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PELÍCULA

Ficha técnica

Alicia en el país de las maravillas

Alicia en el país de las maravillas


Título V.O.: Alice in Wonderland
País: Estados Unidos Año: 1951
Fecha de estreno: 17/04/1954
Duración: 75 minutos
Género: Animación



Sinopsis

Versión en animación de la obra literaria de 1865 de Lewis Carrol con el mismo título, y que Tim Burton reversionó en 2010 para el cine.  Un ritmo muy variable, personajes de lo más curiosos, y una "niñita" protagonista a la que no le atrae la lectura ni el estudio, y sin embargo aprende mediante disparatadas situaciones.  La lógica, la reducción a lo absurdo y la ironía aderezan la particular obra.





N5 


Tráiler

Crítica de Cine al Filo

por Nuria 17 abril 15

Esta es una de las más de diez adaptaciones cinematográficas que se han hecho de la obra literaria de Lewis Carrol de 1965 titulado “Las aventuras de Alicia en el país de la maravillas”,a única de dibujos animados de la mano de Disney.   Esta obra ha servido de inspiración en todo el mundo  en el cine, teatro, televisión, opera, pintura y música.  De hecho, muchos de los símbolos que aparecen en la película, y algunos de los personajes aún se emplean.  Comentar la última versión de Tim Burton en 2010 en la que con una estética muy característica y espectacular, se desvirtua gran parte del contenido.

Recuerdo de niña ver la película y no entender nada, pero no parar de reír.  Para ser una película de la factoría Disney, me gusta que la protagonista sea una niña con apariencia, comportamiento y psyque de niña, lo cual no es muy común en los personajes infantiles  y protagonistas Disney.  Y, sobre todo, que no se trate de una princesa que acabe en un final feliz por unirse a príncipe.

Al margen del daño a la feminidad que considero ha hecho Disney,  este largo, aún visto con ojos de adulta hoy en día, sigue siendo díficil de comprender.  Todo son paradojas, acertijos, contradicciones y problemas, vaya, una rayada mental del copón.  En  la novela, la pretensión es la de hacer sátira de la sociedad y política del momento, además del sistema educativo de entonces.  Lo curioso es que, aún hoy en día… ¡Madre mía! ¡Seguimos igual!  Hay mucho que criticar, e incluso ir más allá, mejorar en nuestra sociedad, nuestra política y nuestro sistema educativo.  Curioso, curiosísimo que una obra literaria de hace más de un siglo, y una película de hace más de medio siglo, al verla hoy en día me parezca tan actualizado. ¿Tan poquito hemos avanzado?

Veamos, la pobre niñita Alicia, la protagonista, aborrece el estudio mediante una metodología que no se aproxima para nada a la mentalidad de la niña, y de hecho, ella misma así lo manifiesta.  Y he de decir, que no me extraña, pues es más que soporífero.  De repente se entretiene viendo a un conejo blanco con chaleco y reloj que lo único que hace es correr y decir que llega tarde.  Inevitablemente Alicia le seguirá durante gran parte del argumento.   Como se comentaba al principio, el conejo blanco es unos de esos personajes que se han servido de inspiración en las artes.  Simboliza aquello por lo que nos obsesionamos y que seguimos ciegamente sin saber muy bien por qué, simplemente por impulso o intuición.  Se ha convertido, pues en una referencia muy empleada en la ciencia ficción, y que aprece, por ejemplo, en películas como “Matrix” o  “Donnie Darkio”, incluso en la serie de TV de “Lost”.

Pues, siguiendon al conejo cae en una madriguera profunda, en cuyo descenso le da tiempo a reflexionar un buen rato.  Se encuentra con el primer problema, una puerta  que en primer lugar es muy pequeña para que pueda pasar y cuando Alicia es suficientemente pequeña para poder pasar, le falta la llave, y... cuando tiene la llave, de nuevo no puede salir, y…. vaya se da una situación en un momento que hace  que Alicia se desespere.  Será, precisamente su expresión de deseperación la que, mediante el lloro, haga que pueda salir hacia  el País de las Maravillas.

Un País que si nos quedamos en la superficie, no es más que un país de contradicciones y absurdeces, pero… ¿tan alejado se encuentra de la realidad?.  La verdad que durante el visionado hay varias ocasiones en que he sentido lástima por Alicia. ¡Qué manera de encontrarse con dificultades! y seguir hacia delante, esta chica sí que es resiliente.  No una princesa, no una heroína, una resiliente que se atiene a las adversidades que van acaeciendo empleando sus recursos.  Se burlan de ella, la enredan,  la engañan… ¡qué impoitencia Dios! Pero… lamentablemente, así es nuestro mundo también.  La gente engaña, estafa, es egoísta, es corrupta, traiciona… todo lo que Alicia se va encontrando es lo que nos vamos encontrando a lo largo de la vida, que desde luego va acabando con nuestra inocencia.  No hablo de grandes dramas, hablo de lo que supone madurar, tener que reestructurar los valores bajo los que nos han criado como la libertad, el respeto, la justicia, la igualdad, y, de los que te das cuenta poco a poco que son totalmente teóricos y la vez que esos ideales, son los que utilizan en el teatro de la vida para esconder la lacra de la triste y fea realidad. 

Sin ir más lejos,  en el minutaje de la película Alicia sufre muchas situaciones que aún hoy en día se pueden llevar a debate porque parece que no hay acuerdo en su solución como son, por ejemplo: la utilidad del  estudio teórico y cómo enfocar la enseñanza que introduce el cuento, y que refleja como no se hace más que desde la perspetiva del adulto, cuando va dirigida a los/as infantes.  La obsesión por el conejo blanco, que  quién más  quién menos en alguna ocasión ha experimentado porque se ha cegado y obcecado por  alguna persona, situación o idea.  La obediencia ciega y absurda siguiendo aquella persona que se proclama líder en una carrera donde la competición es innecesaria y absurda ¡como la vida misma tú!.  Aprende del cuento de las ostras, qué es el engaño, la estafa y  la corrupción a la que tan acostumbrados estamos hoy en día, pero que, desde luego no te enseñan de crío y, en principio, se supone que es de buenas personas confiar.  La discriminación por parte del lagarto de manera irracional por una mera característica, en que se basa la inútil xenofobia hoy en día, que no es más que miedo a aquello desconocido por temor, sin hacer éste el más mínimo esfuerzo por acercarse a conocer; típica estupidez de aquellas personas que discriminan.  La marginación y rechazo por parte de las flores, simplemente por no ser como ellas.  El  cuestionamiento sobre su propia identidad por parte de la oruga azul, que hace que de manera muy grosera, la  identidad de la persona reducida a un nombre o una etiqueta a la vez que resalta que las apariencias no son siempre de fiar.  La delgada línea o abismo, según se quiera ver que existe entre la cordura y la locura, que nos hace plantearnos el sombrerero loco, ¿qué es lo normal? ¿son los excéntricos locos? ¿quién no sigue la norma está loco?.

Y, para rematar,  la manipulación por parte del gato rayado que le lleva al reino de la Reina de Corazones, donde ya se sucumbre a lo peor de nuestra sociedad.  Allí Alicia, en primer lugar, quiere ayudar y ser solidaria, lo que le supone ser  perseguida, se le exigen unos modales y falsa cortesía, es decir hipocresía; se ve obligada a seguir unos roles y clases sociales debiéndose ajustar a ellos.  A la que protesta se da el abuso de poder y la imposición del mismo por medio de la fuerza y el temor, que aún se da en nuestros días (no hay más que ver la de personas encausadas por actos de protesta que se juegan la carcel).  Lo cual nos lleva al tema de la  justicia (injusticia en realidad) del sistema judicial  cuando la niñita se encuentra en los tribunales, genialmente ridiculizados.  Finalmente, las preguntas existenciales y clásicas como “¿de dónde venimos y a dónde vamos?”; ¿qué es aquello que nos engrandece y qué es aquello que nos empequeñece?.







N5 

Crítica de Cine al Filo

por Patricia Bendala 17 abril 15
Perpleja. Así me dejó esta película que yo recordaba de mi más tierna infancia como un brillante cúmulo de colores y formas (sí, era demasiado pequeña). Pero más de dos décadas después el clásico de Disney me ha dejado con la misma sensación: un brillante cúmulo de colores y formas, y situaciones absurdas.

Convencida de que estará cargada de simbolismo y reflexiones existenciales, será que yo soy banal, pero no pillo ni una. Bueno sí, la que me ha perseguido toda la vida, ya que recordaba esa escena con bastante claridad: el señor oruga planteándole a Alicia la duda existencial probablemente más arcaica del planeta “La pregunta es ¿quién eres tú?”. Excelente forma de plantearlo, además, en la versión original, siguiendo las palabras con las letras formadas por el humo de pipa de la oruga “O R U?”.

Si nos ponemos concienzudos a analizar una por una las situaciones que va viviendo Alicia probablemente al final siempre sacamos alguna enseñanza o un reflejo de una situación personal/social: el llanto de Alicia que inunda la habitación, la moraleja del cuento de la Morsa y el Carpintero, las flores que discriminan a Alicia cuando ven que es diferente… Pero la realidad es que son unas conclusiones a las que se puede llegar sólo después de haber reflexionado seriamente sobre la película, no mientras la ves. Y desde luego, los niños no llegarán nunca a ver nada de eso. No olvidemos que Alicia en el País de las Maravillas es una película también dirigida a niños. Y no creo que ellos entiendan absolutamente nada. Ni siquiera yo la pude seguir. En serio, ¿alguien entendió algo de toda la escena del sombrerero loco? Yo sí. Que estaba loco. Y punto.

Eso sí, aunque el argumento sea un totum revolutum de exceso de imaginación por parte de Disney (nunca leí el libro, así que no sé si será una correcta adaptación), no le quito mérito si lo ves como tal. Gráficos, colores, paisajes, personajes inverosímiles y sobre todo una banda sonora excelente que acompaña a la perfección cada momento y cada sentimiento de Alicia, hacen de esta película un interesante metraje que merece la pena verlo al menos un par de veces en la vida. Eso sí, no te extrañes si al final estás perplejo. O como yo, PERPLEJA.

Crítica de Cine al Filo

por Jaime Novo 17 abril 15

Cosas de la vida… no había visto nunca esta película, más allá de que me sonasen ciertos momentos, por ser un clásico, como el “no cumpleaños” o la guasonería de cierto gatete, pero me ocurre como con el "supercalifragilisticoespialidoso" de la Mary Poppins (o “esa Mary Poppins de los cojones”, como diría el Primo Avi en 'Snatch') al no haber visto tampoco dicha película, aunque me suene y sepa de qué va (en parte por Shary Bobbins de 'Los Simpsons'), como seguro que me ocurren con otro buen puñado de supuestas películas de obligado visionado, con lo cual todo me resultaba nuevo mientras la veía, y, ¿para qué negarlo? Me quedé flipando.

Vamos, con el cineclub.

Alicia en el País de las maravillas.

Como es habitual, no he querido leer nada de lo publicado por los compañeros del Staff para no variar ni un ápice mi enfoque, si es que en este caso tengo algún tipo de enfoque... Vamos con ello.

Cuando la película fue propuesta para este mes de abril, me parecía buena opción porque me apetecía verla, entre otras cosas, en base a la referencia directa que se hace en 'Matrix' en el momento en que Morfeo le ofrece a Neo elegir entre dos comprimidos: “Si tomas la pastilla azul, fin de la historia, despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja te quedarás en el país de las maravillas, y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos.”, una situación que también podemos encontrar en 'Perdidos' (serie de la que hablé hace poco) cuando Jack sigue a su padre al más puro estilo de Alicia en pleno y constante acecho con el conejo blanco, y la verdad es que, en este caso, lo que encontramos tras los escondrijos es pa echarse a temblar.

Repito, no me esperaba una película así, y mantengo que en ciertos aspectos me quedaba alucinado desde el momento en que Alicia se introduce en la cueva y cae a través de la misma, así como el tipo de esperpénticos seres con los que se va topando, si te paras a analizarlo uno a uno puedes acabar muy tocado, también los momentos que atraviesa Alicia como cuando es rechazada por lo que inicialmente se sentía atraída (con las flores), sus momentos de reflexión con la oruga fumeta, o su inestabilidad que se ve reflejada constantemente con los cambios de tamaño, sintiéndose muy chiquita o creciendo en exceso, como a todos nosotros nos ha podido ocurrir durante el sueño al sentir una percepción distinta con la habitación durante el transcurso de la noche, ¿verdad?

Llama la atención, bastante, lo decidida y echá pálante cuando ve un frasco en el que pone “Drinke Me” y ni tan siquiera duda ni un instante en refrescar el gaznate en el mismo instante en el que agarra el botijo de turno, luego nos asustamos por si nos echan algo en la copa pero bien que ni revisamos de qué es el chupito guarreras que te ofrecen en el local, en este caso igual, conoce las consecuencias y continúa creciendo y disminuyendo su tamaño hasta que consigue atinar, lo que unido a un buen número de personajes con los que se topa, como si se tratasen de pantallas del Super Mario de las que acaba saliendo reforzada con, pese a todo, una buena actitud, incluso hasta el punto de que existe un momento en la película en el que confiesa estar ya muy harta de tanto ajetreo, un ajetreo mental que por medio de distintos personajes se acentúa mientras se insiste una y otra vez en emplear el término loco, en lugar de enloquecido, hasta que todo se descontrola y, una vez es consciente de que se encuentra soñando, se ve obligada a tener que despertar, aún así en uno de los momentos en los que planifica la fuga, cuando ya está aburridísima de tanta agitación, exclama “Si me doy prisa llegaré a casa a la hora de la merienda”, lo que irremediablemente me ha recordado a uno de los virales del año pasado.

Lo siento, disculpa por esta interrupción monguer, pero es lo que me vino a la cabeza mientras veía la peli y así lo dejé apuntado en el libreto para cuando empezase a escribir sobre la peli.

En fin, reconozco que no será, ni de lejos, el mejor análisis de Alicia en el país de las maravillas, soy consciente de que va a quedar muy muy flojo, no sé por dónde cogerla, analizarla y tan sólo me surgen dudas del momento que atravesase el autor de la obra, así como el tipo de situaciones a su alrededor en aquellos tiempos para poder expresarlo por medio de la particularidad de estos personajes, la mayoría de ellos obsesivos como el conejo blanco por el que tanto se "cuelga" Alicia al principio y del que se desentiende a base de no lograr alcanzarlo y dejar de interesarle, un conejo alterado con sus continuas referencias a un tiempo que se le escapa, hasta que directamente se lo arrebatan los zumbaos del “no cumpleaños” durante la disparatada merienda, incluso haciéndole bullying, ojo ahí, unos zumbaos que exasperan a Alicia cuando se da cuenta de que es imposible entablar una conversación con ellos, no escuchan, no atienden, no razonan y repiten patrones, con lo que lo más sensato es distanciarse de ellos… ellos, o lo que quiera que sea lo que ambos representen tanto en el sueño de Alicia, la novela de Lewis Carroll o la película que estamos tratando, de la que no te sé decir nada, es así, algo que justifico bajo las palabras del gatete risón, Cheshire o como se haga llamar este simpático risón a la par que cabroncete minino cuando se pronuncia en más de una ocasión sosteniendo aquello de “Aquí nadie sabe nada”.  Pues yo igual.

 

 

 

 

Propicios días!


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