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PELÍCULA

Ficha técnica

El último Boy Scout

El último Boy Scout


Intérpretes: Bruce Willis , Damon Wayans , Danielle Harris , Chelsea Field

Título V.O.: The Last Boy Scout
País: Estados Unidos Año: 1991
Fecha de estreno: 13/12/1991
Duración: 105 minutos
Género: Acción



Sinopsis

Joe Hallenbeck es un detective que no atraviesa su mejor momento, ni en el trabajo ni con su familia, todo a su alrededor se viene abajo, excepto él, pese a su decadente estado anímico que lo solventa con derroche de sarcasmo, cuando de pronto se ve inmerso en una trama con la que echar abajo al Sindicato de Apuestas y que, en consecuencia, le obligará a salvar a la ciudad, con la ayuda del ex futbolista Jimmy Dix, para salvar un buen puñado de vidas, lavar su imagen y recuperar su vida anterior.

 

 

 

N6


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 20 julio 17

No es el tipo de cine con el que me suelo entregar en mis reseñas, tampoco es esa clase de película que te deja marcado o te obliga a no levantarte de la butaca cuando finaliza mientras contemplas los créditos totalmente estupefacto, pero aun así... también piensas “peliculote oye”.

Que de vez en cuando siempre se agradece un cine de este tipo. Escucha, ¿y por qué no?

Básicamente porque es un tipo de cine de acción que ya no se hace, aquí no hay exceso de efectos especiales ni cochazos derrochando volantazos, tampoco guaperas que te rellenen el reparto de la peli ni excesos de este tipo. Sólo encontrarás un buen puñado de rudos momentos, bizarras actuaciones y heroicidades anónimas, muy al estilo Bruce Willis, acompañado de ese lenguaje que tanto a particularizado a dicho actor desde finales de los ochenta, y que, de vez en cuando, te apetece volver a ver porque añoras aquel desafío constante dispuesto a enredarse frente a todo y contra todos, frente a la autoridad, ante a las metodologías y, por supuesto, dejar seco al malo malísimo, así como a todos sus secuaces que irán cayendo como moscas, porque estamos ante Bruce Willis, que en este caso encarna a Joseph Cornelius Hallenbeck. No es otro que El Último Boy Scout.

El Último Boy Scout

Me pregunto, bueno, te pregunto, sí, a ti directamente: ¿se puede estar hecho una mierda y aun así ser cojonudo?

Indudablemente.

Joseph Cornelius Hallenbeck nos lo demuestra. Joe Hallenbeck representa la desgracia andante, maltrecho y pendenciero, su mirada denota que lo próximo que oirás de su voz será que no le toques las pelotas a estas horas de la mañana. Hoy no. Ni mañana, ni ayer.

Pero ayer era todo distinto, ojo ahí. Hoy Joseph está en horas bajas, pero hace un tiempo, durante el mandato de Jimmy Carter, hablar de Joseph era estarse refiriendo a uno de los más importantes agentes del servicio secreto estadounidense, hasta que un día todo cambió.

El motivo lo descubrirás cuando veas la película, pero de nuevo podremos ver que, pese a que Joe Hallenbeck sea un antihéroe, se rige por un código ético que más quisieran haber visto, aunque fuera de refilón, aquellos que, por falta de conducta ética, están arriba, bien arriba, a base de abusos, apaños y beneficiarse de su posición y el silencio de quienes les rodean… porque sacan provecho. Pero Joe Hallenbeck no es así, no se calla nada, y actúa, si se comete una injusticia: actúa. Pese a las consecuencias. Las conoce, aunque le avisen… “atente a las consecuencias”, no dudará ni un instante en actuar de oficio. Porque así es él. El último Boy Scout.

Un Último Boy Scout que consigue despertar la ira de sus enemigos, la incomprensión de sus superiores en el trabajo y el lado más despectivo de su familia, concretamente una hija que le detesta y que no duda en pronunciarse al respecto al ser lo que escucha de su madre, Sarah, quien no es del todo feliz con Joe, lo que somete a nuestro protagonista a una recogida de malos deseos dirigidos hacia él, pero tal y como le escucharemos pronunciarse en voz alta hablando consigo mismo en los primeros compases del film: “No te aguanta nadie, todo el mundo te odia, ellos se lo pierden. Sonríe cabrón.”

Así es, sonríe cabrón. Cabronazo, que eso lo que eres. Eso le traerá algún que otro problema, con los malos malísimos, una trama de malos malísimos en la que, sin comerlo ni beberlo, se verá envuelto junto a Jimmy “Danger” Dix, un ex jugador de fútbol americano, formando una dupla que desafiará concienzudamente lo que se les ponga por delante, para llegar al fondo de la historia que el Sindicato de Apuestas se trae entre manos.

Una historia que se inicia con una mujer, Sarah Hallenbeck, que no atraviesa sus mejores momentos con Joe, lo cual se destapa cuando Joe la descubre junto a otro hombre, no un hombre cualquiera sino al que consideraba su mejor amigo, el mismo que le introducirá en toda la trama en la que la película se enreda y que nos deja una conversación entre Sarah y Joe que denota el tipo de persona que es nuestro protagonista.

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Sarah - Tú lo sabías, ¿verdad?
Joe - Lo sospechaba.
Sarah - ¡Maldita sea! ¿Por qué no me dices nada?
Joe - ¿Qué quieres que te diga? "¿Que te jodan?"
Sarah - Sí, sí. Algo que demuestre sentimiento, como "¡eres una puta mentirosa Sarah!" o "Si la policía no estuviera delante te escupiría!"
Joe - ¿Quieres que te escupa?
Sarah - Así vería que te queda algo de orgullo.
Joe - Ya nada cariño.
Sarah - ¡Vete a la mierda! Eres un cerdo, nunca estabas en casa ¡me sentía sola!
Joe - Cómprate un perro.
Sarah - Yo no te odio. Eres tú el que te odias.
Joe - Claro, y consigo soportarme 24 horas al día.

Sí, consigue soportarse 24 horas al día. 24 horas al día que empleará para lavar su imagen y lograr que la verdad salga a la luz. Una película muy estilo Bruce Willis, las cosas como son, dejándote perlas en forma de frasazas tremendas y que, en cierta medida, esta película está adelantada a su tiempo, primeramente por el lugar donde sucede la escena final, un Estadio como recientemente hemos visto en La leyenda renace de Batman y, por encima de las cosas, probablemente fue la primera película que ya nos advirtió de las corruptelas dentro del mundo del deporte cuando las apuestas en juego, hablamos de una película de más de 25 años y que nos advirtió de todo este tufillo tan dañino que hoy zarandea el mundo del deporte en tantos países.

En fin, se trata de una película de acción, algo bizarra y que, de vez en cuando, bien que apetece vérsela, además el doblaje, en este caso, me apasiona en castellano con esta voz que tanto caracteriza a un Bruce Willis que nos regala estupendas frases con las que agria el carácter, ya de por sí algo autodestructivo, de nuestro prota Joe Hallenbeck, quien deberá recuperar el amor de su mujer, el respeto de su hija, el reconocimiento de sus compañeros, lo bien que sienta la camaradería con un nuevo compañero y, ¿por qué negarse a ello? Marcarse un bailecito cuando le dé la gana.

Aquí cada cual conoce su rol, como dice Joe "Gilipollas soy yo, éste es tonto".

Película recomendable, dentro de este género (en el que no suelo introducirme mucho, cierto es), pero que resulta molona… y eso está tan claro como que “El agua moja, el cielo es azul, las mujeres tienen secretos”.

La película se resume en esta frase.

Ojalá el cielo no fuese azul.

 

 

 

Propicios días!


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