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PELÍCULA

Ficha técnica

El apartamento

El apartamento

Director: Billy Wilder
Intérpretes: Jack Lemmon , Shirley MacLaine

Título V.O.: The Apartment
País: Estados Unidos Año: 1960
Fecha de estreno: 16/09/1960
Duración: 125 minutos
Género: Comedia



Sinopsis

Por el apartamento de C.C. Baxter, un humilde empleado de una empresa de seguros, pasan muchas más personas que el solitario trabajador. Su discreta propiedad es el lugar perfecto para que los mandamases de la compañía paseen sin ningún temor a sus diferentes ligues. Baxter cree que ganarse el agrado de sus jefes le podrá proporcionar un mejor puesto en la empresa, cediendo así su piso a los caraduras de sus jefes y a pesar del descontento de sus vecinos que lo ven como un juerguista y mujeriego de mucho cuidado. Sin embargo acercándose las Navidades todo empieza a cambiar cuando Baxter se enamora de Fran Kubelik, una de las amantes de su jefe…


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Patricia Bendala 16 diciembre 15

Magnífica película para repetir casi cada Navidad, porque una vez al año no sólo no hace daño sino que en este caso deleita a cualquiera. Lo primero, por supuesto hay que quitarse los corsés. Eso de que el cine clásico es aburrido, o que “joer, la peli ésta es en blanco y negro”. Ya quisieran muchos (casi todos) los largometrajes de hoy tener un sentido del humor y una línea argumental tan currada como esta película. Segundo, abrir un poco el corazón. Sí, señores, es una comedia, pero esto no es Resacón en las Vegas, ni lo pretende. Aquí hay mucho amor y si eres de esos que una escena un poquito sentimental le dan repelús, mejor saca a Rambo del cajón.

Dicho esto, no es de extrañar que la película dirigida y escrita por Billy Wilder se llevara una buena ristra de Oscars en su día, incluyendo Mejor película, Mejor director y Mejor guión. Y es que no es para menos. Sobre todo éste último premio, el de mejor guión, se lo tiene merecido de principio a fin. Tanto en lo visual como en las palabras, el guión está plagado de pequeñas perlas que muchas veces ni siquiera se aprecian del todo en una primera visualización, sino ya en la segunda o tercera. Las frases van conectando toda la historia haciendo que al final todo lo dicho cobre sentido completo, dejando la película en un círculo redondo perfecto. Así también vemos un sinfín de pequeños detalles que se explican solos, que no necesitan palabras para que caigas en la cuenta de a qué se está refiriendo (pensemos en el espejo, en la llave sobre la mesa, en las miradas de la secretaria, en el sombrero nuevo de Baxter y qué pasa con él…), apenas sutilezas que llevan detrás toda una evolución psicológica de los personajes y de la trama, y que sin embargo en vez de dársele un pompo tremendo para que veas cuantísimo ha cambiado el personaje, las lanzan ahí, como si nada, y quedan para que la mente despierta desde la butaca lo capte… o se lo pierda.

Todo ello aderezado con una elegancia extrema en todas las escenas, desde los movimientos de los personajes al vestuario, desde los rituales de las conquistas, hasta las conversaciones atrevidas (como la de Baxter con Kubelik en la fiesta de Navidad). ¡Si hasta los caraduras parecen los hombres más elegantes del mundo!

El argumento, una dosis de realidad de la época, con un toque pesimista (por el comportamiento de la señorita Kubelik), un toque optimista (Baxter) y un par de atisbos de venganza. Al fin, nada nuevo en pantalla, la vida misma de una mujer seducida por un caradura más y de cómo algún que otro hombre que queda decente en el mundo puede o no cambiar la situación. Y entre medias millones de malentendidos que consiguen que te rías incluso cuando algo serio está pasando en la pantalla (como cuando acude el doctor de urgencia a casa de Baxter). El broche de oro lo ponen las excelentes interpretaciones tanto de Jack Lemmon como de Shirley MacLaine, así como la música, que aunque algo repetitiva en el tema principal, termina encandilándote y resonando en la cabeza bastantes horas después.

Una joya de Navidad que eso sí, no trata directamente sobre la Navidad. Pero no hay plan mejor para una tarde fría y oscura que una buena taza de té y El apartamento de Billy Wilder. ¡Que la disfrutéis!

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 diciembre 15

Billy Wilder en los 60 nos acerca esta, en teoría, comedia romántica en la que se nos muestra a Baxter (Jack Lemmon) un modesto contable en una gran empresa con grandes ambiciones.  Es un hombrecito tranquilo y aparentemente bondadoso, que presta su apartamento a sus superiores para que lleven a cabo sus infidelidades.  Es su forma de “cosechar” su futuro.  La historia se complica cuando Baxter empieza a manifestar su interés por la bella y encantadora ascensorista  Fran Kubelik (Shirley MacLaine).

Tras conseguir su ascenso, Baxter tiene como nuevo jefe a Jeff D.Sheldrake  (Fred McMurray).  Jeff tiene su propia familia pero se divierte con una amante, para lo cual, le pide a Baxter su apartamento.  En uno de esos encuentros, Baxter descubre que la amante es su querida Fran, a quien tiene que salvar tras intentar suicidarse con somníferos por el mal de amores que le produce su relación con un hombre casado.  Este incidente, hará que Fran y Baxter se conozcan y se acerquen más.  Lo que llevará a Fran al dilema de con quién establecer una relación de pareja, si con Jeff o con Baxter.

La película reúne las características interpretativas y cinematográficas de la época.  El  tipo de argumento, característico de Billy Wilder, hace que lo sencillo se complique, y que lo complicado parezca sencillo.  Pues las situaciones de dobles vidas e infidelidades no son fáciles para ninguna de las partes.  En este relato no sólo aparece el infiel, la mujer engañada, y la amante; sino que también aparece el cómplice de todo ello como protagonista.  Elegante película con formato clásico en un contexto navideño de hace años pero que nos hace pensar como en cuestiones amorosas, nada ha cambiado tanto y los patrones se repiten.

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 diciembre 15

Clásica película que no había visto hasta el momento y que se encontraba en el cajón de algún día me la veré, un cajón donde se encuentran montones de otras obras que estoy dispuesto a ir viendo durante los próximos años. En este caso, he abierto el cajón para ver esta película antes de marcharme cerrando la puerta de "El apartamento".

Tenemos 3 personajes tirando a referentes, Fran Kubelik, Baxter y el jefe de éste, Jeff. entre ellos viene a centrarse toda a trama, aunque sin duda "El apartamento" da nombre a la película por protagonizarla en todo momento.

El apartamento.

Resulta triste que la única manera de escalar laboralmente por parte de Baxter sea cediendo ante sus superiores, no es que ceda en horarios o en las decisiones de la empresa, no, qué va, es que sencillamente les cede su apartamento prácticamente todos los días de la semana para que ellos lo utilicen para ir con sus ligues, instante en que él debe salir de casa hasta que los carcamales de sus compañeros de trabajo se marchan. No se les puede culpar, a quien hay que culpar es a él. Baxter, laboralmente hablando, es un ejemplo más del cueste lo que cueste y ambicioso como el que más, dispuesto a tragar y ser utilizado. No tiene ni un ápice de amor propio en este sentido. Sabe que el ascenso llegará, una vez lo logre quizá empiece a hacer alarde de su autoestima y a poner ciertos límites ante sus compañeros. Es decir, su espíritu de lucha depende de las circunstancias, es un reaccionario. Una vez alcanza el poder recupera la dignidad ¡qué cosas!

Por suerte esta tendencia iremos viendo cómo va variando en el caso de Baxter cuando, poco a poco, percibe que hay cosas más importantes que ambicionar ascensos, vicepresidencias y demás, sino que es de mucho más valor el no dejarse avasallar por la clase dominante.

Hasta entonces su peloteo resultaba enfermizo, al ser capaz no sólo de cederle su propio apartamento para que se dedique a flirtear en su propia casa con la mujer por la que se siente atraído, sino que justifica y asiste la infidelidad de Jeff, que por algo es el patrón. Hay un puesto en la oficina que mantener y si para ello hay que realizar el trabajo sucio mientras el jefe disfruta de su familia en Navidad, pues se hace.

Este trabajo sucio consiste en responsabilizarse del cuidado de Fran, la ascensorista de la que está enamorado y que a su vez ella sale con Jeff. Una noche Fran nota que no se siente respetada por Jeff y una vez él se marcha del apartamento, a ella no se le ocurre otra cosa que poner al límite su cuerpo, rozando la tragedia, con lo que Fran con la ayuda de su vecino solventará la papeleta para terminar quedándose al cuidado de la misma, hasta que se recupere.

Es un gesto que ella agradece, pero que al parecer no es completo para cuestionarse su relación con Jeff y valorar a Baxter, sólo al final de la película cuando sabe a lo que ha terminado renunciando Baxter será ella quien se acerque a él, pese a hacerle una cobra sentimental como un demonio cuando éste le confiesa lo que siente por ella. Y aunque de manera tardía, acabará acercándose a quien sí la cuida y respeta, no a quien la utiliza y miente como a tantas.

Si Fran buscaba seguridad, ya la tiene, tal y como la mujer del médico, en un momento dado de la película, le viene a aconsejar a la ascensorista.
(Difícil me resulta no reírme cada vez que me refiero a Fran como 'la ascensorista', dado que viene a mi cabeza "mi padre es ascensorista" de Raúl Cimas, y así es imposible estarse serio).

Como puede percibirse aunque la película sí me gusta, no lo hace ninguno de sus personajes. Fran me parece una insegura, dependiente y dramática del copón; Jeff un golfo infiel, manipulador que ostenta poder, tan vacío por dentro que por fuera sólo puede hacer alarde del mucho dinero que posee; Baxter me parece un panoli presumido que se crea un personaje al recoger los trocitos de las juergas que se marcan los 4 ejecutivos que tiene como compañeros en la empresa y que tanto abusan de él, al aceptar -con orgullo- el papel de fiestero y mujeriego que le han asignado en el edifico, dado que en "El apartamento", noche tras noche, hay mucha actividad y un desfile de diferentes mujeres hasta el punto de autoproclamarse como un Don Juan si hiciera falta. Vamos que el postureo delante de sus vecinos lo clava como nadie.

Verdaderamente tanto Jeff como Baxter me parecen un par de mediocres, también si cabe, dado que ninguno de los dos es capaz de animar a Fran a que mejore su ortografía cuando ella, en diferentes momentos de la película, les cuenta a cada uno de ellos que se le da mal. Si de verdad la quisieran le animarían a fomentar su crecimiento personal, pero ambos se hacen los suecos que da gusto.. Conociendo el machismo de la época, tampoco interesaría que la mujer prosperase para que de esta forma ya no dependiese de un marido a su lado, aunque ella tampoco se salva al no hacer nada por remediarlo.

Por lo demás, una vez desgranados los personajes, la película está entretenida, es muy sutil y cierto es que nunca había visto una línea argumental de este tipo, con el juego de llaves como constante y la capacidad de Baxter para que el picadero -¡Perdón! Quería decir "El apartamento"- esté listo para los ejecutivos de la empresa, moviendo hilos como si tuviese que organizar los horarios de los trenes de corta distancia en una ciudad. En estos casos Baxter se desenvuelve como nadie y sabe tener a todos contentos. Sabe cómo tener a todo el mundo contento, eso es un hecho. Espero que a ti también si decides ver esta película.

 

 

 

Propicios días!


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