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PELÍCULA

Ficha técnica

28 Días después

28 Días después


Intérpretes: Brendan Gleeson , Megan Burns , Naomie Harris , Cillian Murphy

Título V.O.: 28 Days Later
País: Reino Unido Año: 2002
Fecha de estreno: 18/07/2003
Duración: 113 minutos
Género: Terror



Sinopsis

Un grupo activista asalta un laboratorio de Cambridge con la intención de liberar a los animales con los que están experimentando, cuando son advertidos de los riesgos por uno de los científicos siendo demasiado tarde al ser atacados por uno de los primates infectados por una variante del virus de la rabia, propagándose a través de la sangre y la saliva, con lo que a partir de ahí la epidemia será insostenible y 28 días después será cuando Lim -un transportista que estaba en coma- despierta y se encuentra un Londres devastado y lleno de peligrosos infectados por este brote.

 

 

 

N6


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 28 octubre 14

Para este Ciclo Halloween Cinealfilo pensé en plantarle cara a una película que no he vuelto a ver desde niño (IT), pero sé que si la veo ahora de adulto se me desmoronaría esa desmitificación (si tal la dejo para otro año, en caso de que repitamos propuesta ¿va?), unido a que hace mucho que no hablo de una película de zombis, una de mis categorías más representativas tras antiguas publicaciones como “Zombies Party”, “The Walking Dead”, “Dawn of the Dead”, “Zombieland”, “World War Z” y hoy “28 Days Later”.

Al loro con '28 Días después', porque deja constancia desde el primer minuto que no se trata de una película de zombies tales como los conocemos. Aquí ningún mostrenco va a levantarse de la tumba y a tambalearse, mientras gruñe como un crío atragantado de rebanadas bimbo, a la vez que se acerca despacito y directo al bate que tienes bien cogido para mandarlo al otro barrio de nuevo. No, nada de eso. Los que verás en esta película tienen muy mala leche y poca gana de darse por vencidos.

La propagación es el objetivo principal de esta infección, con lo cual todo contagiado podrá transmitirlo a través de la sangre y la saliva, más allá de devorarte si la ocasión se presta (claro está), pero por encima de todo la infección y la extensión de la misma es la finalidad de toda víctima que en cuestión de segundos se ‘transformará’ en verdugo, un verdugo muy virulento.

La agresividad con la que los infectados se manifiestan se justifica en base a que cuando el virus se desata lo hace por medio de un mono colérico. Este monete es uno de los muchos primates con los que se encuentran experimentando en un laboratorio de Cambridge, instante en que unos activistas en favor de los derechos de los animales liberan al simio y, en consecuencia, el virus.

No es un virus cualquiera, es ira, ojo ahí. El único científico allí presente trata de advertirles de que les han venido subministrado distintas variantes de la rabia y que liberarlos sería tan peligroso como irreparable (pronto podrán comprobarse las consecuencias tras la liberación), puesto que estos animales además de haber sido tratados con diversos experimentos, también son sometidos a una constante contemplación de actos terribles de la humanidad a través de múltiples pantallas, ayudando a que los simios se nerven cada vez más, justificando su incontrolado estado de alteración, debido a esta incubada e incesante relación con la violencia, cuando presencian con entusiasmo cómo el virus se propaga en dicho habitáculo en el instante en que uno de estos especímenes ataca a una activista, como si el deber estuviese cumplido, instante en que los ojos rojos se apoderan del cuerpo y se constata la infección que sólo puede detenerse matándola, tal y como grita y grita el científico, pero esta terrible decisión -matarla sin contemplación- del mismo modo que podría haber detenido la expansión del virus (bien ¿no?), nos habría dejado sin película (engaaa!)

28 DÍAS DESPUÉS

Han pasado 28 jornadas desde aquel momento, cuando Jim se despierta en el hospital desubicado e indefenso, no sé explica qué ocurre a su alrededor al contemplar un panorama totalmente desolador, al verse en un hospital abandonado, con latas de refrescos por el suelo (echa mano de una de ellas), lo que indica que sea lo que sea lo que haya ocurrido tampoco ha dado excesivo tiempo para que se produzcan saqueos, porque mientras reproduce sus primeros pasos por las vacías calles de Londres también afana todo billete que encuentra a su alrededor, el ritmo de un comienzo de película brutísimo y que marcará época con escenazas como la que interpreta Cillian Murphy arrastrando sus vagabundiles pies a través de un Puente de Westminster totalmente desértico.

Si '28 días después' marcó tendencia a la hora de alterar la mentalidad que se tiene con este tipo de películas, al tratarse de infectados por un virus, más allá de unos torpes y alelados zombies que se tropiezan mientras se arrastran para salir de su tumba, en '28 días después' se pone sobre la mesa una problemática que, salvando las distancias, hoy está de rabiosa actualidad, dejando constancia que se trata de una situación más próxima a una realidad más tangible de lo que contemplamos ahora que se vienen manejando términos en los informativos de forma cotidiana como contagio, tratamiento, infección y cuarentena no tan propio de una ficción lejana, ¿verdad? Pues así empieza siempre.

Del mismo modo que '28 días después' plantea una extensión del virus violento por medio de infectados, no los zombies de turno, reflejará que se trata de una creación del ser humano en un involuntario ejercicio de autodestrucción, donde no habrá arrepentimiento que valga.

Este “Tour” de nuestro protagonista Jim, mientras contempla y analiza lo que pudo haber ocurrido en esas mismas aceras donde la fuerza del viento aún no ha barrido titulares de prensa hablando de 'éxodo masivo' o 'evacuación' nos deja unas instantáneas impresionantes.

 

Este apacible paseíto pronto se convertirá en una carrera de fondo cuando tiene que salir esprintando de la Iglesia en la que había entrado en busca de ayuda y es atacado por el cura y seguidamente perseguido por varios infectados, de los que huye en el instante en el que recibe la ayuda externa de sus nuevos compañeros de viaje, Selena y Mark, quienes le asisten para zafarse de sus perseguidores y tras socorrerle le ponen al día de la situación al comprobar que Jim acaba de despertar tras 28 días inconsciente de una situación en la que este virus infeccioso ha hecho tambalearse a los gobiernos, ejército y comunicaciones. Esta es la situación.

Ahora llega la toma de decisiones, las cuales tendrán consecuencias, negativas, en este caso para Mark, situando a Jim y Selena en plena calle cuando otean luces navideñas en un edificio, en el que se encuentran Frank y su hija Hannah, Frank les recibe con tanta amabilidad que uno hace plantearse que quizá haya que sospechar de este derroche de hospitalidad, nada de esto, Frank es un tío grande del que me declaro fan, el propio Frank le explica a Jim cómo se las ingenian para conseguir agua, con cubos en la azotea, esperando una lluvia que no llega, dejando entrever que en caso de una pandemia de este tipo también podría llegar a alterar incluso el clima, puesto que más de una semana sin lluvia en Inglaterra es mucho decir, me parece un detalle que pasa de puntillas en el film, pero absolutamente interesante, ya que el planteamiento es muy pertinente para desarrollarlo al tratarse de una liberación de un virus del que sólo se conocen las consecuencias más evidentes, pero quizá no las únicas, aunque no sé si ésta era su finalidad, aún así han dado con una de las teclas de lo más probable, pese a que sólo se desliza de forma casi imperceptible.

Desgraciadamente para lo que no es necesario insinuación alguna es para sacar una conclusión más que semejante en las películas del género, pese al peligro de los infectados allí fuera a los que de verdad hay que temer es a los que se encuentran contigo, de nuevo, la autodestructiva especie humana, más en un escenario apocalíptico como el que se encontrarán a 43 kilómetros al noroeste de Manchester, un escenario sin normas, sin consecuencias, ni policía y donde el concepto de autoridad se rige en función de las necesidades del más fuerte o del que tiene los medios, es decir, la estrategia y las armas, con lo que todo concepto humano queda difuminado ante -precisamente- la falta de humanidad que mostrarán un conjunto de personajes que coparán el último tercio de la película.

Una película que te hace plantearte si esta horda ha alcanzado un nivel global o si Inglaterra está en cuarentena, ya que encontrarás opiniones dando por hecho el desastre mundial y otros que hablan de reiniciar un planeta que quizá no se ha detenido "¿cómo va a cruzar la isla una infección? ¿Qué harías con una isla infectada?" Son preguntas que se plantean tal cual las oyes, con lo que '28 días después' te ofrece esa libre interpretación con un final relativamente abierto invitándote a no perderte "28 Semanas después", la segunda parte de esta gran película y que también tiene mucho nivelón.

 

 

 

Propicios días!


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