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PELÍCULA

Ficha técnica

Adivina quién viene a cenar esta noche

Adivina quién viene a cenar esta noche


Intérpretes: Spencer Tracy , Katharine Hepburn , Sidney Poitier

Título V.O.: Guess Who's Coming to Dinner
País: Estados Unidos Año: 1967
Fecha de estreno: 12/12/1967
Duración: 108 minutos
Género: Drama



Sinopsis

Christina y Matt Drayton son un matrimonio acomodado que vive en la zona de San Francisco con su hija Joanna. Esta se encuentra de vacaciones en Hawai cuando decide regresar antes de tiempo para dar una sorpresa a sus padres trayendo consigo a John, un médico de clase alta con el que se ha comprometido. Pero el único imprevisto para el matrimonio es que su futuro yerno es de raza negra. Pese a ser un matrimonio de fuertes ideas liberales tienen dificultades para aceptar al nuevo miembro de su familia, especialmente el Señor Drayton que siempre habían defendido la igualdad de razas. Mientras que John decide que si no aprueban el matrimonio no se casará e invita a sus padres para que todos se conozcan. Se ponen en evidencia los conflictos sociales de la época así como la presión social a la que se veían sometidas las parejas interraciales de la época.

 

 

E4 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Luna CR 17 diciembre 14

Si bien la premisa es interesante, una pareja interracial que se enfrenta a sus familias, el desarrollo me parece sencillamente terrible. Y no, no sirve esto de que la película se hizo en el año 67 porque para entonces ‘Eva al desnudo’ ya tenía 17 años y Alfred Hitchcock había hecho ‘Los pájaros’, ‘Vértigo’, ‘Psicosis’ y ‘La ventana indiscreta’. Se sabía hacer cine muy bien y sin embargo en esta película se cometen errores básicos.

La trama se resuelve realmente en el minuto 31, la familia de ella acepta la situación y punto. Ambos padres se declaran modernos y admiten que no se puede ser progre solo sobre el papel, hablan entre ellos, todo está bien. Entonces el director fuerza una situación incómoda con los padres de él, que aparecen de forma repentina;  y el padre de ella, que sin motivo claro  decide tener dudas sobre lo que antes no las tenía. Además, el director añade una escena metafórica con un nuevo sabor de helado que, de tan obvia, resulta empalagosa.

Volviendo a la trama, no entiendo por qué el gran conflicto es que un hombre negro se case con una mujer blanca cuando hay otros factores mucho más graves: una diferencia de edad de 14 años, ella no tiene oficio ni interés por tenerlo, se conocen de solo hace diez días y lo hicieron en un viaje, ni si quiera han vivido en su entorno habitual. Insisto, no, esto tampoco era normal en el año 67. Ni en Estados Unidos.

Y por último, la cuestión más importante. El hecho de que pretendan cambiar los ideales de su familia. Esta lucha de razas y clases no se ganaría forzando a la gente que quieres a aceptar algo que a ti se te ha encaprichado, cualquier valor social es lícito mientras no dañe a nadie. ¿Podemos entender que nuestros padres son distintos a nosotros y aceptar que el cambio es un proceso? ¿Por qué tener un discurso moderno consiste en volverte intolerante con cualquier otro discurso? ¿Por qué nuestra protagonista, que lleva pantalones como buena chica moderna, fue criada bajo la tolerancia a otras razas pero no a su propia independencia? Insisto, año 67, se habían hecho muchos progresos y gracias a series como Mad Men sabemos que la incorporación de la mujer a la vida laboral no era tan inusual. En ‘Psicosis’, hecha siete años antes que esta película, la protagonista era secretaria.

Siento que al intentar dar voz a un problema el director ha creado una película fantasiosa sin una estructura clara y sin desarrollar de forma profunda el conflicto. De todo lo que esperaba de la película, nada se ha cumplido y me apena, porque efectivamente es muy valorada por la gente. Supongo, que sencillamente, he visto demasiado cine. 

LC 

Crítica de Cine al Filo

por Elena BL 17 diciembre 14

He de reconocer que yo siempre he sido muy de clásicos. Es un cine que me atrae y me entretiene como el que más. Y para mi esta película es un clásico, uno de los grandes. No solo me impacta el reparto (eran los grandes de la época) sino que la trama me atrapa y me hace pensar en los grandes problemas de la época, que queramos o no siguen presentes hoy en día.

Respecto a la trama he de decir que pese a que parece poco elaborada en mi opinión tiene mucho contenido, aunque se vea reducida tan solo a ese día junto con su cena. No puedo evitar pensar en la gran obra de Virgina Woolf Mrs Dalloway, ya que ambas son historias reducidas a una sola celebración, sea cena o sea fiesta. Considero que la película hace un guiño en ese sentido a los clásicos de la literatura y ya por eso para mi tiene puntos extra. Por otra parte la carga social de la película me resulta impactante, el hecho de que sea la primera vez que se trata tan abiertamente el problema racial relacionado con las clases altas y con su falsa tolerancia. No estamos hablando de solamente el tema racial, hablamos de su relación con los que abiertamente declaraban su apoyo a la igualdad. Como ya he dicho antes se trata de una historia que al menos a mi me ha hecho pensar sobre como muchas veces nuestras acciones y nuestras palabras cogen caminos separados en temas tan cruciales como este.

Pero además de este aspecto considero que la película tiene calidad como tal (recordemos de que año estamos hablando y de que no se trata de una superproducción como podía ser el Espartaco de Kubrick). Es una película sencilla, de decorados sencillos pero a veces no se necesitan grandes efectos si la historia es suficientemente intensa.

Ahora hablemos del reparto. Contamos con dos grandes del cine de la época: Spencer Tracy y Katharine Hepburn (de hecho esta fue la última película que rodó Tracy antes de morir). Pero sobre todo tenemos unos de los grandes papeles en la vida del actor Sidney Poitier, que encarna a John Prentice. En los tres casos se trata de grandes interpretaciones para dar credibilidad y algo de comicidad a una película con una temática del todo seria.

Por tanto solo me queda recomendar fervientemente esta película al considerarla una de esas que te marcan a lo largo de la vida y que por lo menos en mi caso ha hecho que me decante aún más por el cine de los 50 y 60. Os recomiendo que al menos le deis una oportunidad ya que aunque sea en forma de moraleja es un largometraje que tiene que mucho que ofrecer.

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 diciembre 14

Última edición del cineclub de este año, nos despedimos de la sección en este 2014 con un poquito de cine clásico para dedicarle unas letras a una de esas películas que sabes que existe, hasta podrías atreverte a hablar de ella sin haberla visto, como ocurre con tantos otros casos dentro del séptimo arte, hasta el día hoy, ¿motivo? Cine al filo ¿Adivina quién lo trae? CineClub.

Adivina quién viene

Quizá no me ha sugerido como me esperaba, en absoluto vamos, en primer lugar, y no me preguntes por qué, pero siempre pensé que se trataba de una comedia y no de -prácticamente- un drama, en este caso trata el tema de las diferencias raciales que saltan a la tarima en cuanto una mujer blanca como Joey y un varón negro, John Prentice, se comprometen con la vista puesta en una boda algo precipitada, todo hay que decirlo, así como su relación, que no acumula ni dos semanas ni de tan siquiera trato, al haber formalizado su situación nada más conocerse hace apenas diez días en Hawai (ojo ahí), eso es lo que a mí más extraña, así como la diferencia de edad entre ambos (bastante tirando a mucha), pero supongo en que en 1967 se trataba de un asunto mucho más peliagudo que dos personas de diferente pigmentación informasen a sus familiares de que mantenían un noviazgo. Supongo que en los sesenta esta película supuso un despertar en muchas mentes y removió muchas conciencias, hoy en día, por suerte, es lo más natural del mundo que dos personas se quieran, más allá de su condición del tipo que sea: racial, sexual, económica, ideológica, religiosa...

En este caso, a mí la película me aburre un poco en el aspecto de lo “veleta” que son algunos personajes con lo que parecen cambios de opinión, primero verás al matrimonio formado por Christina y Matt Drayton muy sorprendidos, pero parece que a Matt no le choca tanto como a su esposa el hecho de que el prometido de su niña sea de color, pero conforme transcurre la película empieza a absorber toda la toxicidad por los curiosos y demás entrometidos que opinan sin haberles preguntado, empezando por Tillie -la ama de casa- para finalmente desmarcarse de toda duda con un speech en el que decide dar su aprobación al amorío que confeccionan los dos tortolitos, mientras pone como hoja de perejil a la gran mayoría de los integrantes del reparto, se despacha a gusto en parte por toda la tensión acumulada durante un día que finalizará en forma de reunión alrededor de la mesa a la hora de la cena, una cena que primeramente era para dos personas, Christina y Matt, cuando se suman Joey y John, sin apenas dar tiempo a la preparación de la misma cena cuando Joey invita a los padres de John, ya van 6 cubiertos, instante en que el gorrón del Monseñor Ryan se acople de mala manera y así asegurarse un plato sobre la mesa. Una mesa en la que se reunirán las dos familias, unidas por Joey y John, dos enamorados, pero muy distintos entre ellos, puesta que ella derrocha optimismo a cada paso y él anda con pies de plomo, otro aspecto que me llama la atención, es cuando la propia Joey se encuentra describiéndole a su madre cómo es él, con un buen número de datos, gestos y detalles, mientras Joey, a través del teléfono, apenas se limita a responder a las preguntas de sus padres sin ese estado eufórico que rebosa Joey Drayton, mostrándose incómodo incluso.

Para terminar mi aporte en Guess Who’s Coming to Dinner, desconozco si ya se ha hecho, aunque supongo que una película con más de 40 años a sus espaldas habrá disfrutado de alguna adaptación teatral, donde creo que con un toque de humor, sin tanto monotema y un público dispuesto podría trabajarse una obra de teatro muy muy elaboradita.

Propicios días!

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 diciembre 14

Clasicazo y topicazo para el cineclub de este mes. Un clásico con todas las características del cine estadounidense de los años 60 donde, se da un corte más reivindicativo y en el que en muchas películas, a partir de un acontecimiento más o menos cotidiano, se realizan reflexiones sobre la naturaleza humana proyectando intereses sociales, culturales y vivenciales. Interpretaciones, a mi modo de ver, en ocasiones casi sobreactuadas, y siempre con alguna nota de humor.

En el caso de “Adivina quién viene a cenar esta noche” el tema principal es el racismo. Joana Drayton es una joven veinteañera de clase acomodada que vuelve después de sus vacaciones en Hawai con el doctor de treinta y largos años, John Prentice. La chica quiere presentarles a su prometido con el que piensa casarse en unos días, y demostrar a John que en su casa no tienen prejuicios raciales, ya que ella fue enseñada en valores liberales. Es curiosa la ironía que todavía se da hoy, en que muchas personas dicen no ser racistas pero... mejor que no entre en su familia alguien de otra raza.

Se produce sin duda un shock que ya era esperado por John. Éste hace que la situación para los padres de Joana sea más difícil cuando les comenta en privado que no se casará con su hija sin su sincera aprobación, por mucho que ella esté dispuesta a hacerlo de cualquier modo, pues no quiere enfrentar a la familia.

Típico también de los enredos que se dan en el cine de estas características, las circunstancias se desarrollan de modo que se sucederá un encuentro en casa de los padres de Joana también con los padres de John, quienes, sin duda, también quedarán sorprendidos y algo bajo shock cuando conocen a la joven prometida de su hijo.

Lo cierto es que lo mejor de la película es ver las posiciones y opiniones de los diversos personajes, siendo principal el personaje de Spencer Tracy, en que realmente hace toda una elaboración y un cambio de actitudes en unas escasas horas. También es curioso ver los estereotipos de la época. El rol de las mujeres, por ejemplo, y cómo se presenta a una Hepburn que inunda la pantalla con gran fortaleza y dando apoyo continuo a su marido. Sin duda destacable el discurso casi final con el que queda sentenciado el tema por parte de Matt Drayton (Spencer Tracy).

Suele tacharse a los blancos de tener prejuicios contra los negros, y ya aparecen personajes como la empleada de la Hepburn, o Monseñor para representar ambas posiciones. Sin embargo, hay que decir que para la comunidad negra tampoco resulta una situación fácil. De hecho, la señora de hacer servicios en casa de los Drayton lo ilustra de la misma manera que muchas mujeres ilustran y permiten que se perpetue el machismo; esta mujer, es quien más radicalmente se opone al enlace. Y hay que decir que la posición de los padres de John también son representativos, de algún modo.

Por supuesto, el debate es de carácter social. La preocupación no es tanto que su hija se case con un negro, ya que comprueban que es un hombre reconocido, educado y que trata bien a su hija, de hecho nunca habían visto a su hija tan feliz. La preocupación está en cómo lo vivirán a nivel social. Si hoy en día, conozco algún caso como este, que desgraciadamente ya resultan “comidilla” de algunas personas, imaginarse en aquella época en norteamérica donde la comunidad negra aún luchaba por obtener unos derechos simplemente de igualdad… fácil no sería.

De cualquier modo, y sin menospreciar los  intereses diálogos, monólogos, argumentos y de más que se dan en la película... y sin dejar de querer ser romántica. ¡Locuraza de matrimonio! Vaya, que lo que me parece inverosímil es que se hable como único problema en cuanto al enlace de la diferencia de condición racial cuando se trata de dos personas que se han conocido hace unas semanas nada más, y entre quienes hay una diferencia de edad superior a diez años… vaya, que realmente me hizo gracia ver como lo que supone una dificultad para los padres no es tanto que su hija se case con un hombre a quien ha conocido de vacaciones durante dos semanas, sino que este hombre es de raza negra. Permítanme que me descuajeringue un rato de la risa por lo absurdamente “romántico” que pueda parecer.


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