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PELÍCULA

Ficha técnica

Trainspotting

Trainspotting


Intérpretes: Ewan McGregor , Robert Carlyle , Kelly Macdonald , Kevin McKidd , Ewen Bremner , Jonny Lee Miller

Título V.O.: Trainspotting
País: Reino Unido Año: 1996
Fecha de estreno: 27/09/1996
Duración: 90 minutos
Género: Drama



Sinopsis

Trainspotting se basa en la novela homónima escrita por Irvine Welsh, narrada en primera persona por Mark Renton, un heroinómano cuyos amigos Sick Boy y Spud también lo son, además se rodea de otros personajes como Tommy y un Francis Begbie el cual se caracteriza por su violencia y un peligroso trastorno de la personalidad antisocial, siendo una noche cuando Renton se acuesta con Diane, chica que resulta ser una adolescente, todo son problemas, más cuando su adicción va a más y la película muestra lo duro que resulta el síndrome de abstinencia, así como el complicado desarrollo de sus amigos al verse inmersos con el mundo de la droga de manera irremediable.

 

 

 

N6


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Patricia Bendala 17 octubre 15

Totalmente sobrevalorada. No se me ocurre otra forma más clara de calificar esta película de la que tanto había oído hablar y que parece casi un monumento de culto para muchos entendidos de la materia.

Quizá sea eso, que no soy una “entendida en la materia”, pero es que tras darle una segunda oportunidad a la historia de esta panda de yonquis (la primera vez la quité a la mitad porque me estaba dando auténtica repulsión), sigo llegando a la misma conclusión. Lenta, aburrida, previsible, a menudo asquerosa y muy provocativa. Noventa minutos de antros, robos, peleas callejeras, traiciones varias y demás miserias humanas para venir a decir lo que todos ya sabemos: que las drogas te joden la vida. ¡Oh, qué gran enseñanza!

Casi vomito con la escena del baño asqueroso, me puse de muy mala leche a cada minuto con el tío que saca la navaja a la ligera, no me puede dar más penita el pobre colgado que acaba preso, y el protagonista es sencillamente un desgraciado con mucha suerte y con unos padres que no se los merece. Si el mundo fuera un poco más justo se lo hubieran llevado por delante a mitad de la película. Pero no, porque eso no mola, hay que dar el falso ejemplo de que aunque la cagues de lo lindo el mundo te recompensará con una segunda y una tercera oportunidad porque en el fondo eres un buen chico que se ha perdido en el camino… A mí me suena a redención al más puro estilo católico romano.

Por el lado bueno podría centrarme en el realismo que desprende, en lo bien que refleja el mundo de la droga en los 90, etc… (eso es lo que destaca la mayoría de la crítica); pero francamente yo no tengo ni idea de cómo es el ambiente de la droga y mucho menos el de los 90. Y dudo mucho que todos esos altivos y analíticos comentaristas la tengan. También podría focalizar en la buena actuación de los personajes, pero seamos realistas, he visto a un Robert Carlyle mucho mejor en Full Monty, un Ewen Bremner insuperable en Un funeral de muerte, y por favor, se me ocurren decenas de papeles mejores de Ewan McGregor que el de este pinchavenas escuchimizado.

Casi cien por cien segura de que mis compañeros alabarán las grandes maravillas de la obra de Dany Boyle y que con mi reseña siembro la polémica y me gano algún que otro enemigo, y segurísima de que tarde o temprano esta cinta caerá en vuestras manos y la veréis ávidos de cultura underground e inquietud alternativa, yo por lo menos lo advertí: no la veáis, no perdáis vuestro tiempo.

Crítica de Cine al Filo

por Alberto R. del Nogal 17 octubre 15

Es una película más sobre lo mismo. La diferencia es que no te cansas de escuchar lo mismo si tiene una forma diferente.

El espíritu contracorriente o anti-hegemónico inunda ya muchas páginas y films. Sin embargo la forma de Trainspoitting es diferente. Su valentía reside en cómo rechazar lo establecido. El enfoque más esperado desaparece para dar paso a una elección de uno de los mundos menos deseado: la drogadicción.

Numerosos grupos sociales a lo largo de la historia han elegido no elegir una vida impuesta de categorías asfixiantes para el ciudadano medio: riqueza, reputación, belleza, etc. De hecho, en nuestro imaginario, conectamos este tipo de corrientes con movimientos contraculturales como, por ejemplo, el movimiento hippie de los años 60, rechazando el materialismo extremo derivado de las políticas keynesianas tras la crisis de los años 30 en EEUU. Estos modelos gravitaban en torno a la idea de mayor y mejor libertad si el ciudadano se independizaba de la necesidad de los bienes materiales. Erich Fromm lo ampliaba lúcidamente en los años 70 con su libro “Del tener al ser”, cuya tesis principal era la siguiente: en un mundo cada vez más individualizado el ser humano pierde su esencia y calidez social, siendo mitigada a través de la acumulación de objetos -tener-, que suplen la necesidad de “ser” y actúan como prolongación del sujeto. La solución contra esta inercia era sencilla: dejar de consumir, centrarse en las relaciones humanas, apartar los valores individuales e individualizadores que el poder propugnaba.

¿Y en Trainspoitting? ¿Qué es lo interesante? El desafío al modelo desde una posición que encaja con el propio modelo. Es decir: el individuo en su máxima expresión egocéntrica. En esta ocasión la contracultura no consiste en romper con el individualismo y trazar más lazos sociales sino, por el contrario, en sumergirse en una lógica dependiente de un objeto: la droga. De hecho, la adicción se considera una enfermedad proveniente de un fracaso en el estilo de vida impuesto, no como una elección para rechazar la vida. Trainspoitting desafía la norma doblemente. Elegir la no vida parece que no encaja con la vida misma. Lo cierto es que compara, hábilmente, dos discursos para demostrar que aunque el camino sea el supuestamente equivocado, todos tienen enormes dependencias.

¿La conclusión? La película parece un grito a la libertad, importando poco la proveniencia de esta, aunque su final pretende repartir cierto grado de conciencia. Un elemento que sí destaco es que sea cual sea la decisión a tomar en la vida, aun no eligiendo la vida, las cadenas que nos auto-vendemos y usamos son casi inherentes al ser humano. Quizá parte de la vida es eso: encadenarte, darte cuenta de tu falta de libertad y quitártelas para buscar otras. 

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 octubre 15

“Elige la vida, elige un empleo, elige una carrera, elige una familia, elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos.
Elige la sal, colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a interés fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos.
Elige ropa deportiva y maletas a juego, elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos, elige el bricolaje y preguntate quién coño eres los domingos por la mañana, elige sentarte en el sofé a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura, elige pudrirte de viejo, cagándote y meándote encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoistas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte, elige tu futuro, elige la vida.
Pero ¿por qué iba yo a querer hacer algo así?. Yo elegí no elegir la vida, yo elegí otra cosa. ¿Y las razones?, ¡no hay razones!.
¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”.  Este es el discurso con que se inicia la película e impactando desde el inicio de manera muy potente y contundente.  Ambientada en el Edimburgo de los años noventa, está clasificada dentro de las mejores películas británicas y en el top 100 de las mejores películas de todos los tiempos.  Y no es para menos porque refleja el mundo de la drogradicción con claves de humor y desde la ficción pero de manera realista.  Así, se  van descubriendo los altibajos, incongruencias y dificultades reales con que viven los drogodependientes durante el proceso de querer dejar las drogas.

Papelón el de Ewan McGregor encarnando a Mark Renton como personaje principal de la novela en que se basa la película del mismo nombre.  Se hace todo un muestreo de la pobreza, la marginación y la miseria de cierto barrio de Edimburgo en los tiempos en que el heroinómano Mark Renton decide dejar las drogas con su amigo Spud.

Su grupo de amistades y su entorno, como suele suceder se encuentran dentro del mismo círculo vicioso infranqueable.  En el camino a finalizar con una vida de drogodependiente se entrecruzan otras historias de sus personas allegadas y se muestra lo que en verdad supone: vivir el síndrome de abstinencia, arriesgarse a morir de sobredosis, afrontar la posibilidad de contraer SIDA, aprender a insertarse en la compleja sociedad, establecer relaciones sociales sanas… y lo que aunque increíble, es cierto, afrontar la realidad de la vida estando con la mente despejada y sintiendo todo lo que se deba sentir.  Inclusive el vacío personal y la falta de crecimiento interior.  Esto nos muestra como la droga siempre esconde algo de fondo y cualquiera es susceptible de caer en dependencias.

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 octubre 15

Trainspotting es el perfecto claro de clásica película en la que no pasa nada mientras transcurre de todo. Es decir, si estás con alguien planteando qué película queréis ver, ¿pero Trainspotting de qué va? “Pues mira, un grupo de chavales, o no tan chavales, que están inmersos en una vida en la que…” Es decir, realmente el resumen de la película como tal no tendría mucha historia, pero la historia sí tiene mucha miga.

Más aún cuando te centras en cada uno de los personajes. Tenemos a Mark Renton, Spud, Tommy, Sick Boy y Francis Begbie. Ellos confeccionan este grupo, ellos confeccionan Trainspotting.

Trainspotting

Película que la gran mayoría ya conoce, con lo cual en este caso no se trata de escribir sobre ella ya sea para recomendarla o sencillamente pasar de puntillas. Hoy se analiza, ¿la película como tal? Bien, como comentaba no tiene mucha historia realmente, son 5 amigos, pero más por conveniencia que por elección, 3 de ellos heroinómanos, Tommy que es deportista y bonachón y Francis Begbie que es un maniaco descontrolado, el peor de todos, en mi opinión, junto al propio Mark Renton, con quien no empatizo, ¿por ser drogadicto? En absoluto, en este tema ya profundizo después, sino por ser una rata que deja en la estacada a sus amigos y destruye la vida de Tommy.

Para evitar hacer spoiler, mencionaré las situaciones de manera que si conoces la película reconoces y si no las has visto te despierte curiosidad. ¿Por qué Mark Renton es más bien Mark Rata? Porque hunde a Tommy, así de entrada es el único que se salva del grupo, junto al colgao de Spud, el resto son un atajo de indeseables, con lo cual es posible que Mark de manera inconsciente quisiera nivelar la balanza y cuando se hace con “la cinta” en lugar de confesarle a su amigo la verdad, permite que la relación que tiene el muchacho se vaya a la mierda y, por si fuera poco, no tiene ningún reparo en aprovechar su momento de debilidad para “aceptar su dinero” cuando Tommy está desesperado, significando que ahora sí estén todos al mismo nivel. Mal tipo este Mark Rata, tampoco voy a reparar en describir lo que ocurre al final, pero al mal tipo se le suma una deslealtad de aquí te espero.

Con el caso de Tommy, Trainspotting ofrece por primera vez (ojo, aquí sí vienen unas líneas cargaditas de spoiler) el motivo por el cual una persona se droga por primera vez, un Tommy que no lo controla y ves cómo lo pierde todo, ya sea su condición física, bienestar, novia, hogar.. y algo más, ¿de quién es la culpa? ¿Suya? No lo sé. En este caso Trainspotting te muestra la drogadicción desde los dos puntos de vista, tanto del que se droga, se desintoxica y recae, como del que se aprovecha y se dedica a la venta de este producto, sacando tajada de la mala situación de los adictos, lo cual es más reprochable desde mi punto de vista.

Quizá a Trainspotting le falte mostrarnos los motivos por los que Sick Boy, Spud y Mark Renton se adentran en este peligroso hábito, dado que me puedo imaginar a Tommy intentando convencerles de dejarlo estando aún a tiempo y a Francis Begbie fanfarroneando porque él no es tan débil como para drogarse y desde su imaginario atril seguir dando lecciones de vida porque, sin duda, él se considera un mejor tipo por no ser un heroinómano.

Esa superioridad moral es muy peligrosa, lejos de ayudar siempre existen individuos que te recuerdan que ellos son superiores. En este caso, porque no es un heroinómano, no importa que seas un violento descontrolado y adicto a la mala energía, no importa, tampoco está tan mal visto como un yonqui que ha dinamitado su vida ¿verdad? Nada de eso importa, en una película en la que constantemente te recuerdan la importancia de las elecciones, el que elige no estar enganchado siempre será superior a ojos de una sociedad en la que no estará peor considerado un broncas provocador que si no te la lía no se queda a gusto.

Ya conocemos la superioridad moral de tipos como Francis Begbie, recuerda “Yo soy mejor que tú porque no he cometido este error. He elegido lo correcto”. También conocemos el poco respeto hacia el adicto, el indeseable, más allá de interesarse por indagar en su desgracia o motivo, siempre hará acto de presencia el dedo acusador, y aunque cueste entender las razones, ya sean personales o condicionadas por el entorno, sencillamente hay que entender que no todos somos iguales, por ello mejor evitemos criminalizar, eso no hace sentir mejor a nadie, excepto al que lo hace ¡qué duda cabe! A fin de cuentas, lo que Trainspotting también aborda, no es una lucha de clases como la conocemos, dado que te presentan a una chavalada sin clase como tal, ¿producto de qué? La película transcurre en Edimburgo, siendo precisamente en el Reino Unido donde el fenómeno 'Chav' es conocido por todo el mundo, lo que en España se conoce como chonis y canis, lo que a fin de cuentas describe un motivo cuando muestran no estar en sintonía con la sociedad, una sociedad que exige demasiado, siendo Owen Jones el primer escritor que se atrevió a romper una lanza a favor de este sector de la sociedad, con su libro "la demonización de la clase obrera", recordando que da igual cuánto progresen o mejoren, siempre seguirán estando mal vistos, e incluso tratados como basura, quizá por eso recaen, circunstancia que, salvando las distancias, desliza Mark Renton cuando se refiere al buen número de personas que le sueltan siempre la misma retahíla, cuando sencillamente son una pieza del puzzle. Ahora, la tercera pieza en este peligroso triángulo (más complejo que el de las Bermudas) ajeno a toda esta trama pero principal responsable, todo aquel que lo distribuye, en este caso me marco un spoiler y un flashback ¿te hace? Volvamos al primer par de párrafos cuando digo aquello de “…junto al propio Mark Renton, con quien no empatizo, ¿por ser drogadicto? En absoluto, en este tema ya profundizo después…” El motivo por el cual no empatizo con Mark Renton es por sumarse “al viaje de Londres” (para que el Spoiler no cante tanto), más allá de la 13-14 que le hace a sus compinches y/o amigos ¿amigos? Pero el mero hecho de participar en este operativo es de una falta de valores acojonante, el dinero llama, sí, pero siempre hay otras vías.

El grupo de amigos también tiene tela, Francis peligroso, lo sabemos, Mark Renton desagradecido y carente de cualquier tipo de valores, Spud que está ahí de invitado y Sick Boy desaprovecha su facilidad para recuperarse mejor que nadie, su capacidad de adaptación y ni tan siquiera se centra cuando arrastra cierto peso de culpa por… ojo spoiler, en modo código lo llamaremos “bebé no a bordo”.

Personajes muy marcados, que dejan marca y que la tienen marcada en su piel.. y no, no me refiero a tatuajes.

El reparto es fabuloso, la mueca macabra de McGregor, su injustificada risa nada más ser embestido por el coche y su sonrisa monalisa al final del film ya dejaban entrever el buen actor que es hoy en día. Primeros pasos de Kelly Macdonald (Boardwalk Empire), muy bien dados. Jonny Lee Miller desempeñando una faceta camaleónica de las suyas. Indudablemente, por odioso que sea su personaje, Robert Carlyle transmite a la perfección cada uno de sus alteradas intervenciones, espectacular su actuación, un equilibrio perfeto hasta que su botón de ira va a saltar por los aires, como años después aprovecharía perfectamente para interpretar a un personaje clave en 28 semanas después.

Película muy buena e interesante que te muestra desde distintos enfoques el mundo de la drogadicción, en la que te puedes imaginar cómo fue su pasado y te aterra vislumbrar cuál es el futuro que les está esperando al doblar la esquina.

 

 

 

Propicios días!


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