha sido Fight Club, una película de esas que aunque haya visto muchas veces y siga gustándome no me apetece escribir sobre ella ¿por qué? Porque creo que hay películas que están por encima de cualquier crítica, o sencillamente no sé por dónde cogerlas.. Es la misma razón por razón por la que posiblemente nunca escriba sobre Snatch o Matrix, pelis que habré visto unas 20 veces por estar entre mis 10 preferidas. En este caso seguro que me centro en lo que no debo y dejo de lado toda la chicha argumental. Pero bueno, allá vamos.

El club de la lucha

“¡Rápido! ¡Golpéame, antes de que me raje!

Aún recuerdo que esta escena salía hace años en el anuncio del plus cuando destacaban en su programación esta película.

Es una frase que, pasados algunos años, volví a escuchar. Sí, ¿a quién? Pues ni más ni menos que al compañero de Staff Antonio Cedres. Sí sí. Hace ya más de diez años, estábamos en clase y entre coñas, el chaval se vino arriba cuando reprodujo esas mismas palabras “¡Rápido! ¡Golpéame, antes de que me raje!”, claro, una cosa es estar de risas mientras hablas de la peli y otra soltarle un soplamocos a un colega, con lo que yo decía “engaaa” “anda andaaa” “déjateee!!” pero Cedres insistió “que sí que sí, va, dale dale”.
¡¡Pos venga!! PLUF, hostión en el brazo “¡¡Joder qué truco me has soltado cabrón!!”, claro, a eso respondí ¡¡pero si me lo has pedido tú!!

Recuerdo estarnos riendo un buen cacho, incluso ahora recordándolo alguna carcajada enlatada se me ha escapado… la movida es que son más de las 3 de la mañana, y los vecinos habrán flipado, pero bueno, esto nos vendrá bien para hilar con uno de los puntos de enfoque que quiero darle a la película, antes de comentar que precisamente en Fight Club es donde se encuentra uno de los mayores números de mejores frases que puedes encontrar en una pinícula, la mayoría espectaculares, que te dejan helado o que parecen escritas para ti. ¿Cuántas veces lo has sentido con películas y canciones? Seguro que sí ¿me equivoco? Pues eso… Frasazas, algo que curiosamente en mi última reseña sobre El lobo de Wall Street declaré que echaba de menos en dicho film. Si finalmente Cedres llega a tiempo y también publica su punto de vista también sé exactamente cuál es su frase favorita de la película, y para no “spoilearla” sólo destacaré las iniciales: STUTLLM. Ya veréis cómo la cita (en caso de que haya crítica del susodicho claru).

Como comentaba, la hora actual en la que escribo, en este preciso instante el reloj marca las 3:41 del lunes 16 de junio, se puede categorizar entre madrugada y en breves la mañana será más fiel a la descripción de este intervalo de tiempo. Horas en las que, a lo largo de mi vida, he pasado muchos muuuchos años despierto en esta franja horario, por distintos motivos, ninguno bueno, hasta el punto de no poder conciliar el sueño hasta pasadas las 6, independiente del retraso de sueño que arrastrase, alcanzando un extremo muy preocupante en torno a no acumular las horas de sueño precisas durante un tiempo en concreto, por ni hablar de la imposibilidad de dormir ni tan siquiera una hora seguida durante demasiados años, bastante alarmante vaya.

Hablar de una película cuyo inicio del problema reside en el insomnio me parece de lo más interesante, es lo que le pasa a nuestro protagonista, está preocupado, nada le funciona y empieza a experimentar pequeños brotes de narcolepsia, ojo, eso es muy jodido. Lo está pasando realmente mal. Nuestro atormentado amigo incluso empieza a plantearse situaciones como despertarse en otra persona por el hecho de quedarse dormido siempre en distintos puntos como algo posible, se le empieza a pirar la almendra. En uno de sus desesperados gritos de auxilio el Doctor le dice que acuda a reuniones de enfermos terminales, que eso sí es pasarlo mal, vamos, que en otras palabras le dice “que se peine” al considerar que exagera por lo que valorar como un insignificante insomnio.

Le hace caso, acude a dichas “agrupaciones”, por así llamarlo, y paso a paso, por medio del desahogo en dichas reuniones consigue aplacar este mal, un mal que consiste en un insomnio crónico y podría desembocar en un buen número de sensaciones provocadas por la falta de sueño; como ese desvelo que no te aclara si estás despierto o dormido; esa fase en medio de la noche en la que te sientes desubicado durante segundos al despertarte en medio de la misma; reacciones de alerta; algún capítulo de parasomnia; poder ver sonidos, como si de una explosión eléctrica de colores que irrumpen en tus párpados cerrados en la más absoluta oscuridad, cuando por ejemplo cruje un mueble; experimentar sensaciones como la de sentir un viaje astral consciente; cuando tu propio murmullo se entremezcla con la realidad o el concepto alterado de la misma; incluso ese periodo en la que puedes intervenir en el sueño aún estando despierto; en ocasiones es imposible despertar aún sabiendo que estás inmerso en uno; o la clásica que le ocurre a todo el mundo de “sentir que te tropiezas”, son sólo unos cuantos ejemplos que podrían tener relación con el caso a tratar, un insomnio de los jodidos, no el provocado por un jet lag o el de un par de noches tontas, con lo que cabe suponer que el hecho de irse sintiendo mejor por medio de asistir a estas reuniones a nuestro prota le sienta fenomenal, hasta que aparece Marla y lo fastidia todo al ver que ella también es una farsante como él, puesto que ninguno de ellos está en fase terminal ni sufre ninguna de las enfermedades de las reuniones a las que acuden, “está ahí de invitada”, con lo que empieza a sentirse mal de nuevo... posiblemente al verse reflejado en Marla.

Marla no será la única que entre en su vida, dado que pronto conocerá a su “porción individual favorita”, Tyler, esa figura que parecía necesitar conocer, además aparece en el momento en que su apartamento ‘se quema’ en un incendio, con todas sus pertenencias materiales dentro, lo que sacude a su forma de vida en una de sus primeras reacciones, ya que ahí estaba su vida, como él mismo dice al confesar que adquiría productos que creía necesitar, aunque poco a poco se va desvinculando de esa necesidad, siguiendo los dictámenes de Tyler asintiendo en frases tan gloriosas como “lo que posees, acabará poseyéndote”, una actitud totalmente anti-consumista.

El anti-consumismo se entiende que es una manera de golpear al sistema, como el Club de la lucha que surge de este encuentro, nacido tras reproducirse la frase “¡Golpéame lo más fuerte que puedas!” en la noche que aparece Tyler, esa costumbre de zurrarse la banana para conocerse mejor a través de las peleas, poco a poco van atrayendo a más gente, seduciendo a más interesados, con lo que se va corriendo la voz por las calles, distritos y la ciudad en su máxima extensión hasta alcanzar “sedes” por todo el país, mientras en dicho proceso Tyler pone deberes a todos aquellos que quieren fidelizar su estancia en “El Club”, que consisten en pequeños ataques frente a símbolos que representan el consumismo o provocar una pelea con alguien por la calle y no oponer excesiva resistencia ya que deben perderla (uno de los momentazos de la peli), hasta que toda esta maraña va cogiendo forma hasta referirnos al Proyecto Mayhem, cuyo desatado objetivo, que se cobra alguna víctima mortal, se centra en alcanzar el caos total, cuando el Club ya está tan meticulosamente organizado que los integrantes se encuentran tan comprometidamente concienciados que asusta, en primer lugar a nuestro prota, que intentará desbaratarlo cuando repara en cómo podría haberse detenido, ya que es demasiado tarde y se da cuenta poco antes de dirigirse a la omnipresente Marla declarándole aquello de: “Me has conocido en un momento extraño de mi vida”.

Frase y captura que doy por hecho que no habré sido el único en utilizar.

Con respecto a citas, cierro el tema con algún par de instantes que dicen mucho más de lo que parece, sobre la película incluso, y que la mayoría de la gente, por muchas veces que haya visto la peli ni repara al no prestarle total atención, la primera se produce en una de las muchas micro-conversaciones que mantienen entre ambos y en la que el personaje encarnado por Edward Norton esgrime un.. “¡No puedo casarme, soy un niño de 30 años!” (me gusta porque me representa) cuando el lado interpretado por Brad Pitt responde “Somos una generación de hombres criados por mujeres”, ¿a que ahora ya te suena más?

Pero hay un instante, de apenas un par de segundos, que lo más normal es que pase totalmente inadvertida, pero que, como digo al principio del párrafo creo que podría resumir la relación de los personajes, el cometido de Tyler y el mensaje de la peli en sí mismo. Ahí es nada.
Están dirigiéndose a casa, tras enchufarse a guantazos por primera vez, cuando pregunta: “¿Dónde tienes el coche?” “¡¿Qué coche?!”.

BOOOM!
Ya está.
Quizá sea mi interpretación, o por haberla visto muchas veces, posiblemente que esta última vez que he visionado la peli -para preparar el cineclub- también ha sido durante bien entrada la madrugada y la percepción se altera bajo este manto de nocturnidad, quizá, pero para mí en ese intercambio de palabras, de apenas un par de segundos, podría resumirse El club de la lucha.

Os dejo con una frase que no está en la peli, pero que digo yo “Me voy a dormir”.

 

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Antonio Cedres 17 junio 14
Desde los créditos iniciales Fincher nos da pistas de que lo verdaderamente importante ocurre en el interior de la cabeza del Narrador. Una secuencia que va desde sus neuronas hacia el exterior de su cuerpo, para terminar en el punto de mira de la pistola que empuña Tyler. Ya en la escena inmediatamente posterior el Narrador nos pone en situación, él mismo dice "Lo sé porque Tyler lo sabe". En otro momento de la trama cuenta que su padre lo abandonó cuando tenia seis años, pero mientras Tyler habla sobre su respectivo padre, el Narrador no deja de comentar "Igual que el mío" todo el tiempo. Señales que pasan desapercibidas la primera vez que contemplas este gran espectáculo audiovisual, pero que de segundas te hacen pensar: ¿Como no me pude dar cuenta antes? Tyler es omnipresente. Incluso antes de que el Narrador lo conozca ya campa a sus anchas por varios fotogramas escondidos del film, en sus primeros minutos de metraje. Incluso en la televisión aparece en un anuncio de un hotel que muestra su servicial personal. Hay una evidente simbiosis entre ellos.

 
 
Marla Singer, la inconsciente y suicida Marla. Sustituta del pingüino como animal de poder del Narrador. Eje involuntario de la trama, es el "totem" que ayuda a nuestro protagonista para que abra los ojos a la realidad. Tan fuerte es esa atracción/odio que él siente por ella que incluso llega a pensar: "Si tuviera un tumor lo llamaría Marla." Un personaje que odié en su estreno pero que con el tiempo he sabido apreciar.

 
 
"El club de la lucha" es completamente antisistema, concretamente anticapitalista, pero está plagada de anuncios. Con planos detalle incluidos de famosas marcas. Puedo perdonarlos gracias a la genial puesta en escena, fotografía, guión y sobresaliente labor interpretativa de sus protagonistas. Fincher tras las cámaras sabe muy bien lo que se hace, hasta consiguió junto con "Seven" que los chicos adolescentes de los noventa dejasemos de odiar a Brad Pitt

 
 
Este film es uno de esos casos de los que los amantes de los efectos especiales tenemos especial cariño. Está plagado de ellos pero no cantan, trabajan al servicio de la historia y no al contrario. La cámara saliendo del interior de una papelera esquivando basura es un genial ejemplo de ello. A parte de la inestimable mano de Rob Bottin en temas de maquillaje, creando moretones y demás marcas post pelea perfectos.
 
Para terminar, como reflexión, creo que no debí escribir sobre esta película. He roto las dos primeras reglas del club de la lucha al hacerlo…
 
 
 

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