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PELÍCULA

Ficha técnica

El Gran Hotel Budapest

El Gran Hotel Budapest

Director: Wes Anderson
Intérpretes: Ralph Fiennes , Adrien Brody , Bill Murray , Edward Norton , Saorise Ronan , Tony Revolori

Título V.O.: The Grand Budapest Hotel
País: Estados Unidos Año: 2014
Fecha de estreno: 21/03/2014
Duración: 99 minutos
Género: Comedia
Guión: Wes Anderson


Sinopsis

En la primera mitad del siglo XX en un país inventado del centro de Europa se alza entre montañas el Gran Hotel Budapest, que da cobijo a la alta sociedad de la época y cuyo conserje ofrece un muy buen servicio a las clientas de mayor edad. Es esto lo que le lleva a heredar un cuadro valiosísimo que perteneció a una de ellas, lo cual lejos de ayudarle, le atrapa en una red de conflictos con los hijos de la difunta que le hacen pasar por todo tipo de calamidades.



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Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Eduardo R 17 septiembre 15

En la primera mitad del siglo XX en un país imaginario del centro de Europa se alza entre montañas el Gran Hotel Budapest, el cual da cobijo a la más alta sociedad del momento. Pero no yace ahí el meollo de esta película, el centro de la trama se posa sobre los empleados de esta institución, en concreto sobre dos de ellos: el conserje, Monsieur Gustave, y el mozo portería, Zero.

 

Estos dos personajes que el destino unió sufrirán todo tipo de percances al haber heredado Monsieur Gustave un valiosísimo cuadro por parte de una muy buena amiga y clienta del Gran Hotel Budapest. Lejos de hacerles ricos la herencia del cuadro les supone entrar en conflicto con los hijos de la fallecida, que inculpan al conserje de la muerte de la misma.

 

Mucho se tendrá que poner la suerte de su parte para salir de esa tormenta de complicaciones.

Hay que destacar del guión su velocidad y agudeza que da como resultado unos diálogos comiquísimos. A esto ayudan los personajes que, como en otras obras del mismo director (Wes Anderson), están súper caracterizados y tienen una personalidad muy definida de la que no salen en ningún momento, ni si quiera en las situaciones más extremas, lo cual del mismo modo resulta cómico.

Otra gran cualidad de este film es la innegable belleza de los planos tan sumamente cuidados, tanto en los colores como en su disposición. Tiene una gama de colores que es la misma para toda la película y todos los elementos la respetan (la ropa, los edificios, los muebles…). Otra cosa curiosa es que no da prioridad en muchos planos a los personajes, sino que se concentra más en mostrar toda la escena.  Por otra parte los movimientos de cámara planos dan un aspecto delicado y hace que la película parezca una gran casa de muñecas.

En definitiva es una película dulce y delicada que merece ser vista por su estética, porque aunque todas las películas de Wes Anderson tengan una estética similar, considero el Gran Hotel Budapest una de las más bonitas del director.

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 septiembre 15

Comedia y coproducción Europea al más marcado estilo de Wes Anderson.  Una de las películas más galardonadas en varios de los festivales más reconocidos del cine Europeo.  ¿Y esto, por qué?.  Pues, por ser una película atípica, sin ser especialmente original.  Otro factor, sin duda, es por el alenco de actores y actrices que participan en la película.  Todos/as  o casi todos/as nominados a mejores actores y actrices de reparto en su año de estreno.

La historia en sí no es nada que no se haya contado algo.  Herencias, persecuciones, robos y líos varios.  Sin embargo, el estilo narrativo a modo de cuento, su elegancia y su comicidad hacen de este largo algo especial.  En mi opinión o te encanta, o te pasa totalmente desapercibida por mucho que la crítica lo ensalce.

“El gran hotel Budapest” es un peculiar hotel con característicos y muy definidos personajes.   En resumidas cuentas es la curiosa historia con entrelazadas aventuras de cómo un joven botones inmigrante llegó a convertirse en el propietario de tan lujoso y esperpético hotel.  Sin drama a pesar de las historias que cuenta y del período de entreguerras en que se ambienta, y con exquisito humor al puro estilo del teatro de lo absurdo, se configura un entorno digno de ser conocido con contínuas situaciones y variedad de guiños cinematográficas que aportan riqueza cultural e interés al, en el fondo, simplón argumento.  A todo esto, se añaden las carismáticas interpretaciones de cada personaje que aparece, con cierta simpatía incluso aquél más odioso y malévolo entresaca una sonrisa y apetece enconarlo más de cerca, como a modo de teatro.  De hecho, una adaptación teatral podría haber sido una buena acción para poner en escena el guión que del propio  Wes Anderson.

En resumidas cuentas, recomendable si se pretende ver una película buena con magníficos actores y actrices, sin necesidad de quebraderos de cabeza, y  de humor, sin recurrir a aquello más burdo que reina en la mayoría de nuestras pantallas cuando se trata de una comedia.

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 septiembre 15

Fantástica película, rítmica e incesante sin que por ello conlleve acción en sí misma.

En su día me llamó la atención por el reparto, motivo quizá superficial pero que en otros casos también me ha salido bien, como tras el descubrimiento de Birdman.

Gracias al cineclub la he visto dentro de un plazo razonable desde su estreno, hace algo más de un año, se trata de un film diferente e inesperado, por el desarrollo, estructura y presentación. Buena apuesta.

El Gran Hotel Budapest

Sin duda lo que más me ha gustado de esta película es su vocabulario, lo exquisito del mismo, aunque en ocasiones suelten alguna bastez que otra, eso desde luego, pero tan bien pronunciada que da gusto escuchar cómo retumba.
Cuando está tan detallado y cuidado cada término que se emplea de pronto asombra e incluso choca cuando escuchas una ofensa, una palabra malsonante, cualquier fatalidad, término burlesco o directamente un insulto sobrecoge tras una constante de buenos modos, recursos y empleos tan técnicos que describen a las mil maravillas cada una de las escenas, así como el hecho de la soltura con la que se mueven los personajes con respecto a los modos y forma de rebatir, ¡qué complicado resulta ver a alguien perdiendo los nervios! Algo que tan sólo se presenciará con cuentagotas, pero sin perder ni un ápice de brillantez.

Me encanta la frialdad, paciencia y educación con la que se tramitan ciertas circunstancias, por estresantes e incluso exasperantes que puedan resultar, (¡ojo spoiler!) ¿quién te dice que cuando estás en plena fuga y un preso empieza a puentearte el plan te pones a razonar con él? Una vez fuera, en los aledaños del trullo cuando todos los compañeros huyen ves a Gustave que sólo interrumpe el poema de Moustafa cuando no les queda otra tras escuchar las alarmas de la propia prisión, u otros comportamientos como el de Dmitri Desgoffe-und-Taxis cuando intuye que Agatha tiene el cuadro y la persigue de manera descarada, pero cero intimidador y con unos modales propios del lugar en el que se encuentra, el Gran Hotel Budapest.

Otro aspecto que me gusta por curioso y llamativo, que quizá debería dejarse para las últimas líneas, no es otro que aunque la película se centre en el Gran Hotel Budapest -dándole nombre a la misma- realmente la mayoría de su actividad transcurre fuera del mismo, al centrarse en la historia de amistad, cercanía y relación laboral entre Zero Moustafa y Gustave.

La primera conversación entre ambos -que no primer encuentro- se produce en las inmediaciones del mismo. Momento en que "El Boss" decide compartir unas palabras con el mozo-portería.

Es todo un logro ganarse la lealtad de una mujer como ésa 19 temporadas seguidas”. Así se refiere Gustave a su labor, al seducir a mujeres para que año tras año no dejen de visitar El Gran Hotel Budapest, a las que describe de cierta manera que poco después -resulta curioso- acaba viéndose retratado en dicha descripción, recurso ya visto en otras películas, pero en este caso la comedia te lo presenta de una manera diferente.

En lo que se refiere al tipo de mujer a la que seduce se encuentra el caso de la Condesa Dowager, cuyo asesinato desencadenará toda la trama de una película, con el reparto de herencias, presiones al Albacea...  en la que no se te puede escapar ni uno de los muchos personajes y actores mediáticos que aparecen en pantalla, aunque sea brevemente (tenía mucha ilusión puesta en ver más tiempo en pantalla a Bill Murray), dado que aunque la historia se centra en Gustave, su “apadrinado” Moustafa y la novia del prometedor muchaco: Agatha, toca destacar al incansable Inspector Henckles y al persistente Dmitri Desgoffe-und-Taxis, así como las aportaciones de Deputy Kovacs, Serge X, o J.G. Jopling que terminan siendo vitales para la obra, así como la de los reclusos durante la estancia en las dependencias, resulta, nuevamente, tremendamente convincente Young Writer, interpretado por Jude Law (tan camaleónico como siempre).

Esta película hay que verla, sin duda su visionado es más que recomendable, es bonito ver cómo nuestros protagonistas representan la fidelidad, la complicidad que muestran al desarrollar sus movimientos de forma muy compenetrada, incluso cuando cuentan con la alianza de Agatha.

Resulta curioso como uno de los instantes que más me gustan en esta amistad es cuando Gustave no duda ni un instante en dar la cara por un joven Moustafa cuando en el tren, dirigiéndose al velatorio de la Condesa Dowager, les piden la Documentación y Gustave insiste en argumentar que los papeles del chaval están en regla, que es poseedor de un visado de trabajo y que ejerce como mozo de portería en el Gran Hotel Budapest, y responderá por él sin temer a las consecuencias; finalmente este instante ofrece un particular desenlace que explica el por qué de la película gracias a un Gustave que se parte la cara por Zero Moustafa, lo que tiene un valor añadido.

A este tipo de personas, como Gustave, hay que admirarlas sí o sí, ya que, y citando una frase que me gustó mucho del escritor y periodista Manuel Jabois -refiriéndose a un tema que poco o nada tiene que ver con esta reseña- decía así: “por eso nos rompen tanto la cara; porque no la escondemos”, y en este caso así es Gustave, un tipo que no se esconde y aunque le partan la crisma, volverá a salir en tu defensa.

 

 

 

Propicios días!


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