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PELÍCULA

Ficha técnica

REC 3

REC 3


Intérpretes: Leticia Dolera , Diego Martín

Título V.O.: [•REC]³ Génesis
País: España Año: 2011
Fecha de estreno: 30/03/2012
Duración: 77 minutos
Género: Terror



Sinopsis

Cuando parecía haber llegado el día más feliz en las vidas de Clara y Koldo todo termina en un escenario infernal, una boda que resulta no ser todo lo idílica que cabía presagiar para la feliz pareja, desde el momento en que uno de los invitados allí presentes empieza a manifestar signos propios de una tan desconocida como peligrosa infección, que no tardará en propagarse entre los allí presentes.

Una vez se extiende, y comprueban los peligros de la infección, el desarrollo de la trama se centrará en la incesante búsqueda por parte de los novios, puesto que se separan debido al caos que rige allí, y harán todo lo posible por volver a encontrarse cuanto antes en este infierno.

 

 

 

 

N6


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Fernando Sabariego (Foxtrot) 04 abril 12

Ya no se trata de que la película esté al nivel de las dos anteriores o de que por lo menos sea coherente con la saga y tenga que ver con ellas, sino de que por lo menos sea una buena película de zombies. Y creo que hasta en eso falla REC3

Tercera entrega de la saga REC que trajo al zombie a la primera plana en nuestro país de la mano de Jaume Balagueró y Paco Plaza que dirigieron a dúo las dos primeras. En esta tercera entrega dirige en solitario Paco Plaza y coincidencia o no, no se ve rastro de Balagueró en la dirección ni en el guión.

REC3 llega con mucha expectación, mucha campaña y muchos seguidores que la llevan en volandas para que pueda ser estrenada por todo lo alto en 300 pantallas con anuncios en la tele y recomendaciones de famosos a montones. Muchas promesas que se quedan en nada ante el enésimo e intrascendente brote zombie que pueda darse en cualquier otra película de las muy malas del género, partiendo de un hilo argumental de la primera REC. Parece que apenas hayan querido dedicarle el más mínimo esfuerzo a esta entrega y sólo se haya intentado aprovechar el tirón. Ninguna secuencia es muy buena o pasa de la simple puerta cerrada con monstruos empujando detrás. REC3 intenta vivir de cuatro sustos mal contados con el guión más simple que se pueda idear y unos diálogos vulgares y predecibles con los que Leticia Dolera y David Martín hacen lo mejor que pueden. No se ha jugado apenas con los zombies ni con el miedo de los supervivientes, o con lo que pueda ofrecer el escenario, salvo cuando haya podido servir más al interés de los guionistas que a mejorar la acción. Hay que recordar que en la saga REC estamos hablando de “poseídos” y de que todo está salpicado por una extraña fuerza maligna que en esta entrega no parece estar presente y por supuesto por su antagonista fuerza divina encarnada en curas, símbolos o rezos. Muertos, infectados o poseídos, estos dejan mucho que desear y me parece que su exclusiva condición no sirve más que para poder hacer con ellos lo que les dé la gana (como han hecho), sin tener que atender a críticas del tipo: “los zombies no son así/no hacen eso”.

Esta saga ha hecho que sea imposible no dedicar mucho a examinar la fotografía. Uno de los mayores atractivos de REC estaba en las reducidas dimensiones del espacio donde tenían lugar las escenas. La presencia de la cámara en mano a modo de falso testimonio visual conseguía un efecto de realidad, acercamiento y caos muy atrayente, por no hablar de los planos cortos que permiten, consiguen  angustiarte hasta el extremo.  La brusquedad de los movimientos no era tal al tratarse de pasillos estrechos y habitaciones pequeñas a las que el ojo del espectador se acostumbraba rápido, así que no te “mareaba” tanto al transcurrir unos minutos. En esta entrega, con lugares amplios e incluso exteriores, los primeros minutos llegan a resultar hasta fatigosos; mucha luz, muchos elementos en movimiento, cambios de plano y de enfoque constantes por querer hacer pasar los primeros minutos de la película por los del video que cualquier pariente cámara en mano podría hacer de una boda. Cuando ésta desaparece una vez planteado el conflicto de la trama y pasamos al método tradicional, que no queda más remedio que agradecer, REC3 pierde su seña más característica y pasa a ser una película de zombies más.

Con lo dicho y especialmente para un espectador no amante del género zombie podría resultar que esta película le complace y le parece entretenida. Para mí llegó a ser aburrida y agradecí que apenas pasara de los 70 minutos de duración. Cuanto menos habría que rebajarle bastante la nota respecto del notable de sus hermanas mayores a un aprobado raspado, pero encontré diversos detalles que paso a explicar por los que para mí la película cae al nivel de ‘rematadamente mala’ y se pone en mi lista junto a títulos infames como Dead Snow (Zombies nazis), o Plane dead.

SPOILER ALERT

Si algo he aprendido leyendo libros del género o viendo películas es que disfrutas más si respetas y comprendes la variedad. De nada sirve convertirte en un purista si no contemplas que pueda quedar espacio para la innovación. Digo esto y recuerdo una entrevista de Paco Plaza con la que me tropecé en la televisión días antes de ir a ver la película. En algún momento Plaza venía a decir que existen muchos tipos de zombies; rápidos, lentos, inteligentes (con distintos grados de inteligencia), de origen para su “estado”, etc. Estoy de acuerdo, los acepto todos. Me gustan los infectados rápidos de 28 días después, los lentos que apenas doblan las piernas al andar a la antigua usanza, e incluso puedo aguantar a los que tienen cierta coordinación motora o algunos sentidos agudizados como el olfato o el oído. Tengo mis preferencias pero con todos me he entretenido. Cuando REC3 pasa a cabrearme es cuando me presenta zombies que no llegan a ser coherentes no sólo con las otras entregas de la saga, sino con ellos mismos dentro de la misma película. Sean o no poseídos, me parecen una puta mierda e intentaré acordarme todos los motivos por los que pensé eso:

1. Movimientos: A voleo, unos más rápidos, otros más lentos, algunos con el tronco, brazos o piernas arqueados, otros más derechitos y ágiles. Algunos atacan de manera fulminante en cuanto se acercan, otros le dan suspense al momento. Y ya lo mejor de todo, unos impasibles (lo que yo he visto de toda la vida), pero otros y aquí viene lo gordo; que ponen su genial capacidad gestual al servicio de la tensión dramática: imposible que me olvide de ese Tío Pepe, Paco o como se llamara torciendo el gesto cuando ve que la batidora que esgrime David Martín se cierne sobre su cara. Al público de mi sala le gustó. Sólo le faltó decir: Uoh! Uoh!

2. Después de que Tío Paco se tire por el balconcito aparecen camareros “poseídos”. ¿Alguien puede decirme de dónde salen? ¿Cómo se han puesto así? ¿Han bebido los culillos de los cubatas que iba dejando atrás Tío Paco?

3. Escondidos detrás de una esquina: miran a la izquierda: ¡zombies! Miran a la derecha: ¡zombies! El caso es que la cámara mira una vez a la izquierda y dos a la derecha, vemos a un mismo zombie más cerca de llegar hasta ellos en un segundo plano que en el primero, por no hablar de que está en otra posición y va a otra velocidad. No es para tanto pero si sumas y sumas.

4. El personaje de Leticia Dolera no termina su evolución o da marcha atrás cuando al director le conviene. Vemos a la guapa novia dominada por el pánico que se va haciendo dura cuando suceden diferentes eventos; la muerte de la francesa, la muerte de su madre en sus brazos y su sospecha final de que su novio está vivo. La vemos armarse de mala leche y una sierra mecánica, sin miedo a nada. Incluso le corta la cabeza a su amigo sin pestañear, pero luego, en el último momento vuelve a marchitarse y a poner un absurdo dramatismo cuando los dos novios pueden pasar por el salón lleno de zombies inmovilizados por los rezos (tócatelos). Casi rompe a llorar mientras balbucea que son su familia. Otro momento absurdo. Por parte del novio se mantienen las emociones bastante dentro salvo cuando se trata de su fe inquebrantable en encontrar a su novia. Bastante impasible en general. Con semejante guión no se les podría decir nada a ninguno de los dos.

5. Los minutos de resolución con ese extraño doble clímax que intentan colarnos con pirueta de momento romántico sangriento incluida son ya para cagarse. Parece curioso que les dejen salir por el tubo de plástico cuando en la primera entrega nos queda claro que puesto que las autoridades no saben cómo se transmite el supuesto virus, no permiten salir a nadie e incluso disparan a quien lo intenta. En este caso y para permitir que mueran acribillados y el plano final se lleve a efecto con sus manos entrelazadas, sí se lo permiten. En cuanto al mordisco del abuelo sordo, se podría entrar a debatir la rapidez con la que la sangre se bombea de las extremidades al centro del cuerpo, más si cabe cuando se produce una herida que hace que estemos perdiendo sangre en una zona del cuerpo. Por no hablar del debate interminable en el que se podría entrar sobre la sordera del abuelo y las capacidades mentales/físicas de los poseídos para oír los rezos, puesto que la sordera puede ser tanto por deficiencia física o sensorial y los sentidos los maneja el cerebro. Eso contando con que se establezca que el estado de posesión hace que la persona conserve intactas sus facultades mentales y sensoriales, pero dotándola de casi inmortalidad, fuerza extrema, capacidad para mantenerse en pie después de ráfagas de disparos que ninguna persona aguantaría y mil cosas más de ese estilo si uno quiere ponerse quisquilloso con los putos poseídos.

Es decir, me podría valer que te inventes zombies y que tengan características con las que no esté nada de acuerdo, pero que estos no recojan en absoluto el testigo de REC 1 y 2 no me parece lógico, por no hablar ya de que no puedan ni ser coherentes durante toda la película, sino al gusto del director y al servicio de la escena. Es aquí cuando la película cae hasta no ser ni siquiera entretenida y suspender. Un poco de maquillaje bien hecho, cámaras de alta definición y un poco de sangre no te garantizan nada. No le irá mal en taquilla pero esta película no se parece en nada y el nivel ha caído en picado. Sin duda no iré a ver REC4 que está preparando Balagueró. Es más, se trata de una de las veces que más indignado me he ido de un cine y eso que he visto auténticas mierdas. La entrada me costó 7,40€ porque además no tuve más remedio que ir en sábado; una auténtica estafa.

Nota 4/10


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