Portal de críticas cine al filo

PELÍCULA

Ficha técnica

Clerks

Clerks

Director: Kevin Smith
Intérpretes: Brian O'Halloran , Jeff Anderson , Kevin Smith , Jason Mewes , Marilyn Ghigliotti , Lisa Spoonhauer

Título V.O.: Clerks
País: Estados Unidos Año: 1994
Fecha de estreno: 30/11/1994
Duración: 92 min.
Género: Comedia
Guión: Kevin Smith


Sinopsis

Clerks, como su propio indica, trata de un par de cajeros al cargo de un supermercado, el "Quick Stop", un día cualquiera en el que transcurre todo tipo de acontecimientos, en los que tanto Dante como Randal pretenderán hacer frente a ellos desde enfoques completamente opuestos.

Esta cinta con la que Kevin Smith se dio a conocer, con una grandísima acogida en los Festivales de Cannes y Sundance, engloba todo tipo de situaciones remarcadas por un título con el que dividir toda clase de tramas que transcurren en distintos "sketches" relacionados entre sí en los que, por medio de profundos diálogos expuestos con naturalidad, la película se va nutriendo de experiencias, una personalidad propia y un particular estilo amoral e irreverente durante el transcurso de este film con estética minimalista.

 

 

 

 

N6


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 20 noviembre 18

“Esta vida… ¿por qué llevo esta vida?”

Esta exasperada y fatigada pregunta es la que se llega a realizar Dante casi al final de una película que empieza de una manera similar, un Dante Hicks viendo cómo su día no empieza bien desde el momento en que le toca ir al QuickStop en su día de descanso, “¡ni siquiera me tocaba venir hoy!” Este grito desesperado se lo escucharemos en más de una ocasión, lamentándose constantemente, durante esta película llamada Clerks.

CLERKS.

Clerks se desarrolla en el QuickStop que Dante abrirá durante el día de hoy, en el que era su Day Off, poco después aparecerá en escena su compañero de la tienda colindante Randal Graves, con quien debatirá constantemente sobre diferentes asuntos e inquietudes de sus vidas, algunas más profundas, otras más banales… pero todas ellas bajo un mismo enfoque: la de un Randal que inoportuna, enfurece y pone de los nervios a Dante, pero siempre bajo la mirilla de la preocupación e intentando empujar a Dante hacia el cambio, impidiéndole que se ponga de modo insoportable a quejarse de todo lo que acontece a su alrededor en lugar de actuar.

Actuar, algo que muchas veces Dante realizará escudándose en que no le queda otro remedio (Spoiler, pero no gravecito) cuando por ciertas situaciones decidirá cerrar la tienda en ciertos momentos de su turno para ausentarse, y así poder asistir a ciertas actividades, en este caso se salta sus propias normas pero siempre justificándose bajo un escudo moral y ético, mientras que, por otro lado, tenemos a un desafiante, deslenguado y específico Randal Graves, el cual regenta el videoclub de al lado, un local sombrío y sin apenas variedad ni oferta en sus escasas películas, de una calidad deplorable teniendo en cuenta el tipo de ganao que acude al videoclub. De este modo, este videoclub, se convierte en un lugar que el propio Randal odia y desprecia, de tal manera que ese desprecio lo extiende hacia su clientela, tal y como hace Barry (Jack Black) en “High Fidelity” (High Fidelity, película sobre la que seguramente publicaré dentro de un año), una clientela que ni le importa ni le interesa respetar, cuidar de alguna manera y ni tan siquiera mantener porque ese empleo se la refanfinfla. Hasta el punto que cuando una clienta le reprocha su mala actitud de cara al público Randal responde de la siguiente manera “Espero que disfrute.” A lo que la mujer responde “¿Qué espera que disfrute?” cuando Randal le da la vuelta a la situación rebatiéndole de la siguiente manera: “Ojalá disfrute de estar en posesión de la verdad, no hay nada más gratificante que señalar con el dedo las debilidades de los demás.” También es uno de los mensajes que Clerks nos quiere mostrar en esta película, la manera en la que tantas personas se posan en su atril y deciden lo que es correcto y lo que está mal, sin conocer jamás la otra parte, ni tan siquiera interesarse por el daño que pueden hacer unas frías críticas, partiendo siempre desde el más completo desconocimiento de la situación de quien tienes delante, cuando todos en este mundo tenemos un lado perturbadito y que sólo lo más honestos se atreven a en primer lugar aceptar y estar dispuestos a que los demás lo sepan, porque lo sabe, no necesita el beneplácito de nadie, siempre y cuando las convicciones y el amor propio vayan de la mano, no necesita ese contoneo de la cabeza a modo de aprobación como si se tratase de un aplausito virtual del de al lado, ya sea un colega, familiar o uno más en la tienda que sencillamente asienta ¿acaso tú sí?

Es un empleo, en el videoclub, que Randal detesta y que considera una mierda y, debido a eso, no se compromete lo más mínimo, algo que a Dante le cuesta entender, puesto que en su posición de tendero le cuesta aceptar que todo el tiempo que se encuentra allí sin dedicarse a lo que realmente le gusta supone una absoluta pérdida de tiempo y con unas opciones más bien nulas de crecimiento. Algo que, de un modo u otro, Randal le recuerda, de un modo tormentoso y puede resultar pesado. Muy pesado. Las cosas como son.

Ambos se encuentran en la misma situación, pero los dos lo asumen de una manera diferente. Por un lado, sí, es deplorable la manera de echar horas de Randal en el videoclub, aunque se pasa buena parte de su jornada en el QuickStop, pero también es honesto, no engaña a nadie y, por encima de todas las cosas, no se engaña así mismo. Sabe que está de paso y que, por supuesto, no ha nacido para ser accionista de dicho negocio, mientras que Dante se compromete con algo que tampoco le llena ni realiza de manera 100% satisfactoria, ni tan siquiera percibe la cercanía o el agradecimiento de su propio jefe al que le acaba de salvar la situación yendo a trabajar en su día libre, ya que hace tiempo se dejó la pasión que debía mostrarse detrás del mostrador, se ha acomodado y casi ha aceptado un rol de vida contemplativa en la que se dedica más analizar y recoger datos del tipo de gente que entra en la tienda que en sentir la suya propia… ya sea su propia vida como propia o el sentirse identificado con el lugar al que vas todos los días, para echar horas o echar el rato, pero, visto lo visto, jamás echar el resto.

Pero Dante cree que lo que hace está bien, porque, a diferencia de Randal, no sufre reproches y juicios por parte de nadie, tan sólo comprensión y apoyo porque está haciendo lo correcto, y siempre que haya alguien cerca que esté haciendo las cosas mal (Randal) siempre habrá tiempo para regocijarse y al menos consolarse pensando que podría ser peor. Ahí tenemos a un mal ejemplo, se trata de al menos no ser como ese mal ejemplo. Parece sencillo y cómodo, algo que gusta a Dante.

Pero Dante también tiene su lado canallita, sobre todo cuando en un momento dado decide hacer algo y entonces apechuga, ya sea por unos motivos u otros afronta decisiones con entereza, respaldándose en que para eso él es el que tiene las llaves del negocio, por tanto la responsabilidad, y que él no debería estar trabajando hoy, “¡ni siquiera me tocaba venir hoy!”, por tanto actúa de oficio porque cree que puede hacerlo, por su posición en ese momento. Por su rango. El rango.

El rango dicta el comportamiento.

Como escucharemos en esta película que transcurre en un día catártico y de profundo despertar en la vida de Dante.

Un Dante que, bajo la mirada del Director de cine Kevin Smith, en esta ésta, su ópera prima, quizá sea un nombre homenaje a como escribiera Dante en la Divina Comedia, debido a que esta película también se divide en segmentos.

No sé si a modo de homenaje, pero en este film Kevin Smith, con un presupuesto reducido en el que tuvo que pedir préstamos, vender sus colecciones de cómics, renunciar a su coche y otros tantos sacrificios.. nos muestra su primera película, en este caso en blanco y negro, como si se tratase de sketches, pero relacionados entre sí, con conversaciones, que pueden parecer un sinsentido son el inicio de una época en la que Kevin Smith sacó adelante, con mucho más

presupuesto, una hornada de películas, con cierta conexión entre ellas, entremezclando personajes con los mismos repartos una y otra vez, encabezada por Mallrats (con cameo del mítico y entrañable recién fallecido Stan Lee el pasado 12 de noviembre 2018) seguida por Chasing Amy, Dogma, Jay and Silent Bob Strike Back, Jersey Girl hasta que algo más de diez años después de esta película de la que hoy estamos hablando dio vida a Clerks 2, aunque, desde mi punto de vista, desde un enfoque muy distinto y perdiendo parte de la esencia de los primeros años de K.Smith a mediados de los 90. Una generación que quizá no era la suya… otros matices.

Matices, como los que da en esta segmentada película, Clerks, que van desde La difamación, extravagancias, perspicacia, capricho, dilema, desenlace… a modo de capítulos en una obra que no termina de cerrarse y que te muestra la aceptación, ganas de cambio como método de redención, borrón, cuenta nueva y reinicio más que necesario, dejarlo, dejarlo todo, marcharse, irse, a veces hay que irse como aprendimos en Cinema ParadisoCada uno de nosotros tiene una estrella que ha de seguir. Márchate, esta tierra está maldita”, puesto que si todo se viene abajo quizá sea para volver a construir, pero con la alerta de no volver a repetir patrones… porque como dice Kase.O “quizá fueron las ruinas que dejé detrás, por eso no le temo al fuego pero sí a las cenizas”.

Randal será el acompañante para esta transición de Dante, al ir de cara siempre y obligarle a reflexionar y hacerle levantar el culo del suelo cuando a Randal le da por retorcerse, hasta sentirse cómodo, en sus propios lamentos…

… con lo que volvemos al principio: “Esta vida, ¿por qué llevo esta vida?”

Randal sentencia: - “¿Quieres culpar a alguien? Pues cúlpate a ti mismo.”

 

 

 

Propicios días!


Comentarios de usuarios

Críticas de cine
Cine al Filo Cine al Filo