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PELÍCULA

Ficha técnica

Wall Street

Wall Street


Intérpretes: Michael Douglas , Charlie Sheen , Daryl Hannah , Martin Sheen

Título V.O.: Wall Street
País: Estados Unidos Año: 1987
Fecha de estreno: 11/12/1987
Duración: 126 minutos
Género: Drama



Sinopsis

Gordon Gekko (Michael Douglas) es un genio de las finanzas, un hombre sin escrúpulos que ha conseguido amasar una gran fortuna gracias a sus estratégicas operaciones de compra y venta de acciones en diversas compañías. En la otra punta de la cadena de Wall Street, Bud Fox (Charlie Sheen), un sencillo pero talentoso bróker que trabaja en una empresa mediana, inspirado por el tiburón, decide dar el gran salto al Olimpo de las finanzas. Sin embargo, no todo es como Bud esperaba al llegar a los altos mandos del mundo económico. Conservar el dinero y la fama también tiene un precio, que muy pronto descubrirá y al que habrá de adaptarse si quiere seguir siendo un triunfador. Bajo la mirada atenta de su padre, un sencillo mecánico de una aerolínea y activo proletario, Bud deberá tomar las decisiones oportunas para llevar su vida en el camino que desea.

 

 

 

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Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Patricia Bendala 17 diciembre 16

Una de esas películas que hay que ver obligatoriamente al menos una vez en la vida. La película da un buen tema para pensar en los valores que cada uno tiene y en la prioridad que le damos y cómo cambian (o no) esas prioridades a lo largo de la vida.

En un estilo bastante ochentero la película trata sin embargo de algo que podríamos perfectamente aplicar al mundo de hoy en día: la avaricia. La avaricia no ha cambiado a lo largo de la historia: el rico siempre quiere ser más rico, y lo es a costa del pobre. Y el que no es rico, también. Muy acertada sobre todo la forma en la que se muestra, sin juzgar un lado o el otro (el juicio queda para el espectador) lo bueno y lo malo de las ansias de tener más. Es esa necesidad de llegar más alto lo que mueve el mundo capitalista (sin deseos no hay consumo, y sin consumo la economía se revierte), y cómo también las ansias de poder pueden arruinar la vida de muchas personas. Es la cara y la cruz de un mundo gobernado por el dinero.

Estelar actuación de Michael Douglas en probablemente una de sus mejores películas. La forma en que da vida a Gekko es espectacular. Sabiendo desde el principio que es un hombre sin escrúpulos llegas a entender su punto de vista en la vida (compartas el mismo o no) y te parece que actúa siempre en la dirección lógica. Sus artimañas son tan sutiles como eficientes y no hay ni una que se le pase. Muy interesante también el papel de Charlie Sheen. Me sorprendió ver al actor de “Dos hombres y medio” con un registro tan amplio, acostumbrados a verle un poco encasillado en ese papel de “madurito interesante, sobradillo y picarón”. Los personajes secundarios en general aportan muy poco a la película, exceptuando el padre de Bud, que tiene mucho peso en la trama y que le da el giro dramático al film.

Muy buen guion, con diálogos lógicos y realistas, situaciones completamente imaginables, y sin chachareo banal. A destacar el excelente discurso que hace Gordon Gekko en la reunión de accionistas de una de las compañías que finalmente compra. Probablemente una de las escenas más conocidas de las películas de esa década. Gana mucho en versión original y lo cierto es que pierde un poco de significado en la traducción: ya que tradujeron “greed” (avaricia en inglés) como “ambición”, cosa que le da al discurso en español un cierto sentido de la honorabilidad (ya que ser ambicioso no es necesariamente ser avaricioso) que no tiene en su versión original y con el que precisamente se juega en la versión en inglés. Ese matiz se pierde en castellano. Aun así, impresionante discurso.

La banda sonora no está mal, aunque como suele suceder con las películas de esta época, no destaca demasiado, sólo usada en transiciones mientras que las escenas con guion en general no tienen fondo musical. La composición con varios sonidos de sintetizadores (muy típico de la época) es un poco plana y no le da mucho carisma a lo que está ocurriendo.

En definitiva, una película que hay que ver sí o sí. No hace falta que sea corriendo esta misma tarde, pero en serio, si no la has visto, que no pase de este año.

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 diciembre 16

¿Qué es Wall Street? Bueno, es una película que, en parte, te muestra los entresijos de los ‘brokers’ de bolsa, los corredores y todo lo que supone moverse en estas aguas, aguas que en rara ocasión han sido depuradas y fluyen en un circuito privado para que sólo unos pocos puedan decidir en qué momento esas aguas llegan a según qué canales, cuándo se estancan o sencillamente se van por el desagüe.

Te muestra la dureza y lo imparcial que es una consecuencia, a fin de cuentas se trata de tener contactos e información para poder operar en este entorno, tal y como decididamente hará Bud Fox, cuyo único objetivo es asemejarse a Gordon Gekko (esa admiración inicial después se tornará en decepción), al que se acercará con desparpajo y confianza, siendo precisamente esa actitud lo que convence a Gekko para instruirle y formarle para convertirle en una pieza fundamental dentro del mundillo, dentro de Wall Street.

Wall Street.

Wall Street es acabar quemado. De un modo u otro, ése es mi punto de vista tras analizar a los dos protagonistas, cierto es que en quien resulta evidente el cambio de paradigma es con Bud Fox, debido a ciertos conflictos internos que habría que plantearse si tal vez no serían tan consecuentes en caso de no tratarse de intereses que le toquen tan de cerca, probablemente ese arrebato con el que la película pega un giro (sin spoiler) considero que no se habría producido si la persona involucrada en la operación que tanto perjudica a ciertas personas no fuera tan próxima. No lo sé, tan sólo especulo, como especulan en bolsa, como especula Gekko, como especulan con la propia especulación, como se jacta de la propia especulación, así como justifica su actitud por medio de este discurso el propio Gekko, un discurso que podría considerarse honesto, porque no oculta nunca sus intereses, intereses que suben y bajan, como suben y bajan en la bolsa en base a sus acciones, pero no las acciones que les corresponden de las empresas sino sus propias acciones, sus propios actos, actos que consideran normalizados de cara a su objetivo, cada cual ampliando su radio de ambición en base a los objetivos que se ha marcado. Básicamente, el dinero lo es todo. “El pobre piensa que el dinero lo es todo, el rico lo sabe” (Nega).

Es lo que a fin de cuentas marca esta película en la que veremos el cambio trepidante en Bud comprobando cómo (igual que si se tratase de los movimientos del IBEX35) la confianza que deposita en él todo un referente como Gekko primero depende de ciertas variables, logra estabilizarse en una progresiva subida, constante y a buen ritmo, con la consecuente bajada de la que no se recuperará ni uno ni otro, cada cual a su manera pagará el pastel tras el transcurso de esta historia en la que las condiciones, los reproches y los nervios estarán a flor de piel cuando estos dos perfiles dejen de trabajar codo con codo y terminen devolviéndose los codazos ante la falta de entendimiento entre ambos, el sentirse traicionado, no consultar entre ellos cada movimiento dado, lo que muestra la cara oculta de una vida que, primeramente, la película no te mostrará al poner ante ti el lujo, unido al derroche y las facilidades en el día a día al tener de cara el mundo cuando los números sí salen y, por tanto, están en la cima de la vida, la planta más elevada del edificio más alto, por encima de todo el mundo.

Cierto es que, desde lo alto es cuando cuenta la leyenda que El crack del 29 se tradujo en suicidios de brokers, banqueros e inversores lanzándose por las ventanas ante la presión debido a las millonarias pérdidas, desde lo alto, con lo que esta película también te mostrará las miserias y consecuencias de los actos, arriba y abajo, como la vida.

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 diciembre 16

La frase “¿De verdad crees que vivimos en democracia?” me fulmina, me hace temblar y creo que hasta resume la película.  Poco sé de economía  más allá de cómo gestionarme como ama de casa y autónoma.  Básicamente, o ingresas más de lo que gastas, o más vale que dejes de gastar.  ¡Pero claro!  No soy más que una proletaria más.  Capitalista, a mi pesar, pero es el precio que se paga por vivir en esta sociedad, esta sociedad ante la que me mantengo crítica pero que admito es de las menos malas, o a la que más me he podido acomodar.    Se me escapa de la imaginación, y verdaderamente sería un problema para mí manejar tales cantidades de dinero con cifras más allá de las que necesitas pensar para nombrar.

Procuro no engañarme, pero a veces me puede la ingenuidad.  Ya de joven en las pocas clases de ciencias políticas y de economía a las que he podido asistir como oyente descubrí la triste realidad en que se maneja este filme.  Queda en un inútil segundo plano quien gobierne o cuál sea el programa electoral  porque, quien manda, sin duda es el dinero.  Bueno, si somos correctos a la hora de expresarnos, no es el dinero directamente, es lo que motiva a  los psicópatas gobernantes y magnates.  He dicho  psicópatas, sí, alejándome de la imagen de asesino en serie (aunque algunos han ordenado genocidios como quien no quiere la cosa o guerras escudándose en creencias religiosas o amenazas de terrorismo).  Psicópatas porque sobreponen del poder y el dinero a las necesidades de la población o los ideales que tanto promulgan como justicia, seguridad o solidaridad.  Palabras gastadas por el uso para la demagogia.  Y psicópatas (no me cansaré de decirlo, y de hecho empieza a haber apoyo científico basado en investigaciones –censuradas, por supuesto-), por manipular a la población y a los trabajadores en base a sus únicos intereses, pero siempre escudándose en que son “mejoras” para la educación, la salud, la seguridad, etc.

Creo que pocos directores norteamericanos podrían ser tan críticos con la verdadera cara de la América a la que el resto del mundo vemos en otro plano.  Oliver Stone, ya se sabe que es especialista en mostrar las caras B, en desenmascarar lo tremendo,  aquello a lo que la sociedad norteamericana, pesar de tener una tendencia a la autocrítica  para mí admirable (en comparación a la crítica a los otros que se practica en nuestro país), prefiere mantener escondido.

Por eso, y solo por eso, la película me parece buena y le puedo dar un  “me gusta”.  Por lo demás, poco me llega.  Después de tanta cuchillada, voy a salvar y ensalzar lo brillante del guión y argumento además de contundentes citas de  un personaje formidablemente bordado por Michael Douglas. Este se llevó el Oscar, más que merecido por su interpretación.  Su pareja interpretativa lejos de ser Charlie Sheen (quien  no estaba preparado para tal papel todavía, con un registro más bien flojito) o Daryl Hannah, quien resulta decepcionante; resulta ser Martin Sheen a quien el papel le queda más pequeño, y con un papel de mayor relevancia, se habría comido la pantalla igual que Michael Douglas.  Confieso que me han sobrado tanto Charlie Sheen y Daryl Hannah que me he imaginado a Martin Sheen como Gekko y a Michael Douglas en el papel de Bud.  Siento cebarme pero,  definitivamente me quedo antes con algunos personajes secundarios  que con Daryl Hannah en un papel que creo que no merece ni de clases de interpretación, no me extraña que recibiera el premio Razzie a la peor actriz.

¡Ojo! puede que me exceda injustamente con Daryl cuando en realidad me sobra el papel de su personaje por todos los lados.  No aporta nada más que un personaje femenino estereotipado  que me irrita: de nuevo una chica guapa es incapaz de conseguir nada si no es por el brazo de un hombre, y el modo de conseguirlo es utilizando a otros hombres haciendo apariciones de florero y sin el más mínimo rasgo de su carácter. 

En resumen, “Wall Street” explica la historia de cómo un joven Broker, Bud Fox (Charlie Sheen) con altas aspiraciones se arrima a quien considera el mejor en su sector Gordon Gekko (Michael Douglas).  No es accesible, y de ahí el gran tesón que Bud demuestra por llegar a él para nutrirse de él y sus contactos, con la aspiración de salir cuanto antes de su miseria económica.  Sin embargo, poco tarda en darse cuenta de que es una persona sin escrúpulos, manipuladora y movida exclusivamente por el dinero, de la que más vale alejarse.  Ahora bien, Bud, pasa de la ambición a la avaricia en poco tiempo, y despreciará los riesgos que supone al verse nublado por el lujo, las chicas y el poder.    Ya me lo decía mi tío y padrino: “siendo honrado y trabajando, nadie se hace rico”. 


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