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PELÍCULA

Ficha técnica

Cosas que no se olvidan

Cosas que no se olvidan


Título V.O.: Storytelling
País: Estados Unidos Año: 2002
Fecha de estreno: 25/01/2002
Duración: 87 min.
Género: Drama



Sinopsis

Dos interesantes historias desde el prisma crítico y desalentador de su director: en la primera narra episodios de algunos asistentes y el profesor de un "taller literario"; la segunda se centra en una familia acomodada estadounidense. h5.


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Hoeman 30 diciembre 12

El mundo propio de Todd Solondz, a través de esa mirada perturbadora, aguda y pesimista, es inconfundible. Su foco se centra con especial atención en las tinieblas de los seres humanos: quita la capa superficial (o la recrea con exacerbación para dejarla en ridículo) y muestra las miserias; la realidad que no se quiere ver ni mostrar. Storytelling es un dos en uno; es decir, consta de dos historias que en principio no tienen nada que ver (salvo el punto de vista crítico y ácido del director), separadas con un ambivalente “ficción” y “no ficción”; ya que como se dice en la primera historia, cuando se escribe un relato, por mucho que se base en hechos reales, éste pasa a ser ficción. Lo mismo se aplica a los filmes. La parte ficticia es la más corta, apenas dura media hora, y posiblemente se trate de un “capricho” del director, un delicado y delicioso capricho; que se degusta con avidez y en un visto y no visto. Trata muchos de los temas que a Solondz le preocupan, la mayoría de forma tangencial o apenas esbozados: me quedo principalmente en el de la liberación sexual y el (sin)sentido de la fidelidad y la pareja, en un mundo tan individual como el Occidental, donde estamos embotados en nuestro propio yo, todos los pensamientos van encaminados hacia nosotros y nuestras circunstancias y nuestros pensamientos: porque vale, uno puede decidir compartir, incluso puede llegar a amar a otra persona ciegamente, pero... ¿acaso esto no es más que una treta para alcanzar la felicidad personal? ¿no se basa todo en nuestros sentimientos y pensamientos? ¿No somos nosotros nuestro propio ombligo del mundo? También nos permite reflexionar por ejemplo, acerca del éxito (referido aquí en cuanto a fama, premios, admiración superficial), o más bien, el afán por conseguirlo; y el poder que tiene en la sociedad una persona con éxito. O la facilidad y la levedad con las que en muchas ocasiones nos permitimos calificar a otras personas como racista, machista, etc. La segunda historia es la más larga (dura aproximadamente una hora), y creo, también la más compleja. Se nos muestra una familia acomodada de los Estados Unidos desde distintos prismas, con la aparición de un ser ajeno que va a filmar un reportaje sobre la adolescencia, siendo la familia (y en concreto el hijo mayor Scooby) el foco prácticamente único y principal. Desde el principio podemos apreciar el patetismo en todos los personajes, en realidad el patetismo de la humanidad, que no tiene ni idea de por qué vaga por el mundo ni de su cometido, que cumple funciones podríamos decir por inercia, que está abducido por las circunstancias. De nuevo Solondz nos muestra una realidad nada atractiva, deprimente, triste, sombría, prácticamente carente de importancia y de sentimientos verdaderos: una realidad con la que el espectador no desea sentirse identificado, una realidad que no proporciona gusto al receptor, que le incomoda, y que sin embargo, le ofrece un espejo de las tinieblas humanas individuales. Aquí no hay héroes, tan solo personajes mediocres con vidas mediocres. No hay idealismo, tan solo pesimismo bajo el amparo de unas vidas monótonas y desdichadas. No hay buenos ni malos, o en todo caso, todos son malos. Todos disponen de sombras con las que conviven, porque son propias, porque son humanas. A partir de este segundo relato se puede pensar, por ejemplo, acerca de la condición humana per se, del sentido de la vida, del ciclo de la vida (niñez-pubertad-adultez-vejez), del poder de la sociedad en los individuos, de la autocomplaciencia, del rumbo extraviado (¿existe alguno que no sea tal?), de los valores, de la superficialidad de los anhelos (que se pueden resumir en éxito y fama), de la educación, etc. Todo ello recubierto de un humor muy negro y macabro, y por añadidura cruel e inmisericorde. Parece que el director se ha propuesto sacar a relucir las vergüenzas humanas sin contemplaciones, y a fe que al menos en esta película, lo consigue. Amarga y a la vez liviana. Me parece una obra muy interesante que todo aquél al que le gusta el cine que le haga reflexionar no debería perderse.

PD- Incluso se hace una “burla” de la escena de la bolsa de American Beauty, como queriendo decir que si existe belleza en este mundo en el que vivimos, es muy frágil y quebradiza.


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