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PELÍCULA

Ficha técnica

El rey tuerto

El rey tuerto


Intérpretes: Miki Esparbé , Alain Hernández , Ruth Llopis , Betsy Túrnez

Título V.O.: El rei borni
País: España Año: 2016
Fecha de estreno: 24/04/2017
Duración: 87 minutos
Género: Drama



Sinopsis

Un matrimonio sencillo y alienado con un tipo de pensamiento social y algo constreñido en una rutina angosta, decide preparar una cena en su humilde casa con otra pareja muy distinta a ellos y con una visión del mundo que para ellos es más aperturista. En la charla durante la cena aparecerán temas de la crónica social y de sus vidas íntimas que irán enrareciendo poco a poco el ambiente y que serán la mecha para que cada uno de los personajes muestre su verdadero ser a los demás.

 

 

RR


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Ricci Ricardo 17 enero 17

Lidia, una mujer en el paro, intenta llenar su tiempo haciendo cursillos para mantenerse ocupada, a la vez que busca refugio en la cocina para sentirse útil y valorada por su marido: David. El cual no tiene en absoluto la sensibilidad necesaria para darse cuenta de la falta de autoestima de ésta y de los precipicios al vacío que rodean su matrimonio. Tanto es así que su trato con ella casi es protocolario, válido solo en su hogar y cuyo único referente de amor entre ellos es el sexo.

David es un tipo aparentemente seguro de sí mismo, cuyo trabajo y aspecto físico le dan un lugar en el mundo y que a él le hacen parecer importante. Pronto averiguará que nada de esto le sirve cuando se tiene que enfrentar a parte del mundo real, un mundo que se le plantará delante y le replicará con argumentos que nunca antes había oído. Todo esto provoca que se derrumbe la realidad que él tenía sobre sí mismo: un buen hombre y un buen marido.

Lidia desea preparar una cena relajada en casa con otra pareja con la excusa de retomar una vieja relación de amistad con una antigua amiga que hace más de seis años que no ve.

La que se planteaba como una velada apacible para la pareja, toma un rumbo completamente contrario y acaba siendo un desastre, debido a las diferencias sociales y culturales de ambas parejas.

El chute de realidad para ellos resulta ser el detonante para que Lidia se de cuenta de en qué relación está y qué está haciendo con su vida. Hasta el punto que decide dejar a David y abandonar el hogar.

Al igual que en el precipitar de fichas de un dominó, el siguiente en salirse del guión de una vida serena es David, un miembro de las fuerzas armadas antidisturbios. El problema es que el protagonista no tiene ni la capacidad ni la madurez para asimilar todos estos cambios y menos aún de una manera tan precipitada.

Su mundo se resquebraja y para rescatar y reconstruir lo poco que quede de él, no tendrá problema en usar todas sus actitudes y aptitudes, el problema es que éstas son todas de índole física o violenta.

En el fondo él sabe que todo esto no puede lograrlo solo, pues sabe de sus limitaciones mentales, así que acude al único referente que tiene de alguien mejor que él tanto a nivel humano como de género como de marido, Ignacio el marido de la amiga de su mujer. El problema mayor es que Ignacio se manifiesta como su peor enemigo, en el inicio sabremos por qué.

La película transcurre por una serie de escenas de humor negro que en ocasiones difícilmente nos hacen esbozar un sonrisa, pues aunque sea humor, no es moco de pavo lo que ocurre. Tal vez, lo políticamente correcto ha calado ya tanto dentro de nosotros que se hace difícil o tal vez la película nos ha llegado tarde.

Entre las cuatro paredes de un living room con una decoración propia de los años 70, muy rara para un matrimonio joven actual y que nos da una sensación mayor de que algo poco natural ocurre en ese hogar. Todo se va volviendo angustioso y más asfixiante, menos luminoso y caótico y que nos encauza hacia un final, el único en una situación con gente desesperada.

Lo cierto es que la película es muy diferente a otras parecidas en la línea, nos viene a la cabeza Un dios salvaje, en la que los estereotipos y la falsa educación juegan un papel muy importante, aquí son otros estereotipos pero sin ellos no hay guión.

Los diferentes tipos de personajes con antagónicas formas de vivir y entender el mundo, tratan de llevarnos por un viaje de reflexión casi rozando la duda existencial (pues se nos llegan a plantear preguntas de forma directa), pero este plantear dudas es demasiado evidente desde el principio y además el espectador tiene que poner mucho de su parte para entrar en el juego, sino se queda en un sencillo: ya bueno, el mundo está fatal.

En definitiva, se trata de la psudotransformación profunda de un ser humano en otro y por otro, que como en aquel refrán: en el país de los ciegos (en este caso David, es un ciego vital y social) el tuerto es el Rey.

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 enero 17

Lo que viene siendo, ya de por sí, una poco sugerente cena entre dos amigas, con sus respectivos novios, acaba torciéndose de manera bestial, cierto es que varios de ellos ya llegaban “torcíos” a la cita y con poca intención de amenizar, lo que, poco a poco, se va tornando en un escenario poco apetecible, menos apetitoso y de todo salvo de buen provecho.

Todo viene cuando Lidia decide preparar una cena tras quedar con su antigua amiga Sandra, hace más de cinco años que no se ven y mucho han cambiado las cosas, o quizá no tanto, sencillamente ninguna era consciente de que existían más aspectos que las separaban ante aquellos que consideraban un nexo de unión, nexo de unión que Lidia tiene idealizado frente a una Sandra que considera esta cita casi como un compromiso y como tal se presentará en la misma con su novio Ignacio, el cual quedó tuerto tras una manifestación en la que un antidisturbios le enchufó con un pelotazo de goma haciéndole perder el ojo, un antidisturbios ante el que se topará sobre la misma mesa, se trata de David, novio de Lidia, con quien “de golpe y porrazo” se encuentra compartiendo mantel y plato, frente a frente, conclusión a la que llegan entre los cuatro, condicionando una situación que no es de buen gusto para nadie, pese a la insistencia por parte de Lidia de que todo estuviera a pedir de boca, en este caso resulta difícil “ir abriendo boca”, obteniéndose un resultado distinto al esperado condicionando que Sandra e Ignacio salgan de ahí sin ánimo ninguno de volver a pisar esa casa, ha perdido todo el colorido inicial, por ello no quieren verla ni en pintura.

Esto son los ingredientes para preparar una cena que se torna en toda una escena.

El rey tuerto.

Ante esta cena que se precipita no tendremos segundo plato, café ni copa, pero sí sobremesa, concepto muy extendido como tradición que se basa en quedarse de parloteo entre los comensales, en este caso la conversación será interna, por parte de David, el Agente de los antidisturbios que es plenamente consciente de que esa cara que tanto le sonaba durante la cena, la de Ignacio, resulta que lo que sonaba fue el pelotazo de goma cuando se estrelló directamente en el ojo de Ignacio hace un tiempo atrás. De eso le sonaba el muchacho.

Todo se le trastabilla a David, de pronto se le echa el mundo encima, incapaz de comprender por qué Lidia se ha marchado, tras un amago de discusión entre ellos, y para recuperarla decide pedirle ayuda al chico tuerto que conoció en la pasada cena, Ignacio. Chocante. Tan chocante como el pelotazo que se llevó en el pasado. Primeramente Ignacio será reacio, incluso alucinará con el tema, aun así no ve “con malos ojos” ir a echar “un vistazo” cuando es invitado a la casa de David nuevamente, esta vez para hablar solamente entre ellos dos, aunque saben que, teniendo en cuenta sus respectivas manera de enfocar la vida "no se pueden ni ver".

Ahí, de pronto, conoceremos los dos enfoques, la lucha de clases, el despertar dentro de David, sus diferencias y, al contrario que acababa de suceder entre Sandra y Lidia, en este caso pasan de ser seres completamente diferentes a iniciar un acercamiento, una proximidad que brota cuando Ignacio se suelta y “mira” a la situación de frente, le pierde el miedo al reto que tiene por delante y, sin apenas ser consciente de ello, se viene construyendo una transformación por parte de David ante el influjo de Ignacio, lo que denota lo altamente influenciable que ya demostraba ser en los primeros compases de la película y que demuestra seguir siéndolo, pero tomando decisiones y sacando unas iniciativas que quizá se extralimitan como cuando en un momento dado podemos comprobar, ya que ya se percibe desde que aparece en escena lo impulsivo que se muestra.

A fin de cuentas, el rey tuerto, o rey de las tortas en según qué instantes entre David e Ignacio, trata sobre una película de un chaval que aún tuerto tiene mucho más “enfoque” que la mayoría y logrará que alguien “abra los ojos” al sentir que había estado “ciego” tanto tiempo, y tal y como le ocurre a Neo en Matrix cuando le duele al abrir los ojos porque nunca los había utilizado, en este caso David nunca había aceptado otros “puntos de vista”.

Échale un ojo a la peli.

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 enero 17

Encantada de ver “El rey tuerto” y poder escribir de ella.  Una película de la tierra en la que Marc Crehuet adapta un guión de teatro al cine.  De ahí que en casi todo momento es de encontrarse en el teatro.  El argumento, como idea general, me parece intensamente emocionante y, aunque no soy  partidaria del humor negro, hasta me he reído por la reducción a lo absurdo de la realidad social que nos rodea.   El trasfondo,   consigue comicidad hablando de temas muy serios, y se perfilan personajes, que no nos chocan porque se encuentran con frecuencia a nuestro alrededor.   El estilo teatral, hace que las interpretaciones de los personajes, en más de una ocasión no me lleguen de manera muy natural, a pesar de ser buenas interpretaciones…  y eso me confunde.

Como por casualidades de la vida, Sandra (Betsy Túnez) invita a cenar a su amiga de la juventud  Lidia (Ruth Llopis) con su novio  Ignasi o Nacho (Miki Esparbé) a la casa donde vive con David (Alain Fernández).  Hasta aquí, se presenta la situación como algo más o menos normal: los típicos nervios del reencuentro, el querer quedar bien, la preocupación por ser buena anfitriona… emociones que mueven a Sandra pero que David no comparte y se limita a permitirlo. 

Resulta como demasiado  obvio todo lo que viene a ser el primer acto.  Pues si en las primeras escenas, Sandra y David hablan de cómo durante una intervención como antidisturbios David ha dañado el ojo de un manifestante.  No es difícil atar cabos cuando al llegar a su casa Lidia y Nacho, resulta que Nacho lleva un apósito en un ojo.  No obstante, se intenta dar algún que otro rodeo, imagino que para seguir dibujando a cada uno de los personajes, hasta que todos llegan a la conclusión de que en la misma mesa se encuentran víctima y agresor.    A partir de aquí, de la situación “cómica”, irónica, comprometida  o cuanto menos,  curiosa, se desarrolla toda una trama que puede calificarse de macabra y hasta ridícula.

A pesar de un guión, a priori ingenioso, se radicaliza en una especie de sinsentido con un final que no me convence y queda como algo entrecortado.  La atención principal se centra en uno de los personajes masculinos, que evoluciona velozmente, siendo los femeninos las excusas como detonantes de las reacciones de David y Nacho, en especial de David, cuyo personaje se come la pantalla a pesar de encontrarse ante un Miki Esparbé en uno de sus mejores interpretaciones.

Me ha resonado mucho la película porque en mi entorno he conocido a personas de tan diferentes orígenes, contextos e historias, que hay quien me defiende su perspectiva posicionado como antidisturbios, como manifestante pasivo, como revolucionario violento…  Sea desde la posición que sea, en teoría todos estos tipos de personas, son personas que intentan hacer lo que consideran mejor para la sociedad.  La diferencia está en los medios, en los enfoques, en las acciones, todo esto directamente influido por las convicciones y actitudes, que según se muestran en la película no siempre son tan claros. Me da la impresión de que el filme trata de reflejar como en la sociedad reina el caos, la confusión y una necesidad de conocer la verdad que no se facilita porque la información suele ser manipulada, y porque de cada objeto y de cada hecho, hay diversas perspectivas, y sobre todo, porque a menudo buscamos verdades universales y esas…  en tema social… me atrevo a decir que no existen porque no se trata de ciencias exactas y porque, si hablamos de sociedad, hablamos de personas, y en cada persona existe una subjetividad.




N5 


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