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PELÍCULA

Ficha técnica

Algo en común

Algo en común


Intérpretes: Ian Holm , Jim Parsons , Peter Sarsgaard , Natalie Portman , Zach Braff

Título V.O.: Garden State
País: Estados Unidos Año: 2004
Fecha de estreno: 28/07/2004
Duración: 109 minutos
Género: Drama



Sinopsis

Andrew Largeman vuelve a casa tras 9 años de ausencia cuando su padre le comunica que su madre ha fallecido, una vez allí se reecontrará con su amigo Mark y conocerá a Sam, una chica con la estrechará una gran relación y que le hará replantearse su situación con el mundo, así como diversos puntos de vista, otros enfoques hasta el punto de reconducir la fría sensación que mantiene con su padre, tras realizar un viaje hacia su propio interior en apenas unos días en los que tenía planificado quedarse en la casa de sus padres.

 

 

 

 

N6


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 19 enero 17

¿Y si necesitas liberarte? ¿Qué ocurre cuando dejas el camino sin recorrer? ¿Y si quizá, a última hora, decides darle valor a aquello que ni tan siquiera te planteabas hace 48 horas? ¡Vaya! Menudo asombro.

La mente es un mono saltarín. Es una manera de referirse a nuestra mente consciente. El mono salta de rama en rama, de pensamiento en pensamiento, ya sea un coreografiado salto que ralentizarías para deleitarte con cada fotograma o ya sea un irritante e inesperado brinco que ajetrea las demás ramas e incluso incomoda a los monetes que se encontraban a tu alrededor ¡Oye, no molestes mangurrián! La mente de mono puede llegar a abrumar porque puede estar dando saltos de manera vertiginosa. Coge aire.

Esa mente que no está quieta, a fin de cuentas son contrafuerzas que actúan en tu pensar. Pero, ¿y si es lo que, en ocasiones, necesitamos? Analiza, salta, decide, da otro salto, contribuye, continúa saltando, recorre ese pasillo, y de nuevo despega ¿aquí estás a gusto? Has llegado. Grita.

Garden State

Creo que de eso podría tratar Garden State, de encontrar un lugar, que, de pronto se pueda convertir en tu lugar, un lugar que ni tan siquiera se planificó en ninguna clase de hoja de ruta, ¿qué viniste a buscar? Un lugar que Andrew no salió a buscar y al que no quería llegar, porque significaría volver y tal vez encontrar... O encontrarse.

Para ello Andrew debe superar muchísimos obstáculos que sólo alcanza cuando obtiene confianza en sí mismo. Eso tampoco es fácil, por eso su autoestima (ya de por sí muy baja) aumenta de manera proporcional al desafío que supone dejarse conocer por Sam, cuanto más comparten entre ellos más se siente crecer el bueno Andrew, hasta el punto de atreverse a hacer cosas que jamás hizo antes como despotricarle a un amigo o confesar el peor de sus secretos, la mayor de las tragedias, una tragedia que trajo consecuencias tales como tener que medicarse, a partir de entonces, durante el resto de su vida para poder superar ese estado depresivo.

De pronto, Andrew, cada vez que Sam se encuentra en su órbita, se muestra como un Andrew distinto, más autoritario, más decidido, más consecuente, a la vez que ella también vuelca en él toda su confianza al comprobar que, sin ser muy conscientes de ello, tienen algunos puntos en común, de ahí que quizá esta cinta esté traducida como Algo en común.

Algo en común o Garden State, se inicia cuando un desganado y apático Andrew recibe la llamada telefónica de su padre, parece que no ha sido la única vez que su padre ha intentado contactar con él, pero esta vez es diferente, sí o sí va a tener que prestarle atención, Gideon, su padre, se ha visto obligado a tener que dejarle en el contestador automático el trágico mensaje en el que le comunica a Andrew que su madre ha muerto, “tienes que venir a casa” – añade.

Andrew se desplazará a Nueva Jersey, lugar donde creció, y aunque tratará de evitar entablar una conversación con su padre, con quien mantiene una relación huérfana de afecto, allí estará, volviendo a casa, aunque sea sólo por unos días.

Vuelta a las raíces. Una vez allí, se encuentra con su amigo Mark, volviendo a estrechar lazos con lo que alguna vez fue. Esa misma noche Mark le invita a una fiesta a la que Andrew decide asistir, aunque no está precisamente con el ánimo por las nubes, pero ha surgido un plan y no quiere estar en casa con su padre ni pensar en exceso en la muerte de su madre.

Andrew llega a la fiesta. Allí está pero no se encuentra, ¿a quién no le ha pasado alguna vez? En lugar ajeno, sin estar acorde con el ambiente, no estás a gusto pero tampoco tienes a dónde ir. “Yo paso de jugar a eso, ya somos mayorcitos” Se le escucha decir cuando sale adelante la idea de dedicarle un tiempo al juego de la botella en la fiesta, fiesta en la que algunos ya van pasados al haber empezado con las drogas desde hace un rato, las cuales no le están sentando nada bien a Andrew. Ahí está él, como ajeno a todo. Sentirse desubicado no por el entorno, sino porque tu cabeza no está ahí contigo, ¿en qué piensas? En otro instante, otro lugar, otra persona, ¿a quién no le ha pasado? Aun así te hacen partícipe de según qué situaciones, aunque vengas de decir que son chiquilladas, pues adelante. Pese a que sabes que realmente tú no estás ahí. Pero te dejas. Te dejas hacer, te dejas llevar, te dejas porque te alejas, mentalmente te alejas, ¿a quién no le.. ?

La noche ya la ha pasado fuera, no ha estado en casa, pero Andrew por la mañana tenía un compromiso, debe ir al médico porque siente unas dolencias punzantes en su cabeza y será en la consulta, ahí, donde conoce a Sam, quizá no en la mejor de las situaciones, pero será la espontanea Sam quien se aproxime a él, poco después le reconoce como actor, ya que cabe destacar que si Andrew se marchó de casa fue para probar suerte en el séptimo arte, con lo que directamente dirigirá la conversación al referirse a su actuación en una película.

Sam - ¿No eras ese Quaterback retrasado?
Andrew – Sí.
Sam - ¿Eres retrasado de verdad?
Andrew – No.
Sam - Vaya, pues lo bordaste amigo, yo creía que lo eras de verdad, eres tan bueno como Corky, y él sí es retrasado. Si hubiera un Óscar al mejor retrasado, te lo darían a ti, estoy segura ¡eres un gran retrasado!

La conversación continúa hasta que Sam exclama "¡¡No acabo de creerme que no seas retrasado!!"

Menudo encanto. Sam es puro amor, eh.

Poco a poco Sam también se dejará conocer, se muestra sencilla, decidida y convincente con cada punto de vista que ofrece, aunque, bien es cierto, que en algunos aspectos está algo pinzailla, incluso a veces algo alocada, pero ése es el enloquecido e irrefrenable encanto que derrocha Sam y que la hace tan única como intenta ser. Enloquecida, pero sensata, sabe dónde están los límites, del humor, del riesgo y de las propias situaciones.

Esta sintonía entre Sam y Andrew permite a este último que su disposición trascienda a un plano superior y se atreva a compartir, con mucha decisión, su terrible secreto, lo que le ha convertido, desde entonces en un tipo apático y desganado, sin ilusión por nada y que ni tan siquiera se altera ante la posibilidad de morir en un accidente aéreo. Todavía arrastra el peso de la culpa por aquello, el dolor del corazón que quizá provocaba los pinchazos en la cabeza.

Eso le lleva a tener que hacer las paces con su padre, como dice Jorge Luis Borges “con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes”, hasta que descubre que, tal vez, también deba perdonarse a sí mismo. Nadie sabe si, en las pocas horas que le quedan a Andrew en Jersey, podrá sentarse a hablar con Gideon.

Ahí es donde todo da un giro, puede perdonarse a sí mismo, ha descubierto a alguien con aspectos en común (que no por ello una persona común, Sam es de todo excepto común) y se han cumplido los días que se había marcado para estar en Nueva Jersey, debe irse, sabe que tiene que irse, cree que quiere volver a la vida que conoce, donde sigue haciendo castings como actor, pero debe darse prisa que el aeropuerto no espera.

¿Qué ha pasado en estas últimas horas? ¿a ti qué te ha pasado en estos últimos días? En ocasiones, algo o alguien irrumpe en tu vida y vives dos días con la misma intensidad que dos años. Inesperado, ¿verdad?

Ahí, de nuevo el mono saltarín de la cabeza vuelve a irrumpir en escena. Márchate, lo tienes decidido, ya lo sabe todo el mundo, se lo has dicho a tu padre, amigos y a Sam. Pero ¿y si todo hubiera cambiado en las últimas 48 horas? ¿Y si en última instancia encuentras un motivo que te orienta hacia otras pretensiones u otros sueños con los que no contabas hace apenas un par de días? Tal vez ese camino no esté hecho para ti y todavía debas escarbar en otros espacios que ya conoces.

Sea como sea, la película trata sobre el despertar de Andrew, el transcurrir de Sam e incluso del enfoque de su amigo Mark, quien confiesa abiertamente que “me gusta ser mediocre, duermo mucho más tranquilo”.

A su vez, Mark, también desarrolla aspectos distintivos ante los cuales Sam y Andrew nunca salen de su asombro, pero es su manera de mostrar afecto, verdaderamente, aunque parezca que tan sólo es un sepulturero desmotivado con la vida, sabe cómo acercarse a Andrew, hay muchas maneras de ser cariñoso sin necesidad de ser pegajoso, con lo que Mark mostrará su afecto con un Andrew que no sabe si quiere acercarse, alejarse, mantener las distancias o evitar las distancias. Sus últimas horas entre su gente serán un auténtico seísmo interno antes de tener que marcharse de nuevo a Los Ángeles. Agárrate que vienen curvas, o pégate una hostia, ¿qué más da siempre y cuando fuera inesperada promovida por un giro de los acontecimientos ante la tesitura de una decisión? La decisión te vigila de cerca, mientras te señala el reloj apuntando que se está haciendo tarde.

Andrew tiene ante sí la opción de marcharse, quedarse, pero sobre todo la oportunidad de dejar marchar ciertas limitaciones, bloqueos y losas que jamás le permitieron avanzar. Let Go, como titula la canción de Frou Frou con la que la película se despide de ti tras canalizar todos los estados de ánimo, liberaciones y pensamientos contradictorios vertidos en Garden State, Algo en común o también traducida como Tiempo de volver, ¡Ups!

Vienes o vas, pero no marees.

 

 

 

Propicios días!


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