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PELÍCULA

Ficha técnica

Boys don't cry

Boys don't cry


Intérpretes: Peter Sarsgaard , Hilary Swank , Chloë Sevigny

Título V.O.: Boys don't cry
País: Estados Unidos Año: 1999
Fecha de estreno: 18/02/2000
Duración: 118 minutos
Género: Biográfica



Sinopsis

Basada en un hecho real "Boys don't cry" nos presenta un  fragmento de la vida de Teena Brandon (Hilary Swank), una joven transexual de 20 años que se hace llamar Brandon Teena.  Después de una vida de no aceptación de su condición de mujer, consigue una nueva identidad como hombre en su relación con los demás que cree que le dará felicidad.  Desgraciadamente, no se da aceptación de su forma ni de su sentir por parte de quienes le rodean.





N5 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 31 marzo 16

“Boys don’t cry” o  “Los chicos no lloran”.  Sólo el título,  esta frase,  ya me daría para hablar largo y tendido.  ¡Qué daño ha hecho esta idea interiorizada en toda nuestra sociedad a los hombres!  Y de rebote, a las mujeres también.  Porque el hecho de que no se incentive, ni se apoye; más bien se censure y se ridiculice la expresión de sentimientos en los hombres, repercute en las interrelaciones sociales de cualquier tipo.  Parece que a la mujeres se nos permite, porque… ¡pobrecitas nostras! Somos el sexo débil ¿no?.  Bueno, pues, a modo de reflexión, igual la valentía no la tiene quien esconde emociones, sino quien las reconoce,  las expresa, y es congruente con respecto a eso.  Este es el grito, pienso de la película.

A propósito del título, esta ópera prima de Kimberly Peirce,  coincide con el título de un tema del grupo The Cure, empleada en la Banda Sonora Original, y que, por cierto,  le viene al pelo; acompañada (vamos a citarlo) del tema “the bluest eyes in Texas”.  Basada en una historia real que como tantas seguramente se repiten, pero esta en concreto, está muy documentada.  Ahora, por  no autospoilearse, recomiendo ver la película antes de investigar y buscar información sobre Teena Brandon/Brandon Teena. 

Es un drama , sí.  El título ya lo indica y nadie puede negar el sufrimiento que debe de ser estar atrapado/a en un cuerpo al que no sientes pertenecer.  Lo que me gusta, es que no hay pretensiones de dramatismo, no se regodea en las emociones negativas ni se exagera como en tantas películas de moquero.  Lo cual, no significa ni de lejos que sea una película fría o insensible.  Cuenta con una fuerza de transmisión y una potente emocionalidad digna de ser destacada  por parte de cada uno de los personajes.

Hace tiempo que venía detrás de esta película tan premiada y que tenía entendido que supuso todo un hito para la historia del cine.  Seguramente esté entre las más destacadas.  Pero para ser del todo honesta, he de decir que esperaba más.  Lo atribuyo a que a estas alturas, ver algo de esta temática no resulta tan impactante como lo fue en la fecha de su estreno.  Sin embargo, he de decir que me repatea grandemente  cada vez que alguien me habló de la película o leí sobre ella y hablan de que “trata de una chica que tiene una crisis de identidad sexual…”.  A mí no me parece que la chica tenga ninguna crisis, imagino que la tuvo en algún momento, seguramente en la adolescencia, pero no es eso lo que muestran.  Desde la primerísima escena de la película, Teena tiene muy claro, clarísimo y en ello se reafirma durante toda la película que quiere ser y se siente Brandon.  Personalmente, me ha faltado que se muestre cuál ha sido el tipo de vida y desarrollo que ha tenido el personaje que interpreta Hilary Swank antes de llegar a los 21 años, cuando toma  la valiente y contundente decisión de presentarse al mundo desde lo que se siente, como hombre, con todas sus consecuencias. 

Lo que sí, coincido con la crítica en alabar la labor de Hilary Swank en su interpretación.  Lo cierto es que la chica en sí me suele gustar en sus interpretaciones y tiene en su filmografía obras dignas de ser vistas.  No obstante, en esta, es como que muestra mil y una caras, como representación de las mil y una caras que tenemos cada uno de nosotros.  En cada etapa de la vida, en cada momento, sentimos de una manera, y eso queda reflejado.  Me parece especialmente impactante cómo desde el momento en que Teena decide mostrarse al mundo como Brandon descubre su felicidad.  Desprende tranquilidad, buena energía, buen humor, carisma, atractivo e incluso sexapil.  Todo reflejo del bienestar que supone el encontrarse en congruencia en cuerpo y alma  (aunque suene demasiado espiritual), o digamos en sintonía entre su interior y lo que exterioriza.  Esto hace que la gente de su alrededor también se sienta atraída por Brandon.  Así, es acogido con todo el cariño y generosidad por un grupo de personas algo marginales y poco comprendidas por la sociedad en un contexto de la norteamerica más profunda, alejada del glamour y el estereotipo que tanto se molesta Estados Unidos en exportar.  Sentirse perteneciente y querido dentro de un grupo, también llena de júbilo y satisfacción.   Consigue incluso, poco a poco enamorar a la mujer de la que se enamora.  Y sin entrar en cursiladas, diré que me parece una emotiva historia de amor con identidad propia y fuera de los convencionalismos y  lo tradicional.    

Es curioso, como todo  cambia de un plumazo por el mero hecho de que se descubra su identidad biológica.   Lo cierto es que puedo entender el enojo en primer lugar por sentirse engañados, pero la radicalidad que lo sigue es inimaginable sentirla en mí y la compasión brota a modo de nudo en el estómago cual rabia a la vez que brotan lágrimas de tristeza.  Es por eso que no diría que es una película que trata tanto la transexualidad o la homofobia como que se trata de un grito a la libertad, de poder manifestarnos como nos sentimos.  Además de una denuncia a la intolerancia que provoca la ignorancia, para mí, hasta ridiculiza el odio a la diferencia. 

Todo esto, no es más que un reflejo de la triste realidad de la sociedad a la que pertenecemos, en la que nuestra inseguridad hace que en todo momento queramos sentirnos confirmados en nuestras creencias, ideas y sentimientos.  Por lo tanto, aquella persona diferente a nosotros, no nos confirma, nos confronta, y cuando la ignorancia y la falta de humildad, junto con posibles complejos se unen… el cocktail emocional se reduce al ruin odio manifestado de manera cruenta y voraz. 

 

 

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