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PELÍCULA

Ficha técnica

Hacia rutas salvajes

Hacia rutas salvajes


Título V.O.: Into the wild
País: Estados Unidos Año: 2007
Fecha de estreno: 25/01/2007
Duración: 148 min
Género: Drama



Sinopsis

Christopher McCandlees es un jóven crítico con la vida de clase media y padres infelices que le ha tocado vivir. Tras graduarse decide dejarlo todo atrás, su dinero, su coche y cualquier otra cosa que le ligue a la vida que tenía para emprender un viaje único a través de Estados Unidos. Allí se descubrirá a si mismo a múltiples amigos que le darán los mejores momentos de su vida. Su gran proyecto, Alaska, será la más extrema de las aventuras que le llevará a descubrir la clave de la felicidad.


LC 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Luna CR 17 mayo 14

Esta película fue la definición de una época y una generación, representa los deseos de muchos jóvenes estadounidenses de clase media alta que se ven atrapados por una felicidad de plástico, prefabrica y sin sentido. La historia, basada en hechos reales, habla de cómo Chris se convierte en Alex, deja atrás a su familia y todas sus posesiones para ser un vagabundo que dedica su vida a leer y vivir.

Este mes de cineclub fui yo quien elegí la película, quería darle una segunda oportunidad porque sé que para mucha gente ‘Into the wild’ es un gran referente pero ni entonces ni ahora consigo disfrutarla. Aunque me maravilla su concepto de revolución espiritual me cuesta aceptar que alguien tome decisiones tan profundamente egoístas. Encuentra la felicidad a cambio de hacer daño a su familia, encuentra su camino sin cambiar nada de la sociedad o el sistema, solo huye para finalmente entender que la clave de la vida es poder compartirla.

La entiendo, me parece una gran propuesta cinematográfica con una fotografía de Estados Unidos espectacular, llena de símbolos, el road trip, la música, los parajes impresionantes, el desierto, la montaña, la naturaleza en pura efervescencia. Pero más allá de esto, nada. No puedo más que sentir que Alex es un quejica, un chico que lo tiene todo y nada, pero que decide sencillamente huir. Y ahora se podrían ustedes preguntar ¿quién no le gustaría de vez en cuando estar sencillamente solo ante el mundo, sin responsabilidades, sin problemas del primer mundo, solo buscando comida, duchándote y pasando el rato? Claro, insisto, lo entiendo, pero ¿y lo demás?


LC 

Crítica de Cine al Filo

por Antonio Cedres 17 mayo 14

Hacia rutas salvajes es un film introspectivo que manda un fuerte mensaje antisistema, cargado de positivismo por parte de un personaje que se llega a autorealizar, gracias a un viaje iniciático en búsqueda de su verdadero yo.

A pesar de ese mensaje en contra de la sociedad del trabajo, capital y consumo, deja bastante patente que es muy difícil salir de ella. En este guión también hay negatividad pero no deja de ser realismo. Hablando de esto, el film en ocasiones peca de falta del mismo ya que durante su periplo por tierras americanas, todo le sale a pedir de boca. Salvo un contratiempo en un tren, cuesta mucho creer que no se topase con mas problemas durante su largo viaje, además de ese mal trago en las vías. Sobretodo teniendo en cuenta que se basa en una historia real. Desconozco si la novela es mas cruda pero el film, sin duda no lo es.

Me cuesta mucho empatizar con el personaje protagonista, ya sea por su actitud en el fondo infantil, o porque el actor que lo interpreta no me llega a gustar del todo trabajando.

Muy buena fotografía y genial uso de la cámara superlenta en un plano sencillo y de gran belleza.


En definitiva, como dicta la propia historia, hay que llamar a las cosas por su nombre. En este caso y a pesar de su actor principal y el personaje que interpreta: buen cine.

 

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 mayo 14

Una de esas pelis, que sin saber cómo resulta que la tienes en tus manos.  Pero, como nadie te ha hablado de ella, ahí está esperando una tarde lluviosa y aburrid ade domingo para ser vista.  Pues bien,  llega en el CineForum de CineAlFilo LunaCr y nos la propone, y… Gratísima visualización. 

Muy recomendable, aunque con cierto “miedito” porque puede que no muchas personas pueden describir como “tremendo tostón” o similar.  De hecho, a priori, eso pensé.  Ahora, ¿la realidad?.  Una muy buena película.  No es la mejor película, ni mucho menos.  De hecho, no tiene mucho de nuevo, pero si vas uniendo las partes fundamentales, el resultado final es asombroso, de esas pelis que en cuanto acaba, la quieres vovler a ver.  ¿Qué porqué?.  Porque no es una historia de la vida de alguien más.  La profundidad que transmite el filme, si se está lo suficientemente sensible y empático, es tremenda.  La estructura de la historia biográfica relatada con mucho sentimiento por su hermana, apoyada por cantidad de flashbacks temporales y flashfowards, que nos van acercando a conocer (y comprender) al protagonista.  Su recopilación de reflexiones y cantidad de grandes verdades que va descubriendo y/o consolidando, dan una riqueza asombrosa al largometraje.  Añade una banda sonora de lo mejor escogida y perfectamente compajinada con cada momento, haciendo de las imágenes que sin caer en sensiblerias, sea emocionante .  Y, suma la inolvidable fotografía de paisajes envidiables con fauna y flora.   ¿Qué tenemos?  Pues un peliculón, para quien lo sepa valorar, sin duda.

 

¡Qué valor! Un chico bien, que después de graduarse en la universidad estaduonidense, tal y como “papá y mamá” querían,  decide darse un “voltio” por el país.  ¡Qué rebelde! Podemos pensar algunos, con la cantidad de pasta de chico bien y el colchón de los papis… ¡así cualquiera!.  Pero nuestro “prota” lo hace diferente, empieza desde cero, dona todo su dinero, abandona sus pertenencias y empieza a hacer camino.   Empieza siendo el “respiro” que más de uno ha podido desear en algún momento de la vida en nuestra sociedad. Nuestra exigente sociedad, que no nos permite ni un respiro.  Ésa en la que hay que ser y estar siempre bien, siempre a tope, en que “eres débil” si necesitas un descanso; o, “cobarde” , si no solucionas todo en el momento.  Pues, todas las presiones de la familia, del mundo laboral, de la pareja, de la sociedad en sí, las envía al mismísimo garete (¡Olé Tú!).  Ahí está la verdadera valentía.  El chico decide “volver a nacer”, se “rebautiza” como Alexander Supertramp, y empieza su vida en libertad.  La vida en libertad no es sólo el aproximarse a la naturaleza y vivir en ella.  Va mucho más allá.  Se inicia con un desapego de todo aquello material, y aunque puede que no esté bien visto, también de lo afectivo.  La única manera de encontrarse a uno mismo, es dejar de buscar a otros.  Vive una tremenda soledad, con “pequeñas raciones” de otras personas en cuyo camino se va cruzando.  Todo el conjunto de viviencias y reflexiones, es lo que le hacen crecer y aprender más de lo que cualquier universidad puede enseñar.  No es demagogia, soy la primera que disfruto de cursar y aprender, pero aprender de uno mismo… éso no te lo puede enseñar nadie en ningún lugar, es algo más que recomendable pero  que debe de hacer cada uno cuando se siente con ganas y preparado.

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 mayo 14

No tiene nada que ver, así que me disculpo de antemano, pero me ha hecho mucha gracia cuando hoy en el entrenamiento del Real Madrid se ha visto a Álvaro Arbeloa –al que idolatro- dirigirse a su compañero Nacho empleando las siguientes palabras “con las putas botas esas de cada color, que pareces Miliki” cuando le ha visto aparecer con una zapa rosa y la otra buca de color azul.
Con lo cual, empezaré estas líneas con un…
“¿Cómo están ustedes?”
Pues, aquí estamos, con la 2ª edición del Cineclub para Cinealfilo, es decir, para ti.

Sigo en la línea de que me parece mucho más bonito desconocer qué han escrito los compañeros cinealfilers que se han animado a participar, porque de este modo cuando vea todo publicado tendrá más gracia conocer los distintos puntos de vista de la película elegida para este mes de mayo: Into The Wild

Una película que, lo siento, pero no. Enseguida me explico.

Sé que muy posiblemente sea el único que opine de esta forma, porque esta película está muy bien considerada por la gran mayoría, pero ya en su día cuando me vi “Into The Wild” me quedó una sensación de “psé”, una sensación que ahora casi se ha transformado en negatividad, porque no puedo ni con este tipo de películas, ni el mensaje que pretende darse siendo al prota al que menos aguanto, con lo que quizá me asalvajo un poco en mi crítica para estar en armonía con el título.

Hacia rutas salvajes

Christopher McCandlees es un niño bien, no le falta de nada y en mi opinión se queja de vicio, aparte de que es un notas ¿motivo? El chaval acaba de terminar la carrera y en plena graduación tiene que dar un saltito sobre la tarima al ir a recoger el diploma ¿para qué? Para hacerse ver, luego te comes una peli de más de 2 horas de un puretilla que se dedica a dar lecciones de vida aunque no se le ocurre otra cosa que hacerse notar ante todos los presentes en los primeros compases de la peli ¿qué necesidad?

Tras la graduación, en lo que iba a ser una comida familiar en un tono festivo, sus padres le comentan que le van a regalar un coche nuevo, automáticamente Christopher decide ponerse a predicar bajo ese manto de superioridad moral con la que censura a quienes no tienen su misma percepción de la vida, y no sólo rechaza el ofrecimiento de sus padres sino que lo acompaña con un discursito ¡¡Uy, que el niñito se ha ofendido!! Mira macho, si no quieres el regalo, argumenta cualquier otra cosa pero no seas un desagradable del 15 cuando te están ofreciendo un detallazo que flipas ¿estamos? a mí en la vida me han dicho que me regalan un coche, ni tan siquiera un Micro Machine, y las paso putas para no fundirme más de un Metrobús a la semana. Es lo que tiene, el chaval no ha pasado ni un apuro en su vida y así es muy sencillo enviar recaditos sobre las necesidades de las personas, normal si nunca has tenido necesidades.

Total, en una de estas, el muchacho sigue muy ofendidito y decide dejar todo atrás, a la familia, estudios, dona su dinero a Oxfam y se coge su coche hacia donde le lleve la carretera, todo esto porque siente que no está en sintonía con su padre. Vaya.. Lo que viene siendo un dramático de cojones, ¿cuántos estaríamos por ahí perdidos por motivos realmente graves? Ya lo dice Roy Mercurio en su último disco “Yo he doblado cada renglón, sin contar la mitad de mi tragedia”, en ese mismo caso estoy yo, tampoco voy a contar aquí mi vida, pero lo que Christopher considera un problemón tan gordo como para dar un vuelco a su vida de manera tan radical, para cualquiera de nosotros sería un contratiempo de una semana como otra cualquiera. Pero, ya lo he dicho, mucho drama le imprime aquí el chiquillo.

La cuestión es que abandona Nueva York, así como si nada… pero tronco ¡¡que tienes Times Square a unas paradas de Metro!! Ya hay que ser… en fin, que si yo pudiera reservarme un buen número de tardes en la grada roja de Times Square ¡anda que iba a marcharme tan alegremente de NYC!

En fin, como es muy hábil y ha donado todo su dinero, a la vez que prende fuego a los billetes restantes (en un ejercicio de dignidad supremo, ¡JÉ!), se echa a la carretera sin remanente alguno porque en carretera no se precisa gasota ni jalufa ¿a que no? pero bueno, Christopher ya nos ha dejado clara sus opinión con respecto al dinero, es algo parecido a esto: “¡Ahhh! ¡Odio el dinero!” como el famoso vídeo de youtube de la gallega que atropella a un “biciclista” y su mitiquísimo “os odio a todos!!”, pues igual.

Total, como el hipsterismo lo lleva hasta el extremo, en una de estas se ve obligado a dejar el coche y el resto de su aventura la realizará a pata o haciendo autostop, con lo que irá conociendo a mucha gente, personas a las que tendría que agradecer lo mucho que va aprendiendo de ellos en lugar de negarles una respuesta cuando le preguntan por sus padres o cuando desaparece de sus vidas de un modo egoísta y sin ser capaz de mostrar un poco de reciprocidad con respecto a todo lo que recibe de personas desconocidas, pero bueno, este chico es demasiado guay.

Los grupos de personas te los van mostrando durante el transcurso de la película, algunos son bastante especiales y todos tienen su puntito entrañable, mientras ya se ha marcado un objetivo en forma de destino, Alaska. Al llegar al mismo, se encontrará rodeado de naturaleza y sin un alma por la zona, de hecho la película prácticamente empieza con Christopher en territorio nevado esgrimiendo un “¿Hay alguien por aquí? ¡Supongo que no!” acompañando sus necios gritos con unos ridículos aullidos ¿Pero quién quieres que haya imbéc..? Eso sí, imagina que alguien responde ¡eh! alguna persona que ya estuviese rondando por ahí para recordarle que no es tan especial como se cree.

En fin, que la película no me vuelve loco, de hecho la he vuelto a ver porque mi mente había borrado casi todo al no haberme gustado en su día, pero de no ser por el Cineclub ni se me habría pasado por la cabeza darle un revisionado. Lo sé, sé que seguramente sea el único que opine de esta forma, es más, quizá es que no la entiendo, no sé comprender la esencia de la naturaleza ¿eing?, el mensaje, o el significado que sólo una mente sana sabe descifrar, yo debo ser un troglodita posiblemente, pero para mí sigue siendo un niño mal criado que deja tirada a su hermana, hace un mundo por su falta de entendimiento con sus padres y es incapaz de valorar lo que se la ha dado y consentido, por mucho tiempo que se tire vagando él solo entre el “rrrocaje vivo”, no obstante mucho considerar que vive rodeado de naturaleza y que se ha adaptado al medio pero la furgoneta donde pasa muchos de los días le da la vida, eso es innegable.

Vamos a ver, que a mí no me parece mal que una persona coja y se marque un viaje de este tipo, como si quiere vivir así el resto de su vida ¡faltaría más! pero que al menos tenga la jodida decencia de comentarlo en tu entorno, no me vengas tan de listo anda, lo suyo es hacérselo saber a tus amigos y familiares, haz lo posible por mantener el contacto porque luego pasa lo que pasa, en cierto sentido ocurre como otro “super guay” de la vida como el de 128 horas.

La historia sigue teniendo detalles que, basándome en mi simple vida, me cuestan creer, sonará a chiste o sencillamente un argumento de mentecato, pero el domingo estuve celebrando un cumpleaños al mediodía, aquí en Tres Cantos, con actividades de humor amarillo, gladiadores americanos y chorradas guasonas de este tipo, todo ello en pleno mediodía con el Sol achuchando de manera sangrante, bien, pues, aquí estoy escribiendo un viernes y todavía con la cara y los brazos quemados y la zona del cuello pelao por haber estado bajo la influencia del “Lorenzo” durante todo el mediodía del pasado domingo, ha pasado casi una semana y sigo como un alemán acangrejao… Ok, pero el Christopher este se tira la vida de pateadas por el Cañón del Colorado, desiertos, carreteras, y como si nada, igual que medicinas ¿ni un ibuprofeno encima? Venga, seamos serios, la mayoría de nosotros si salimos de viaje más de 3 días ya echamos a la maleta antiinflamatorios, tiritas o alguna cosa de estas sólo “por si las moscas”, pero aquí el colega ni se jode un tobillo pese a estarse dando brincos de roca en roca, bajada empinadas, controlar una canoa sin haberlo hecho en su vida… estamos ante un héroe, creo que El último superviviente y Frank de la jungla son unos monaguillos comparados con Christopher. Nada, no cuela, eso es otra, acabo de mencionarlo, el chaval se encapricha con una Kayak para ir por El Colorado, en su vida ha manejado una, él mismo lo reconoce, pues oye, no va al agua ni una vez, ni se la pega en los rápidos y encima unos zumbaos daneses que andaban por ahí le invitan a papear! Aaamos ya! Si yo hace tres años me hice el descenso del sella con unos amigos y cada 3 minutos había que parar porque alguno teníamos alguna incidencia, pues nada, de saberlo habríamos comentado a Christopher que, según se ve, es experto en todo ¿y si mañana vemos un fantasma? ¿A quién vas a llamar? ¿Cazafantasmas? Naaa! A Christopher!! Ojo, que al mochuelo le gusta hacerse llamar Álex Supertramp, me parece bien, muchos tenemos algún apodo o más de uno, lo que no es normal es que cuando te piden el nombre para registrarte en un albergue (o algo parecido, no recuerdo ahora) el pibe le suelta que se llama Supertramp y no sólo se lo aceptan sino que a la Señora de recepción le hace mucha gracia oye… ¡¡Quetacuestes!!

Por otro lado, claro que hay muchas otras cosas que me gustan de la película, insisto, sólo me saca de quicio Christopher a.k.a. Supertramp, como comentaba la mayoría de los personajes que acompañan a este joven durante su aventura son personas muy interesantes, con grandes dosis de ternura la mayoría de ellos y con alguna carga encima, como nos pasa a todos, la sobrellevan como pueden, pero sin comportarse como una histérica como Chris.

También me ha gustado mucho, muchísimo, la fotografía, sin duda es de lo más rescatable de la película, aparte de que sí que he prestado más atención al film cuando las escenas transcurrían en El cañón del Colorado y la Presa Hoover ¿por qué? Porque ahí he estado yo! Yeah! ¿Te pongo algún par de fotos? Venga va, para acabar de “buenro” esta publicación y no de manera tan hater.

 

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Hoeman 18 mayo 14

Hacia rutas salvajes es la historia de un héroe cotidiano, una persona que vivió acorde a sus ideales y a sus ansias de descubrir el mundo en la vertiente que salía de su interior. Chris McCandless podríamos ser cualquiera de nosotros: un joven desencantado con el mundo que le ha tocado sufrir, con ganas de descubrir el secreto de la vida alejado de los convencionalismos que impone la sociedad, trazando su propia ruta y contruyendo su experiencia vital alejado de la seguridad familiar y monetaria. Podríamos ser cualquiera si tuviéramos su coraje, su genio, y por qué no, su punto de locura. Chris McCandless es alguien que vivió y murió con y por sus sueños.

Leí primero el libro escrito por Jon Krakauer y después vi la película dirigida por Sean Penn; y creo que no es el orden correcto para saber valorar en su justa medida la película. Sin duda, estamos tratando con un largometraje especialmente cuidado, dónde las imágenes, la música y las voces en off son realmente evocadoras y sugestivas; ayudan a transmitir la belleza de los paisajes que cautivaron a Chris, y también la belleza de la vida que vivió acorde a su forma de pensar. También se nos muestra con emotividad la esencia de las relaciones con la personas que fue conociendo a lo largo de su aventura vital (sus progenitores, su hermana, Wayne, Jan y Ron Franz, principalmente); muchas de las situaciones que se dan logran transmitir el núcleo de una relación humana profunda, libre de poses y espejismos, real y no fingida. No cabe dudas de que estamos ante un film de bellísima factura, que consigue emocionar al espectador y logra ser capaz de transmitir la voluntad de conocimiento de Chris, aunque me quedo con la obra escrita, que a mi juicio, profundiza más y transmite mejor la sed y la mentalidad de nuestro protagonista: Chris McCandless o Alexander Supertramp. También es más detallada en la reconstrucción de sus vivencias (y en la caracterización de los protagonitas), a su vez hace comparaciones con otros aventureros que también tuvieron impulsos vitales de similares características (incluyendo al autor). Por ejemplo, en la película un momento crucial de la vida en la que a mi juicio se pasa demasiado de puntillas es la adolescencia: la exigencia del padre y su anhelo por ver a su hijo convertido en uno de los mejores médicos del país -el choque generacional que siempre se da-, su certeza de la desigualdad de las vidas (de hecho, se narra cómo con 16 años era habitual que Chris repartiera comida las noches del sábado a prostitutas y gente sin hogar, adentrándose en los barrios más peligrosos de la ciudad), o la inteligencia superior que poseía (ideó un programa informático para la NASA que ni su propio padre entendía, tampoco quiso explicarle cómo lo hizo). Creo que tampoco queda claro en la película: su obsesión por Alaska porbablemente provenga de las lecturas de Jack London.

¿Vivir de rodillas o morir de pie?


”Se notaba enseguida que era muy inteligente –reflexiona Westerberg mientras apura su tercera copa-. Leía mucho. Utilizaba palabras rebuscadas. En parte, creo que lo que pudo llevarle a meterse en problemas era que pensaba demasiado. A veces se emperraba demasiado en querer entender el sentido del mundo, en desentrañar qué motivaciones podían tener las personas para ser tan malvadas las unas con las otras. En un par de ocasiones le comenté que era un error profundiar tanto en esos asuntos, pero Alex no paraba de dar vueltas y más vueltas a todos. Siempre tenía que saber cuál era la respuesta correcta a un problema antes de pasar al siguiente.” (p.35)

”Cuando Alex partió hacia Alaska, recé –recuerda Franz-. Le rogué a Dios que lo protegiera. Le dije que el chico era especial. Pero él lo dejó morir. Así que aquel 26 de diciembre, cuando descubrí lo que había ocurrido, abjuré de mi fe cristiana. Renuncié a la Iglesia y me convertí en ateo. Decidí que no podía seguir creyendo en un dios que había permitido que algo tan horrible le sucediera a un chico como Alex” (p.91).

”En lo que respecta a mi regreso a la civilización, no creo que se produzca pronto. Todavía no me he cansado de los espacios salvajes; al contrario, cada vez estoy más entusiasmado con su belleza y la vida de vagabundo que llevo. Prefiero una silla de montar antes que un tranvía, el cielo estrellado antes que un techo, la senda oscura y difícil que conduce a lo desconocido antes que una carretera de asfalto, y la profunda paz de la naturalez antes que el descontento que alimentan las ciudades. ¿Me culpas de que siga aquí, en el lugar al que siento que pertenezco y donde yo y el mundo que me rodea somos uno? Es cierto que añoro la compañía inteligente, pero hay tan pocas personas con quienes compartir las cosas que tanto significan para mí que he aprendido a contenerme. Me basta con estar rodeado de belleza (...) Creo que nunca podré echar raíces. A estas alturas he buceado tanto en las profundidades de la vida, que preferiría cualquier cosa antes que tener que conformarme con una existencia sin emociones.” (Extracto de la carta de otro aventurero, Everett Ruess) (p.125).

”Algunos somos así. Yo soy así, y también Ed Abbey. Me parece que ese joven, McCandless, también lo era. Nos gusta la compañía, ¿sabe?, pero no podemos permanecer con la gente demasiado tiempo. Así que nos marchamos, desaparecemos, regresamos una temporada y luego volvemos a aparecer” (p.139).

”No estaba muy contento porque sabía que tendría que esforzarse más en clase y hacer más deberes –recuerda Billie-. Se pasó toda la semana intentando que lo sacaran del curso. Trataba de convencer a la profesora, al director, a cualquiera que quisiera escucharle, de que los resultados del test estaban equivocados, de que en realidad él no formaba parte del grupo de superdotados. Nos enteramos de ello en la primera reunión de padres del curso. Su profesora nos dijo en un aparte que Chris iba contra la corriente, literalmente. Sacudió la cabeza en señal de desaprobación” (p.152)

”Chris era muy suyo, ya de pequeño –explica su hermana Carine, que nació tres años después-. No es que fuera antisocial, ya que siempre tuvo amigos y caía simpáctico a todo el mundo, pero podría salir al jardín y entretenerse solo durante horas. Parecía no necesitar los juguetes ni los amigos. Sabía estar solo son sentirse solo.” (p.152)

”Un mes después, Billie está sentada junto a la mesa del comedor, examinando cuidadosamente el testimonio gráfico de los últimos días de Chris. Todo lo que puede hacer ahora es forzarse a ver las borrosas instantáneas. De vez en cuando, mientras estudia las fotos, rompe a llorar cómo lo haría una madre que ha sobrevivido a su hijo, transmitiendo un sentimiento de pérdida tan enorme e irreparable que sobrepasa todo lo imaginable. Visto de cerca, un sufirimiento semejante por la pérdida de un ser querido convierte la más elocuente apología de los deportes de riesgo en algo vacuo y banal."Sencillamanete no lo entiendo. No entiendo por qué tuvo que correr tantos riesgos –dice Billie, con los ojos arrasados en lágrimas. No lo entiendo en absoluto”” (p.185).

”Al cabo de poco tiempo estás tan absorto en lo que haces que ya no notas los nudillos en carne viva, los calambres en los muslos, la tensión que produce la concentración ininterrumpida. Un estado parecido al trance gobierna tus esfuerzos, y la escalada se convierte en una especie de sueño clarividente. Las horas transcurren como si fueran minutos. La confusa carga que comporta la vida cotidiana –los descuidos y olvidos, las facturas sin pagar, las oportunidades perdidas, el polvo debajo del sofá, la inexorable dependencia de los genes- queda olvidada temporalmente, borrada de tus pensamientos por la arrolladora claridad de la meta y la seriedad de la tarea en curso” (p.201)

”Andy Horowitz, uno de los amigos de McCandless en el equipo de cross del instituto Woodson, me comentó que Chris “había nacido en el siglo equivocado”. “Esperaba más aventura y libertad de la sociedad actual de la que ésta podría proporcionarle”. Lo que McCandless deseaba cuando llegó a Alaska era vagar por tierras inexploradas, hallar una región que fuera un espacio en blanco en el mapa. Sin embargo, en 1992 esos espacios ya no existían, ni en Alaska ni en ninguna otra parte. Chris McCandless, con su lógica peculiar, dio con una solución elegante para resolver su dilema: sencillamente, se deshizo del mapa. Aunque sólo fuera en su mente, la terra se mantendría incógnita.” (p.242)

Chris


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