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PELÍCULA

Ficha técnica

El Guerrero Pacífico

El Guerrero Pacífico


Intérpretes: Amy Smart , Scott Mechlowicz , Nick Nolte

Título V.O.: Peaceful Warrior
País: Estados Unidos Año: 2006
Fecha de estreno: 23/03/2007
Duración: 120 minutos
Género: Biográfica



Sinopsis

Inspiradora película basada en el libro que relata la vida real de Dan Millman (Scorr Mechlowicz).  Gimnasta con talento y de éxito que sueña con ganar el Oro en los próximos Juegos Olímpicos, con una vida envidiable: sin traumas familiares, con dinero, éxito académico y deportivo, buenos amigos y compañeros de equipo y todos los ligues que quiere.  Sin embargo no duerme bien, algo en su interior falla,  y en una de esas noches de angustia, tendrá la oportunidad de conocer a quién será una gran influencia para él.  Lo cual, junto a un accidente que le aleja de su entrenamiento y su meta, le llevará a todo un cambio de actitud y filosofía de vida, camino a la felicidad real.





N5 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 23 marzo 16

¿¡Qué se puede decir de esta película que no se haya dicho ya!?.  Basada en la novela “Way of the Peaceful Warrior” escrita por el propio Dan Millman.  El gimnasta norteamericano que tras un accidente que casi le inhabilita para seguir con su carrera como gimnasta, hizo todo un camino de autoconocimiento y crecimiento de “guerrero pacífico”.  Guerrero por enfrentarse a los peligros reales, los más profundos que habitan en nosotros mismos; y Pacífico, por hacerlo desde la calma y la paz.
Es curioso que quién la lleva al cine sea Víctor Salva.  Una de esas personas que reconocen que el libro cambió su vida, y se inspiró en brindarla al mundo en formato cinematográfico tras iluminarse estando en prisión por abuso sexual infantil. (¿Qué decir a esto?).
En Argentina mantuvieron el título del libro para la versión de la gran pantalla; mientras, por ejemplo, en Perú, decidieron llamarla “El camino a la felicidad”.  Y a partir de esto… ya se pueden hacer una idea del trasfondo de la película.  No se trata sólo de un tipo que lucha por sus sueños y lo da todo para conseguir sus objetivos, y a quien le ayuda un anciano sabio.  El camino es aún más difícil y complicado “amigos”.

“El camino a la felicidad”, dicen.  Un poco osado, porque… ¿qué es la felicidad? Difícil de definir, y por supuesto, para cada cual es diferente ¡y es lo bonito!.  Pero, no confundirse, la meta de la vida, no es la felicidad.  La meta, el final de la vida, es la ineludible muerte, que nadie se olvide, por mucho que no nos guste admitirlo a quienes amamos  la vida. Sin embargo, citando a la película “La muerte no es triste.  Lo triste es que la gente no sepa vivir”.  Y este es el aporte de la película.  No hay efectos especiales de la leche, aunque sí movimientos de la cámara interesantes para enfatizar perspectivas y sensaciones.  No tiene una banda sonora destacable, ni unas interpretaciones especialmente emotivas, pero, tiene un fondo tremendo en el que el apodado por el propio Dan Millman (Scott Mechlowicz) como Sócrates (Nick Nolte) transmite lecciones de vida, de esas que o la persona se abre para vivirlas o quedan en nada.  Y… no siempre todo el mundo está preparado para algo así.

Yo misma, me veo en la tesitura de tener que hacer una pequeña confesión, por aquello de aportar algo de mí, y por aquello de justificar el por qué de hacer esta reseña ahora, precisamente HOY.  Sencillamente, en otro momento, parece ser que no era el momento, supongo que no estaba preparada.  Conocí la película pocos años después de su estreno, tan pronto como empezaron a ponerla en televisión.  En aquellos tiempos (igual hace 3 o 4 años de eso) recuerdo que vivía sola y tenía televisión en casa (cosa que desde justo entonces, ya no),  continuamente sintonizando el  canal temático de cine (algo evasivo, sí, lo admito, aún no había mirado dentro de mí).  Pues, bien, no sé decir cuántas veces vi que emitían esta película, y veía trozos sin sacar sentido.  Me parecía una ñoñería de película, y no puse el más mínimo interés.  ¡Qué ironía y desperdicio! .  Recientemente la he visto, y me ha venido al pelo, simplemente, siento que, por el momento actual en que me encuentro.  Y la recomiendo sin duda alguna.

Y, precisamente “en el momento”, en el famoso “AQUÍ Y AHORA”, es donde reside gran parte del encanto de la película.  Pues más allá de la lucha por conseguir el éxito, se dan claves de crecimiento personal y espiritual.  Una de ellas, sin duda, el vivir en el PRESENTE.  Sí, sí, parece fácil y obvio,  pero no lo es tanto.  Sin  querer, nos proyectamos al futuro o nos refugiamos (o troturamos)  en el pasado.  ¿Quién no ha empezado nunca un lunes rememorando el pasado fin de semana o fantaseando sobre el siguiente? Situarnos en un presente, en el “ aquí y ahora”, es esencial para poder ajustarnos a la vida y estar bien.  Es fundamental para enfrentar la realidad, la cual evadimos viajando mentalmente al pasado o futuro.

Otra de las claves de la película, y de la felicidad está en centrarse en uno mismo.  Dan Millman, debería de ser el más feliz del mundo.  Hace lo que quiere.  Ama la gimnasia y a ella se dedica con todo cuerpo y alma.  No le faltan el dinero, los amigos o las chicas.  Tiene éxito académico.  No tiene queja y más de uno/a  le envidiaría y buscaría eso.  Falta para completar el arquetipo de tipo joven, atractivo y exitoso, un futuro con una mujer estupenda y la tan ambicionada casa con perro (el sueño americano, vaya).  Bueno pues… todo eso, está FUERA.  Todo lo que está fuera, puede ayudar, no seremos falsos y negaremos la evidencia.  Pero… lo que de verdad necesitamos está DENTRO.  Y allí, es desde donde se consigue el bienestar y la felicidad. “Este momento es lo único que importa”, si estás en ti, y como citan “saca la basura de tu mente” “no somos lo que pensamos”.  Pero claro, nadie nos indica que miremos hacia a dentro, ni que sintamos.  De hecho, desde muy pequeños aprendemos que eso puede doler, y como grandes hedonistas que somos los humanos, nos lo negamos, así no hay riesgo. Sin embargo, atención a la acertada frase Sócrates “Cuando por fin logres vivir en el presente te sorprenderá todo lo que puedes hace y lo bien que lo haces”.  El trabajo de vaciarse de todo lo que nos han metido en la cabeza de manera más o menos explícita o implícita, y que ha creado poso en nosotros de manera más o menos consciente o inconsciente. Está ahí, y por mucho que cerremos los ojos, por mucho que no queramos despertar, ahí seguirá.  Por supuesto, habrá quién a lo largo de la vida despierte y habrá quien llegue al final de sus días, y siga sin despertar.

Pues entremedio de todas estas lecciones que Sócrates va regalando a Dan, a pesar de todas las resistencias humanas a modo de racionalismo, orgullo, vanidad, etc.  Dan tiene un accidente de tráfico (me atrevo a decir que kármico, o eso me parece que refleja la película, pero cada cual que interprete).  Este accidente le fractura la pierna en 17 pedazos a 10 meses de la última ronda clasificatoria para los Juegos Olímpicos.  Diagnóstico, malo; pronóstico, no mucho mejor para la carrera de un deportista de élite. VÍVELO Y ASÚMELO.
Este hecho sirve para otra de las enseñanzas de la vida.  Pues, cito textualmente “La vida es un misterio, no pierdas el tiempo deduciéndola”.  Si la vida tiene un propósito, no hay lugar para saber cuál a priori e intentar controlarlo.  La clave está en dejarse llevar, y creer pues que “todo ocurre por algo, incluso esto”.  Existe toda una filosofía que predica precisamente esto.  Todo lo que ocurre es para que saquemos algo, lo que importa no es el “por qué?” que tanto nos obsesiona a veces, lo que importa, es lo que se puede sacar de cada situación, sobre todo de las adversas.
En este caso Dan, cuando consigue hacer todo el trabajo de aceptación de la realidad desde su interior y a partir de las circunstancias que le rodean, comprende que la felicidad no es el fin, es el camino.  Y aunque suene a tópico, es un planteamiento muy básico para no caer en el error constante porque “La felicidad es una cualidad evasiva.  Si la buscas no la encuentras”.  Pero como bien concluye Dan “El viaje aporta la felicidad, no el destino”.

Tras aprender todas estas lecciones. Dan renace cuál Ave Fénix. Y se encuentra irónicamente, dándose cuenta de su avance y lo mezquino que fue, lo que le costó llegar al nivel personal y espiritual en que se encuentra cuando su mejor amigo le confiesa sus inquietudes y le pregunta cómo ha logrado lo logrado contra todo pronóstico.

Podría seguir escribiendo no sé hasta cuando sobre toda esta temática, pero como se trata de vivir y tener experiencias, nada más que decir que vean la película, con atención y sin prejuicio.  A ver qué saca cada cual. :) 


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