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PELÍCULA

Ficha técnica

American Gangster

American Gangster

Director: Ridley Scott
Intérpretes: Denzel Washington , Russell Crowe

Título V.O.: American Gangster
País: Estados Unidos Año: 2007
Fecha de estreno: 20/10/2007
Duración: 157 minutos
Género: Thriller



Sinopsis

Película basada en hechos reales, enmarcada en el tráfico de drogas a finales de los años 60. Nos narra la vida de Frank Lucas, jefe de una organización que se dedica al narcotráfico transportando heroína desde Vietnam para venderla sin aditivos para que sea lo más pura posible y a un bajo precio en el mercado, por lo que pronto se hace  famosa entre la gente y los consumidores. Frank permanece en la sombra: es visto como un importante hombre de negocios y nada apunta hacia él; hasta que el policía Richie Roberts empieza a indagar sobre la venta de esta droga y de dónde proviene, lo que hará que los dos tengan que luchar por la supervivencia de sus intereses... el uno contra el otro.

 

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Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Simón Pedreira 30 noviembre 99

Para no variar mi linea, en mi segundo CineClub he propuesto otra película basada en hechos reales, y en la cual, después de salir del cine, me quedé con la sensación de que hacía tiempo que no veía una película que valiera lo que pagas por entrar... y así fue tanto, que no dudé en volver a verla en el cine.

En la pautas que considero básicas, se explica paso a paso la andanza de los personajes principales: Frank Lucas (interpretado por Denzel Washington) y Richie Roberts (Russel Crowe); en la narrativa, las historias se van contando saltando de uno a otro, pero que curiosamente, no se unen hasta el final de la película.

También se nos muestran cosas de sus vidas personales....tomandose su tiempo, sin prisas, lo que hace que sea una película de dos horas y media, pero como siempre he dicho, es preferible... sobre todo si tiene un fin, como así creo que es el objetivo del director...

Por un lado, se nos refleja la vida desordenada y perdida de un policía (Richie Roberts), divorciado y que aparentemente no presta mucha atención a su vida personal (los juicios por su divorcio, que no tienen mucho que ver en la trama principal, es una gran muestra de ello), pero honesto y que busca acabar con la corrupción en el departamento de policía más que cualquier otra cosa..... y por el otro, el aparente hombre de negocios legal (Frank Lucas), el cual parece limpio y libre de toda culpa, que trae a su humilde familia a vivir con él cuando comienza a hacer mucho dinero, va a la iglesia todos los domingos.... pero que está de lleno metido en el tráfico de heroína, la cual empieza a importar directamente del proveedor, a través de aviones militares aprovechando la guerra de Vietnam, y que no duda en asesinar e intimidar a quien le intente hacer frente o a quien no pague sus deudas.... incluso implica a sus hermanos indirectamente, abriendo diversos negocios y poniendolos al cargo para blanquear el dinero... 

Ridley Scott, en mi opinión en un trabajo muy bueno y que se valoró muy poco en su día, con todo esto crea una mezcla de trasfondo muy interesante: no todo aquel que parece irresponsable y dañino tiene por qué ser lo mismo en otros aspectos, ni viceversa.... es decir: las apariencias pueden engañar. Y para ello, escogió, al menos para mí, al reparto idóneo, capa de captar toda la atención del espectador.



De una forma u otra, Ridley se encarga de contar dos historias separadas, de dos personajes diferentes que se juntan en un final para mi soberbio, en el que dichos personajes llegan a un acuerdo para coger y arrestar a los que, a mi parecer, se nos quiere mostrar que son los verdaderamente dañiños para la integridad,los verdaderamente "malos": los policias corruptos e hipócritas, que dicen ser una cosa y después son otra, y que usan su autoridad y su poder abusivamente, para lucrarse y después poder quedar impunes.... en el filme, la personaliación de esta descrpción está adherida al personaje de Reno Trupo (interpretado por Josh Brolin), policía corrupto de Nueva York..

 
La honestidad del Richie Roberts, y el fondo humilde, sencillo y de buena persona que en ocasiones se nos muestra de Frank Lucas (sobre todo cuando se trata de su familia, del no querer aparentar, repartiendo comida a los pobres...) hacen que sea posible acabar con muchos policía corruptos, con la colaboración de Lucas, y que hace que se rebaje su condena... para que, una vez cerrado el caso, Richie se volviera abogado defensor, siendo su primer cliente el mismo Frank Lucas...



La mezcla de todos estos aspectos y situaciones que se crean en la película, quedan resumidos a la perfección, con la escena final.....



.... en la cual, después de 15 años y salir de la carcel, RIchie va a recoger a Frank a su salida, y mientras charlaban andando con un café, justo antes de cruzar una carretera, RIchie para a Lucas y evita que un coche le atropelle....

Magistral



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Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 30 noviembre 99

Película que viene a mostrarte un distinto enfoque del concepto Gangster, tenemos a un Frank –interpretado por Denzel Wassington- que huye de la imagen clásica, la chulesca, la dominante, la que quiere ser relevante en las calles tenebrosas. No quiere la mansión de Tony Montana, tampoco mujeres exhibiéndose ni botellas de champán. Al revés, no permite que sus socios se excedan en sus adquisiciones y evita llamar la atención, si genera un gasto ostentoso, como una casa, será a las afuras y sólo para sus seres queridos, lejos de querer aparentar y fanfarroneos tan relacionados a este mundillo. O esta es la imagen más constante en el cine, cuando nos presentan al que parte el bacalao en el mundo de la droga.

En American Gangster pasan de puntillas sobre los daños de dicho mundo, aunque sí dejan constancia de que tratan a los clientes, los drogodependientes, como cifras, como chusma, con desprecio. Eso sí, el material debe ser bueno, el mejor, es la marca lo que está en juego, lo que corre por las calles es un símbolo y todo el mundo debe reconocerlo.

En esta película el protagonismo está bien repartido, curiosamente no coincidirán hasta los últimos compases del film, nos encontramos a un policía honesto y con valores, cero codicioso, al que le persigue una decisión, muy correcta, que en su día tomó, como si de ello debiera avergonzarse o, lo que es peor, justificarse, dar explicaciones, siendo motivo siempre de burla o mofa, de manera más o menos evidente, pero hoy en día resulta increíble que se ridiculice lo correcto, en lugar de perseguirse y castigarse lo inmoral. Así es el Inspector Richie Roberts, interpretado por Russell Crowe, un tipo correcto. Con una ética bien llevada, lo que no significa que todo en su vida sea magnífico, lejos de esta idea su vida es más bien desastrosa, caótica incluso, moviéndose en un entorno en el que rara vez puede encontrarse en paz y por ello será fácil verle perder los nervios, probablemente sea una de las características que le acerca a la personalidad de Frank, ambos son intuitivos, resolutivos y cada cual a su manera tienen buenas intenciones.

Se pueden realizar buenas obras y a la vez hacerlo de mala manera. Como si bajas al contenedor a reciclar el vidrio, eso está bien, pero si bajas un buen número de botellines a las 3 de la mañana eso te convierte en un hijoputa para el vecindario, por motivos obvios, lejos de que estés haciendo una buena acción para la Comunidad por el hecho de reciclar.

En este caso igual, para mí la película tiene dos claves, la decencia y la codicia. Son los elementos que conducen esta película.

La decencia, la que posee Richie Roberts, unos ideales y unas metodologías correctas, siempre que tengan relación con su vida laboral, puesto que en su vida personal es un desastre sin indicio alguno de que vaya a ponerla en orden en algún momento; mientras, por parte de Frank, se considera decente, pero a mí no me engaña porque él mismo sabe que no lo es, por mucho que procure transmitir esa imagen, sabe perfectamente que quien le apadrinó fue un tipo admirable en algunos aspectos, pero no tanto, tal y como recuerda pero omite mientras le habla de él a su mujer, con lo cual, y como suele decirse, no hay mejor mentira que la verdad a medias. En este caso igual, la decencia de Frank es muy relativa (para mí nula), puesto que más allá de sus formas a la hora de gestionar un negocio que sí ha sabido trabajarse es inmune, por medio de una coraza construida por medio de haberse alejado de las calles donde se convive con la crudeza, al daño que este negocio supone para tantas personas.

La codicia. Siempre está ahí. La veremos en Frank, quien hará lo posible por continuar amasando, aun cuando acredita posesiones para varias generaciones, negándose a renunciar al monopolio habiéndose podido retirar, pero siempre quiere más. Lo veremos en sus socios, capaces de adulterar el producto para rascar más ganancias. También esa codicia estará presente en ciertos Departamentos Especiales, es decir, en según qué Agentes de Policía, dispuestos a hacer la vista gorda por un pellizco o a emplearse a fondo para evitar que ciertos cobros nunca dejen de llegar, como si se tratase de un contrato vitalicio. La codicia para mí es el emblema de esta película, desde los primeros pasos cuando las calles empiezan a estar controladas por otros Gangster, tras el fallecimiento del emblema durante tantos años, antes de que Frank, por medio de todo lo aprendido dichos años como chófer, se convierta en el Gangster como concepto. Para bien, y sin alejarnos de la codicia, tenemos el caso de Richie, quien renunció a ella y, con su actitud y toma de decisiones, consecuentes todas ellas, deja claro que no se arrepiente de ello, puesto que constata que continúa fiel a sus valores.

Para mí es lo más destacable de una película en la que las vidas de ambos se cruzarán, de manera inevitable. La película se centra mucho más en la vida de Frank, en cómo consigue convertirse en un Imperio, desde muy abajo, apostándolo todo a una carta, tomando riesgos y sin renunciar a bajarse al barro, al dirigirse al punto cero de la venta del producto en busca de una pureza inalterable. Así, vuelve reforzado al barrio, donde no pestañea cuando debe mostrarse como el nuevo referente en las calles. Las calles, esas que desea custodiar Richie, tomándose muy en serio su trabajo, empezando desde cero si es preciso, y con un encomiable desarrollo en su función, sin desesperar, seguro de sí mismo y convencido de que lo que busca será encontrado, deba remover Roma con Santiago si eso fuese necesario.

Película recomendable donde no pasa inadvertido el extraordinario elenco de actores que también ofrecen su granito de arena, en mayor o menor medida, como Idris Elba, John Hawkes, Josh Brolin, Carla Gugino o Norman Reedus.

 

 

 

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 30 noviembre 99

Sólo con el título, ya se puede saber de qué trata la película propuesta para este CineClub, pero honestamente, yo, desconocía que estuviera basada en la trayectoria real de Frank Lucas (Denzel Washington).

Como siempre, Ridley Scott me vuelve a encandilar.  No soy muy de este género de chanchullos, poca moral, ilegalidad y violencia, pero debo admitir que el filme es de calidad.  Aclamada por la crítica y nominada para varios premios, no consiguió ninguno, pero no creo que fuera porque no lo mereciera.

En cualquiera de la sinopsis, encontraréis como en el inicio del largo metraje se presenta a Frank como el humilde y discreto chófer de uno de los mayores gángsters traficantes de drogas de los años 70 en Nueva York. Osea, ya tenemos el escenario planteado, como el de tantas otras películas con esta temática.  Lo que la hace especial, no es que se nos muestre a Frank como simple testigo de todas las acciones del magante.  Lo que deja, cuanto menos, anonadado, es cómo un simple chófer, resultó desarrollar de manera tan apabullante las dotes para dirigir los difíciles, peligrosos y sucios negocios de la droga en el contexto marcado durante un largo periodo.  El producto de Scott con Whashington hace que desde luego, la seguridad del protagonista en la pantalla, sea incuestionable.  Desde los primeros momentos, el personaje de Frank muestra desenvolverse como pez en el agua, sin cometer errores y con una marcada moral.  Como tipo listo, consigue que su droga sea la mejor distribuida, con mejor calidad y a menor precio.  Y todo eso, a la vez que burla a la ley.

Representando al bando de la ley (aquí sí que opino que emplea la clásica dicotomía de “bueno-malo”), Russel CrowE encarna al insistente y también talentoso policía Richie Roberts, quien  rápido se huele la tostada de que quien ha pasado a estar organizando el negocio, está muy lejos de ser el típico.

Así, la emocionante aventura de Frank haciéndose sitio y creciendo en el oscuro y complicado mundo del narcotráfico, se convierte en un duelo de titanes ante Richie, quien incansable le seguirá de cerca.  No es difícil presagiar que ante tal batalla, la victoria es más que difícil y sólo uno de ellos conseguirá vencer.  Batalla que paradógicamente  no lidian directamente (de hecho ni coinciden en escena hasta los últimos minutos), y que, a pesar de que puedan parecer enemigos, resultan estar más unidos de lo que a priori se pudiera pensar.  Pues, si entramos en los personajes más que en la acción (algo que a mí, personalmente me interesa mucho más y me vuelve, de alguna manera, “loca”) tenemos como diferencias, que Rchie lleva una desordenada vida personal con cierta ineptitud emocional y para las relaciones, siendo, en cambio un brillante e íntegro policía.  En cambio, Frank, cuida de su familia y su gente, tiene carisma y consigue ser temido o querido por quién el decide, pero siempre centrado.  Pero ambos personajes no distan tanto, y en realidad, hasta se puede encontrar un punto de unión en la fidelidad y el compromiso a su moral, la lacra de la corrupción y la falta de escrúpulos en colectivos de hipocresía como la policía.  Pues mal está el delinquir y la extorsión, pero peor está cuando se hace defendiendo un uniforme con todo lo que ello significa.

Bien llevada, a todos y cada uno de los niveles, para amantes del género resulta recomendable, ya que la crítica la ha llegado a comparar con clásicos reconocidos como “Scarface” o “El padrino”.

 
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