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PELÍCULA

Ficha técnica

Cinema Paradiso

Cinema Paradiso


Intérpretes: Philippe Noiret , Salvatore Cascio , Marco Leonardi , Jacques Perrin , Agnese Nano

Título V.O.: Cinema Paradiso
País: Estados Unidos Año: 1988
Fecha de estreno: 18/12/1989
Duración: 155 minutos
Género: Melodrama



Sinopsis

Cinema Paradiso muestra la vida del Director de cine Salvatore Di Vita, quien vuelve a su pueblo natal para acudir al funeral de Alfredo, quien le influyó en su niñez, una niñez que se verá reflejada en la película, influyéndole de tal manera que Salvatore tomará decisiones en base a los consejos que Alfredo le ofrecerá cuando el pequeño Salvatore ya era un adolescente, un adolescente enamorado, proyectando toda esta fase durante el film, así como la niñez y el momento actual con un Salvatore al que vemos en 3 épocas de su vida, todas ellas influenciado, de una manera u otra, por el bueno de Alfredo en el Cinema Paradiso.

 

 

 

N6


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 noviembre 16

Cinema Paradiso engloba el repaso de una vida, una vida que, de un modo u otro, te hace la envolvente de mala manera.

Esto se debe a que la vida que nos presenta la exponen a medias, la observas con absoluto entusiasmo mientras nos exprimen sus inicios y deja a tu libre interpretación el camino escogido, la estrella a seguir, a la vez que ha venido desarrollándose un final que te involucra, te zarandea y te provoca un terremoto interno del que sólo puedes escapar asumiendo que… y cito: “(esto no lo dijo nadie, esto lo digo yo), la vida no es como la has visto en el cine.”

Cinema Paradiso nos muestra al pequeño Salvatore, avispado, alegre y haciendo gala de un fervor en el que se desenvuelve como si de un entusiasta ratoncillo se tratase zambulléndose por los recovecos que sean necesarios para conseguir hacer pole en su objetivo.  ¡Corre ratón, corre!

Pronto esa descarada inocencia del joven ávido Salvatore despertará el interés de Alfredo, responsable absoluto del buen funcionamiento en Cinema Paradiso, un cine que atrae de manera cada vez más irrefrenable al pequeñajo Salvatore. Salvatore Cascio. Al que nos iremos refiriendo como Totò.

Alfredo y Totò acaban formando un equipo entrañable, en el que Totò busca su particular refugio existencial por medio de las enseñanzas y la paciencia (la mucha paciencia) de Alfredo y que terminará siendo el epicentro de una relación más familiar y auténtica que si realmente la sangre fuese el nexo de unión entre ambos.

Este binomio se convierte en algo auténtico, infatigable y de lo más próximo, a la vez que viene volviendo a Alfredo en alguien cada vez más sabio, cuyas enseñanzas y recomendaciones permiten al canijo de Totò venirse formando, no sólo como proyeccionista sino personalmente. Y eso lo veremos. Secuencia tras secuencia.

Cuando la película ya ha estrechado lazos con el espectador, es decir cuando atiendes asertivamente a Alfredo y logras encariñarte del renacuajo de Totò, te presentan a Totò como un adolescente, mucho más centrado y pendiente en todo momento de su amigo y mentor Alfredo, ese renacuajo ya ha metamorfoseado y como la rana capacitada para moverse entre dos mundos (tierra y agua), Totò se encariñará ciegamente de Alfredo permitiéndose, además (como si se moviese nuevamente entre dos mundos), ampliar el radio de su corazón con una segunda sintonía repleta de aprecio al enamorarse de Elena Mendola... Permitiéndose ampliar el radio de su corazón al enamorarse, sí ¿perdidamente? también. Permitiéndose focalizar todo su deseo sobre ella. Ella es la estrella, Elena Mendola. Aceptando una espera tan injusta como autoimpuesta a su entregadísimo deseo. Ella es la mujer con la que ha idealizado un futuro, al descubrir un presente tan intenso como tenue, aunque él todavía no es consciente de dicha tenuidad, ni se lo imagina, ni tan siquiera pasa por su cabeza. Precisamente esto será lo que le hará perder la propia cabeza, el futuro que en su mente había perfilado ni tan siquiera empieza a desarrollarse.

En este futuro en el que pone en funcionamiento todas las enseñanzas de su amigo Alfredo, quien marcó su niñez entre travesura y travesura, lo hará sin mantener ese contacto con Elena que le permitió enfocar la vida de otra manera, siendo precisamente el enfoque de la vida a lo que dedique la suya propia, una vida enfocada a través de la cámara de cine. La suya propia, su vida, la dejará atrás por recomendación, casi en forma de ruego, de su amigo y máxima representación paterna Alfredo, ya que sabremos desde el principio de la cinta que Salvatore Di Vita se convertirá en un conocido cineasta, un afamado Director que no pudo dirigir su particular visión de la misma, en su propia vida, cuando ese despertar interno que jamás esperó descubrir tras conocer a Elena se le presentó en forma de desencanto al perder todo tipo de comunicación con su amor, Elena Mendola, para acabar llevando a la gran pantalla, tal vez, esas grandes historias que quisiera haber protagonizado él mismo con su idealizada compañera de un viaje que no se produjo.

La desconexión entre Elena Mendola y Salvatore Cascio aporta ese puntito de crueldad en Cinema Paradiso para recordarte que “la vida no es como la has visto en el cine”, ya que en este caso, ante la bombita de humo de Elena, no tendremos una explicación, no dispondremos de esa información y, obviamente, eso es lo que desquicia a Totò. Él continúa escribiendo cartas sin obtener respuesta, sin saber nada, eso le produce un dolor inmenso que sólo Alfredo sabrá ayudarle a canalizar, porque Totò se mueve en busca de su amor, elucubra embriagado por la esperanza y busca, y busca,, y no se cansa de buscar.

No busques a quien no hace nada por encontrarte.

La buena noticia es que Alfredo permitirá a “su pequeño” seguir unas pautas para romper ese estancamiento en el que el chaval se ve inmerso, obcecado en esa inexistente relación que no le permite avanzar, con lo que para avanzar sólo hay una manera, arrancar, no sólo arrancar a andar sino arrancar estancamientos emocionales, constatando que hay que destruir para dar paso a la creación, y de esta forma iniciar el camino para llegar al que quiera que sea su destino, momento en que Alfredo le dice que “hagas lo que hagas, ámalo”, mientras le insta para que regrese a Roma, que inicie una nueva vida, que no vuelva jamás evitando ser esclavo del arraigo, invitándole (más bien obligándole) a marchar, huir, ser libre… Como suele decirse: “si amas, déjalo ir”, así será la consigna de un Alfredo que adora con todo su corazón a Totò y, aun así, le empuja a irse, aunque la marcha de Totò pueda suponer que le arranquen un pedacito de su vida, es una auténtica prueba de la pasión volcada, dejarse la vida en ello, un trocito de ella, como muchos a los que nos gusta escribir hacemos con cada publicación que situamos en la palestra, dejándose un poquito de vida tras conjuntar unas letras con un enfoque, el que le quieras dar o a través de la pantalla, porque “la vida no es como la has visto en el cine”, pero sí puedes revitalizar la tuya por medio Cinema Paradiso en el Nuovo Cinema Paradiso, el cual también resurge. Pero eso ya lo verás.

Cinema Paradiso

"Cada uno de nosotros tiene una estrella que ha de seguir. Márchate, esta tierra está maldita.  Mientras permaneces en ella te sientes en el centro del mundo, te parece que nunca cambia nada. Luego te vas un año, dos... y cuando vuelves todo ha cambiado. Se rompe el hilo conductor. No encuentras a quien quieres encontrar. Tus cosas ya no están. Has de ausentarte mucho tiempo, muchos años, para encontrar a tu vuelta a tu gente. La tierra donde naciste. Pero ahora no es posible.  Creo que estás más ciego que yo." - "¿Eso quien lo dijo? ¿Gary Cooper? ¿James Stewart? ¿Henry Fonda? ¿Eh?" - "No, Totò. Eso no lo dijo nadie. Esto lo digo yo. La vida no es como la has visto en el cine.  La vida es más difícil. ¡Márchate! Regresa a Roma. Eres joven, el mundo es tuyo. Yo ya soy viejo. No quiero oírte más, sólo quiero oír hablar de ti.”

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 noviembre 16

El CineClub de este mes es todo un homenaje y tributo al cine como arte, posiblemente eso haya contribuído a que la cinta italiana haya sido galardonada en múltiples festivales internacionales y afamada por la crítica. 

Conmovedora, sensible y delicada.  Con una preciosa, cuidada  y más que emblemática banda sonora que merece mucho la pena destacar.  “Cinema Paradiso” es una memoria emocional del personaje principal, Salvatore alias Totó.   Salvatore es un exitoso cineasta, quien a raíz de recibir la noticia de la muerte de Alfredo, recuerda todo el camino andado.  Se nos presenta un largo flashback en el que se muestra la infancia y adolescencia del protagonista centrándose en la bonita historia de amistad que comparte con Alfredo.  Así, el viejo Alfredo, se convierte en una de las personas más significativas y amadas por Salvatore.   Con naturalidad y frescura, se nos da a conocer a otros personajes y la identidad de un pequeño pueblo italiano en la época de la posguerra.  La represión, la censura, el peso de la religión, los roles familiares y sociales, las dificultades económicas y muchos otros temas sociales del momento quedan retratadas con mayor o menor énfasis metafórico.

En la línea de vida del protagonista, se desarrolla no sólo la amistad con Alfredo, sino también la evolución del cine, y el avance de una sociedad en unos momentos difíciles de la historia. Todo ello, desde la tierna e ilusionada mirada de un niño que atrapado por la magia del cine se acerca al proyector del cine de su pueblo, conociendo así a Alfredo, relación en la que poco a poco se irán conociendo y aportando a un crecimiento mutuo.   

Se suele catalogar la película como drama, pero realmente es una historia de amor, no sólo chico-chica, sino de un gran amor y amistad entre dos almas gemelas haciéndose uno referente para el otro; y sobre todo, de amor hacia el cine y su magia desde la mirada de un niño convirtiéndose en la pasión y forma de vida de un hombre.

 


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