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PELÍCULA

Ficha técnica

500 días juntos

500 días juntos


Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt , Zooey Deschanel

Título V.O.: 500 Days of Summer
País: Estados Unidos Año: 2009
Fecha de estreno: 10/03/2010
Duración: 95 minutos
Género: Drama



Sinopsis

500 días juntos relata la historia de cómo Tom conoce a Summer y juntos viven distintos periodos de lo que podría llamarse relación sin llegar a confirmarse, con un buen número de altibajos, mostrándonos la evolución en distintos momentos, así como las reacciones del uno ante los actos del otro. La película habla sobre la expectativa, el deseo y las diferencias con respecto a los planteamientos de futuro.

 

 

 

N6


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 20 diciembre 17

500 DÍAS JUNTOS

No sé Paul. Lo veo claro: Amo a Summer. Me encanta su sonrisa, su pelo, sus rodillas. Me encanta el lunar con forma de corazón que tiene en la piel, la forma en que a veces se moja los labios antes de hablar, y el sonido de su risa. Me encanta mirarla cuando está dormida.

Me encanta escuchar esa canción cada vez que pienso en ella y cómo consigue que me sienta, hace que todo sea posible, no sé, como si mereciese la pena vivir tío.”

¿Cómo se puede pasar de esto al siguiente párrafo?

Odio a Summer, odio sus dientes torcidos, odio su corte de pelo de los sesenta, odio sus rodillas huesudas, odio su mancha en forma de cucaracha en la piel, la forma en que se chupa los labios antes de hablar, y odio el sonido de su risa ¡¡odio esa canción!!

Porque 500 días juntos es una montaña rusa de sentimientos, de frialdad; de acercamiento, de desafecto; de lo que pudo ser y no fue, de dos historias, de historias que no pueden ser. Aceptación, negación; sufrimiento, vidas ajenas; cercanía y distanciamiento.

De película, pero no en el tono ideal “de película”, sino de la película que se monta Tom Hansen desde que ve por primera vez a Summer Finn.

No es una película con final feliz, pero sí que sienta las bases de una felicidad que le da una patada a la idealización desprovista de todo atisbo de considerar que se te presenta algo idílico. Es una película que te advierte, pero literal, desde que se inicia, no a través del contador de días, sino cuando empiezas a tener en cuenta cómo viene a desarrollarse, desde que empieza el film sabes que ha sido escrito desde la inquina y el despecho.

Es una película en la que chico conoce chica, sí, pero aunque chica y chico pasan juntos muchos de estos 500 días, no significa en que deba traducirse en estabilidad perpetua y de fiar, algo que cada cual descubrirá a su ritmo y como son dos protagonistas, puedes tener dos perspectivas, tomártelo como dos películas, distintos enfoques, todo ello tras 500 días juntos.

500 DÍAS JUNTOS

Lo que vais a ver es una ficción, cualquier parecido con personas vivas o muertas es pura coincidencia. Especialmente para ti Jenny Beckman. Zorra”.

Así comienza la película, como decía un par de párrafos arriba, desde este instante sabes que el film empieza con inquina y desde el despecho. Es algo personal. El desprecio se muestra en muchos y tantos puntos de la película que no logro llevar bien las cuentas. En principio, la película se te presenta para que la veas desde la perspectiva de Tom, el cual pasa de encontrarse apasionadamente enamorado de Summer a odiarla. Además, su desprecio es tóxico, se palpa en el ambiente y hace lo posible por contagiarlo, ya sea en el trabajo cuando no sólo su rendimiento da un bajón, debido a lo mal que se encuentra en una de las fases de la “relación” con Summer sino que carga su mal genio contra sus compañeros de trabajo, a una pareja que va por la calle, así como en una cita a ciegas, con Alison, que le preparan sus amigos y no se muestra especialmente amable con una chica de lo más comprensivo, al tener que soportar durante toda la noche a semejante plomo sollozante, ya que será difícil que escuches a Tom un comentario autocrítico, es un dramas, dramas hasta el punto de que a mí me desquicia enormemente, y ni tan siquiera es capaz de agradecer el apoyo que le brindan sus amigos. En según qué momentos de la película incluso me da un ascopena absoluto, no puedo con este tipo de gente que centra toda su vida a lo vivido recientemente, en los últimos meses, porque crecieron engañados con el concepto de felicidad que gira en torno a la casita, pareja y perro, deseando recrear la clásica escena de anuncio a la hora del desayuno, y aparte de que no me fío de este tipo de gente, resulta ser todo ficticio, tan ficticio como los momentos IKEA que exageran, a modo de broma, pensándose aquí el colega Tom que esa inercia se iba a respetar siempre que pisasen nuevamente la tienda, como si de un ritual de reconciliación y re-enamoramiento se tratase. No cuela. Por eso Tom constantemente se frustra y lo transforma en desprecio hacia los demás, tal y como cité hace un rato.

Es un desprecio que él cree que no merece por parte de Summer, de pronto se ha enfriado aquella relación, aquellos momentos mágicos ya no significan nada. A fin de cuentas él lo que pretende es que se repitan los mismos patrones, las mismas gracietas, los mismos momentos, pero Summer no está dispuesta, desde los primeros acercamientos ya evidencia su fijación por no pertenecer a nadie, lo deja claro, no le gusta la idea de tener pareja y evita cualquier escena con la que se pueda encarrilar un noviazgo, aunque, cierto es, que en ocasiones la muchacha también se contradice.

Quien no se contradice aquí, en este aspecto es Tom, quien idealiza la idea del amor desde que ve por primera vez a Summer, empieza a formarse una película alrededor de ella y pretende que ella siga los pasos de sus intenciones, quiere pensar en ella como esa relación formal y ella sólo quiere pasar el rato, en ningún momento Summer le dice o insinúa lo contrario, ambos quedan juntos, pero que cada cual le ponga el nombre que quiera, eso traerá controversia a ambos, incluso se convierte en uno de los motivos de discusión entre ambos.

Aun así, Tom sigue considerando a Summer como su mujer ideal, o más bien buscando un ideal a través de ella, y así es desde que Zooey Deschanel, encarnando a Summer, llega a la oficina el primer día, su rutina va enfocada con altas dosis de optimismo, una canción del grupo musical Airbag dice “desde que llegó la chica nueva, los lunes no son lo que eran”, y así es para Tom al ver en Summer todas las virtudes posibles, una Summer que efectivamente es una chica normal, es “sólo una chica normal” (Airbag de nuevo), pero con un innegable magnetismo allá por donde pasa, genera a su alrededor cierta atracción, curiosidad, llámalo como quieras, pero aun siendo una chica normal tiene algo que la distingue y que te hace saber que ella está ahí, en las inmediaciones o sencillamente a siete u ocho metros de ti, no hace falta verla para saber que se encuentra cerca. Es el efecto Summer.

El hecho de que se encuentre cerca, no significa que ella deba mostrarse siempre cercana, es reservada y sólo ella decide con quien está dispuesta a desbloquear esa tendencia, esa proximidad es un avance en el aspecto en el cual Summer está dispuesta a compartir más confianza o no. Una confianza, una cercanía, ese descaro, esa espontaneidad, e incluso ese cariño se va perdiendo, son pequeños síntomas que a Tom le cuesta interpretar, al tener totalmente idealizada a Summer, pero que ella parece tener más claro, con lo que el enfriamiento entre ambos empieza a ser cada vez más evidente. Tal vez la relación ya estaba acabada antes de empezar (si es que la hubo), es una historia que no pudo ser. Sí, existían puntos en común, pero el nivel de entrega y compromiso ni se acercaba a un posible equilibrio. Hasta que, de pronto, tras un trato regular, constante y entusiasta… se enfrió. Porque sí, la gente cambia. Y no busques una explicación a esto.

Hace no mucho leí en un poema de Julio Salinas, del cual quiero rescatar este párrafo con el que se explica buena parte de esta encrucijada que te propone 500 días juntos. Dice así:

“Me dijeron que el frío tiene que ver más con la distancia que con diciembre, y que la distancia es esto que pasa entre dos personas cuando se miran y ya no se ven, pero también puedes fundirte de calor en pleno invierno; que crecer depende de lo que aprendas con los golpes, que de una piel sin cicatrices no te tienes que fiar y que la magnitud de tu valía se mide por la huella que vas dejando en otras vidas…”  

A fin de cuentas, 500 días juntos, también propone la reconciliación, en este caso consigo mismo, porque veremos cómo Tom decide olvidar y crecer de nuevo, no le resulta fácil pero sabe que debe hacerlo tras varios días inmerso en una dinámica descontrolada que le lleva a ningún lugar, porque sí, una vez más la película te ofrece este punto de vista, comprensivo por parte de mucha audiencia, sencillamente por un motivo, todos hemos tenido a una Summer en la vida, y quizá Tom se da cuenta tarde de que para Summer él sólo fue un entretenimiento para una época de su vida en la que se aburría o, sencillamente, se encontraba valorando otras opciones sin centrarse exclusivamente en Tom.

Es así, ¿lo escuchas? Es el sonido que se produce cuando alguien cae del guindo.

Por otro lado, Summer jamás fue deshonesta, sí contradictoria, pero ella es sincera desde el principio, en ese momento de su vida no cree en el amor, ¿y? ¿Debe dar más explicaciones? No.

Continuamente la película te presenta esta situación para que, como espectadora o espectador, te posiciones del lado de Tom, pero Summer no le debe nada a nadie, no le pertenece a nadie, lo deja explícito en la primera conversación que ambos tienen al respecto al acertar cuando dice que “las parejas complican y al final se hieren los sentimientos”. Así lo se lo explica ella misma al propio Tom y al amigo de éste, McKenzie, al que le cuesta entenderlo y por el hecho de que una mujer no quiera tener novio ya la convierte en lesbiana, no obstante McKenzie es el primero en percatarse en la oficina de que tal vez Summer no sea el tipo de chica por la que Tom debería suspirar, pero su consejo pasa inadvertido porque como el chaval es poco agraciado y sus comentarios suelen ser desacertados, automáticamente pasa a ser descartado como consejero o incluso como pareja de otras chicas, eso queda reservado sólo para el soñador que idealiza, que es detallista y cree en el romanticismo.

Conforme transcurre la película, su historia y los días, una vez se ha producido cierto distanciamiento, vuelven a encontrarse, tal vez en ese momento Summer no es sincera del todo al omitir cierta información absoluta y totalmente relevante, eso desde luego, y decide invitar a una fiesta a Tom, el cual asiste a la misma “intoxicado por la promesa de la noche”, en esta ocasión, una vez más, creyó que esta vez sus expectativas irían parejas con la realidad. Y la realidad es mucho más jodida, profunda incluso, dado que no irían parejas con la realidad, ya que en realidad no irían a ningún lado como pareja.

Tom se desploma de nuevo, como si su felicidad dependiese de esos quinientos días, como si el resto de su vida no hubiera tenido sentido hasta ahora. Ella es única, es única, es especial. Sí, de acuerdo. Lo sabemos, lo sé. Pero Summer ha decidido tomar otro camino, tan sorpresivo para el espectador como para ella. Pero esta historia ya no podrá ser. No con ella. No con Summer.

Tom pondrá el contador a cero, a la espera de nuevos días.

La mayoría de los días del año no tienen nada de especial, comienzan sin dejarnos recuerdos perdurables en la memoria, la mayoría de los días no tienen ningún impacto sobre el transcurso de una vida”.

El momento de pensar y plantearse qué pudo fallar para que Summer alterase su comportamiento quedó atrás, como una estación veraniega del año. Y ahora, tras Summer, ¿cuál es la siguiente estación?

 

 

 

Propicios días!


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