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PELÍCULA

Ficha técnica

El cambio

El cambio


Intérpretes: Wayne Dyer , Portia de Rossi , Edward Kerr , Michael DeLuise , Shannon Sturges , Maury Sterling

Título V.O.: The shift
País: Estados Unidos Año: 2009
Fecha de estreno: 09/02/2010
Duración: 120 minutos
Género: Biográfica



Sinopsis

El fallecido Dr en psicología y gurú de la autoayuda nos deja más de una veintena de libros de sus enseñanzas y esta película a modo de documental.  Nos muestra de manera muy humana sus teorías sobre el sentido de la vida, el camino a la felicidad, la ley de la atracción, la importancia de las relaciones uinterpersibales... Todo un descubrimiento que va acompañado del autonocimiento entendido como primer paso para lograr el cambio que deseamos, lo cual queda ilustrado a medida que se intercalan las historias de diferentes personas en su cotidianeidad, incluído el equipo de rodaje.





N5 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 abril 16

Esta vez propongo yo el CineClub y tenía muchas ganas desde el visionado de esta película.  Es una más de las que agradezco que me hayan recomendado.  La primera vez que la vi, he de admitir que me impresionó mucho más de lo que lo ha hecho en este segundo visionado, pero con todo,  me parece interesante y recomendable de ver.  Cuanto menos, es una película para reflexionar y plantearnos como enfocamos nuestra vida y nuestros sentimientos en la misma.

El cambio es una película a modo de documental en el que el propio Wayne Dyer predica y ejemplifica sus teorías.  La intención (a parte de comercial), es la de mostrar que “el sentido a la vida es ser feliz, disfrutar de ella y llegar a un lugar donde no estés intentando ir a otro sitio”.  A menudo avanzamos nuestra felicidad en base a una meta o una expectativa futura.  Entonces, nos creemos felices al conseguirla, o nos frustramos al no llegar. 

Wayne, da algunas claves para conseguir sentirnos felices, o por lo menos cierta plenitud.  En cuanto al exterior, vivir el presente y estar atento a cada estímulo disfrutándolo desde cada uno de nuestros sentidos; en cuanto al interior, sentirnos y escucharnos, sin prejuicios ni autoengaños.

El cambio o “The Shift”, se refiere a lo que el Dr. Dyer denomina un “salto cuántico”, lo cual en realidad, no es mucho más que un cambio de actitud manifestado en un cambio de vida a partir de una toma de conciencia.  La toma de conciencia, de hecho, y dejar de lado el perfeccionismo atendiendo a lo que se espera de nosotros, es gran parte del peso para deshacernos de presiones innecesarias a las que nos vemos ligados, para liberarnos y simplemente PERMITIRNOS SER.  Se puntualiza que hay estudios que respaldan que se dan diferencias en actitudes en base a las prioridades de las personas antes y después de que se produzca este cambio.  Es, en cierto modo impactante, como se dan diferencias significativas entre hombres y mujeres.

Me gusta la faceta mística e espiritual de “buenrollismo” que puede ser  calificada de “hippy-happy” o ingenua en  cuanto al contacto con uno mismo, con los demás y con la naturaleza.  No obstante, no acabo de estar muy de acuerdo con todas las afirmaciones religiosas que se hacen.  Puede que se deba a que me cuesta creer en la figura de un Dios tal y como la religión cristiana lo presenta.  Sin embargo, se llámenle como quieran, en algo hay que creer, que es lo que determina todo aquello que no nosotros no podemos determinar.  Llámenle Dios, Universo, Energía, Magia, Caualidad, Kaos… pero algo debe de haber.

Se alude también a la teoría de la atracción.  Según esta teoría, dependiendo de cómo me siento en este preciso momento, en el famoso  “aquí y ahora”, eso atraigo.  Viene a ser todo aquello que popularmente nos gusta atribuir a la “suerte” o que en psicología llamamos “profecía autocumplida”.  No es algo consciente, sucede desde lo no-consciente, pero es muy indicativo de cómo nos encontramos con nosotros mismos.

Aunque no estoy del todo segura de coincidir con el empleo del término ego, por lo menos a nivel coloquial queda entendido que el ego es lo que nos impide encontrar nuestro camino, porque no nos permite encontrarnos a nosotros mismos en contacto con nuestra naturaleza y nuestra esencia.  Sin embargo, apunta las tres característica principales en que el ego puede dominar la vida de alguien: primeramente por creer que somos lo que tenemos, el materializar nuestra valía, hace que cuando no tengamos bienes materiales, nos sintamos no sólo vacíos sino también poco valiosos (el “tanto tienes tanto vales” es un error, la valía de alguien se mide en otros factores).  Otro error del ego es creer que somos lo que hacemos, lo que hacemos, si no lo introyectamos, si no lo reflexionamos para que  desde una perspectiva crítica, nos aporte un crecimiento, no es necesario porque entonces nos focalizamos sólo en el logro.  Y, por último, el creer que somos lo que piensan de nosotros.  Todos tenemos una reputación que cuidar, y hay a quienes les resulta de especial importancia, tanto que se ven influidos hasta el punto de perder su propia identidad.  La pérdida de valía, de logro o de identidad, difícilmente nos aportará plenitud, felicidad o como lo quieran llamar.

En conclusión se trata de sacar el mensaje de que cada uno traza su camino, y que para que este camino sea el de la felicidad y disfrutar del proceso, hay que marcarlo desde la esencia de uno mismo, desde el autoconocimiento y la autoaceptación, alejando el ego y las convenciones/exigencias sociales.

 

 

N5 

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 abril 16

Pasan las páginas con el transcurso del tiempo y toca detenerse en la de hoy, ante una nueva tirada de publicaciones producto de la 25ª edición de cineclub, para afrontar el tiempo de una mejor manera evitando que la tirada -en este caso- no sea tu vida tras llevarla hacia un análisis interno.

Para evitar que con el tiempo no tengas la sensación de que tu vida ha sido una vida tirada, Wayne Dyer te propone un cambio, concretamente el cambio que es aquello en lo que se centra esta película.

Bueno, película, sí, pero llevada de manera que entrelaza historias para escenificar cada una de sus propuestas, mostrándote trayectorias con distintos protagonistas para aceptar el cambio como si de un documental se tratase; más bien la creación y formación del “Docu” a la vez que los encargados del mismo acaban reformados mientras, con más o con menos interés, se van formando a través de los puntos de vista de Wayne Dyer.

Durante la misma Wayne destaca un buen número de reflexiones, sobre todo al principio de la peli como tal. Como llevo este primer tramo de la reseña con los juegos de palabras, vendré a destacar una de sus frases en las que dice que cuando uno se encuentra en los 9 meses de gestación lo hacen todo por ti, ya después, tras el nacimiento, hay que tomar un impulso hacia el futuro, yo personalmente creo que, más bien, es un pulso al futuro.

Puntos de vista y reflexiones que pueden calar, interesar como una nueva percepción e incluso remover alguna conciencia, pero de manera efímera. Muy efímera. Y es una pena. Me explico: este tipo de enfoques, enseñanzas, trascendencias claro que, evidentemente, pueden abrir algunos ojos, pero de manera muy temporal, debido a que transmitir un mensaje de este tipo, sin el altavoz que te permite la relevancia y la fuerza de una película, es verdaderamente agotador, puesto que es habitual que todas aquellas personas que renunciaron a sus sueños y perdieron la ilusión traten de evitar que otros lo consigan, aunque sea de manera involuntaria, como suele decirse “Los que aseguran que es imposible, no deberían interrumpir a los que lo estamos intentando” (Thomas Edison). De ahí lo del pulso al futuro. Otro aspecto determinante para que cualquier mensaje de este tipo, película que toque conciencia o documental termine cogiendo fuerza es verdaderamente difícil, es porque estamos rodeados de exigencias, estímulos y presiones, con lo que es muy inviable retener un simple pensamiento o idea durante una franja de tiempo, dado que mismamente ahora estás leyendo esta reseña, después atenderás al mensaje que te ha llegado y cuando bajes a la compra toda esa iniciativa que había empezado a entrar en ebullición ya habrá desaparecido, básicamente porque todo va muy deprisa y no nos dan tiempo a pensar. Sí, pensar, suena redundante, pero piensa ahora en esa gente que llega tan agotada a casa que no quiere plantearse nada, produce cero iniciativa y ni plantearse cualquier tipo de atrevimiento que desestabilice una rutina que ya tiene la aprobación instaurada. Desgasta muchísimo, la idea es que la población llegue tan cansada a casa que ponga la tele y acepte lo que le echen, con lo cual si es raro pensar es porque está mal visto plantearse el no comulgar con lo establecido, es lo que a fin de cuentas, de una manera sutil, nos muestra esta película, el romper con lo estructurado por medio del cambio. Y ahora, una vez hecha mi crítica, procedo con la reseña, ahora ya sí, sobre la película.

El cambio

Son muchos los puntos de vista que sostienen la interpretación de la vida que nos propone Wayne Dyer durante la película, como que no hay que interferir ante ciertos elementos que tratan de desestabilizar la creatividad del individuo, que hay que dar un salto cuántico, a la vez que hay que dejar de confiar en algo externo a nuestra persona, que si uno se basa en sus posesiones perderá todo lo que es cuando se quede sin nada, y que uno no es lo que tiene sino lo que hace… Todo muy PauloCoelhista vaya. Con esto no quiero dar a entender que me refiera a ello desde la falta de respeto ni nada parecido, sencillamente que aún no sé si la película me ha convencido o no, básicamente porque no me gusta el enfoque.

¿Por qué no me gusta el enfoque? Porque una película en la que las palabras más utilizadas prácticamente son “ego” y “dios”, considero que son las que, desde mi punto de vista, acaban envolviendo al protagonista en todo momento. Efectivamente Wayne Walter Dyer sostiene que el ego es algo de lo que hay que alejarse, pero quizá el planteamiento de esta película o la forma en que está ofrecida sirve para alimentar el ego, precisamente, del propio Wayne.

Mi principal problema es que hasta antes de ver esta película, por medio de cineclub, no sabía quién era Wayne Dyer, con lo que quizá una persona que durante estos años le haya leído, seguido y/o escuchado habría esperado con muchas ganas esta película, pero a mí en algunos momentos me recuerda a la imagen del clásico abuelo al que rodean los chiquillos mientras cuenta sus batallitas (algo que, de hecho, ocurre cuando les habla del “milagro”), lo cual no digo que esté mal, simplemente que el planteamiento no me gusta, porque aunque en todo momento se muestra respetuoso con aquel que no comparte su forma de entender sus razonamientos viene a insinuar que están cometiendo un error, así como ocurre con David.

Otro aspecto que tendrían que haber apuntillado un pelo es la exageración de los personajes, el propio David mismamente, de esta manera la evolución del personaje no es algo de lo que te vayas percatando, mostrando una mejoría conforme se desarrollan ciertos acontecimientos, sino que directamente te presentan a otro tipo que ha cambiado de la noche a la mañana, sí, efectivamente la película se llama el cambio, pero dudo yo que este cambio se produzca tras tener una conversación con alguien (Joe), como ocurre con David, o tras quedar retratado en un restaurante y tener que volverte andando, tal y como se ve en el caso de Chad tras discutir con Denise, una Denise que también muestra una mejor cara, pero aquí el lavado sí va siendo más paulatino y espontáneo, no determinado por una causa en concreto, no obstante me siguen pareciendo una presentación de protagonistas muy exagerados, Denise y Chad demasiado materialistas y deshumanizados, David centrado en exceso en su trabajo hasta el punto de ser poco profesional con su tarea, así como ocurre con una excesivamente dependiente Quinn.

Aun así está bien que este tipo de personajes sean presentados de este modo. Empiezo por Quinn, insegura y que se desvive por los demás para justificar su propia existencia, ya que perdió la pasión por aquello que siempre persiguió en busca de la aprobación dictaminada por el entorno y la sociedad, lo que me invita a plantearme ¿a cuántas Quinn conozco? Realmente a unas cuantas. Con respecto a Quinn, me parece verdaderamente triste que necesite que hasta 3 personas le inciten a ponerse a dibujar de nuevo, así como cuando se lo consulta a su marido, Jason, casi entre ruegos, pidiendo permiso y agradeciéndole su aprobación. Así es, efectivamente hay muchas Quinn. Los casos de Chad y Denise me parecen los más exageradísimos, posiblemente porque quieran presentarte dos tipos de personas odiosas, prácticamente misántropas y que sólo miran por sus intereses, para que después sea más evidente el cambio ¡como para no notarlo! Así como veremos en David y el resto de equipo de grabación, aunque en este caso el único que “se resiste” es David, dado que a sus compañeros desde bien pronto les va interesando el discurso de Wayne Dyer. Ron es el primero que lo cataloga como intenso y enseguida Wayne W. Dyer recibirá toda la atención de Sarah y Rob, a la vez que a David no le encajan muchas de las reflexiones que Wayne les está impartiendo y por ello en un momento dado, más que una entrevista se parece más a un debate, porque, bien es cierto que a David le ocurre aquello que otro escritor y conferenciante (como lo era Wayne Dyer) como es el también fallecido Stephen Covey destacaba en una de sus citas célebres y es que “muy poca gente escucha con intención de entender, sólo escuchan con la intención de responder”, algo que le ocurre con frecuencia al bueno de David.

Aunque la película trate sobre el cambio, de Wayne Dyer, creo que puedo volver a parafrasear a Stephen Covey cuando dice aquello de “No soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones”, dado que en este caso es algo que veremos en los protagonistas de la película, ya sea Quinn tomando una decisión al verse envuelta en un entorno tan inspirador, la decisión de Chad de querer aproximarse a Denise como persona, o la decisión de David a la hora de entablar conversación con el gran tapado de la película, Joe, “el conserje”, quien también resultará vital para la mejoría de Chad y realmente le veremos presente en otros momentos, como cuando Wayne Dyer se reúne, sin cámaras de por medio, con el equipo de rodaje en plan coleguitas, ahí también estará Joe, el gran tapado de la película y quien encarna a la perfección esa idea de que “la palabra impacta, pero el ejemplo arrastra”.

Como digo, sólo me apena la manera en que está enfocada la película, personalmente creo que la idea es muy buena, concretamente la de que el equipo de grabación poco a poco vaya viéndose en la misma onda que Wayne, constatando aquello de que “Nuestra mente es como una antena, capta aquello con lo que estamos en sintonía, ya sea positivo o negativo, depende de nosotros cambiar la frecuencia.” Como decía el también fallecido Chico Xavier (divulgador y escritor brasileño), ejemplificándose de maravilla por medio de David, quien pasa de renegar de todo aquello que está contemplando a sentir un vínculo especial con Wayne Dyer.

Ahí es donde el cambio luce con luz propia, cuando los personajes sitúan cada una de las conclusiones a las que ha ido llegando Wayne Dyer con el paso del tiempo, quien confiesa que él también atravesó muy malos momentos, relacionados con la bebida, y en ese instante es cuando despertó y supo que debía cambiar, mejorar sus hábitos, romper con sus costumbres, algo que suele aterrar a las personas, así como la idea de cambio, pero en este caso Buda ya dijo que “el cambio no es doloroso, sólo la resistencia al cambio lo es”, y para aquellas personas que ven imposible una transformación sólo queda decirles “No digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes” tal y como siempre mantuvo el poeta, escritor y filósofo argentino Facundo Cabral.

De esta forma termino la reseña de una película en la que también se producen muchas citas célebres para recordar, frases a modo de epitafio incluso, no he citado ninguna del propio Dr. Wayne W. Dyer por aquello de no ser repetitivo (en caso de que algún integrante del Staff rescatase alguna) y para invitar a ver la película, algo que siempre me gusta hacer, que aunque ya he mencionado que su desarrollo podría haber sido bastante más atractivo, está bien enfocada e invita a saber más sobre Wayne Dyer, quizá en otro plano, pero manteniendo la idea del cambio, un cambio que más allá de producirse en un ámbito tan personal, como ocurre con nuestros protagonistas en la película, con o sin detonante, pudiéndose producir por el libre albedrio y permitiendo que simplemente fluya cuando deba acontecer, como insinúa Wayne durante el film, siendo algo que también debe jalearse de cara a un cambio más amplio, más global, enfocándose en la sociedad, para que nos traigan tiempos de cambio. Cambio, el cambio, que no recambio si hablamos de política.

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Carol Ruiz 17 abril 16

El Cambio “The Shift”

 

Hay un lugar en nuestro interior más profundo que quiere sentirse realizado, que quiere saber que su vida ha marcado una diferencia, que ha dejado este lugar, este planeta donde ha vivido mejor que cuando llegó, que ha conmovido profundamente la vida de alguien con su existencia. Todos queremos eso. No es una cuestión de edad ni de encontrase a uno mismo. Seas quien seas, tengas la edad que tengas, sólo estás a un pensamiento de cambiar tu vida”
Wayne W. Dyer

 

 

Pese a la gran bibliografía que Dyer nos dejó, reconozco que hasta hace poco más de un año, jamás había oído hablar de él, conocí el libro al descubrir en una librería, que Dyer me había pisado el título del “intento” de libro que estaba escribiendo, lo compré, irónicamente, para ver si también contaba lo mismo. Ciertamente me vino grande en ese momento, así que me decline por la película al averiguar que estaba en YouTube. Es por esto que cuando mi compañera propuso esta película para Cine Club, sentí cierta euforia, aludiendo a esa conexión, que Dyer (y mucho antes Carl Jung) llamó, sincronicidades.

 

El primer título original de esta película era “De la ambición al significado”(Ambition to Meaning), pero hubo gente que no le quedó muy claro, era un poco confuso y podría parecer que Dyer se había limitado a grabar una de sus conferencias, o un documental. Después de una semana de presentarla a un público escogido, se resolvió llamarla “El Cambio”, puesto que era un concepto que aparecía a lo largo de toda la grabación.

La idea para “El Cambio”, surgió cuando el director de cine Michael A.Goorjan (Tú puedes sanar tu vida) y varios compañeros contactaron con Wayne W Dyer para entrevistarle como documentación para un guión cinematográfico. El equipo se quedó tan impactado con las reflexiones del autor que han incluido sus conversaciones en este trabajo.

La película, dio lugar al libro, dónde Dyer profundiza en todos sus mensajes.

 

La película, se presenta con un formato de falso documental. El rodaje de unas entrevistas al mismo Dyer en un complejo turístico, se intercalan con varias historias que suceden en el mismo espacio tiempo, y las reflexiones y preguntas que van surgiendo a los propios encargados del rodaje.

Esto da pie, a que de una manera magistral, Dyer vaya exponiendo su cosmovisión de una forma sencilla y asimilable, respetando los tiempos (pausas de preciosos paisajes y música celestial), que el espectador necesita para asimilar el contenido y las revelaciones que Dyer va haciendo.

 

Cine espiritual, que no ansia ser una gran producción, ni complacer a ningún público, pero que cumple todos sus funciones. Una película bien realizada, con unos escenarios preciosos, una interpretación más que decente, un soundtrack admirable y sobretodo un mensaje que le devuelve al cine su misión de transmitir mas allá del entretenimiento.

 

El mensaje principal de Dyer, el objetivo de la vida es ser feliz, dejando de esforzarse siempre por llegar a un lugar distinto del que estamos. Muy típico de nuestra sociedad actual de consumo, que parece abocarnos a un bucle de insatisfacciones y de modelos de vida pensados más, en dar una respuesta económica, que responder a un crecimiento personal satisfactorio.

Nos habla también de la renuncia al ego, siendo el que nos separa de lo que realmente somos. El ego nos confunde con tres concepciones erróneas; Tú sólo eres los que tienes,con lo que si desaparece lo que tienes, tú también desapareces. Tienes que tener más, nos invita a compararnos continuamente tratando de identificarnos. Eres lo que los otros piensan de ti, lo que llamaríamos “reputación”, limitándonos así, a ser lo que los demás esperan de nosotros, no permitiéndonos ser nosotros mismos.

 

Dyer hace la pregunta ¿Crees que vives una vida inspirada? Creo que la respuesta a esta pregunta es catártica. Supongo que todos, los que tenemos ya una edad, nos hemos parado a pensar, si vivimos la vida que nos hubiera gustado, nos planteamos, sino no nos hemos dejado llevar demasiado por la prontitud de las emergencias terrenales de nuestra vida cotidiana, y si la suma de todas nuestras acciones, tienen algún sentido, para nosotros, para los demás o para el resto del universo.

Esa búsqueda del ser, la justifica diciendo que todas las cosas del universo tienen que ser iguales a su origen, de una semilla de nogal, no saldrá un rosal, sino un nogal. Pero para ser conscientes de ésto, necesitamos hacernos las preguntas ¿de dónde vengo?, ¿quién soy?, ¿cómo soy?.

Durante los nueve meses en los que somos gestados, todo lo que necesitamos nos es dado, ¿no es posible que después de nacer pudiera ser de la misma forma?. Poco a poco, desde del nacimiento, nos vamos apartando de nuestro verdadero ser, primero influenciados por los adultos de alrededor, y después nosotros mismos que tomamos las decisiones guiados desde el ego en vez desde nuestro ser superior, con lo que nos comienzan a suceder cosas que nos alejan de nuestro verdadero propósito. Dice que, es curioso que pensamos que tenemos que hacerlo todo, interferimos en nuestro Dharma (el objetivo de nuestra vida), y en vez de vivir a partir de él, nos alejamos llevados por nuestro ego y nuestros apegos. Apegos a cosas, personas, resultados, que cuando desaparecen, sentimos que desaparece también nuestro ser.

Cuando regresamos a la fuente, con nuestro verdadero ser, regresamos al lugar de donde venimos, produciéndose una transición de la “ambición” al “sentido”.

 

El salto cuántico. Dyer dice que cuando pasas del amanecer, al atardecer de la vida, puede producirse un cambio, una experiencia cumbre que nos conecta con otra forma de entender las cosas desde tu propia naturaleza, ya grandes pensadores como Chopra, Grof, etc. nos han hablado ya de este despertar espiritual, esta emergencia espiritual.

Cuando este cambio se produce, experimentas un sentimiento de libertad, llegas a un lugar en que, lo que te empieza a guiar, es algo mayor que tú. Comienzan las sincronías, como colaboraciones del destino. Abandonas el ego, y comienzas a guiarte por una especie de intuición interior, sabiendo que todo te pasa, exactamente cuando te tiene que pasar. Cuando confías en ti, confías en la misma sabiduría que te creo.

El Tao nos dice, que debemos ser flexibles, permitir que la fuente realice su magia, sabiendo que siempre actuara a nuestro favor.

Los malos momentos que vivimos, son necesarios para llegar aun estado superior. Con el Cambio, atraemos la abundancia y la prosperidad, siendo conscientes que el éxito hay muchas formas de entenderlo.

La características del cambio o salto cuántico son cuatro; qué es muy intenso, te sobreviene por sorpresa, es benevolente, osea que te sienta bien y es perdurable, es para siempre.

Dyer, menciona también las diferencias entre hombres y mujeres respecto a sus valores o prioridades antes y después del cambio, explicando que estas diferencias básicamente son culturales,las mujeres aprenden que tienen que complacer a todos en todo momento, relegando su felicidad a un segundo plano.

Para terminar finaliza diciendo que todo es posible, no hay equivocaciones, solo una inteligencia divina organizada que sostiene todas las cosas.

 

Con un argumento sencillo, que describe varias situaciones personales que son interpolables a cualquiera de nosotros, y sobretodo con un final que intuye, la iluminación del productor de la película, presumiendo que esta parte de la historia, no es ficción y quizás ocurrió de este modo.

Me gustaba este hombre y su forma de acercarnos a la espiritualidad, me gusta su legado y considero esta película , un regalo maravilloso que nos queda después de su pérdida, para aquellos que nos hemos interesado de algún modo en la psicología transpersonal, y para aquellos que después de visionarla, les hará temblar algún cimiento.

 

Creo que, si Dyer y El cambio, han llegado a tu vida, es porque necesitabas escucharlo. Si no has vibrado, no te preocupes, no es tu momento.

Crítica de Cine al Filo

por Ricci Ricardo 17 abril 16

El cambio, una palabra llena de significado para aquellas personas que no encuentran su sitio, que ven que su vida no es lo que ellas soñaron o que simplemente se sienten atrapadas en situaciones, relaciones, estilos artísticos, trabajos, cuerpos...que no son los deseados. Y es que absolutamente todo en nuestras vidas y lo que les rodea es susceptible a ser cambiado y todo por la imperante necesidad de encontrar un estado de sosiego, de calma y tranquilidad que denominamos felicidad. Ahora bien hay otro tipo de personas, las que yo considero sin inquietudes, sin aspiraciones, sin metas que se encuentran perfectamente en el estancamiento, en la quietud, la mal llamada estabilidad o rutina, o simplemente, tal vez, ya hicieron el cambio y llegaron a la felicidad, nunca lo sabremos. Por el contrario hay otras que se encuentran en constante estado de cambio o que no saben hacer la transformación y ese continuo estado de cambio, ese reinventarse que dicen otros, se convierte en una huida hacia adelante que no lleva a ninguna parte.

 

Multitud de opciones y variantes y todas respetables y admirables en algún sentido. Así pues, esta película se basa en este sintagma de ideas de la vida misma y en la que el director toma las enseñanzas de Wayne Dyer al respecto y nos presenta tres historias diferentes de cómo afrontar dicho cambio y de los procesos psicológicos y hasta físicos que ello conlleva. Pues El cambio nos llega a hablar hasta de milagros médicos.

 

Intentaré no caer en la tentación de comentar que me parece esta filosofía de cómo vivir la vida y de cómo ver el mundo. Lo que sí diré es que independientemente de lo que cada uno crea en absoluto es una película que te deje indiferente y que, si tienes un dedito de frente, te hará pensar y reflexionar.

 

Recomiendo verla y recomiendo verla con la mente muy, muy abierta y relajadito/a, no descartéis echar uno o dos minutos hacia tras para volver a oír alguna frase o un monólogo, merece la pena, pues hay escenas que son clases magistrales de, iba a decir filosofía, pero son más bien de vida, pues la película a pesar de llevar la etiqueta de “las que te hacen pensar” no es infumable aunque le cueste arrancar.

 

El resto sinceramente hay que verlo, no es que no se pueda contar de tan fabulosa, es que casi cualquier detalle podría desvelaros algo importante y no quiero que eso ocurra.

 

La película en sí es entretenida, tiene momentos divertidos y otros de drama que le dan el ritmo suficiente para quedarte a verla y los personajes, sin haber repartazo de caras conocidas, tienen su intríngulis lo que provoca que queramos saber como el cambio les va a llegar, si van a ser capaces de aceptarlo y atraparlo o si por el contrario caerán en negación y lo dejarán pasar, es un misterio que debéis desvelar viéndola.

 

De las historias que aparecen: una ama de casa con su familia, un matrimonio joven de éxito empresarial y social y un director de cine, me quedo con la última, me parece la más real y creíble. Las tres se desarrollan en un complejo hotelero de convenciones y vacaciones precioso de la costa estadounidense. La ama de casa está de “vacaciones”, el matrimonio joven en una convención para inversores y el director de cine entrevistando y realizando un documental al propio creador de la teoría del Cambio que se aloja allí mismo (vivir así ayuda mucho a conectar con el universo) que les va haciendo casi de guía espiritual a medida que responde a las preguntas y explica la teoría a las cámaras del documental. Las historias no se entremezclan pero no hace falta.

 

Solo os queda abrir bien vuestras mentes, ver la película y aceptar El Cambio.


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