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PELÍCULA

Ficha técnica

Cowspiracy

Cowspiracy


Título V.O.: Cowspiracy
País: Estados Unidos Año: 2014
Fecha de estreno: 26/06/2014
Duración: 85 minutos
Género: Biográfica



Sinopsis

Cowspiracy es un gran documental para que el debate sobre el consumo cárnico empiece a ser expandido y eficiente a todos los niveles. Una herramienta, más que un fin, para concienciar no solo sobre un problema, sino sobre la falta de interés en el estudio de ese problema.

 

 

 

AR 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Alberto R. del Nogal 17 enero 16

Según el informe Livestock long shadow la ganadería es la causante del 18% de las emisiones de GEI (Gases Efecto Invernadero). Dato alarmante, como tantos otros de otros sectores (transporte, electricidad, producción, etc.) pero que, sin embargo, no termina de integrarse en las agendas políticas medioambientales. ¿Por qué?

Hace tan solo un mes, en la COP21 en París, se debatió, nuevamente, soluciones y propuestas para mitigar -y adaptarse a- el cambio climático. Para ello los países, de manera novedosa, produjeron voluntariamente, a petición de la ONU, sus propias iniciativas para ser llevadas a cabo. Cual fue la sorpresa de los sectores ambientalistas (y seguramente del protagonista de Cowspiracy) cuando la agricultura no era ni protagonista ni co-protagonista del acuerdo firmado en diciembre de 2015 en París.

 Si bien el documental pretende asemejarse a un thriller y eso resta seriedad, en mi  opinión, al tema expuesto, no es menos cierto que los datos aportados han sido extraídos de informes del IPCC y la FAO (organismos oficiales de la ONU), lo cual nos hace pensar, en primer lugar, que la conspiración no llega de fuentes de información alternativas sino, todo lo contrario, de las instituciones globales menos sospechosas de conspirativas. En segundo lugar, incluso los representantes de ONG tan prestigiosas como Greenpeace admiten el problema y se sorprenden ante la falta de espacio en el debate político en referencia la agricultura para el ganado o, en otras palabras, al masivo consumo de carne de las sociedades opulentas. Es interesante ver cómo hasta esas propias ONG obvian en sus informes y propuestas esta área de emisiones de gases bajo, según el documental, intereses económicos y/o políticos. Por último, pone de manifiesto el gran lobby cárnico en el mundo que impide, incluso, que esta cuestión sea debatida en Cumbres del Clima o en ONG de ámbito internacional. ¿Por qué el consumo de carne masivo se considera, prácticamente, un derecho? ¿Qué pensaríamos de alguien que, por ejemplo, quemara petróleo en su mansión porque es rico y quiere? ¿No sería un loco inconsciente por meter GEI innecesarios a la atmósfera? ¿Y qué deberíamos pensar de aquella sociedad, entonces, que consume carne por encima de las posibilidades de la Tierra?

He aquí la tesis, y he aquí la conspiración. Reducir nuestro hábito de consumo de carne depende, como casi todo en última instancia, de las grandes multinacionales que se lucran de ello. Al igual que la energía renovable no será explotada al 100% hasta que las grandes eléctricas así lo consideren oportuno -o haya un poder ejecutivo valiente o suicida políticamente hablando- tampoco la cuestión alimenticia protagonizará portadas de periódicos e invadirá, en el sentido opuesto al actual, la opinión pública de nuestras sociedades. Los cambios de paradigmas siempre necesitan de un engrase extra por parte de la sociedad civil en los momentos de transición. Lo absurdo, en este caso, es que el confort de los intereses económicos también dependen -a medio plazo- del hábitat en el que, vaga la redundancia, habitan. Cortoplacismo y egoísmo ligado a un pseudo-escepticismo científico khuniano para ignorar lo evidente y seguir llenándose los bolsillos, no solo de dinero, sino del placer de repartir las categorías discursivas de cualquier discusión a pie de calle.

 

Cowspiracy es un gran documental para que el debate empiece a ser expandido y eficiente a todos los niveles. 

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 enero 16

Como en otras ocasiones ya me ha sucedido, siempre dejo un poquito de mí en cada reseña. No me quedo corto al identificarme como blogger, y por tanto, si la reseña me lo permite, dejo alguna anécdota ¡Me encantan las anécdotas! ¿A quién no?

Hoy hará un mes y medio del día en que el crítico que me precede en la publicación de su reseña, Alberto R. del Nogal, y yo fuimos a la presentación de un libro. Durante la misma, el confereciante y autor del libro como tal ofreció distintos puntos de vista, enfoques y datos, muchos datos. Una vez finalizó la ponencia, además de compartir otras impresiones con Alberto, aproveché que me encontraba con un erudito en la materia, como el susodicho, y le pregunté si podía ser cierto el dato que tanto me había llamado la atención, básicamente venía a ser una cifra elevadísima en forma de porcentaje con el que se subrayaba el hecho de que el gas metano es el principal responsable del cambio climático, la cantidad es escalofriante, pero más escalofriante fue cuando Alberto me lo confirmó y, además, me vino a insinuar que la cantidad igual se quedaba corta.

Este tipo sabe de lo que habla. Por ello no me extrañó su propuesta para este cineclub.

Este gas metano viene a producirse por medio de las ventosidades de las vacas, cuando piensas en vacas la primera imagen que te llega a la mente son de las vaquiñas que pastan y corretean como si de dibujos de Kukuxumusu se tratasen. Nada de eso, la industria alimentaria altera esa imagen y la convierte en la explotación del mercado vacuno. A través de este Documental se pone de manifiesto la poca cordura de la humanidad, la crueldad de los supuestos amantes de los animales y retrata a las principales Organizaciones No Gubernamentales.

Cowspiracy

No es el primer Documental sobre el que escribo en la web, pero sí es de las primeras veces que algo te revuelve por dentro durante su visionado. Se ponen de manifiesto cifras, cantidades y proporciones que no me puedo creer, me niego a creer, no porque no confíe en los mismos, en absoluto estoy negando de los datos que se vuelvan en el Docu, más bien al revés, es que es increíble la ilógica proporción de recursos necesarios para ofrecer un producto. No quisiera recitar esos datos, puesto que insto encarecidamente a que los descubras tú por medio del convencimiento a la hora de visionar Cowspiracy, pero el malgasto de agua así generalizado a mí me aterra.

Una de las sensaciones generales que uno tiene es la poca gana de que esta información se conozca, es la principal responsable del cambio climático y si no se abusase de esta industria el Planeta se recuperaría del daño que se le ha causado, se causa y queda por causar. La sensación de encontrarnos ante un Documental al que le cierran tantas puertas, le niegan entrevistas, le advierten de la peligrosidad de seguir adelante y viene a estar envuelto de un ambiente clandestino, te entristece. Lo más duro es la hipocresía de las ONG's que se mencionan y con las que Kip Anderson (protagonista del Docu) contacta en distintos momentos y se ve reflejado cómo callan ante lo más importante, mientras viven de la confianza y financiación de otros que consideran que están haciendo lo correcto.

Kip Anderson se da de bruces, una y otra vez, hasta que poco a poco va desenredando los entresijos que oculta esta industria, empezando desde abajo, aunque sea conociendo el comportamiento y la metodología que se lleva a cabo en una granja, en un rancho y en la industria en general, mientras conocemos los puntos de vista de los ejecutores. Lo que a fin de cuentas son más testimonios para concienciar a los altos mandos y principales responsables de esta desatada tendencia que llevará al Planeta a agotar sus recursos y verse incapaz de esquivar uno de los principales temores de la humanidad en los últimos años, como el deshielo de los polos.

Sin entrar en profecías, Baba Vanga, conocida como "La Nostradamus de los Balcanes", sitúa en 2033 como la fecha en que se producirá una fuerte subida del mar debido a que vendrá a derretirse el hielo polar. Casualmente es la franja de tiempo en la que los expertos, algunos en el propio Documental, hablan de este problema. Es decir, y sin que suene a alarmismo, es probable que si no se cambia a nivel global -algo poco probable- la situación en la Tierra cambie drásticamente en cuestión de 2 ó 3 lustros. Es decir, la tragedia la tenemos ahí, a la vuelta de la esquina, quince años no son nada, como no lo es pensar que hace quince años estábamos todos rayados con 'El efecto 2000', ¿recuerdas? Parece que fue ayer. Piensa en el mañana.

Como web de cine, cabe recalcar que las películas también han tratado de alarmarnos sobre el cambio climático, pero sin urgar en la herida que ha descubierto Kip Anderson, es decir sin relación con la industria cárnica, aún así en 'El día de mañana' el paleoclimatologista Jack Hall (interpretado por Dennis Quaid) refleja que "lo único que sé es que si no actuamos pronto nuestros hijos y nuestros nietos pagarán las consecuencias"; también en la película '2012', protagonizada por John Cusack, se pone de manifiesto la impaciencia del Planeta por restablecer su propio equilibrio. Películas, que, como películas, no reflejan el trágico final que de verdad puede ocultarse, es tan sólo un toque para empezar a estar atentos... No vaya a ser que tenga que venir alguien del espacio exterior a recordarnos el daño que se le está produciendo al planeta, como ocurre en 'Ultimatum a la tierra' donde Keanu Reeves no duda ni por un segundo en hacer borrón y cuenta nueva con los humanos; situación que también se propone en 'El incidente' cuando es el propio Planeta Tierra quien, por medio de una sustancia que surge de las plantas, liberada por la Tierra y transmitida con los movimientos de aire, provocan que las personas se suiciden, induciendo al suicidio colectivo, a modo de reinicio impuesto por el Planeta tras comprobar el mal que la especie humana le está provocando. Finalmente, en la mayoría de las películas, por un giro de los acontecimientos, o por el sentimentalismo de turno, al final todo se soluciona, ha sido sólo un susto. En Cowspiracy el susto no se te quita, queda latente.

Cowspiracy es un Documental que, aunque solamente sea por la dificultad de Kip Anderson para haberlo podido sacar adelante, al toparse con auténticas dificultades, hay que verlo para concienciarse de verdad, más aún cuando escuchas algunas declaraciones de personas que, precisamente, están fuera del circuito, no tienen nada que perder, no pertenecen a ninguna Organización que dictamine sus pasos, sus decisiones y sus opiniones, son libres de compartir sus puntos de vista y sus enfoques, al no estar ligados a según qué intereses, lo que te hace plantearte si no sería más productivo tener en cuenta el interés común. Frenar esta superpoblación, este pésimamente gestionado e innecesario gasto de recursos y conductas que nos llevan al suicidio colectivo. Suicidio colectivo, pero esta vez no es de película, nos lo trae Cowspiracy en forma de Documental y hay que verlo.

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 enero 16

El cineclub de este mes es un documental.  Admito que no estoy muy acostumbrada a ver documentales.  No es porque no me gusten, no es porque me aburran, y que conste que tampoco lo digo para fingir parecer una “cultureta”.  Debo ser honesta e iniciar esta reseña admitiendo que prefiero el cine. ¿Por qué prefiero el cine? Porque cuando veo una película, por muy basada en hechos reales que esté, tengo más que claro que se trata de ficción.  Los documentales, por el contrario, tienen la cualidad de consolidar en mi lo que en la época de la antigua Grecia ya decía Sócrates “Sólo sé que no sé nada”, e… incluso me atrevo a extenderlo a que  en realidad, nadie sabe nada.  Es increíble la de información que se nos oculta a la vez que es fácil crear controversia y desconfianza.  Así pues, me muestro algo escéptica ante todo lo que se presenta en el documental.  No digo que sea todo falso, pero… soy partidaria de poner en tela de juicio y ser crítico/a con toda aquella información que llegue, por mucho que sea revolucionariamente atractiva, ya que rompe los esquemas.

Entrando en materia.  El presente documental plantea una cuestión, que, por lo menos para mí, resulta novedosa.  Recuerdo que ya joven, en la adolescencia, me desencanté con la humanidad y su naturaleza en muchos aspectos (y con esto no pretendo ser demagoga ni dramática, la humanidad también tenemos cualidades maravillosas).  Sin embargo, es indudable que el ser humano es el único animal que en lugar de adaptarse al medio o morir, como de manera natural han hecho el resto de especies.  Hemos decidido utilizar al planeta y  todo lo que hay en el mismo, poniéndolo a nuestro servicio.  Reconducimos los ríos por donde queremos, hacemos carreteras y autopistas por medio de montañas o lo que sea, destruimos bosques, instalamos nuestras viviendas, creamos campos de cultivo y granjas donde nos parece…

Atención que no es que lo trate de condenar, soy la primera que ama la comodidad de vida que tenemos en el primer mundo, por mucho que nos quejemos constantemente cómo viven en el tercer mundo.

Ya de niña aprendí en la escuela las desigualdades norte-sur.  Ya quedó claro lo tiranos que éramos en el primer mundo aprovechándonos de las materias primas y la mano de obra barata del tercer mundo.  También me quedó claro el perverso efecto del propósito de la ciencia por mejorar y alargar la vida del ser humano, teniendo esto como consecuencia un aumento brutal de la densidad de población en el planeta Tierra.  Tuve que entender que las guerras son imparables porque económicamente son convenientes.  Y la triste lección de que lo que mueve el mundo no es nada más que el dinero.  La obtención de recursos para abastecer a la población justifica las guerras por terrenos en busca de petróleo o lo que sea necesario.

En el presente documental, se entra en la ecología.  Casi una falacia, pues… todo cuidado que se tenga hacia el medio ambiente es cuestionable y nos viene teledirigido por los gobiernos en base a lo que pueda convenir económicamente.  Durante toda mi vida me han vendido la moto de que hay que cuidar del medio ambiente.  Recientemente se habla de sostenibilidad.  Que si la polución por las bolsas de basura; que si las tres famosas “erres” y el separar las basuras; que si la tala de árboles; que si el empleo de transporte público; que si los alimentos transgénicos; que si las calefacciones y los aires acondicionados; que si los gases de los tubos de escape de los coche; que si el ahorro de energía… cantidad de medidas que vas aprendiendo y desde tu minúscula posición en el gran mundo, intentas hacer tu aportación para conservar el planeta.

Pues… vienen a contarnos que, todo esto es  mínimo si lo comparamos con la errónea manera en que intentamos alimentar a la población mundial.  Pues resulta que lo que más contamina y lo que más consume en el planeta es la ganadería, en especial el vacuno.  Tan empleada en la sociedad occidental por su carne y por los lácteos.

No pretendo parecer nada, pero lo cierto es que cada vez como menos carne (más que nada por los precios) y hace unos pocos años que reduje mucho los lácteos de mi dieta (aunque al queso me cuesta resistirme, y algún helado en veranito cae, la verdad sea dicha).  Ahora bien, dicho sea que no lo hacía pensando en el medio ambiente, sino, en lo que los profesionales me aconsejaban para mi salud.  Después de ver el documental, hasta me han entrado ganas de ser vegana pero como ya indiqué anteriormente, me mantengo con cierto escepticismo.

En el reportaje muestran muchos misterios, muchas respuestas sin respuesta y otra de las grandes decepciones de mi vida.  El secretismo y la doble moral de las organizaciones que predican grandísimos valores de nuestra sociedad.  En este caso, se trata de asociaciones ecologistas, defensoras del medio ambiente, de los animales, etc, pero… ¡qué curioso! En su mayoría ni dan la cara, si la dan no se pringan, o no responden.  ¡Madre mía con los intereses creados y la ley del silencio! Porque… ¡claro! El que nadie hable tiene un porqué.  Se trata de que quien habla sufre grandes consecuencias… uno de los sacrificios mayores que supone vivir en sociedad.


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